domingo, 11 de febrero de 2018

SORAYA Y SU NUEVO HOGAR Capitulo 5



                                      SORAYA Y SU NUEVO HOGAR    Capitulo  5
                       DISCIPLINA A UNA SPANKER, POR SALTARSE EL PROTOCOLO.

        Sonia avergonzada no se atrevía a mirar a su spanker, se había limitado a obedecer las órdenes de la Sra. Abba de sentarse a la mesa, en la silla sin poder subirse las bragas, manteniéndolas sobre sus tobillos, no deseaba que su spanker se enfadase con ella y decidiera que debía recibir una azotaina más severa, algo que se había temido nada más entrar al salón y verla en qué condiciones iba su pequeña. De reojo podía verlo sentado, aunque al verla se había desacomodado del sillón incorporándose hacia delante, con sus manos apoyadas en los brazos del sillón, como si hubiera estado a punto de levantarse al verla entrar en aquel estado, aunque ella al entrar avergonzada con la mirada baja, no había querido mirarle pues sospechaba  su sorpresa al verla entrar de aquella guisa. Al conocer el motivo del porque había la Sra. Abba castigado a su traviesa spankee, no le había puesto de muy buen su parecer, es mas no le había gustado nada en absoluto que se hubiera tomado esas libertades al castigar a su spankee sin autorización previa, o haberle comunicado el hecho de su travesura, algo que habría hecho castigarla el mismo como se merecía, pero el haberse tomado esa libertad ella sin consultarle no le había gustado. Este con su rostro cogestionado por su mal parecer de los hechos acaecidos, había mirado hacia el sillón de enfrente, donde estaba sentado el anfitrión de la casa el Sr. John.
      Un hecho que no le pasó desapercibido a John, por ello miraba a su esposa con el rostro claramente mostrando desacuerdo en su manera de actuar. A lo que ella respondió al verle, encogiéndose de hombros. No era especialmente una mujer que no supiera captar las situaciones extremas y aquella lo era. John insistía con su mirada hacia su esposa, trataba de hacerle ver que debía dar una explicación, pero esta por el contrario negaba con la cabeza, la situación se estaba volviendo tensa por momentos, Felipe mirando fijamente a John, exigía una explicación de ese comportamiento. Felipe veía la negativa de la Sra. Abba a dar una satisfacción en manera de disculpa, viendo que esta no estaba por la labor. Algo que hacía a Felipe perder su poca paciencia, de no haber estado su marido presente, ya la habría colocado en su regazo, levantado su larga falda y bajado las bragas… Intentando Felipe calmar su mal humor, dio una respuesta aprobando el castigo a Sonia, pero dando una clara indirecta…

…(Felipe)   -. Es por ese motivo por el cual  te han calentado el culo, Sonia? Vaya, vaya… Ya veo que te han puesto el trasero como habría hecho yo mismo!!! Además esas marcas que te han quedado son preciosas, un Paddle muy original Sra. Abba! Debe decirme donde lo ha comprado, resulta encantador el cómo le ha dejado el trasero. Sonia!!! Como te has atrevido en una casa a la cual estamos de visita comportarte de tal forma? Ha hecho muy bien esta señora en calentarte el culo como es debido, como se te ha ocurrido que podías hacer semejante cochinada así!!! Pero no habría estado de más, el haberme consultado primero, no es un hecho o actuación muy lógica siendo yo un invitado, así como Sonia mi spankee!!! No me ha parecido correcto su intervención, señora!!!
     Con esas palabras demostrando su claro enfado, mirando en ese instante a los ojos a la Sra. Abba claramente mostrándole que estaba furioso por su desfachatez, no dando una explicación a los hechos.  Viendo en aquellos ojos un claro desplante hacia él, por lo que continúo hablando dirigiéndose a ella…
(Felipe)   -. No me ha gustado el comportamiento de mi pequeña spankee, Sonia. Entiendo perfectamente que su hecho es una clara provocación, pero John, mi amigo. Esto requiere un arreglo, entendiendo que este no es el lugar adecuado, por tanto espero se me indique a donde debo dirigirme para que podamos saldar esta cuenta pendiente, la cual exige una satisfacción hacia mi persona o…
       Esas últimas palabras las dirigía a John mirándole fijamente, cortando sus palabras hizo el gesto de mover bruscamente su cabeza hacia la salida.  Con ello le estaba dando a entender que de no haber una situación claramente satisfactoria, se iría de inmediato de la casa sin dar más explicaciones llevándose a Sonia.
