martes, 11 de abril de 2017

EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S Capitulo 3



                                         EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S       Capitulo 3

        El sol estaba en lo más alto debían ser como las tres de la tarde, un jinete cabalgaba en su caballo al paso supuestamente para no fatigarlo por el calor, rastreaba unas huellas de varios caballos. Llevaba desde el alba cabalgando buscando un indicio de las hermanas Watson. Iba pensando en las dos que ya tenía detenidas y en su mente estaban los traseros de las otras tres, siempre había deseado poder colocar sobre sus rodillas a las Watson, eran cinco bellezas orgullosas como su madre la cual había tenido sobre sus rodillas de joven, era una mujer de ideas fijas, y muy a menudo era frecuente verla caminar con cierta dificultad, su padre era un hombre rudo como era habitual entre los granjeros, no permitía que su pertinaz hija se le subiera a las barbas. Las dos detenidas las había interrogado esa misma mañana, con la intención de averiguar donde podrían ocultarse sus hermanas, pero no habían confesado donde podrían ocultarse sus hermanas, es más, tuvo que usar algo de persuasión para hacerlas hablar con educación, pues no se mostraron muy por la labor de facilitar información, y menos aún, habían olvidado como tenían sus traseros ambas, aunque  sus traseros acabaron  volviendo a recibir de nuevo por los improperios e insultos contra el agente de la ley, este se encargó de manera inmediata de hacerles ver su error.
    Sus hermanas eran las tres mayores y las más difícil de lidiar, no sería fácil dar con ellas… Cuando el sheriff se apeó del caballo, había visto algo que le había llamado su atención. Eran unas plumas de ave, las cogió para examinarlas. Al momento se dio cuenta que no era una ave salvaje, aquellas plumas no podían haber llegado hasta allí solas. Pertenecían a un ave de granja, un pavo para ser exacto. Levantando la vista pudo ver que el rastro se salía del camino hacia un bosque cercano, fue algo que le extraño, era un buen lugar para hacer una emboscada si se habían dado cuenta que las perseguía, por lo que cogió las riendas del caballo y andando con el animal tras su espalda, siguió el rastro. En su mente tenia a las tres hermanas, se deleitaba imaginando en cómo iba a disfrutar coloreando sus traseros y que rastreaba desde hacía unas horas, se le paso por la mente que dichas forajidas podrían emboscarse en aquel bosque, por lo que tomo las máximas precauciones moviéndose con el viento a su contra, para que no fuera percibida por alguno de los animales, y pusieran en alerta a las chicas.
      Con mucho sigilo se ocultó tras unas rocas las cuales pudo divisar después de vadear la colina, donde dejo su caballo atado a un árbol, continuando solo ocultándose entre las piedras. Fue cuando diviso no muy lejos en un claro del bosque una columna de humo, debían de ser las hermanas. Sin hacer ruido fue acercándose lentamente, cuando un ruido le cogió desprevenido, pero ya fue tarde para revolverse quien fuera aquella sombra, le había cogido la delantera. Una sombra salió de no se sabe dónde, la sombra cayo sobre él, acabando ambos rodando colina abajo, su atacante con un cuchillo intento clavárselo en el pecho, la rápida acción del sheriff evito la acción sujetando aquella mano. La lucha se prolongó hasta que el agente de la ley logro desarmar a su atacante y quedar sentado sobre su cuerpo, en el forcejeo pudo ver que se trataba de una chica joven y atractiva, muy conocida en el pueblo.
   .- Diablesa estate quieta diablos!!! Mira a quien tenemos aquí. Luna blanca, te has escapado de tu poblado? Que dirá tu padre, Zorro Gris. Cuando sepa que te has escapado del poblado y que has robado en la granja de los Mcgregor, porque ese pavo es de su granja cierto?
    .- Yo no robar, pavo estar en camino y yo atrapar.   
    .- Así? Y como ha llegado hasta el camino, ese pavo es de granja y no vuela, no hay ninguna huella de ave.
    .- Unas rostro pálido, huir al verme! Ellas llevar ave! Yo solo cazar cuando ellas irse.  
    .- Eran tres mujeres blancas? .- La joven india movió la cabeza asintiendo a la pregunta del sheriff, la dejo incorporar y ponerse en pie sin soltarle las manos las cual coloco a su espalda y la hizo avanzar hasta el lugar donde había dejado su caballo, de una de las alforjas extrajo un cuerda para atarle las manos a la muchacha india, no tendría mucho más de diecinueve años. .- Mira que desastre has hecho con tu cuchillo, endiablada india!!! Me has rasgado la camisa con tu cuchillo! Pero ya te voy a enseñar yo! Desgraciada!! 
