domingo, 23 de julio de 2017

EL TUTOR DE DISCIPLINA EL SEÑOR LÓPEZ EVELYN ROSS VIAJA A BARCELONA.


                                                EL TUTOR DE DISCIPLINA EL SEÑOR LÓPEZ.

                                                   EVELYN ROSS,  VIAJA  A BARCELONA



   Han pasado trece días… Evelyn Ross había pasado unos días, bastante preocupada. Aparte de los problemas a la hora de salir de la casa en sus desplazamientos, el día a día, tampoco había sido fácil para ella. Desde niña había resultado tener todo lo que había deseado, nunca se le había negado ninguno de sus deseos. Su padre, un hombre de negocios siempre de viaje por esos mundos, apenas había pasado unos días con él, un hombre que siempre alardeaba con sus amigos de su preciosa hija, era de lo que más solía hablar como si ello justificase el dejarla vivir a su suerte, pero que en sus veinte cuatro años de vida, solamente había pasado con ella, tres navidades y dos cumpleaños. Desde niña se había criado en colegios interna, su carácter irascible había hecho que tuviera que cambiar de internados, hasta cumplir los dieciocho años, que paso a vivir en una residencia universitaria, en la cual, había cursado la carrera de empresariales, pero que no acabo. A sus veinte años, paso a vivir en la mansión familiar de los abuelos, fallecidos unos años antes en uno de sus viajes, por un huracán en sur de Estados Unidos, viajaban en un velero de lujo, nunca se supo de ellos, ni aparecieron sus cuerpos. Al ser mayor de edad, dejo la carrera en la universidad, pasando a vivir a lo grande, dando fiestas, disfrutando de la vida y como no, disfrutando de sus automóviles de gama alta, desde Ferrari, Porche, Ford Mustang, y un utilitario como un Lotus, todos coches deportivos. De ahí, que sus multas de velocidad y otras, dada su despreocupación por los demás, la había llevado a tener varios delitos, de los cuales ahora debía pagar por ellos. Lógicamente ella desconocía por qué ahora tenía que afrontar esas circunstancias.  Ella desde siempre había tenido un Tutor que se había encargado de ella, así como de llevar sus cuentas, buscarle los internados y pasarle una manutención mensual, además era quien siempre se había ocupado de ella, desde niña. Así como el que se había preocupado de solucionar sus problemas, que eran muchos.

     En cambio estos diez días habían sido de descanso para dicho Tutor, ya que otra persona había pasado a tener esa responsabilidad. Evelyn había tratado de averiguar cómo había llegado esta persona a su vida, pero no hallo ninguna respuesta a sus indagaciones, al contrario que siempre había tenido las puertas abiertas a donde fuera, en esos días no había recibido respuesta alguna y aquellas puertas que siempre las encontraba abiertas, ahora para su decepción habían estado cerradas.

     Esos diez días pasarían a su recuerdo de por vida, habían sido los peores que había vivido, sus cuentas estaban canceladas, sus vehículos tenían un cepo colocado por la policía. Por primera vez en su vida, había tenido que utilizar el transporte público. Pero lo peor de todo, no era eso. Lo peor era las dificultades que tenía para dormir, vestirse, o desplazarse no solo por la casa, si no, también cuando había salido a realizar sus gestiones. Jamás hubiera pensado que ser castigada, tuviera esas consecuencias. Las molestias en su trasero, le estaba ocasionando que tuviera serios problemas, sobre todo los primeros días, no salió de la vivienda. El simplemente levantarse de la cama, lo tenía que hacer con sumo cuidado, pues al más mínimo gesto veía las estrellas al incorporarse de la cama, al vestirse, algo tan simple como asearse, le resultaba sumamente doloroso. Se contemplaba en el espejo mirándose el estado de sus nalgas, le daba la impresión que nunca iban a volver a la normalidad, durante varios días estuvo con el culo completamente morado, todo azulado verdoso, el cual le dolía horrores al andar, y ya no digamos el sentarse, pero aún mucho peor era el levantarse, ya que estando sentada llegaba un momento que dejaba de molestarle, siempre y cuando no moviera el culo, si se movía, veía todas las estrellas del firmamento. Durante la primera semana después de haber sido castigada, apenas había salido de casa, más debido a la vergüenza de que la vieran sus amistades caminar encorvada hacia adelante, pues se paseaba por casa arrastrando los pies, ya que el solo levantarlos del suelo, le producían en sus nalgas dolorosos pinchazos. La segunda semana, con molestias aun en su trasero. Intento hacer esas indagaciones, las cuales no le llevo a ninguna respuesta favorable. Visito a su Tutor en su casa, pero solamente encontró la puerta cerrada y de este, no sabía nada. Era como si se lo hubiera tragado la tierra.

    Los días fueron pasando para Evelyn, aun perduraban las marcas en su trasero, aunque ya no le dolían tanto. Pero el día fatídico para ella se acercaba, debía preparar sus maletas para desplazarse a Barcelona. El día que iba a tomar el vuelo apareció su Tutor que la había criado, solamente fue para hacerse cargo de las llaves de la casa, pero le fue totalmente imposible hablar con él, había acudido acompañado de cuatro hombres que se identificaron como miembros de la DDDV, encargados de conducirla a ella al aeropuerto. Así es como se vio metida en el avión con destino a Barcelona, la acompañaron hasta misma puerta de embarque, donde la dejaron en compañía de dos azafatas que la llevaron a su asiento, todo el vuelo estuvo supervisada por aquellas dos azafatas, incluso para ir al servicio la acompañaron.

    Al llegar a Barcelona sucedió algo similar, para desembarcar del avión la acompañaron hasta unas dependencias privadas del aeropuerto, allí tuvo que permanecer esperando que fueran a buscarla, es lo único que le informaron. Aquello se le estaba yendo de las manos, tuvo que esperar dos horas en aquella sala. Cuatro mujeres vestidas iguales entraron en la sala, se identificaron como agentes de DDDV, la instaron a que la acompañase. Salieron del aeropuerto subiendo a una monovolumen con los cristales oscuros. Cuando el vehículo se detuvo, bajo en el interior de un parking subterráneo, la condujeron a un ascensor y vio que ascendió hasta la planta veinticinco, en ese piso, se abrieron las puertas apareciendo ante ella un enorme despacho, con cristaleras al fondo desde las cuales se podía ver toda la ciudad. En el centro había una mesa, tras la cual había un sillón, solo pudo ver el respaldo. Al quedar a solas, en el enorme despacho. El sillón se giró sobre su eje, apareciendo un hombre con el cabello canoso sentado en el.

 (Señor)    -. Bien, Evelyn. La verdad aún no sé qué he hecho mal. Te envié a los mejores colegios del país. Has llevado una vida acomodada durante todos estos años, y como me pagas todos mis desvelos? Así es como he de verte? La verdad hija, me has decepcionado. Pero nunca es tarde para enmendarse de los errores, por esa razón te he puesto en manos de especialistas en la mejora de la conducta.

(Evelyn)      -. Papa!!! Eres tú? Dices que así es como has de verme? Que cara más dura tienes!!! No te he visto en años, mientras todas mis amigas, a pesar de estar en un internado encerradas, sus padres iban a visitarlas cada mes. Yo siempre estaba esperando que aparecieras! Y siempre tenía la misma respuesta de la directora,… “Su padre lamenta no poder estar en su cumpleaños” “Su padre lamenta no poder estar en su graduación” “ Su padre lamenta no poder visitarla”… Así, año tras año… Ya me acostumbre a no verte, mientras veía en los periódicos, “Señor Ross se casa de nuevo en Londres” “El señor Ross, cierra una negociación de miles de millones en Catar” el señor Ross esto, el señor Ross aquello… Pero en todas esas noticias ninguna decía  “el señor Ross visita a su hija”… Y ahora me sueltas este rollo… Te lo puedes ahorrar…

(Sr. Ross)     -. Está visto que no he sido el mejor de los padres.  No imaginas los hilos que he tenido que mover y favores a personas que jamás les habría pedido nada, para sacarte de todos y cada uno de tus embrollos. Ya me informaron de tus pesquisas para saber quién te había puesto en esta situación. Ahora ya lo sabes! Tu padre! Te informo que me has decepcionado hasta un punto que no te puedes hacer idea. Por eso te he desheredado de mi fortuna. No podrás disponer ni de un solo céntimo más. Tu madre sabía que yo no deseaba tener hijos, pero se las arregló para quedarse embarazada de ti. Luego va, y fallece al darte a luz. Me hice cargo de ti, a pesar de todo… Tu nuevo Tutor, el Sr. López me tendrá informado de tus progresos a través del DDDV, según sean tus progresos te incluiré en mi testamento, el mismo no sabe nada de mi existencia, ni que yo estoy detrás de todo. Por lo tanto así debe seguir, si le informas, nunca veras un céntimo, si sus informes no son favorables, no veras un céntimo. Si no cambias, no veras un céntimo. Sé muy bien cómo eres, estas acostumbrada a gastar dinero y tirarlo en fiestas. Por lo tanto, sin dinero no eres nadie! Entre las cosas que hay en el sobre que te facilito el Sr. López, hay una tarjeta de crédito a tu nombre, úsala bien y no despilfarres el dinero, cada mes te será ingresada una cantidad de dinero como asignación mensual. El piso donde vas a vivir, es mío. Pero está a nombre de DDDV, ahora puedes marcharte, en el interior del sobre tienes tus instrucciones, adiós!

       El asiento se giró de nuevo dándole la espalda, en ese momento se abrieron las puertas del ascensor y las cuatro agentes la escoltaron al interior del ascensor. De nuevo en el parking entraron al vehículo y este se puso en marcha. En plaza de Catalunya se detuvo el vehículo, siendo invitada a bajarse delante de la puerta del Corte Ingles.