     John estaba decepcionado con el comportamiento de su esposa, le estaba dejando en muy mal lugar, algo inaceptable, interviniendo en la conversación enfadado, pero disimulando que las chicas no captaran lo que sucedía.
(Sr. John)   -. Mi buen amigo Felipe, no está bien que hablemos entre nosotros en esta estancia, las chicas deben hacer sus tareas y las distraemos, mejor que vayamos a mi despacho para hablar cómodamente entre nosotros, estoy seguro que nuestra “Ama de Llaves” Ross Mery sabrá como corregir a cualquiera de las chicas si no realizan bien su tarea, lógicamente si a usted, Sr. Felipe autoriza a Ross Mery a encargarse también de Sonia, no desearía contrariar su responsabilidad como su spanker, que le parece?
(Sr. Felipe)   -. Si, por supuesto como siempre usted tiene razón. Aquí estamos entorpeciendo con nuestra presencia a las chicas, pues permaneciendo en el salón, saben que las podemos castigar por su indisciplina como se merecen.- Su última frase la enfatizo mirando a Abba, moviendo la mano de un lado a otro, con la palma de su mano derecha extendida boca arriba, lo que hacía entender… “Buena te espera”. Viendo en ella, como variaba su altivez en su rostro.-. Es cierto mi buen amigo. Mejor vayamos a probar ese whisky que me hablaba antes de interrumpirnos las chicas, me ha sugerido que no existe otro igual en toda Escocia, su tierra de origen. Por supuesto Ross Mery es una mujer la cual conozco su experiencia en disciplina, según mis fuentes, es una mujer muy reconocida en su oficio de institutriz, y muy capaz. Me indica el camino, John?
(Sr. John)  -. Hazme el honor de acompañarme mi buen amigo… Vas a comprobar que no hay mejor elixir para mojar nuestras gargantas, que un buen whisky escoces. Harás el honor de acompañarnos con tu presencia, Abba! En cuanto te cambies por un atuendo más acorde a nuestro invitado…
     Los dos hombres salieron al pasillo, una vez en él, dejaron de disimular mirándose entre ellos sin apatía alguna, ambos girando la cabeza hacia Abba, aunque solamente John su esposo rompiera aquel silencio, en aquella atmosfera cargada que un cuchillo podía cortar con su filo en el aire tan tenso. Aunque su voz solamente fue escuchada por Abba, ya que prácticamente le hablo al oído…
(Sr. John)   -. Ves a tu habitación! Ponte vestimenta adecuada, tienes diez minutos o iré a buscarte yo mismo…!!!
    Toda una señora… Caminaba hacia su habitación por el pasillo, era una mujer de constitución fuerte, o… solamente era una impresión? (Eso pronto sacara de dudas a nuestro narrador) Tanto John, como Felipe, la siguieron con su mirada hasta desaparecer ante una de las puertas en la que dejaron de ver contonear sus caderas. Ambos entraron en el despacho sin articular palabra alguna.
     Abba dentro de su habitación una vez cerrada su puerta, apoyo su espalda sobre la puerta, toda su entereza se había esfumado de su rostro. Sabía bien que estaba en problemas serios, pues hacía meses que no había visto a John tan furioso. Él se enfadaba con las chicas, pero era un enfado necesario para intimidar a las chicas, un spanker debe mostrarse seguro de sí mismo en todo momento ante una spankee. En tiempos que no tenían a ninguna chica para sus juegos, Abba había desempeñado su rol como una traviesa spankee más. Era algo entre ellos, formaba parte de su intimidad más íntima, que solamente ellos sabían. Tenía solo diez minutos, debía ser rápida o John cumpliría su promesa de ir a buscarla el mismo, lo conocía muy bien, aunque nunca lo había visto tan enfurecido con ella, como hacia tan solo unos segundos. Eso le hacía temer lo que se le avecinaba…
     En solos un par de minutos estaba como vino al mundo, desnuda. Era una mujer esbelta con un cuerpo más digno de una joven, que el de una señora en la cuarentena. Solía utilizar trajes o vestidos holgados para dar una apariencia más mayor, así como vestir más como una profesora de colegio para dar apariencia de seriedad. Para mantenerse en forma solía hacer mucho ejercicio, sobre todo pesas relacionadas con la halterofilia, para mantener fuertes sus brazos.