      Sujeto a la muchacha de un brazo y tirando de ella, la arrastro prácticamente hasta hallar donde colocarla sobre sus rodillas,  se sentó en un tronco de árbol que debía de haber caído por una tormenta. Donde coloco a la joven india sobre sus rodillas, sacando el cuchillo de su funda, corto el pareo le la chica, dejando el culo desnudo a la joven. El sheriff volvió a guardar el cuchillo devolviéndolo a su funda, para acto seguido comenzar azotar el trasero desnudo. La chica apretaba los dientes mientras sentía como la mano del sheriff azotaba sus nalgas desnudas. Tenía un bonito trasero, pequeño y respingón. Pero la chica no lanzaba ni un solo gemido, ni siquiera pataleaba o intentar el liberarse de aquella mano izquierda que la sostenía sobre las rodillas del agente de la ley de los rostros pálidos. Aquella entereza la chica india comenzaba a desesperar al sheriff, a él, le encantaba que una chica se debatiera sobre sus rodillas, y que con sus fuertes manos las chicas rompieran a llorar a los pocos azotes. En cambio la muchacha india ni lloraba, ni forcejeaba, ni luchaba por liberarse. Aunque de sus ojos brotaban lágrimas, pues si, el culo lo tenía ardiendo por la prolongada azotaina, la cual estaba siendo severa, pues el sheriff se estaba empleando a fondo como siempre hacia cuando le calentaba el culo a una chica. Pero el sheriff no se rindió. Viendo que la chica india se estaba aguantando el echarse a llorar, decidió utilizar algo que la hiciera gritar de dolor en sus nalgas. Se levantó del tronco, al tiempo que levantaba a la muchacha india, apoyando el pie izquierdo  sobre el tronco, coloco a la muchacha india sobre su muslo izquierdo. Se desabrocho la cartuchera donde llevaba su revólver, y seguidamente después de depositarla en el suelo, se sacó el cinturón de las presillas del pantalón tejano. Doblo este a la mitad enrollándolo en su mano derecha, sujetando en esta, la hebilla y el otro extremo del cinturón. Comenzó a azotar con todas sus fuerzas el culo desnudo de la muchacha, al sentir esta, como sentía el abrasador azote en sus desprotegidas nalgas, no tardo en ponerse a gritar y a llorar desconsolada, pero a pesar de que el sheriff había logrado su objetivo y que ahora la muchacha india si pataleaba y forcejeaba con sus manos por liberarse, el sheriff aun siguió unos minutos castigándola en su trasero desnudo, hasta que la chica agotada dejo de luchar, para llorar desconsoladamente.
    Cuando el sheriff concluyo o dio por finalizado el castigo, coloco a la muchacha boca abajo sobre su montura, delante de su silla de montar, a la cual, el sheriff se sentara subiendo a su caballo, una vez puesto su cinturón y recogido del suelo su revolver. La muchacha al llevar sus manos atadas a su espalda, ello no le impidió poner sus manos en sus doloridas nalgas.
    Después de dos horas de cabalgar, el sheriff entraba al poblado indio de los apaches, tribu a la que pertenecía la india, fue Zorro Gris quien saliera a su paso. Habiendo sido informado por sus guerreros los cuales habían informado, por medio de señales de humo cuando el agente de la ley entrara en su territorio hacia una hora. Le habían informado que su hija Luna Blanca, iba echada sobre la montura del rostro pálido con estrella en el pecho, así de como llevaba el trasero la joven india.
      .- Vengo en son de paz, gran jefe Zorro Gris. Aquí traigo a tu hija pequeña, Luna Blanca. Le dado unos buenos azotes como gran jefe puede ver, me ataco en el bosque de la vaguada del sol naciente, como le decís los apaches! Atacar a gran jefe blanco tiene sus consecuencias!
     .- Mi esposa se encargara de mi hija, soltar ahora! Jefe rostros pálidos fumar pipa con Zorro Gris.
     El agente de la ley cogiendo el cuchillo de la funda, cortó las ligaduras de la muchacha india, ayudando a deslizar a la joven de su montura, una vez tocaron sus pies el suelo, una mujer mayor cogió de la mano a la muchacha y se la llevo a su tienda. Poco después la chica lloraba desconsolada, se escuchaba de fondo el sonido inconfundible de una vara.