       Entrando al centro comercial subió hasta la última planta donde estaba la cafetería, pidió un café y se dispuso abrir el sobre según las instrucciones dadas de abrirlo al estar en Barcelona y en ese lugar. En el sobre había; una tarjeta de crédito, una tarjeta con la dirección de su nueva vivienda, las llaves de dicha vivienda, una tarjeta de compra que debía entregar en información, y le sería enviada a su domicilio el encargo de la compra, ya realizada por el DDDV. Así mismo, la dirección del edificio donde su nuevo Tutor tenía su oficina, en donde debía presentarse a la mañana siguiente. Solo debía bajar a la primera planta a información, entregar la tarjeta y marcharse, incluso ella podía hacer algo tan sencillo. Así, que bajo a la primera planta, tuvo que hacer cola, algo que no estaba acostumbrada así que se intentó colar.  El escándalo que formaron los clientes que esperaban su turno, alertaron a los guardias de seguridad. Tuvo que volver a la cola y esperar su turno. Al entregar la tarjeta a la chica de información, está la paso por el lector de infrarrojos, luego la miro a ella…

(Recepcionista)    -. Bien señorita Ross, su Tutor será informado de su pequeño alboroto, le será enviado su encargo en un mínimo de dos horas, gracias por utilizar nuestros servicios.

      Esa respuesta no se la esperaba Evelyn, algo había visto en la chica de información en su mirada, así como en la sonrisa socarrona que le había puesto, eso la preocupo. En unas horas tendría que responder ante su Tutor, por su comportamiento el día que recibió su visita en su casa, y aun llevaba dolorido su trasero. Eso le hizo que instintivamente se acariciara el trasero por encima de sus pantalones Jeans, salió del centro comercial hacia la parada de taxis, monto en uno y la llevo a lo que sería su nuevo hogar.

     Al bajar del taxi miro hacia arriba, un edificio de quince plantas estaba ante ella, se dirigió hacia la entrada, al pasar vio que había un hombre en recepción.

(Sr. Luis)     -. Evelyn Ross? -. Ella al escuchar su nombre asintió con la cabeza..- Bien señorita, sígame hágame el favor.

     Pasaron el rellano de la entrada por el pasillo de la derecha, en la esquina había una placa que indicaba “Escalera Derecha”. Al fondo había dos ascensores, pero el recepcionista la hizo subir por las escaleras, cuatro plantas hasta el cuarto piso la hizo subir, al llegar al rellano, el recepcionista, cogió un manojo de llaves y abrió la puerta, miro de reojo a Evelyn. Esta se estaba sobando el trasero a dos manos, el subir por las escaleras no resulto algo fortuito, el Sr. Luis deseaba saber si aún le dolía el trasero a la joven. Nada más ver como entraba por la puerta, la había visto que caminaba dolorida, aunque intentaba disimularlo, pero el ejercicio de subir las escaleras despertó en ella la necesidad de apaciguar aquellas molestias en sus nalgas.

(Sr. Luis)    -. Esta es su casa señorita, Evelyn.

     Entro en la casa cerrando la puerta con llave, se apoyó en la pared cogiendo aire. Con las dos manos se masajeaba sus nalgas, el subir aquellas escaleras había hecho que estas se despertaran al llegar a tercer piso, subir hasta el cuarto piso había resultado un suplicio para ella, disimulando ante el recepcionista. En unos minutos se encontraba mejor, así que lo primero que hizo fue desabrocharse los pantalones tejanos, estos al ser elásticos le habían mantenido el trasero sujeto, permitiéndola disimular sus molestias. Ahora deseaba quedarse cómoda, por lo que se desnudó por completo, quedándose como vino al mundo. Se hizo así misma una visita por toda la estancia, dándose cuenta que era un piso pequeño, solamente disponía de salón, cocina, baño, y una habitación. Aprovecho para echarse en la cama boca abajo, con sus manos se acariciaba su trasero, en pocos minutos sintió como este volvía a dormírsele de nuevo, dejándola de molestar. Relajada se quedó dormida.

     Un timbre la despertó, era el interfono desde recepción.

(Sr. Luis)     -. Señorita, acaban de llegar unos mensajeros con varios paquetes, se los están subiendo en estos momentos. Por cierto, encima de la mesa del salón tiene instrucciones de cómo vestirse mientras este en casa, aparte de los uniformes que deberá llevar a su nuevo trabajo, a partir de mañana mismo, su Tutor puede presentarse en cualquier momento y revisar cómo va vestida, más le vale obedecer y seguir las instrucciones. Tiene una bata para ponerse en el baño, para recibir a los mensajeros.

      En apenas unos minutos tuvo el salón lleno de cajas, al quedarse sola, empezó a desempaquetar e ir guardando lo que era ropa en el armario de su habitación. Tardo unas dos horas en guardarlo todo en su lugar, según la lista de instrucciones de cómo ordenar todo. Una vez acabado fue al salón y superviso la lista. Con ella en la mano, fue a su habitación.

      Lo primero que busco fue la ropa interior, está la había guardado en la mesita de noche, en el primer cajón. Extrajo unas bragas, las desdoblo mirándolas. Eran unas bragas de algodón rosas, con unos dibujos de pequeños gatitos en relieve de color azul marino, que resaltaban en la tela rosa de algodón. Al meter sus pies por las perneras y subírselas, noto como algo áspero la molestaba en sus caderas, eran las costuras que sobresalían notablemente, vaya si notablemente pensó al ajustárselas a su cintura, teniendo las nalgas con molestias, estas aumentaron por la presión, igual sintió en la base de sus nalgas, al sentir como el elástico de las perneras  apretaba su trasero, siendo estas molestas.  Del segundo cajón, saco un sujetador rosa a juego con las bragas. Luego fue al armario sacando un vestido, este al ponérselo vio que era muy corto, sobre todo por detrás, era un vestido ligero, con la falda de vuelo tableada, por delante cubría su intimidad y las braguitas, pero por detrás, dejaba la mitad de sus braguitas a la vista. Pensó que debería hablar con su Tutor al día siguiente, alguien se había equivocado al tomar nota de su talla y las medidas de su cuerpo.   Mirándose en el espejo se veía ridícula así misma con aquella ropa que le iba pequeña, parecía como si hubiera rejuvenecido diez años y en vez de veinticuatro años, tuviese catorce.  En ese momento el interfono sonó de nuevo.

(Sr. Luis)    -. Señorita Evelyn. Tiene un paquete en recepción, puede bajar a recogerlo? Por cierto. Tiene prohibido usar el ascensor, deberá bajar por las escaleras, aparte que el ascensor lo he de activar yo desde aquí abajo, mientras este usted castigada no podrá utilizarlo en ningún caso, excepto si recibe instrucciones. Entendido? No me haga tener que subir a buscarla, eso disgustaría a su Tutor en extremo…

     Unos minutos después, Evelyn apareció en el vestíbulo…

(Evelyn)     -. Hola de nuevo, señor…

(Sr. Luis)    -. Luis, Sr. Luis para ti. Aquí tiene su paquete joven, utilícelo nada más volver a su apartamento.

(Evelyn)     -. Gracias, Sr. Luis. Esto… esto resulta un poco incómodo para mí, Sr. Luis. Pero podría darse la vuelta, mientras vuelvo hacia las escaleras… es que al parecer, alguien no tomo bien mis medidas y el vestido es muy corto, voy enseñando…. Ya sabe… bueno… que la falda es demasiado corta por detrás…

(Sr. Luis)    -. Jovencita, no es demasiado corta su falda. Y no están mal sus medidas, están hechas por la modista, tal y como su Tutor dio las instrucciones. Y no, no me voy a dar la vuelta, es más. Te voy acompañar hasta las escaleras andando detrás de ti. -. Saliendo de detrás del mostrador de recepción, se colocó a su derecha..- Me hace el favor de ir hacia las escaleras? Yo la sigo detrás de usted, jovencita!

     Evelyn se puso completamente colorada de la vergüenza. Pero estaba segura de que si no obedecía, tendría graves consecuencias para ella.  Y roja por completo, se dio la vuelta estirando el borde de su falda hacia abajo, pero esta no cedió nada en absoluto. No se atrevió a girarse y ver como la miraba el Sr. Luis. Le pareció obvio que debía ir disfrutando detrás de ella, ya que sus braguitas de algodón rosas quedaban totalmente a la vista, desde la mitad de su trasero, mostrando las bragas y la base de sus nalgas, pudiendo ver que aún tenía el culo algo morado. Al llegar a las escaleras, Evelyn subió por ellas. Detrás dejo de escuchar los pasos del recepcionista, pensó para sus adentros, que desde abajo, y ella subiendo con el vaivén de la falda al subir los escalones, tenía que tener plena visión de sus braguitas y de su redondo trasero cubierto por estas. Estaba Evelyn a mitad de las escaleras de ese tramo y aun a la vista del Sr. Luis. Tuvo la necesidad de acariciarse el culo por la picazón que sentía y porque sus bragas le parecían ser de papel de lijar, en vez de algodón, dada lo corta que era la  falda, desde abajo se la tenía que ver claramente cómo se sobaba el culo por encima de sus bragas rosas. Evelyn en ese momento no lo sabía, pero el Sr. Luis desde abajo tenía una visión óptima de sus bragas, como la mancha húmeda en el fondillo de sus bragas.

       Cuando llego al cuarto piso, fue cuando ella se percató de la humedad de su entrepierna, con el roce de sus muslos, pudo notar que tenía humedad en su entrepierna, entonces se pasó los dedos, sintiendo la humedad en las yemas de sus dedos, dando lugar a sus dudas que  acudieron a su mente, si el pervertido del recepcionista habría visto como llevaba de mojaditas sus bragas. Solo el pensarlo se moría de la vergüenza, como podía excitarla de esa manera lo que estaba viviendo, si era más bien una mala pesadilla para ella.