      Dirigiéndose a la cómoda, abrió un cajón de los de abajo con doble fondo, retirando una repisa, en ella iba su ropa interior. Bajo ese fondo secreto, apareció ropa interior digna de una spankee, extrajo unas bragas blancas con dibujos de arbolitos bonsái, eran verdes sus hojas con el tronco marrón, las desdoblo, eran de talle alto y pernera baja. En breve las tenía puestas, le cubrían su formidable trasero. Luego extrajo un sujetador de talla más pequeña de la que vestía normalmente, en estos la copa era más pequeña, ya que solía utilizar otros con relleno en la copa para mostrar más pecho.  Fue hacia el vestidor, pulsando un botón en el marco de la puerta, se abrió un armario que más parecía una pared, que lo que acababa de abrir. En él había varias faldas y vestidos dignos de una adolescente en edad escolar.  Extrajo un vestido de tirantes, y una blusa color vainilla. En breve estuvo vestida, el vestido de tirantes con falda de vuelo tableada lisa de un solo color azulada, era un azul celeste muy apagado, que le quedaba como un guante con aquella blusa color vainilla. En breve se puso unos calcetines hasta las rodillas, a juego con la blusa, calzándose unas bambas blancas con cordones. Luego frente al espejo se arregló el cabello, de un cabello castaño. El cual resulto ser una peluca, apareciendo un cabello rubio, se pasó el cepillo varias veces hasta quedar desenredado, pues al utilizar peluca, el suyo lo llevaba recogido. Mirándose al espejo, nadie podía reconocerla si la vieran.
    Caminaba por el pasillo con la falda balanceándose a cada paso que daba, hacía meses que no se sentía como esa tarde, nerviosa, angustiada, con miedo que la hacía temblarle las piernas, sus manos nerviosas no hacían más que alisar la falda en sus caderas, así como el talle de su trasero. Al llegar ante la puerta del despacho, introdujo sus manos bajo la falda, con dedo índice y pulgar los introdujo bajo el elástico de las perneras de sus bragas, estirándolas y ajustándolas a su trasero. Se levantó la falda y se ajustó la cinturilla de sus braguitas, volvió alisar su falda y por último se acarició el trasero pasando la palma de su mano por su culo sobre sus bragas.
     Aquella puerta del despacho, Abba nunca se había fijado en ella, o no la había mirado como la estaba viendo en esos momentos, nunca la había mirado desde la perspectiva de estar en la situación de una spankee, y ahora lo estaba, vaya si lo estaba. Aquella puerta que hasta ahora era una simple puerta, ahora la veía diferente… gigante, era enorme, no creía poder llegar al pomo de la puerta para abrirla.
       (…Sabía que era lo que iba a suceder tras cruzar aquella puerta, se lo había buscado ella misma…? Esa pregunta su mente no hacía más que preguntárselo a sí misma, una y otra vez… Quizás y solamente quizás… El tener a Sonia sobre sus rodillas y bajarle aquellas bragas amarillas de encaje, y ver las marcas que estaba dejándole en sus nalgas con el paddle, quizás había despertado su lado oculto, pero ese pensamiento se nublo, pues eso había sido después de decidir castigar a Sonia por acariciarse delante de ella, quizás el ver como introducía su mano bajo la falda, eso la había excitado, pues era una imagen encantadora y reveladora, ver como lo hacia delante de ella sin ocultarse… ese hecho la había nublado su mente o capacidad de razonar…? En qué momento había decidido saltarse las pautas a seguir entre spankers… No lograba hallar respuesta a porque se había metido en aquel problema, pero se daba perfecta cuenta de que estaba en problemas serios, de ahí su vestimenta… No había dudado un instante en cambiarse de vestuario, es más, su excitación era notable pues así lo destacaba el fondillo de sus braguitas blancas de algodón, con dibujos de arbolitos bonsáis…)
       Su temor a abrir aquella puerta se acentuaba por sí mismo, el temor a cruzarla, hacía que esta fuera más grande y más alta que jamás hubiera imaginado. Miro el reloj que estaba en la pared del pasillo, habían pasado quince minutos desde que se despidiera de John… El pomo de la puerta fue accionado desde el interior, en ese instante, la puerta volvió a su tamaño original, viéndose Abba ante John, su marido.  Haciéndola temblar desde la cabeza a los pies…como una amapola a merced del viento. Su cuerpo era como gelatina de cómo temblaba en esos momentos.