     .- Luna Blanca se escapó del poblado hace una luna, ahora mi primera esposa le está explicando que hizo mal, al escapar del poblado como decís rostros pálidos.
    El sheriff estuvo una hora dialogando con el jefe de la tribu apache, así como el motivo que le había llevado a entrar en su territorio. Poco después volvía a ver a la muchacha india, caminar con serias dificultades y sentarse detrás de su padre, haciendo gestos de dolor al sentarse.
     .- Hija! Pide disculpas a jefe rostro pálido!
     .- Lo siento jefe rostro pálido. No ser intención atacar a rostro pálido con estrella en pecho. No volver hacer.
     Al disculparse la muchacha india, se llevó por instinto las manos a su trasero frotándose vigorosamente, hora ya cubierto por un nuevo pareo.
     .- Doy las gracias a rostro pálido por traer a Luna Blanca, hija de mi tercera esposa!  En compensación Zorro Gris hace regalo a rostro pálido. Capturar mis guerreros hoy, cuando buscar a mi hija. Espero que regalo quedar en paz, por devolver a Luna Blanca.
     Varios guerreros se movieron con rapidez, retirándose a un tótem que había en el centro poblado, a él tenían atada una chica blanca, la cual desataron y la llevaron ante su jefe.
     .- Que tenemos aquí!!! Si es Melanie Watson, la mayor de las hermanas. Rostro pálido acepta gustoso tu regalo, Zorro Gris. Ya solo quedan dos hermanas por detener, pronto os voy a tener a las cinco entre rejas… Melanie, te estaba buscando a ti y a tus hermanas, al menos no he perdido el tiempo del todo, te tengo  ti.
     .- Sheriff, le agradezco que haya venido a buscarme. Quien sabe lo que me hubieran hecho estos salvajes, prefiero la cárcel, que estar en sus manos!
     .- Cuando estemos en mi oficina hablaremos muy seriamente de vuestro atraco a la diligencia y el intento de robo al almacén de repuestos! Harás compañía a tus hermanas en la celda!
     .- Suélteme las manos!!! No me voy a escapar.
     .- No! Por el momento esas ligaduras no te las voy a soltar…
     .- Como voy a montar en su caballo? Se puede saber cómo voy a ir? No pretenderá que vaya caminando!
     Unos guerreros acercaron su caballo al sheriff, montando en él.
    .- Estira tus manos hacia mí!
     La joven estiro sus muñecas esperando que fuera liberada de sus ligaduras, pero lo que no esperaba es que el hombre de la ley, la agarrase por sus muñecas y la izara colocándola tumbada delante de él, tal y como había cargado a la joven india. El sheriff resoplo al fijarse en como el pantalón de la chica resaltaba su rollizo trasero, no pudiendo evitar el impulso de darle una sonora palmada en el culo, la cual levanto volutas de polvo. La chica respondió agitando sus caderas al sentir que el sheriff se había sobrepasado dándole esa palmada en el culo, lo que al ir sobre el lomo del animal como si fuera un fardo, no fue mucho.
   .- AAAAYYYYY…!!! Cerdo! No vuelva a tocarme el culo!
   .- Cuida tus palabras Melanie! A no ser que desees que te dé una buena azotaina, estas en una posición idónea para calentarte el culo…
   .- Ni se le ocurra, salvaje!!! Le voy a…
   .- En mi oficina ya hablaremos de esto!!! Ahora vamos. Arre caballo, volvamos!!!
    El regreso no fue cómodo en absoluto para Melanie, durante el camino no pudo evitar que las manos del sheriff sobaran su trasero, o que acomodara sus codos sobre su espalda, haciendo el trayecto más incómodo para ella. Ya entrada la noche entraron en Spankcity Spring´s. Cuando llegaron a la puerta de la oficina, el sheriff descabalgo del animal, Melanie iba agotada habiéndose quedado dormida, no noto cuando el sheriff cargo con su cuerpo entrándola en la oficina y llevándola a su celda, donde deposito en el camastro.
   .- Descansa. Mañana será un día duro para ti!
   Cubrió con una manta a la joven. El sheriff tenía otros menesteres en que pensar, porque en la oficina no estaba Laura. Se sentó en su mesa a esperar a su ayudante, estuviera donde estuviera. Sentía curiosidad de porque había dejado sin vigilancia la oficina, esa mujer la sacaba de sus casillas. Estaba visto que no aprendía ni a la de tres. Esta vez se había vuelto a meter en un buen lio la ayudante.