      Esa mañana se despertó temprano, no había pasado muy buena noche. Debía acudir apenas en unas horas a visitar a su Tutor, ya lo había conocido unos días atrás y no fue un encuentro como para recordarlo, pero sus consecuencias hicieron que no lo olvidase, teniéndolo en todo momento muy presente, como cada día al levantarse de la cama lo hizo con suma delicadeza, aunque al menos podía sentarse en el borde de la cama sin excesivas molestias, levantándose se quitó el camisón de dormir debía asearse, al entrar en el baño por fin hizo lo que había deseado hacer, desde que se había puesto aquellas desagradables braguitas, quitárselas… nunca había llevado puesta una ropa interior tan desagradable, estaba acostumbrada a su lencería fina de seda, se miró en el espejo, se veía ridícula así misma con su pubis depilado, el contenido del paquete que bajo a recoger era un utensilio de depilación. En sus nalgas habían quedado dibujadas el elástico de las bragas, así se metió en la ducha, en unos minutos salía del baño secándose el cabello, atrás, había quedado sus bragas tiradas en el baño, al entrar en su habitación, el camisón estaba en el suelo tirado donde se lo había despojado. Se dirigió hacia su mesita de noche, sentándose en la cama. Para hacerlo con suavidad primero apoyo la palma de sus manos sobre ella, y lentamente fue bajando su culo hasta que se apoyaron sus nalgas sobre la cama. Abrió el tercer cajón, extrayendo unos calcetines blancos, los cuales se los puso, estos quedaban subidos hasta debajo de sus rodillas, eran unos calcetines vulgares blancos lisos, muy similares a unas medias de seda en su tejido, pero con la diferencia que estas eran de nylon. Del primer cajón saco una de aquellas horribles bragas, ni las miro cuales cogía, las primeras que su mano palpo. Las desdoblo mirándolas y volteándolas para verlas bien, eran una horterada pensó. Pero se las tuvo que poner, eran blancas de algodón y como las anteriores llevaban dibujos, estos eran unas amapolas rojas con sus cuatro pétalos colorados. Se levantó de la cama para poder subírselas ajustándoselas a su cintura, su cintura alta como las anteriores le hacía parecer  llevar puesto un saco. Fue al armario, abajo en el armario estaban las cajas de zapatos, los cuales ni había sacado de sus cajas, saco los indicados, unos tipo Merceditas negros sin apenas tacón y sujetos por una correílla fina abrochado a una hebilla plateada en el lateral interior del pie, luego escogió un vestido azul celeste, este era uno de los uniformes al pasárselo por la cabeza, se lo bajo hasta ajustárselo, subió la cremallera de su espalda, luego se ajustó el cinturón del vestido incorporado en el mismo, mirándose en el espejo, vio que no le quedaba tan mal, la falda ligeramente acampanada con pliegues similares a los de una falda tableada, pero estos eran más bien ondulados, “…No me queda tan mal…” se dijo así misma, hasta que se dio la vuelta para mirarse por detrás… “Mierda…!!!” podía ver sus bragas de amapolas, ya que no le cubría la base de sus nalgas, pero al menos no enseñaba las bragas de manera tan descarada como el vestido de estar por casa.

      Había llegado la hora… bajo las escaleras sintiendo como la falda se levantaba con la brisa al bajar cada escalón. Llego al vestíbulo en unos minutos, como de costumbre estaba en la recepción el Sr. Luis.

(Evelyn)     -. Puede llamarme a un taxi! Debo ir a esta dirección.

(Sr. Luis)    -. No le han enseñado buenos modales, señorita? No sabe dar los buenos días?

(Evelyn)     -. Eso es algo que me reservo para las personas, no para los voyeurs, que va detrás de una señorita para verle las bragas…

(Sr. Luis)    -. Estoy seguro que su Tutor no estará muy orgulloso de usted, jovencita! -. Apretando el botón del interfono que estaba sobre el mostrador….- Ha escuchado sus modales, señor López!

(Sr. López)     -. Si, Luis! Haga subir a esa impertinente a mi despacho inmediatamente…

(Sr. Luis)       -. Enseguida se la envió, señor López!

(Sr. López)    -. No! Suba usted con ella a mi despacho!!!

     Evelyn se había quedado sin palabras, sentía un nudo en su garganta que no la dejaba hablar, se habría disculpado de inmediato, pero le resultó imposible articular palabra alguna, solamente pudo hacer una acción. Pasar sus manos por el trasero de su falda, algo le decía en su interior que esa zona de su anatomía iba a sentir las consecuencias de su mala cabeza.

(Sr. Luis)    -. Me acompaña jovencita? Vamos, a la dirección que usted va, veo que no se ha fijado bien, ésta, en este mismo edificio.

       El Sr. Luis se dirigió hacia el fondo del vestíbulo, pasando por delante del pasillo que estaba a su derecha y subía al apartamento de Evelyn. Del bolsillo derecho extrajo unas llaves, abrió la portezuela donde deberían estar los botones del ascensor, las puertas se abrieron entrando en él. Una de las llaves la puso en el panel, y con media vuelta, se abrió otra portezuela con unos botones anexos a los del ascensor, estos deberían usarse para acceso a otras plantas, pero a la planta que iban, era privada. Cuando las puertas se abrieron, Evelyn pudo ver en el lector digital planta catorce. Había un rellano espacioso, en el cual había tres puertas. Dos de ellas indicaban con una figura de un hombre y la otra puerta una figura de una mujer, eran los servicios. La puerta de enfrente tenía una leyenda, Sr. López Tutor en Disciplina. En la misma pared, a la derecha de la puerta había unos asientos con una mesa baja, en la cual había revistas tipo magacín y periódicos del día.  A la izquierda de la puerta como a unos tres metros de esta, había una mesa en forma de una jota inversa, la parte curva se apoyaba sobre la pared, la parte recta apuntaba al ascensor, tras ella había una silla que desentonaba con la figura de una mesa de oficina moderna, pues esta silla era de madera y sin ruedas para desplazarse. En el centro de la mesa en el mismo borde, se podía leer un letrero, “Secretaria Srta. Evelyn”. Se lo quedo mirando anonadada. Al llegar frente a la puerta del despacho, el Sr. Luis llamo dando unos golpecitos con los nudillos de su mano derecha. Al otro lado de la puerta se escuchaban unos lamentos, a lo que siguieron unos sonidos que le resultaron a Evelyn muy característicos y conocidos. El Sr. Luis invito a Evelyn a sentarse en las sillas, de lo que era una sala de espera. Aquellos sonidos se siguieron escuchando por varios minutos, no tardando en escucharse el lloriqueo de una mujer, para poco después escucharla llorar descontrolada, pasaron unos quince minutos y se dejó de escuchar aquel sonido, que en los oídos de Evelyn la hacían estremecerse, pues sabía muy bien que la siguiente seria ella. Se sentía como en el internado para señoritas donde había estudiado de niña, y tener que esperar en el pasillo ante la puerta de la directora, dentro se escuchaba como era regañada una de las alumnas y ella esperaba su turno para ser regañada. Aunque había diferencia, pues a ella no la castigaban en el trasero, algo que si iba a suceder en breve y eso la hacía sentirse muy angustiada, estaba nerviosa y sentía temor a que llegase su turno.

      La puerta del despacho se abrió…

(Sr. López)     -. Señora Pujol, espero que esto le sirva de lección para la próxima vez. Ahora arréglese en el servicio y espere a que el Sr. Luis salga de mi despacho para acompañarla al vestíbulo.

       Evelyn se quedó mirando la señora Pujol, iba ataviada con una blusa blanca, con una especie de corbatín azul marino, y una falda amarilla tableada, al pasar por delante de ella, pudo ver que su falda apenas le cubría sus bragas blancas de algodón, estas eran lisas sin dibujos. Vio como pasaba ante ella con lágrimas en sus ojos, y como se sobaba el culo por encima de las bragas, la base de sus nalgas que las braguitas no cubrían, se veían muy rojas.

(Sr. López)    -. Buenos días Sr. Luis. Puede entrar por favor, y tu jovencita ya estas entrando a mi despacho… rápido!!!

     El Sr. Luis entro en el despacho, se dirigió a la mesa, enfrente de la mesa había dos sillas, él se sentó en una de ellas, la de la derecha y más próxima a la salida, Evelyn entro tras él, al verle sentarse. Ella pretendió hacer lo propio en la silla que quedaba a su izquierda, pero el Sr. Luis le hizo un gesto con la mano para que permaneciera de pie ante la mesa y dejando detrás de ella la silla. Tras cerrar la puerta del despacho, el Sr. López pasó por detrás de ellos y bordeando su mesa, se sentó en su sillón.

(Sr. López)     -. Luis, lamento el comportamiento de esta joven. Está visto que sus modales aun dejan mucho que desear, pero eso va a cambiar, puedes estar bien seguro de ello. Y tú, desvergonzada!!! Como osas a comportarte de esta manera con mi empleado, el solamente hace lo que le mando yo, no es que él, fuera detrás de ti para verte las bragas. Él se limita hacer su trabajo simplemente, según las instrucciones proporcionadas por mí mismo. Te habrás dado cuenta que tus vestidos son todos así de cortos, así como las faldas. En toda re-conversión, existe una disciplina a seguir. Es importante que recibas buena disciplina, y como es lógico, en esa disciplina el castigo corporal está a la luz del día que sea algo que no se te olvide con facilidad. De eso me encargare yo personalmente, Luis, está por encima de ti en lo laboral, ya que tu serás mi secretaria a partir de este momento, ya has podido ver tu mesa de trabajo. No creo que sea necesario decirte, que todas mis clientas como la Sra. Pujol a la cual acabas de ver salir, no puedes y digo no puedes de ninguna manera, que su identidad sea conocida fuera de estas paredes, la discreción en estas oficinas es total. Ahora te daré un documento que debes firmar, en el cual Luis, firmara como testigo. En él, te comprometes a no facilitar ningún tipo de información sobre lo que veas u oigas en este edificio, en el, podrás ver que hay otras chicas anónimas como tu viviendo en él, las conocerás fácilmente ya que vuestro atuendo es similar.

       El Sr. López extendió un documento al borde de la mesa, que Evelyn firmo abajo del mismo, al lado firmo el Sr. Luis. Como testigo.