(Sr. John)   -. Ah! Estas aquí! Iba a buscarte ahora… Entra…te estamos esperando!!!
        Abba traspaso el umbral de la puerta, al fondo junto a la mesa del despacho se hallaba Felipe sentado de espaldas a la puerta, este, ni se había girado para verla entrar al despacho. Entre este y la mesa, habrían unos cuatro metros en donde otra silla estaba dispuesta justo enfrente de él, sintió Abba presión en su antebrazo izquierdo, la había agarrado John su marido, obligándola a caminar hacia donde se encontraba el Sr. Felipe sentado, al llegar junto a la silla que estaba libre, John tomo asiento sin soltarle el brazo a su mujer.
(Sr. John)   -. Bueno Felipe, ya la tenemos aquí!
    En ese instante Abba miro a su derecha de reojo viendo a Felipe sentado con la pierna derecha cruzada sobre su pierna izquierda, en su mano izquierda sostenía un vaso contenía un líquido amarillento oscuro, deduciendo que era whisky. En su mano derecha un humeante puro a medio fumar, entonces se fijó en su serio semblante, lo vio que estaba tranquilo pero con sus ojos marrones despidiendo chispas, o esas chispas solamente le pareció a ella verlas, pero si parecía estar furioso. Abba se sintió acosada mentalmente por aquel ser, pues la observo desde la cabeza a los pies contemplándola como iba vestida, haciendo un claro signo de aprobación una vez hubo acabado de observarla, levantando la cabeza hacia John. Como si este, estuviera esperando que Felipe diera su conformidad.
      Abba esperaba en silencio, de un momento a otro uno de los dos iba a comenzar a reprocharle su conducta, quizás los dos…
(Sr. Felipe)  -. Bien… El vestuario está correcto, es el que debería vestir esta señora asiduamente, pues es el que le corresponde, pero… La ropa interior es la correcta de una spankee?
      Abba se le quedo la boca abierta de la sorpresa, aquello no podía ser verdad, se atrevería ese supuesto caballero a pretender verle que ropa interior llevaba puesta? Pero que se había creído…  Para su desazón, sintió como la mano que presionaba en su brazo izquierdo, dejo de hacer presión, sintiendo como ahora sentía la presión a la altura de sus caderas, pero la presión de las dos manos de su marido John. El cual, sin ningún miramiento la hizo voltearse dando la espalda a Felipe, quedando ella con su mirada en su marido, le imploro con sus ojos bañados en lágrimas que no lo hiciera, aquello era demasiado humillante para ella. Entonces sintió como la mano izquierda de John, dejaba de hacer presión en su cadera, pero sintiéndola como le acariciaba el trasero por encima de la falda descendiendo hacia sus muslos, Abba cerró los ojos, no deseaba ver los ojos de quien le estaba haciendo pasar aquella vergüenza ante un total extraño. Aunque no podía verlo, sintió como su marido sostenía el dobladillo de la falda tableada plisada azul celeste, y como esta era izada lentamente sintiendo en su trasero la brisa de aire fresco, las bragas de talle alto y perneras bajas cubriéndole el trasero hasta la base de sus nalgas quedo al descubierto a miradas obscenas… Abba, no le podía ver, pero si escucho brotar de los labios de Felipe…
(Sr. Felipe)  -. Perfectas! Lleva unas bragas adecuadas para ser disciplinada con una buena azotaina… John, estoy conforme… cuando usted disponga me encargo de ella…
    Abba se revolvió sobre sí misma como si le acabase de morder una serpiente cascabel… su falda se le bajo con el brusco giro de  su cuerpo, soltándose de los dedos de John que le mantenía la falda en alto mostrando sus bragas… la falda al brusco movimiento izo que se le levantara en pleno vuelo, dejando a la vista sus bien torneados muslos así como sus bragas al completo durante unos segundos…
(Abba)  -. Queeee…!!! No estoy dispuesta a tolerar que ese cerd…