    Unas dos horas después de la llegada del sheriff, Laura se dirigía hacia la oficina. Confiaba en volver antes que su jefe, pero algo vio que hizo que su corazón se le detuviera. En la puerta de la oficina estaba el caballo del sheriff, Laura caminaba con mucha dificultad. El trasero le dolía terriblemente por los castigos recibidos los últimos días y el que el sheriff hubiera llegado antes de lo esperado, solamente podía significar una cosa, volvía a estar en problemas de nuevo, se preguntaba cómo podía ser tan estúpida y volver a estar en serios problemas. Entonces recordó que había dejado la puerta trasera abierta, sobándose con las dos manos el trasero de su ajustado pantalón se dirigió a parte de atrás de la oficina, esperaba poder entrar y fingir que estaba en la cuadra arreglando las caballerizas. Con sigilo abrió la puerta, entro, y se volvió lentamente para cerrarla de nuevo con mucha suavidad, para que las bisagras no chirriaran al cerrar la puerta. Entonces fue cuando se dio cuenta que alguien respiraba a sus espaldas, se giró asustada pensando que tenía a su jefe detrás de ella, pero para su sorpresa vio que la celda próxima estaba ocupada, le extraño, esa celda era la que solía ocupar ella cuando estaba de servicio, y ahora había alguien encerrada en ella. En la penumbra de la noche, no pudo reconocer a su ocupante. Miro la celda contigua que estaba vacía, procurando no hacer ruido se metió en ella. Se desnudó en un momento quitándose el chaleco, la blusa, el pantalón y estaba ya solo en bragas con una camisola fina, se iba a meter en la cama cuando al fondo de la celda vio como la brasa de un cigarrillo se iluminaba, alguien estaba fumando en esa celda, pudo ver vagamente el rostro congestionado por el enfado de su jefe, la brasa encendida del cigarrillo al aspirar de él, había iluminado levemente su cara. Asustada con sus ojos abiertos como platos, vio como la llama de una cerilla se encendía, en el movimiento de la llama vio que la acababa de encender en la suela de su bota el sheriff. En la mano izquierda tenía una lámpara de aceite, le prendió con la cerilla y luego con parsimonia puso el cristal de la lámpara, la celda se ilumino al completo. Laura se llevó sus manos a su trasero, no podía creer que tuviera tan mala suerte, allí al fondo de la celda, sentado en un banco de madera estaba su jefe, sobre su muslo derecho tenía el cepillo de baño de madera.
    .- Sheriff… puedo explicarlo…
    .- Como vas a explicar que las presas las hayas dejado solas, dime! O que hacia la puerta de atrás abierta! Que pretendías, facilitar a sus hermanas que las sacaran de sus celdas! Como vas a explicar eso? No te he ordenado esta mañana que para nada y por ningún motivo dejaras la oficina sola y sin vigilancia!!! Como tengo que decirte las cosas a ti? Es que no voy a poder abandonar esta oficina sin tener que preocuparme!!! Crees que si se escapan las presas, volveré a ser elegido sheriff. No!  Y si yo me quedo sin trabajo, a ti te despellejo el culo, entendido? Ven aquí, te voy a enseñar que me debes obedecer cuando te ordeno que te quedes en la oficina sin moverte de ella…
   .- Sheriff por favor… no me castigue de nuevo… El…el…me…duele…mucho…el…el…cepillo…noooo!
   .- No me hagas tener que ir a por ti!!! Ven aquí!!! Ponte sobre mis rodillas boca abajo, ya!!!
    Laura se fue acercando lentamente, con sus dos manos se frotaba el culo sobre sus bragas ahora bajo la luz de la lámpara se apreciaba su blancura, una sombra oscura apareció en su entrepierna y fue creciendo hasta desbordarse aquella humedad, hasta empapar por completo el fondillo de sus bragas blancas, pronto se vio descender por sus muslos, del pánico se estaba orinando encima, pronto se formó un charco bajo sus pies…
   .- Ooohhh! Sheriff, lo siento…
   .- No te da vergüenza mearte encima de las bragas? Ven aquí meona! Te voy a enseñar que no debes desobedecerme de nuevo! No vas a conseguir librarte de esta azotaina porque te hagas pis encima!!!