(Sr. López)     -. Luis, sabes bien que aunque tu presencia en este despacho no te está permitida, hoy voy hacer una excepción con Evelyn, ya que te ha faltado al respeto y eso jovencita está muy feo por tu parte.  Con el agravante de que te ha faltado al respeto llamándote “voyeur” y lo ha hecho en mi presencia, aunque esta no fuera en persona, pero si ha sido escuchado por mí mismo, algo que hace que sea esta, mucho más grave. Por no hablar Evelyn de tus modales, desde cuando no se saluda como es debido? Pero eso lo voy a poner en corrección ahora mismo, ven Evelyn acércate a mí! -. Evelyn obedeció sin dudarlo, estaba avergonzada por su comportamiento, había dudado del pobre Sr. Luis. Cuando este no hacía más que su trabajo. Al acercarse a su Tutor, este retiro su sillón de la mesa, al tiempo que levantaba el reposabrazos izquierdo del sillón, abriendo las piernas, guio a Evelyn a echarse boca abajo entre sus piernas, concretamente sobre su muslo izquierdo. Quedando acomodada teniendo separados sus muslos, por la pierna de su Tutor, sobre la cual se apoyaba su sexo, dejando el trasero bien expuesto, ya que su corta falda lo dejo al descubierto, quedando visibles sus bragas blancas con amapolas rojas. Su barriguita se apoyaba en parte del muslo de su Tutor, el resto de su cuerpo colgaba hacia abajo, pudiendo apoyar sus codos en el suelo por lo forzada de su posición. La azotaina empezó en el acto, Evelyn acusaba al sentir aquellos fuertes azotes sobre sus braguitas, los sentía como si explosionaran en su culo expuesto, una veintena de azotes cayeron sobre sus aun doloridas nalgas, no tardando por el dolor en brotar sus lágrimas de sus ojos azules, y caer como cataratas por sus mejillas ruborizadas..- Así aprenderás buenos modales jovencita! Vas a saber que la educación es algo que nunca debes dejar que vuelva a suceder lo de hoy, o tu culo sentirá la azotaina como la que estas recibiendo en estos momentos, y en presencia de Luis, ya que le has faltado al respeto de manera imperdonable, en una señorita como tú.

      Evelyn sentía como le abrasaban sus nalgas, deseaba poder moverse sobre la pierna de su Tutor, pero pese a sus intentos, no logro moverse. Resultaba imposible dada su postura, poder levantar su cuerpo, que colgaba desde su barriga hacia el suelo, no tenía fuerza para izarlo por sí sola, hubiera intentado mover sus caderas y así intentar que los azotes no cayeran directos en su culo, caldeando así, toda su superficie de sus expuestas nalgas, pero al tener la pierna de su Tutor incrustada en su sexo, y entre sus piernas, no podía mover sus caderas. Sus pies, también había intentado patalear, pero tenía sobre ellos la pierna derecha de su Tutor, solamente podía desear que la azotaina cesara cuanto antes. Pero su Tutor se tomó el tiempo necesario para asestarle en el culo, lo que se le dice vulgarmente… Una buena azotaina en el culo. Evelyn sentía arder sus nalgas como nunca hubiera imaginado, aunque ya los azotes no eran muy fuertes, si resonaban por toda la estancia, entonces vagamente por un segundo le vino a la mente, que la Sra. Pujol estaba afuera y estaría escuchándola llorar, igual que ella la había escuchado, eso por segundos la hizo avergonzarse más. Pero el ardor que sentía en su trasero era tan intenso, que pronto dejo de pensar en ello, para pensar solamente cuando iba a parar de castigarla su nuevo y muy eficaz Tutor.  El cual seguía inagotable calentándole el culo a conciencia, ante la admirada mirada de Luis, que observaba como el culo de Evelyn estaba muy muy colorado, y escuchando como lloraba de manera continuada la muchacha, pero que no gritaba por los azotes, simplemente lloraba consternada mientras la larga azotaina seguía recibiéndola sobre la pierna del Tutor. Que no se mostraba nada cansado, mientras su mano derecha subía y bajaba una y otra vez dando aquellos buenos azotes en el culo inflamado de la joven. Veía como a cada impacto de la mano, una onda aplanaba la nalga que había recibido el azote o en la zona que el azote caía, ya que veía que en el arte de calentar un culo, los azotes eran repartidos por toda la superficie del culo. Que no se lo azotaba dos veces en el mismo lugar, con lo cual, todo el culo de la joven debía arderle de la misma forma e intensidad. Luis miro su reloj, asombrado se dio cuenta que la muchacha llevaba una hora recibiendo aquella azotaina, y que aun, continuaba su Tutor calentándole el trasero.

(Sr. Luis)     -. Sr. López, disculpe. Pero debería salir y acompañar a la Sra. Pujol al vestíbulo, ella debe abrir su oficina en breves minutos.

        El Sr. López levanto su mirada hacia su recepcionista, el cual había interrumpido la azotaina que le estaba dando a su nueva secretaria. En ese momento miro su reloj, viendo que tenía razón. Así que dejo de calentarle el culo a su secretaria, asiéndola por los hombros la ayudo a incorporarse y que esta se pusiera en pie.   Esta, al sentir sus pies en el suelo de nuevo, trastabillo ya que tenía sus piernas dormidas del tiempo que llevaba sobre las piernas de su Tutor siendo castigada. Pero, aun así. Daba saltitos sobre sus pies, mientras se masajeaba a dos manos su trasero, pues le ardía como si tuviera llamas encendidas sobre él.

(Sr. López)    -. Perdona Luis, pero no solamente la he castigado por faltarte el respeto, la he castigado a conciencia porque también me falto el respeto a mí mismo, hace unos días atrás. Y no hubiera sido correcto, darle una azotaina en el culo, y dentro de unos minutos darle una segunda azotaina, por ese motivo le he dado una azotaina bien dada, que la va a tener con el culo dolorido el tiempo suficientemente requerido dada su conducta. Podéis salir juntos, a ella la dejas sentada sobre su mesa, yo saldré en unos minutos a darle trabajo cuando haya dejado de llorar.

       Luis abrió la puerta del despacho y espero a que la joven saliera primero. Paso por delante de él, masajeándose el culo sobre sus bragas blancas de algodón con aquellas amapolas rojas que hacían buen contraste con su rojísimo trasero. Con la falda levantada aun en su cintura, paso por delante de la Sra. Pujol, a la cual ni siquiera miro. A Evelyn solamente le preocupaba en esos instantes como le abrasaba su culo, el cual lo notaba que había aumentado de tamaño por la inflamación causada por la azotaina. La Sra. Pujol al pasar la joven por delante de ella y vio como llevaba el culo de rojo, se puso la palma de la mano sobre sus labios, quien sabe si fue por compasión o por evitar que vieran su sonrisa en ellos. Vio como la ayudaba a caminar el Sr. Luis, asiéndola del brazo izquierdo y como la pasaba por delante de ella, para llevarla luego tras su mesa, ayudándola a sentarse sobre la silla con asiento de madera. Al sentir bajo su culo la silla, puso sus brazos entre cruzados sobre la mesa y dejando posarse su cabeza sobre ellos, sus lloriqueos aumentaron, quien puede saber si por el dolor de sus nalgas, o porque el dolor al sentarse sobre aquella superficie rígida se concentró en su culo.

      El Sr. Luis hizo un gesto a la Sra. Pujol y esta se levantó de la silla con serias muecas de dolor en su rostro, apenas se incorporó camino hacia el ascensor con serias molestias y sobándose el culo con una de sus manos, pasando por delante de Evelyn mirándola de reojo, ahora sí, con una sonrisa en sus labios dibujada. Las puertas del ascensor se cerraron dejando sola a la muchacha.

      Una hora después… sonó el interfono de la mesa de Evelyn.

(Sr. López)     -. Evelyn! Puedes venir a mi despacho, gracias.

      Evelyn con dificultad se levantó de su silla, se sobo el trasero con ambas manos, aun emanaba un intenso calor de su trasero. Entonces se percató que llevaba levantada su falda enganchada en el cinturón de su vestido. Soltó la falda, y la aliso a su trasero tallando los pliegues ondulados con sus manos, se dirigió hacia la puerta y llamo, dio unos últimos retoques a su vestido, cuando escucho la autorización para entrar, abrió la puerta entrando…

(Evelyn)    -. Usted dirá que desea Señor?

(Sr. López)    -. Bien, Evelyn.  Delante de Luis no te he querido hablar de tus problemas, puesto que a él, esas razones no le incumben. La azotaina que te he dado, solo ha sido por faltarle el respeto a él. Por lo tanto debemos hablar aun, de las razones por las que has tenido que venir hoy a mi despacho. Fue un grave error por tu parte el no recibirme educadamente, eso no te hubiera costado nada. Y te habría ahorrado posiblemente el correctivo que debo aplicarte. Digo posiblemente, porque apenas tu trasero te permitió movilidad medianamente, lo primero que hiciste fue el molestar a personas de unas instituciones que nada sabían del DDDV, ya que esta organización de cara al mundo no es legal. El castigo físico en un país moderno como es este, lo que promueve el DDDV no es nada posible. Pero si es legal la disciplina voluntaria, por ese motivo firmaste en tu casa unos documentos, igual que lo has hecho hoy aquí.  Por lo tanto hay que ponerle solución a los últimos problemas que has creado. Ven aquí desvergonzada!!! Que te habías creído que con una simple azotaina iba a ser suficiente? Te vas arrepentir de toda la revolución que armaste en Madrid, rebuscando información, información que ya no debías instigar a nadie, pues ya no tenías esa libertad para hacer lo que te viniera en gana. He recibido nuevas quejas de tu conducta del DDDV, requiriéndome que tome cartas en el asunto y no lo dé por zanjado. Además de los problemas que causaste en el corte Ingles, con tu altanera conducta de mujer superior a los demás. Inclínate sobre la mesa y apoya los codos sobre la misma.

     Evelyn con el rostro compungido se acercó a la mesa, obedeciendo inclinándose sobre ella, quedando su culo expuesto totalmente. Escucho como su Tutor se ponía tras de ella, y como introducía sus dedos en el interior del elástico de la cinturilla de sus bragas, y como estas, le fueron bajadas a sus rodillas. Apareciendo su muy colorado trasero, tenía marcas moradas de la primera azotaina que se traslucían a través de la rojez de su trasero. Evelyn miro a su izquierda de reojo sin llegar a girar su cabeza, sus ojos azules espantados vieron que su Tutor se desabrochaba la hebilla de su cinturón, y como de dos tirones de este, lo extrajo de las presillas del pantalón. Doblo el cinturón a la mitad, y agarrándolo con sus dos extremos juntos con su mano derecha, comenzó a azotar el culo desnudo de Evelyn que aullaba de dolor a cada nuevo azote del cinturón, el cual ella sentía como explosionaba cada azote sobre su culo desnudo, el restallido que producía el cinturón al impactar sobre sus nalgas desnudas era sobrecogedor para Evelyn.  Durante la azotaina que recibiera sobre las rodillas hacia tan solo una hora, en esos momentos estaba segura que nada podía ser peor que aquella azotaina, pero estaba muy equivocada, ahora sabía que si podía ser mucho peor aún. Pues lo estaba siendo en esos momentos, sentía a cada azote del cinturón, un terrible quemazón que le hacía que su culo le abrasara, como llamas encendidas? No, aquello era mucho peor. Aquella sensación cuando sentía el cinturón atravesar sus nalgas o cruzarlas entre azotes anteriores, era mucho peor, parecía que le estuvieran poniendo un hierro al rojo vivo a cada azote de aquel endiablado cinturón.