       Dos azotes bien dados por su marido en el culo sobre la falda, acallaron las palabras discordantes que no llegaron a ser oídas, pero si claramente supuestas en su significado, lo que hizo adelantar acontecimientos… Pues bruscamente se vio arrastrada por la mano que había hecho presa su brazo derecho, al levantarse raudo de su silla Felipe, tirando de ella la atrajo a él, colocándola boca abajo sobre sus rodillas sobre las que quedo atravesada, los azotes no se hicieron esperar, pues Felipe enfurecido descargo su fuerte mano sobre el trasero de Abba, con azotes rapidísimos resultando claramente muy sonoros, aun sobre su trasero cubierto por las bragas. Abba no tardo en sentir como sus nalgas le ardían, aunque mayor era su coraje al sentirse echada sobre las rodillas de un extraño, tratando de todas las formas posibles de liberarse de la traba de la fuerte mano derecha que la mantenía sujeta sobre las rodillas, y como aquella mano izquierda no cesaba de darle buenos azotazos en su culo. En breve Abba se sentía avergonzada de ser claramente castigada sobre aquellas rodillas, aquel ser, era un total extraño para ella y recibiendo una dolorosa azotaina en su trasero, no pudiendo hacer nada para levantarse de aquel regazo.
       John rápidamente se reincorporo de su asiento, avanzando hacia el descabellado intruso, pues así lo consideraba en esos momentos, el muy osado estaba castigando a su esposa Abba ante su mirada, durante unos segundos había quedado atónito, al ver como la situación se le había escapado de sus manos sin haber podio evitarlo, pero actuó con celeridad aunque su antagonista resulto ser rápido y certero, no pudiendo evitar que le diera a su esposa una veintena de buenos azotes sobre sus bragas en el culo, justo en el instante que Felipe iba a introducir sus dedos entre el elástico de la cinturilla de las bragas de Abba para bajárselas, John detuvo a Felipe en su acción, liberándola de la azotaina e incorporando a su querida esposa depositándola sobre sus pies en el suelo, la cual al sentirse libre, llevo sus manos a su culo para sobárselo con fricción, pues la azotaina aunque breve, le había dejado claro a Abba la vigorosidad de aquel intruso, así como la fuerza de su mano izquierda. John se encaró con el antagonista Felipe…
(Sr. John)   -.  Como se ha atrevido usted a ponerle las manos encima a mi esposa? Pero quien se ha creído que es usted? Este comportamiento es totalmente inaceptable… Salga de este despacho inmediatamente!!! Fuera!!!
     Felipe con cara de decepción al ser liberada la mujer que mantenía echada sobre sus piernas, a la cual le estaba dando su merecida azotaina, desde la certeza disponibilidad y derecho a castigarla como había creído oportuno, ya no únicamente por haberse atrevido a dar una azotaina a su spankee, si no, por haberse atrevido a insultar y manifestarse grotescamente hacia el mismo y su persona. Pero al ser recriminado por John, supo colocarse en su lugar. Y sin decir nada, se levantó abandonando la estancia, aunque cerró la puerta con un sonoro portazo al salir…
      Abba continuaba sobándose el culo con la palma de sus manos sobre sus bragas, aunque estas no fueran totalmente visibles pues las cubría su falda ligeramente, mientras afloraba  en sus labios  una sonrisa de satisfacción y orgullo hacia su marido John por haberla liberado, del usurpador de poderes, en el poder de la creencia de castigar a Abba sin tener consecuencias. Abba se sobaba el culo observando a John con admiración de esposa enamorada, pues su marido había intervenido rápidamente en su defensa y había sido muy clara su manifiesta posición al echar fuera del despacho al intruso. Abba se arregló sus bragas introduciendo sus dedos índice y pulgar en las perneras derecha e izquierda colocándose en su lugar, cubriendo así sus nalgas, pues con la azotaina se le habían subido y el elástico hacia una presión molesta en sus nalgas, luego se bajó la falda pasando sus manos por el trasero plisándose bien la falda y se encamino hacia la puerta para retirarse, en la creencia que podía hacerlo tranquilamente, después de la oportuna intervención de su esposo John.