    El sheriff alargo su brazo agarrando a su desobediente ayudante por un brazo, tiro de ella, y la hizo tumbarse sobre su regazo, no tardando en caer sobre su trasero el cepillo con fuerza, la parte baja de su trasero cubierto por las bragas, se veía en un tono más oscurecido por la sombra de la orina, que aún seguía emanando de su entrepierna mojando el pantalón de su jefe. Que no dejaba de darle fuertes y muy sonoros azotes en el culo. Laura desde antes de ponerla sobre sus rodillas, por la vergüenza ya se había puesto a llorar, el haber mojado sus braguitas de orina por el miedo a ser castigada de nuevo, estaba tan avergonzada que se dejó dar aquella azotaina sin mostrar apenas resistencia, aunque su culo en llamas, la hacía retorcerse de dolor. Sus piernas no la obedecían agitándose como una posesa, intentaba librarse de aquella pesadilla, sus nalgas le ardían terriblemente, de su garganta brotaban gritos guturales a cada nuevo azote en el dolorido culo. Su jefe continuaba azotándole el trasero con el cepillo, estaba indignado por el comportamiento de su ayudante, y cada azote, parecía más duro que el anterior, la ira se estaba apoderando de él. Se detuvo un momento dejando el cepillo a su costado sobre el banco, cogió el elástico de la cinturilla de las bragas y se las bajo a los tobillos, cuando las tuvo ahí, se las acabo por sacar por completo, estaban muy mojadas por la orina y las lanzo al suelo con rabia. Entonces volvió a coger el cepillo, levanto su mano derecha en alto, entonces vio el estado lamentable de las nalgas de su ayudante, estaba completamente oscuro, estaba morado y azulado. Entonces se lamentó de haber sido tan severo con el cepillo, había dado a su ayudante varias azotainas severas en pocas horas, pero a pesar de ello sabía que debía castigarla más, no podía consentir aquel comportamiento de desobediencia y no cumplir con sus obligaciones en su trabajo. Volvió a dejar el cepillo sobre el banco, y siguió la azotaina de su desobediente ayudante con la mano. Ella apenas noto diferencia entre recibir la azotaina con el cepillo, o estar recibiendo ahora la azotaina con la mano. Le dolía tanto el culo, que la diferencia era imperceptible para ella. Al cabo de unos minutos Laura simplemente lloraba amargada, la azotaina no cesaba, su jefe continuaba azotándola sin pausa, aunque ya los azotes ya no eran tan duros, debería ser por el agotamiento de su jefe, pero seguía estando enfadado con ella, y no tenía en mente dejar de calentarle el culo, debía de enseñar a su ayudante de una vez por todas, que no podía consentirle su comportamiento por más tiempo. Al final el agotamiento hizo mella, y el ultimo azote cayó sobre el indefenso trasero, este estaba con un color rojo intenso, a pesar que sus nalgas, sobre todo el fondo de ellas, se las podía ver amoratadas.
    El sheriff dejo que su ayudante se incorporase de sus rodillas, esta, muy adolorida no podía ni acariciarse el culo, intento sobarselo pues sentía un picor horrible en el culo, pero las veces que lo intento, tuvo que separar sus manos de el. Sin apenas levantar sus pies del suelo, arrastrándolos y con su cuerpo encorvado consiguió llegar a su camastro, dejándose caer boca abajo sobre el llorando y sorbiéndose la nariz de los mocos que descendían de sus agujeros nasales.
    El sheriff salió de la celda alumbrándose con la lámpara, entonces vio como las ocupantes de las otras celdas estaban en pie agarradas a los barrotes de hierro de sus celdas. Penélope y Maggie Watson lloraban por lo que sus ojos habían contemplado, en otra de las celdas Melanie le miraba con los ojos inyectados en sangre por la ira que sentía hacia aquel hombre que había castigado de manera tan severa aquella mujer. Sin poder contenerse insulto aquel hombre indeseable…
    .- Bestia!!! Salvaje!!!
    .- Melanie! Gracias por tus piropos… Pero en cuanto amanezca y haya descansado unas horas, serás tú la que voy a castigar o crees, que te vas a librar de recibir una azotaina… Mira a tus hermanas, están llorando verdad… Ahora pregúntate por qué?  Pues en pocas horas tú, tendrás el trasero igual que ellas, y como mi ayudante… Si hiciera bien su trabajo, no me sería necesario el disciplinarla… Piensa en ello… Tú, eres la siguiente!!!
  
                         

          


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