(Sr. López)    -. Bien Evelyn, por el momento creo que ya vas bien servida con estos cincuenta azotes con el cinturón en tu trasero, te vas arrepentir de tu comportamiento, pero  ahora te vas a colocar en aquel rincón cara a la pared. Se te van a quitar las ganas de volver a remover las cosas, ya lo creo que se te van a quitar esas ganas!!! .- Cogiéndola de la oreja izquierda por el lóbulo, la condujo hasta la pared dejándola allá con las manos sobre su cabeza, así no podría tocarse el culo, el cual debía de picarle muy intensamente. .- Así estarás bien con la falda levantada y tus bragas en tus rodillas, así castigada vas a estar bastante rato aquí. Y para asegurarme que no despegas la nariz de la pared, vas hacer presión con la nariz sobre esta hoja de papel, si se cae al suelo, probaras de nuevo el cinturón…

      Evelyn estuvo castigada cara a la pared, toda la mañana. Hasta en cuatro ocasiones se le cayó la hoja al suelo, siendo castigada tal y como estaba con la cara a la pared, con el cinturón por su nuevo Tutor, que no dudaba un segundo en sacarse el cinturón tantas veces fuera necesario y volver a caldearle el trasero a su secretaria.

      La jornada acabo al mediodía, dejándola ir a su apartamento con su trasero sumamente dolorido, y como la tarde del día anterior, al bajar a recepción para pasar por el pasillo y subir las escaleras, tuvo que hacerlo ante la atenta mirada del Sr. Luis. Su vergüenza la reviviría varios días, mientras su castigo duro varios días más. Aunque pasaran semanas, cada vez que su Tutor creía oportuno castigarla, lo hacía sin dar explicaciones más que las necesarias, para informarle de la razón de su castigo. Ya que siempre que se le castigaba era por un motivo o error en su trabajo como secretaria.



FIN DEL CAPITULO.





   

domingo, 16 de julio de 2017

EL TUTOR SR. LOPEZ “PUNISHMENT CORPORAL 1



                                EL TUTOR SR.  LOPEZ   “PUNISHMENT CORPORAL  1 ”.

     El señor López se hallaba en su despacho, ojeando unos expedientes de algunos de sus clientes antiguos. No resultaba ser una profesión difícil en si misma, pero si era concienzuda por sus altibajos. Aparte de ocuparse de la disciplina de sus clientes, mejor se diría la disciplina a las mujeres de sus clientes. A veces se encargaba de casos algo más complicados, según podían ser reclamados sus servicios. El teléfono empezó a sonar, miro las teclas luminosas viendo que era el portero, el sr. Luis.
(Sr. López)   -. Dígame Luis.
(Sr. Luis)   -. Señor hay unos caballeros que desean pedir una cita, preguntan si puede recibirlos en el día de hoy.
(Sr. López)   -. Hazlos subir en veinte minutos, y que esperen en la sala de espera hasta que salga a recibirles, creo que en unos treinta minutos abre terminado con un cliente…
(Sr. Luis)   -. Bien señor, se lo comunicare ahora mismo! -. Luis colgó el teléfono y se dirigió a los señores que estaban frente a él. .- El señor López les atenderá en unos minutos, pueden salir si lo desean a tomar algo, y en unos veinte minutos subir a la sala de espera del despacho, o bien esperar hasta que les atienda. Está acabando de atender a un cliente, ya me entienden ustedes, verdad?
(Señores)    -. Podemos esperar, no es ninguna molestia para nosotros aguardar en la sala de espera…
    Luis había simulado que había colgado el teléfono, pero al hacerlo, había conectado el altavoz del interfono, por lo que el Sr. López había escuchado toda la conversación. Con lo cual, no perdió tiempo en poner en marcha uno de los videos que tenía grabados en su ordenador, en dicho video tenia grabado una de sus sesiones con una mujer de las que disciplinaba, ya que solía grabar todas sus sesiones con las cámaras.
     Cuando los visitantes salieron del ascensor, esperaron en la sala de espera desde donde se podía escuchar perfectamente el sonido, que procedía del interior del despacho. Sonreían satisfechos de lo que estaban escuchando, se sentaron a esperar en la sala de espera. Unos minutos después se dejó de escuchar aquel sonido. Poco después la puerta se abría, apareciendo el Sr. López.
(Sr. López)   -. Buenos días caballeros, me hacen el honor de pasar a mi despacho…-. Se estrecharon las manos según entraban, sentándose en los sofás que habían en unos de los rincones, el Sr. López tomo asiento en un sillón enfrente de ellos….- Y… Bien caballeros díganme de que manera puedo ayudarles con mis servicios…
(Señor 1)   -. Sr. López! Han llegado a nuestros oídos que se ocupa de casos complicados, en donde las señoras o señoritas son disciplinadas por su experta experiencia. Y ahí, reside nuestro interés por solicitar sus servicios.
(Señor 2)   -. Usted tiene clientes que requieren sus servicios en una ciudad como Barcelona, nosotros necesitaríamos un hombre autoritario de su valía, que esté dispuesto a desplazarse por ciertas ciudades, aunque estas, no sean de este país. Usted seria esa persona? Se trataría de disciplinar a señoras o señoritas, las cuales necesitan una férrea disciplina, claro está sin hacer preguntas.
(Sr. López)   -. Ustedes están aquí porque conocen mi reputación como hombre de palabra, mi discreción no debe ponerse en duda, algo que estoy convencido que conocen perfectamente, así que, dejémonos de rodeos y hablemos de negocios.
(Señor 1)    -. Aquí en estos documentos tiene el contrato, y dirección de la primera chica que deberá visitar usted, al igual que la información debidamente detallada por lo que esta chica necesita sus servicios, así, como un documento que deberá firmar ella antes de que usted proceda, como que ella ha recibido la información requerida por usted y que está conforme con la aplicación de un correctivo, según establece en dichos documentos.
(Señor 2)   -. En ellos encontrara un talón con sus honorarios, como es habitual en usted en sus trabajos. Esta usted conforme?
      Miro detalladamente y leyó aquellos documentos puestos en sus manos, pareciendo satisfecho con lo que estaba leyendo, todo parecía que estaba en orden. Luego reviso el talón nombrado, a lo que también su rostro se veía complacido.
(Señor  1)    -. Bien. Parece que está todo en orden, cierto? Cada cierto tiempo, recibirá un sobre certificado que deberá recibir usted mismo en mano, nadie que no sea usted podrá ver su contenido. Cuando el servicio haya sido realizado, los documentos firmados se nos serán reenviados por un mensajero que nosotros enviaremos, todo será de manera y forma muy discreta. Estando todo en orden nosotros nos retiramos, no nos volveremos a ver de nuevo, aunque puede que le hagamos alguna visita si nuestros clientes están satisfechos. Adiós caballero.
                      EVELYN ROSS, CASE  1  RESOLVED BY PUNISHMENT CORPORAL