     John aún no había abierto la boca para expresar una disculpa a su esposa, o un sencillo “Lo siento” como ella esperaba, por ello se encamino lentamente hacia la puerta, dando así tiempo de reacción a su marido, pero al ir a agarrar el pomo de la puerta…
(Sr. John)  -. Se puede saber a dónde vas? .- Abba se giró lentamente hacia su marido, en la creencia que ahora llegaría su disculpa por haber consentido que Felipe la hubiera colocado en sus rodillas y dado una azotaina, sin su consentimiento…-. Te piensas acaso que ha acabado todo? Así de sencillo!!! .- Abba desconcertada se fue acercando a John -. Te has pensado que ha acabado todo aquí! Así, sin que hallamos hablado de lo que has hecho y de su gravedad? Donde has aprendido ese comportamiento desleal hacia un invitado? Como te has atrevido a actuar en la creencia que puedes hacer lo que te de la gana con una spankee, la cual no está bajo tú, o bajo nuestra responsabilidad!!! Por no comentar o decir, en qué posición me has colocado a mí!!! Es un comportamiento intolerable!!! .- John se fue acercando a su esposa, asiéndola de la mano izquierda, tiro de ella conduciéndola de nuevo hacia la silla. En ese momento Abba deseaba más que nunca salir por aquella puerta, se arrepentía de haber ido tan lentamente hacia ella esperando una clara disculpa, mientras que lo que iba a obtener iba a ser una azotaina en toda regla por el tono que empleaba su marido, aterrada se dejó llevar… -. Te has parado a pensar, que porque ese impresentable se ha atrevido a darte unos azotes, ya voy a dejar correr este asunto? De verdad te has creído, que con eso se acababa todo? Ahora te voy a enseñar que puedes ser una spanker para las chicas, pero para mí!!! Sigues siendo la pequeña sinvergüenza con la que me case! La cual es necesario corregir como es debido, de vez en cuando con una buena azotaina sobre mis rodillas, y eso es, justamente lo que voy hacer ahora mismo…!!!
      John llevo hacia la silla a su esposa, tomo asiento en ella. Lentamente coloco con suavidad a Abba sobre sus rodillas, una vez que la tuvo bien colocada sobre su regazo, con las dos manos utilizando dedos índice y pulgar, asió el borde de la falda, con los dedos mano derecha del dobladillo de la falda que se posaba sobre la pierna derecha de Abba, con los dedos mano izquierda, del dobladillo posado sobre la pierna izquierda, así, alzando la falda de ambos extremos al unísono dejo al descubierto las bragas de algodón blancas de dibujos con arbolillos de bonsáis con las hojas verdes y su tronco marrón, que cubría el trasero a su esposa, colocando la falda perfectamente uniforme sobre su espalda, la cual se entretuvo en entremeter en la pretina de la cinturilla de la falda, para que esta no se le bajase durante la azotaina que iba a darle dando molestias a John.  Abba se ruborizo al sentir la brisa fresca sobre su trasero, sobre todo ahora era destacable al mantener ligeramente caliente su trasero por la breve azotaina, aunque le había dolido de lo lindo pues los azotes habían sido muy fuertes. Abba desde joven, siempre se había ruborizado cuando su marido levantaba su falda para darle una azotaina, y esta ocasión no resulto pasar desapercibida para ella, pues nunca lo era.