     El señor López se desplazó según las instrucciones recibidas, a la ciudad de Madrid. El GPS le condujo a un barrio de dicha ciudad deteniéndose ante una mansión, era la primera dirección que se le había encomendado, se apeó del vehículo que había alquilado en el aeropuerto. Llamo al timbre de la entrada, sonando una voz femenina al otro lado…
(Sr. López)   -. Soy Sr. López, vengo a visitar a Evelyn Ross.
     La puerta automática se abrió, Sr. López volvió a subirse al vehículo entrando en la mansión, al llegar a la entrada aparco el coche en el parking destinado a las visitas. Se bajó del mismo abriendo el maletero extrayendo un maletín, con él en la mano izquierda se dirigió hacia la entrada. Una chica de unos veinticuatro años salió a su encuentro, vestida con una falda corta negra por encima de las rodillas, y un suéter negro.
(Chica)   -. Que desea señor… como se llama usted?
(Sr. López)   -. Por el interfono de la entrada ya le he comentado quien soy, vengo de parte del departamento de impagados del ayuntamiento de esta ciudad. En concreto del DDDV, Departamento De Disciplina Voluntaria, creado específicamente para casos complicados. Su caso en especial es algo complicado de explicar aquí afuera, podríamos entrar dentro la casa si no es molestia. Veo por la manera en que se le ha enrojecido su rostro, que ya está usted familiarizada con mi visita, verdad? Me hace el favor de indicarme donde podemos hablar con total discreción! Señorita Evelyn Ross, como puede suponer no tengo todo el día para esperar que decide hacer. Me indica el camino!
(Evelyn Ross)   -. Y si, no deseara indicárselo? Si tiene algo que decir, puede hacerlo en la puerta en donde está, que se ha pensado usted, que con anunciarse ya está todo aclarado! Si tiene algo que comunicarme hágalo y rápido, no tengo todo el día…  
(Sr. López)   -. Bien, quedara en constancia en el informe que redactare, que prefiere no colaborar, tranquila no es ningún problema, por el momento. Perdone, ahora extraigo su informe de mi maletín.  -. Se vio en la necesidad de agacharse  y apoyar en el suelo para abrir el maletín y entre los papeles que llevaba clasificados, extrajo un buen pliego de documentos.- aquí lo tengo. Señorita Evelyn Ross. Nacionalidad… Inglesa. Residente en avenida de los olmos numero… Madrid. Según consta en estos informes, tiene usted acumuladas ciento cincuenta y tres multas. Por el gesto que está poniendo deduzco que es cierto ese número o aproximado, verdad? Estas multas solamente son de esta ciudad, pero tenemos informes de que en otras ciudades tiene otras tantas más. Bueno eso por el momento no algo que nos concierna, pero solo por el momento. Según puedo ver, veamos! Si aquí, lo tenemos; tiene usted joven una multa de 600€ por conducir en estado ebriedad, con una tasa de alcoholemia de 1,25 gr. Por litro de sangre… Casi nada, teniendo en cuenta que el límite es de 0,8 gr. Litro sangre. Lo que nos lleva a un claro y fragrante delito ante la ley, con una pena mínima de cárcel de 6 meses a 22 meses. El juicio por esta falta fue el pasado día 21 del mes de Junio, en el archivo consta como “no presentada”. Espero que tenga una buena justificación para esta falta grave. Veamos… si, aquí. Tenemos otra multa de 300€ por circular a 80 kilómetros/hora, por una vía con un límite de velocidad de; 50 kilómetros/hora. Con una falta grave y bajo una multa de 600€ por no haber presentado el carnet de conducir ante la jefatura de tráfico para serle retirado por 6 meses. Veamos, veamos… si, aquí tenemos otra… por provocar un accidente de tráfico y darse a la fuga, en el cual se vieron implicados 3 ciclistas que usted arroyo, a los cuales no presto ayuda y tampoco estaba en el juicio al cual debió comparecer el 8 de mayo del presente año, y fue sentenciada a 22 meses de cárcel. Por hacer caso omiso y darse a la fuga.   Luego tiene 30 multas por exceso de velocidad, otras 40 multas por mal aparcamiento, y otras tantas infracciones menos graves, pero a las cuales es usted joven acreedora de ellas. El DDDV, la sentencia a un castigo corporal el cual será cumplido de inmediato, según el apartado 222/000/888 del artículo 23888/1. En el caso de no aceptar la sentencia del DDDV, en 48 horas vendrá una patrulla de policía a detenerla, por las multas primeramente citadas. Tiene usted cinco minutos para decidir qué debo hacer con la sentencia, llevarla a cabo de manera inmediata o 48 horas será puesta en arresto policial. Usted decide…
(Evelyn Ross)   .- No, puede… usted hacer eso…
(Sr. López)   .- Poder, lo que se dice poder, puedo desde luego. Lógicamente usted deberá firmar estos documentos por iniciativa propia y escribir que se somete al castigo corporal por voluntad propia, sin coacción alguna. Entonces entraremos en la casa, se levantara la falda y se bajara las bragas usted misma, luego se colocara en mi regazo y un servidor pondrá en funcionamiento este reloj de arena, el cual tardara en vaciarse exactamente 20 minutos, durante ese tiempo recibirá una azotaina en su trasero desnudo, luego, le daré la vuelta al reloj, y durante otros 20 minutos recibirá la segunda parte del castigo propinado con un cepillo de madera, y por último, volveremos a poner el reloj dándole la vuelta de nuevo, y durante otros 20 minutos, recibirá una azotaina con el cinturón. Esta dispuesta a firmar o debo marcharme, tras lo cual, una patrulla vendrá a detenerla y pasara una larga temporada encerrada en una celda, con el procedimiento de ser fichada por la policía como una vulgar delincuente y así constara en su expediente, no pudiendo volver a conducir en este país, por un tiempo no inferior a 10 años.
(Evelyn Ross)   .- Esta usted loco si se cree que me voy a dejar golpear por un salvaje como usted… ya puede irse con viento fresco… largo!!! O le echo los perros…!!!
     Con calma guardo los documentos en el maletín de nuevo, y tras cerrarlo, se dirigió a su vehículo subiendo en él. La chica desde la puerta vio partir al hombre que más odiaba en esos momentos, quien se había creído que era él, para hablarle de esa manera sin respetar su casa. Pero su mente estaba en esos momentos sumamente contrariada, en 48 horas acudiría la policía a detenerla, detenerla,…detenerla… prisión, cárcel, encerrada, durante casi dos años encerrada… encerrada… encerrada… la vista se le nublo por completo con esos pensamientos, escucho el timbre del interfono y la voz del verdugo que había pretendido azotarla en su trasero desnudo, el timbre seguía sonando y sonando. Tenía que pensar y rápido que debía hacer, si abría aquella puerta significaba la cárcel para ella… desde la puerta se escuchaba el claxon del coche, ya no solamente tocaba el timbre, el hombre había perdido su paciencia y ya estaba harto de aquella situación…cuando vio que la chica desagradecida de la oportunidad que le había facilitado, venia por el sendero desde la casa hacia él. El señor López la vio acercarse hacia él con lentitud, la veía como se acercaba, podía ver en su cara que había perdido toda su entereza, que su altiva mirada había desaparecido.
(Sr. López)   .- Y bien… pensáis abrirme la puerta para que pueda irme…
(Evelyn Ross)   .- No os vayáis, señor. Creo que no tengo muchas opciones que me sean favorables, verdad?
(Sr. López)    .- La verdad, no! La mejor opción es la que os he informado, aunque lógicamente será muy dolorosa, sobre todo teniendo en cuenta el recibimiento que me habéis dado, no os favorece en nada, todo lo contrario, ha empeorado vuestra situación mucho.
(Evelyn Ross)   .- Lo he estado pensando mejor, creo que no me quedan otras salidas las cuales sean legitimas de mi aprobación por tanto y no habiendo  otra solución que aceptar su pro…propuesta. Si no es demasiado tarde…
(Sr. López)   .- Nunca es demasiado tarde para ser castigada por tus faltas, pero estas se pueden ver afectadas por comportamientos no afines, pequeña! Además de las faltas por tus multas, has cometido otras faltas que enseguida serás informada, ahora vayamos dentro, a no ser que desees que sea administrado vuestro correctivo aquí mismo…
    El, abrió el maletero del vehículo extrayendo el maletín del mismo, además de una bolsa de deporte negra. Y se puso andar hacia la casa a buen paso, Evelyn iba detrás de él, su paso era lento y pesado, como si una gran carga llevase sobre sus hombros. La falda negra le parecía que se había vuelto más ligera, no la notaba que la llevaba puesta, su estómago, su cintura, su cabeza… su estómago estaba vacío, a pesar que tan solo hacia unas horas había desayunado, pero ahora lo notaba vacío, sentía como si algo o alguna cosa con vida propia llevase en su interior, su estómago hacia ruidos extraños que solamente ella escuchaba. Su cintura parecía contraída, era tan amargo su pesar, que apenas sentía la presión de la falda asida a su cintura, sus bragas le daba la impresión que se le iban a bajar por si solas, pues el elástico de su cinturilla apenas sentía el tacto de su presión. La cabeza le hacía sentir un temor que nunca había expresado su mente, no podía pensar con lucidez, solamente se veía a ella, echada sobre las rodillas del hombre que caminaba delante de ella con aquel paso firme y seguro de sí mismo. Evelyn se secaba las lágrimas de sus ojos con la mano izquierda, sin comprender por qué las derramaba, pero estas surgían de sus pupilas. Su otra mano, la derecha. La llevaba en su nalga derecha posada, acariciando la nalga pausadamente y suavidad sobre la tela de seda de su falda ligera que ondulaba con la brisa. Su mirada fija en el suelo daba sus pequeños pasos hacia la vivienda, por un momento levanto su mirada, vio aquel caballero esperándola en la puerta, su cuerpo se estremeció como si fuera gelatina, viendo aquel hombre con aquel rostro desenfadado pero serio, firme, y seguro de sí mismo. A cada uno de los pasos que la hacían estar más próxima y se  acercaba, más pesado le parecían sus pies. Paso por su lado con su cuerpo tembloroso, abrió la puerta y entraron al vestíbulo, luego traspasaron una puerta más y ante ellos una estancia amplia, el salón.
     En la mesa del salón tomo asiento en una silla, habiendo depositado previamente su maletín sobre la mesa. Sin mediar palabra alguna abrió el maletín, busco los documentos pertinentes poniéndolos sobre la mesa uno al lado del otro, se sacó una pluma de plata del bolsillo de su camisa, colocándola sobre la base de los papeles. Evelyn esperaba de pie junto a él, a su izquierda.
(Sr. López)   .- Aquí tienes los documentos que debes firmar, antes debes escribir en ellos, los del DDDV, hacen las cosas por triplicado, deberás escribir lo mismo en los tres de tu puño y letra.
(Evelyn Ross)   .- Que es lo que debo escribir, señor?
(Sr. López)   .- “…Yo Evelyn Ross, edad veinticuatro años, con nacionalidad inglesa, y residente en Madrid. Que he sido debidamente informada por mi Tutor del DDDV, Don Juan López residente en Barcelona, el cual me ha informado de mis faltas más graves, así como de las sentencias a las cuales soy deudora de cumplimiento, de las cuales quedare exenta una vez me haya sido aplicado el correspondiente correctivo, por medio de; Castigo Corporal…” Posdata: Por culpa de haber cometido graves errores de conducta al recibir a mi Tutor, al no recibirlo con la debida atención de manera cordial y educada, lo recibí de forma indecorosa faltándole gravemente el respeto y posteriormente echado de mi hogar amenazándole con echarle mis perros. Yo Evelyn Ross, acepto el castigo que me sea impuesto, por mi Tutor Don Juan López.   Fírmalo y anota debajo tu número de identificación fiscal.
     Evelyn escribió las palabras que le fueron dictadas con la mano derecha temblorosa, luego copio las mismas palabras en los otros dos documentos, en unos minutos había terminado dejando sobre la mesa la pluma.
(Sr. López)   .- Falta el número de identificación fiscal.
(Evelyn Ross)   .- Lo debo tener arriba en mi alcoba, puedo subir?
     El Tutor de Evelyn autorizo a esta a subir a su alcoba.
(Sr. López)    .- Bien, pequeña puedes subir. Pero no sé si lo has notado, pero si miras bajo tus pies, veras que te has orinado encima, ya que no creo que sea agua lo que hay a tú alrededor, así como la mancha de tu falda. Ves al servicio, y evacua lo que pueda quedar en tu vejiga, no deseo que me mojes cuando estés sobre mis rodillas…
    Avergonzada miro a sus pies, entonces vio el suelo y su falda mojada, hasta ese instante no lo había notado, por lo visto debió ser por su nerviosismo, sumido a la terrible angustia que la embargaba, sumado a su enorme temor a lo que se le avecinaba. Ni tan siquiera había notado como se le habían mojado sus braguitas, intentando ocultar con sus manos, lo inocultable, echó a correr llorando por la vergüenza hacia el piso superior a su alcoba.
     Se echó sobre su cama a llorar, nunca había pasado tanta vergüenza. No le importo manchar las sabanas, no pensaba en nada en aquellos momentos difíciles. Minutos después había dejado de llorar, entonces fue como si le viniera a la mente que algo debía hacer. Se desnudó totalmente, dejando la falda tirada en el suelo, su blusa bajo los pies de la cama, las bragas mojadas de su orina junto a la cómoda. Entro en el servicio tras pasar la puerta y se sentó en la taza del inodoro, aun unas gotas de orina quedaban en su vejiga, al acabar se secó con un trozo de papel higiénico, para meterse en la ducha y extraer de su cuerpo el olor a orina.
    Tras unos minutos bajo el agua corriendo por su cuerpo desnudo, pensó que se estaba demorando demasiado tiempo, entonces fue como una ráfaga de viento helado la que sintió en su cuerpo, sacándola de su sopor, en la entrada estaba su Tutor mirándola fijamente…
(Sr. López)   .- Se puede saber en qué diablos piensas? Ya estas moviendo el culo vistiéndote, sobre tu cama te he dejado la primera ropa que he encontrado, póntela rápido y baja inmediatamente… El cómo has dejado la ropa tirada en tu alcoba, será sumado a tus faltas extras, no está nada bien ser tan desordenada, y eso tiene sus consecuencias…
     Tras regañar brevemente a la joven, abandono la alcoba bajando al salón. Evelyn aún no se había recuperado de su sorpresa, y pensaba como podía ser tan estúpida para meterse en nuevos líos tan fácilmente. Se secó apresuradamente, saliendo de la ducha hacia su cama desnuda. En ella vio una camiseta de tirantes negra, tras ponérsela, vio las bragas que había dejado bajo la camiseta el Tutor, se preguntó así misma de donde habían salido aquellas bragas, pues no recordaba tener ningunas de ese tipo. Unas bragas de algodón blancas, con aquellos dibujos tan horteras, unas pequeñas flores de espliego por toda ella, una junto a la otra. Pero no deseo meterse en problemas y se las puso. Puso cara de asco al verse en el espejo, cubrían completamente sus nalgas, la cinturilla ascendía hasta debajo del ombligo, vaya pedazo de bragas pensó, pero se las dejo puestas. La otra prenda que vio, no le desagrado, eran unos pantalones Leggin´s blancos, se los puso y quedo perpleja al mirarse en el espejo, era como si estuviera desnuda, pues sus bragas se transparentaban como si las llevase puestas por encima del pantalón, en vez de bajo ellos. Se sentía avergonzada, como podía bajar así. Pero no tenía otro remedio, además no tenía ya tiempo o su Tutor podría volver a subir a por ella de nuevo, salía de la alcoba, cuando recordó que olvidaba algo, fue a su cómoda, donde tenía su bolso, extrajo su cartera cogiendo de ella la tarjeta de residencia, donde constaba el número de la tarjeta fiscal.
     Al bajar las escaleras, se detuvo en mitad del tramo de escaleras. Desde esa posición podía ver lo que su nuevo Tutor había preparado, la silla en el centro de la estancia en la que se encontraba el sentado aguardándola. En una mesa baja, allí estaba a su izquierda el reloj de arena del que había hablado, su arena descendía a la parte inferior por la parte más estrangulada del mismo, a su lado el cepillo de madera, al otro lado el cinturón enrollado en sí mismo. Siguió bajando las escaleras lentamente, a medida que se acercaba su mano derecha sobaba su trasero, en las yemas de sus dedos podía sentir el grueso del ribete de sus bragas, el pantalón leggin se amoldaba a su cuerpo como una segunda piel, marcando su hermoso trasero respingón palpitando con vida propia a cada paso que daba. Las bragas se le transparentaban, algo que a Evelyn la hacía pasearse como si estuviese desnuda, su mano izquierda cubría su pubis dada su vergüenza, no tardo en estar en presencia de su nuevo Tutor, el tiempo iba a decidir por cuanto de él, iba a ser así. 
(Sr. López)    .- Bien…! Evelyn Ross. Acabo de consultar con los miembros del DDDV, sobre vuestro caso. Están sumamente decepcionados contigo, conocían tu rebeldía y daban por sentado que no iba a resultar un caso fácil, por lo cual han decidido que sea vuestro Tutor por tiempo indefinido por el momento, después del día de hoy y una vez haya dado por finalizado vuestro caso, lo cual sucederá en diez días cuando te desplaces a Barcelona para aplicarte el correctivo pertinente por las faltas contraídas hacia mi persona, dicho correctivo será aplicado en mis oficinas. Después de ello, pasaras a estar bajo mi tutela pasando a ser mi secretaria personal. Que te parece mostrar esas bragas? ya veo que tu rostro no oculta tu vergüenza por llevarlas, te sientan muy bien. Hazte a la idea, pues a partir de este mismo instante, no te será permitido usar otro tipo de lencería. Ahora volvamos al asunto que nos ocupa. No comprendo que una chica tan atractiva como tú, pueda ser tan indiferente hacia las personas, que seas tan extravagantemente desleal a ti misma, así como a las pautas que te enseñaron en los colegios e internados en los que has cursado estudios, en donde la decencia y el buen hacer estaba por encima de todo lo demás. Antes de proseguir, acabemos con la parafernalia legal. Firma y pon el número de la tarjeta fiscal, para iniciar tu correctivo.
      Evelyn se movió hacia la mesa, dándole la espalda a su Tutor mostrándole su hermoso trasero enmarcado en los leggin´s.   Al inclinarse sobre la mesa para escribir, su trasero marco aún más sus bragas blancas de algodón con aquellas flores violetas de espliego. Al haber acabado de firmar, enderezo su cuerpo sobándose el trasero a dos manos y se acercó hasta colocarse al costado de su Tutor el cual la aguardaba, entonces este, al tenerla a su alcance introdujo sus dedos en la cintura del pantalón, el cual fue bajado poco a poco a la altura de las rodillas, quedando ante el solamente en bragas. Estas también fueron bajadas hasta unirlas a su pantalón en las rodillas, desnuda de cintura para abajo estaba con su rostro rojo como una amapola, se cubría su pubis con ambas manos. Algo que no pasó desapercibido para su nuevo Tutor, el cual se las retiro colocándoselas a los costados, la respuesta fue juntar sus piernas y muslos.
(Sr. López)    .- Debes aprender que no debes cubrirte cuando vas a ser castigada, apréndelo bien, pues a partir de hoy serás castigada muy a menudo. Y estos vellos rebeldes en tu pubis, deben desaparecer, en un correctivo es importante que la chica que es disciplinada, no se cubra con nada, ni tan solo uno mechón de pelos en el sexo, la vergüenza debe ser patente por encima de las demás reglas. Desnudarse para tener sexo es algo que todos hacen, y nadie se avergüenza por ello, en cambio, ser desnudada para ser disciplinada es algo muy distinto, pues la vergüenza aflora por encima de lo demás y a mas desnuda estas, la vergüenza por ser disciplinada es mucho mayor. Ahora ven y échate sobre mis rodillas.
     Evelyn estaba roja de vergüenza, con su sexo al descubierto, se precipito hacia las rodillas del que iba a ser su Tutor, deseaba cuanto antes cubrir su desnudez, así que se echó sobre el regazo. El Sr. López dio la vuelta al reloj de arena depositándolo sobre la mesa baja, junto al cepillo que usaría después y el cinturón. Nerviosa se agito su cuerpo sobre las rodillas, sobre el regazo de su Tutor. Pero este la mantuvo bien sujeta inmovilizándola, la mano derecha se alzó, y esta cayó sobre sus nalgas desnudas, la azotaina con la mano había comenzado. Mientras la arena en el reloj iba cayendo poco a poco así los minutos se sucedían. El trasero de Evelyn estaba tomando un color colorado, simplemente gemía a cada azote propinado sobre sus nalgas desnudas. El calor en él, iba aumentando poco a poco, cada vez, cada minuto que pasaba, cada azote que sentía en su culo desnudo, este iba acogiendo mayor temperatura, la azotaina lejos de ser dolorosa, estaba siendo cada azote para aumentar así la rojez del culo, así como la temperatura, que ya comenzaba a ser molesta a Evelyn. La mano subía y bajaba al mismo ritmo, Evelyn había temido ese momento, pero para su sorpresa, no estaba resultando tan dolorosa como ella había esperado, pero lo que sí, comenzaba a ser muy molesto era aquel intenso ardor en su culo desnudo. No podía calcular el número exacto de azotes que había recibido en la azotaina, pero ante sus ojos, tenían el reloj de arena apenas unos centímetros ellos. Veía con alegría como caían los últimos granos de arena y su azotaina con la mano de su Tutor acabaría en nada. Sintió alegría al ver el último grano caer. La azotaina se detuvo en el mismo instante que acababa de caer aquel último grano de arena. Entonces Evelyn sintió de alguna manera un cierto alivio, pues durante esos veinte minutos solo había sentido como le ardía de manera progresiva su culo, ahora por fin, sentía cierto alivio en el culo, cierto aire fresco se lo acariciaba, junto con las caricias que sentía en el trazando en círculos la mano de su Tutor, y como esta bajaba por sus nalgas hacia el inicio de sus muslos, y como la mano volvía a subir rozando su sexo, el cual para su extrañeza se encontraba muy húmedo.  La mano izquierda la cual hacia presión sobre la espalda de Evelyn manteniéndola inmovilizada, dejo de hacer presión, dejando que la joven se pudiera levantar, una vez de pie, no le dio importancia que su sexo estuviera al descubierto y a la vista del Tutor, pero si aprovecho la circunstancia para llevarse sus manos al culo enrojecido y ardiente, y sobárselo de manera vigorosa. Girando su cabeza todo lo que su cuello le permitía y encorvando su vientre hacia adelante, se miró de reojo su rojo trasero, lo que sus ojos veían no le resulto desagradable para ellos, pues sentía que sus nalgas así de coloradas estaban muy bellas. Entonces le llamo la atención, que la palma de la mano derecha de su Tutor se palmeaba su muslo derecho, con lo que la indicaba que se volviera a poner sobre su regazo boca abajo, algo que hizo de buen agrado, pues de alguna manera que no comprendía, le había encantado la azotaina recibida. Con una feliz sonrisa en sus labios vio como el reloj de arena era girado y el tiempo volvía a comenzar de nuevo, ahora en cambio deseando que esta comenzase.  Vio Evelyn con alegría en sus ojos como su Tutor empuñaba el cepillo de madera, sintió de nuevo la presión de la mano izquierda sobre su costado, pero en esta ocasión, esa mano le daba palmaditas en su costado, le estaba indicando algo, pero no comprendía que era, por lo que esa mano le sujeto su brazo derecho a la altura de su antebrazo, y moviendo su mano deslizándolo por el brazo, consiguió sujetarle la muñeca doblándosela sobre su espalda.