     El colocar la falda sobre su cintura, siempre resultaba una pequeña ceremonia, pues John lo hacía muy meticulosamente colocándola bien doblada y sujeta. Luego poso su mano en su trasero sintiendo en la palma de esta, como irradiaba calor el trasero de su esposa. Acariciando a círculos sobre las bragas, abarcando así ambas nalgas durante unos segundos. Luego introdujo sus dedos por el interior de la cinturilla de las bragas de su esposa, con las dos manos, se las bajo lentamente hacia las rodillas lugar donde las deposito, colocándolas de manera que el fondillo de sus bragas quedara bien visible a sus ojos, viendo la humedad notoria de fluidos. El culo de Abba estaba bastante colorado, aunque solamente había recibido una veintena de azotes, ha  Abba desde siempre se le enrojecía con mucha facilidad.
     Abba aguardaba el momento que comenzara la azotaina, entonces fue cuando su cuerpo se estremeció temblando como si fuera de gelatina, al notar como su marido se inclinaba hacia su costado derecho, viendo Abba al estar su cabeza ligeramente caída lo que John buscaba bajo el asiento de la silla, ella podía ver perfectamente lo que había sujeto bajo el asiento mediante una grapa de presión. Sus manos se aferraron con fuerza a las patas de la silla, mientras aterrada veía como de debajo del asiento, se soltaba el instrumento oculto “El Cepillo”
       El primer impacto en su nalga derecha, la hizo cerrar con fuerza los parpados de sus ojos, a este le siguió uno más en su nalga derecha a la misma altura, progresivamente los azotes fueron cayendo sobre su desnudo trasero, en breve sentía como le ardía todo su trasero, pues sus dos nalgas, así como la base de estás, habían sentido la caricia poderosa del cepillo de madera. Hasta ese instante había contado unos veinte azotes, diez en cada nalga de manera progresiva, nalga derecha, nalga izquierda, primero en el centro mismo y luego repartiéndolos alrededor del centro de cada nalga hacia afuera, de dentro entre la media luna, hacia el mismo índice de inicio de sus caderas, no dejando ni un milímetro sin recibir la caricia del dichoso instrumento que ya comenzaba a arder más de lo que a ella le hubiera gustado.
      A partir de ese instante, los azotes que le administraba en su trasero John. No seguían pauta alguna, así como acelerar el ritmo de los mismos cada vez más y más rápidos. Por el contrario Abba comenzaba a mostrar sus primeros síntomas de dolor en su culo desnudo, hasta ese instante se había mantenido quieta, inmóvil. Pero ahora ya no podía ejercer su voluntad de mantenerse impasible, la azotaina iba a más a cada nuevo azote, y cada uno, si el ultimo dolía, el siguiente dolía aún mucho más. Abba conocía a su marido, este no permitía que se cubriera el trasero con las manos, o ponerse a gritar, así como llorar, debía aguantar estoicamente la azotaina doliera o no doliera. Aunque bien sabía que todo tenía un límite, y Abba no tardaría demasiado en sentir arder sus nalgas como llama que lleva el diablo, y así fue.
     Abba empezó a menear sus caderas levemente bien avanzada la azotaina, pues en ese momento debería de llevar más de setenta buenos cepillazos en cada nalga de su grupa, lo que equivaldría a una severísima azotaina en una de las chicas como Carmen o Soraya, incluso Sonia más experimentada en recibir severos castigos, ya llevaría rato pataleando y llorando. En cambio Abba, era a partir de ese instante cuando su límite cedía de manera notable, moviendo sus caderas, seguidas de sus piernas que se iban flexionando sin separar estás, pero ese solamente fue el inicio, pues momentos después ya pataleaba en el aire, abriendo y cerrando sus piernas, si no fuera por la traba que ejercían sus bragas en las rodillas, impidiendo separar estás. El trasero de Abba estaba a esas alturas muy muy colorado, así como blanquecino donde el cepillo caía varias veces seguidas en el mismo lugar, apareciendo poco después una rojez oscura, sus manos seguían aferradas con fuerza sobre las patas de la silla, mientras su cabeza la giraba de un lado a otro haciendo que su corto cabello danzara al aire desmelenándose, sus lágrimas ya llevaban varios minutos que descendían por sus mejillas, cayendo al suelo nunca en el mismo lugar por el balanceo que su cuello ejercía al movimiento de su cabeza.