     Evelyn relajada tras la azotaina con la mano de su nuevo Tutor, el cual le había dejado el culo ardiendo de verdad, pero estaba a pesar de todo tranquila a la espera de la azotaina con el cepillo. No comprendía como había tenido tanto pavor a ser castigada, nunca había disfrutado tanto, ni siquiera con el sexo había vivido aquellas sensaciones tan deliciosas. Y menos aún tanta parafernalia del Sr. López en rellenar los documentos y exigir su firma, ja! Pensaba la pequeña Evelyn, había sido algo maravilloso su interpretación, la había asustado de verdad.
     Pero lo que no comprendía Evelyn era porque su Tutor no comenzaba a azotarla con el cepillo, ardía en deseos de sentir aquel cepillo en su trasero, veía como los granos de arena caían y los minutos pasaban. Cuando de pronto sintió como algo le había prendido como fuego de verdad sobre la nalga derecha, y sin tiempo a tomar aire, sintió lo mismo en su nalga izquierda, sorprendida ignoraba que era lo que estaba sucediendo, pero las sensaciones que le aplicaran fuego de verdad en su culo, no cesaban, una y otra vez aquella sensación de puro fuego la sentía en el culo sin tregua alguna. Aquello ya no era como con la mano, aquello dolía de verdad, empezó a agitar su cintura de un costado a otro, pero permanecía bien sujeta, aquel dolor en su culo iba en aumento, cada vez sentía más y más dolor, sus piernas empezaron a patalear en el aire trabadas por sus leggin´s, su mano libre, la izquierda intentaba asirse a cualquier lugar al que pudiera alcanzar, pero por si sola, no había nada a su alcance donde apoyarse y así liberar su cuerpo de la presión. Antes que le parecía que el reloj de arena iba muy rápido pasando el tiempo, ahora lo veía que apenas cambiaba, que los minutos no pasaban, en cambio su trasero le quemaba y abrasaba como si ascuas al rojo vivo se las hubieran echado sobre él. El intenso dolor de su culo, por momentos iba a más y más, no pudiendo evitar que sus lágrimas brotaran de sus pupilas, así como echarse a llorar de manera desconsolada, de su garganta emanaban suplicas que parase aquel tormento. Pero eso no sucedía, y su trasero cada vez le dolía más terriblemente.  Rogaba sin cesar que se detuviera su Tutor de castigarla en su culo desnudo, que era insoportable aquel fuego que sentía en sus nalgas. Su cuerpo se contoneaba alocadamente, Evelyn se deshacía en lágrimas mientras su culo era una autentica hoguera, los azotes del cepillo continuaban cayendo uno tras otro, en cada uno de aquellos azotes daba en un punto nuevo cada vez, cubriendo así completamente sus redondeces, toda la superficie de su culo era un fuego puro, como si una caldera de fundir metales tuviera puesta sobre él. Evelyn no podía pensar en nada, su culo era lo único que ahora le centraba toda su atención, lloraba atragantándose con su propia saliva, la cual goteaba por la comisura de sus labios, no podía pensar en nada, solo deseaba que aquel fuego infernal se detuviera. Intentaba por todos los medios fijar su mirada en aquellos granos del reloj de arena, intentando ver cuánto tiempo aún quedaba, pero el dolor de la azotaina era tal, que en nada podía centrar su mente, solamente deseaba que aquello parase de una vez. Pataleando con sus piernas en una lucha sin cuartel, sus leggin´s descendieron a sus tobillos, pero ahora se encontraba más atada que hacía unos minutos, pues sus bragas seguían en sus rodillas, las cuales impedían mover sus piernas, ya no podía hacer movimiento alguno, los azotes caían implacables sobre su muy dolorido culo, sin que nada o nadie entorpeciera el que los azotes dieran en el lugar donde estos estaban destinados. El ultimo grano de arena cayo. La azotaina ceso en aquel instante, Evelyn continuaba agitándose con deseos de liberarse, y cuando la mano izquierda soltó la mano derecha de la muchacha, esta se llevó rauda sus manos al culo, cubriéndoselo. Intento frotárselo, pero comprendió que aquello era más doloroso aun. Al sentirse liberada, se dejó caer al suelo de rodillas. Lloraba sin cesar, la azotaina había sido muy intensa para ella, sentía su culo arder como si un volcán en erupción fuera, ya que le daba la impresión de lanzar llamas que procedían de su trasero, por la manera que le quemaban sus manos.
      Intento levantarse del suelo, buscaba a tientas la silla en la que su Tutor le acababa de dar la azotaina más severa que recordaba.  Pero no hallo la silla, en cambio en su lugar ahora había un sillón que alguien debía de haber colocado ahí. Levanto la mirada y vio a su tutor con el cinturón en sus manos, mientras lo observaba vio como lo doblaba a la mitad, uniendo los dos extremos en uno, la hebilla y el extremo, sujetados ambos por la mano derecha de Sr. López. Evelyn se apoyó en el brazo del sillón para levantarse del suelo, con muecas de dolor al enderezar su espalda y alzar su culo que ahora aunque ella no lo podía ver, estaba muy colorado, con un color rojo muy intenso. Pero cuando quiso agacharse para subirse las bragas y el leggin´s, pues estaba indignada con ella misma por no conducir como debía, y ahora lamentaba sus consecuencias, por el intenso dolor que sentía en su culo, pero se lo había merecido, se vio impulsada hacia adelante apoyando su cuerpo sobre el brazo del sillón, apoyando así su estómago en el brazo del sillón, quedando su trasero totalmente expuesto para serle aplicado el cinturón en el culo, tal y como había sido convenientemente avisada. Sus ojos casi al borde de salírsele de sus pupilas, vio aterrada como el reloj de arena era girado de nuevo, entonces le vino a la mente que su castigo no había aun acabado. Asustada se quedó quieta en el sillón, aunque dada su posición tampoco podía levantarse, sus manos habían quedado estiradas en el otro brazo del sillón, su cuerpo tumbado sobre el asiento, mientras su trasero quedaba totalmente expuesto, ya que el brazo del sillón hacia que alzase el culo, una posición perfecta para serle aplicado el cinturón. Las bragas se mantenían bajadas en sus rodillas y sus pantalones leggin´s en sus tobillos, algo que le hacía permanecer prácticamente indefensa a su castigo, dada su postura idónea para ser castigada, pero imposible que pudiera patalear o menearse. Su mirada buscaba infructuosamente a su Tutor, ya este había desaparecido de su vista. Ante su mirada justo delante de sus ojos, estaba el reloj de arena, esta iba cayendo y los minutos pasando. Pero ya no confiaba que en esta ocasión la azotaina con el cinturón fuera menos dolorosa, sobre todo después de la que acababa de recibir, ahora se mostraba prudente, entonces vislumbro una sombra a su derecha, giro la cabeza un poco hacia su izquierda, la sombra que había visto, era de su Tutor colocarse tras ella a ese lado, y así tener su culo predispuesto para azotárselo con la mano derecha, en la cual portaba el cinturón. El cual blandía entre sus manos, y estiraba con la mano izquierda. Cuando Evelyn vio como el cinturón era alzado, cerró los ojos y apretó las nalgas. Lo siguiente que sintió fue una fuerte quemazón en sus nalgas que las cruzo ambas, sintió como si estas se las hubieran partido en dos, pero solamente era una sensación muy dolorosa, a la cual siguió otra y otra, el ardor de sus nalgas era abrasador, y los azotes lacerantes del cinturón resultaban arduamente dolorosos, sentía que sus nalgas ardían como no podía expresar, pero no era así por sí solo, además con la azotaina del cinturón cuando caía el azote donde ya habían dado varios, se formaban verdugones producidos por el cruce del cinturón, sobre si mismos estos le hacían sentir como si palpitasen, cada uno producido por sí mismo, dándole esa sensación de sentir sus nalgas más inflamadas. Pero a la realidad era que tenía el culo amoratado dada la circunstancia producida por los azotes del cinturón, que únicamente habían hecho que hacer más intensa la azotaina, cuando recibió el último azote debido a que el tiempo había terminado. Evelyn había llorado durante toda la azotaina con el cinturón, cuando sintió de manera horrible como se le acentuaba aquel dolor, fue al serle subidas sus bragas y colocadas en su lugar, entonces su culo aprisionado por la tela de las bragas.  Así misma, su tutor la ayudo a incorporarse poniéndose de pie, así sus leggin´s fueron alzados y ajustados a su cintura.  Algo que Evelyn no hubiera deseado que hiciera, ya que el dolor en sus nalgas aumento por sí solo, al estar este apretado por una prenda tan ajustada.  
(Sr. López)    .- Bien pequeña, bien pequeña… llora, llora eso te ayudara a superar este trance. .- Mientras abrazo a la chica para consolarla, ella ante ese abrazo el cual necesitaba de verdad, aprovecho para apoyar la cabeza sobre su pecho. Algo que resultaba arrogante por parte del Tutor, consolarla? Mejor hubiera sido no la hubiera dado tal azotaina, pero puestos a hacer suposiciones, la chica podía haber sido más prudente al conducir y no se vería en esa situación… -. Bien pequeña, ahora vete a tu alcoba y descansa. Recuerda que en diez días, te espero en mis oficinas de Barcelona, tráete las cosas más necesarias como neceser y cosas para arreglarte, mientras estés bajo mi cargo yo me encargare de proporcionarte ropa…encima de la mesa tienes un sobre, con él te presentas en el corte ingles de plaza Catalunya, allá te proporcionaran todo lo necesario. Bien Evelyn Ross, en diez días nos vemos de nuevo, cuando vengas aun vendrás algo dolorida por el castigo de hoy… ahora te ayudare a subir a tu alcoba…

(Fin de capitulo)