     John prestaba toda su atención en su labor, de castigar a su esposa como siempre que esto era necesario, pues ante todo era no únicamente su marido, también llevaba años siendo su spanker desde antes de su boda, cuando la conoció por casualidad a través de un extraño suceso.
      <…. Años atrás en el tiempo… >
      Cuando Abba estaba haciendo auto stop en una carretera comarcal de muy poco tránsito, en aquel momento un vehículo paro para llevarla, durante el trayecto se detuvieron en un restaurante de carretera a comer alguna cosa, John la invito pues habían congeniado después de una hora de trayecto. Confiado, John al pagar dejo su cartera sobre la mesa, las llaves del vehículo, así como su teléfono móvil para ausentarse al servicio unos minutos, ella entonces contaba con diecinueve años de edad. Cuando John salió del servicio se encontró ante la sorpresa que la chica había desaparecido, con su cartera, las llaves del coche, y su teléfono móvil. Salió al parking, el coche había desaparecido. John tardo varias horas en llegar a su destino gracias a la muchacha, pues tuvo que hacer auto stop al no disponer de un céntimo.
       Tres semanas después, reconoció su vehículo estacionado  en el depósito municipal de su ciudad, como es natural, se dirigió a la comisaria a escasos metros. Allí fue informado de que en un control rutinario, habían parado a una mujer joven conduciendo el vehículo, al no poder demostrar que el auto era de su propiedad, fue detenida.
       Pasados tres meses volvió por la comisaria, estaba aparcado enfrente. Se había bajado del coche y decidió esperar apoyado sobre el capot del motor. Pocos minutos después una chica salía de la comisaria, con una mochila militar. Vestía unos shorts tejanos ajustados, bambas deportivas sin calcetines, una camiseta blanca, y una cazadora tejana. La chica paso por delante de John como si no le conociera de nada…
John: Quieres que te lleve alguna parte?
Abba: Vale…
      Los dos subieron al coche como si nada, la chica no le había reconocido, pues John en esos tres meses se había dejado barba, vestía traje informal sin corbata, pantalón tejano azul, camisa gris y americana negra, zapatos negros. Al pasar por un bosque…
Abba: Me estoy meando! Puedes parar un momento…
     John vio un camino que entraba hacia el bosque, se adentró unos trescientos metros por el camino, encontrando una explanada donde había varios troncos de árboles talados y apilados, preparados para ser cargados en cualquier momento. Ella nada más detenerse el auto se apeó, dirigiéndose detrás de los troncos, desde el coche vio John como se baja el short y las bragas con al tiempo, agachándose de espaldas a él, por lo que le pudo ver a la perfección su pequeño y blanco trasero.
   John se había bajado del coche, pasando por delante de él, fue apoyarse en la puerta del acompañante, viendo ante el a Abba como se subía las bragas y el short ajustado. Se dio la vuelta hacia el abotonándose y subiéndose la cremallera…
Abba: Vaya! Te ha gustado lo que has visto? Vaya mirón estás hecho…
John: Tienes un bonito culo, pero los prefiero que estén con otro color más vivo, tan blancos no me van…
Abba: Un pervertido, eh? De qué color te gustan, dime?
John: Colorados como tomates maduros, que es como lo vas a tener tú en breve… de la azotaina que te voy a dar…
Abba: Que te lo has creído tu… quien te has pensado que eres, mi padre? El ya hace mucho que dejo de hacerlo… además yo no te he hecho nada a ti, porque ibas a darme una azotaina tu…?
John: Porque, dices? No te recuerdas de mi…
Abba: Es que debería de acordarme… Veo tipos como tú a menudo, y ya te puedes olvidar de eso… de darme una azotaina…
John: Imagino que sí, que debes de ver a muchos tipos como yo. Pero no creo que veas a muchos, a los que les hayas robado la cartera, las llaves del coche y el coche dejándoles tirados en un bar de carretera… vaya… parece que ya te acuerdas de mi… Pues puedes ir preparando ese culo…
Abba: Te lo puedo explicar… de verdad… puedo explicártelo…
John: Si…? Me vas a explicar cómo tuve que caminar más de treinta kilómetros, tardar horas, y sin comer nada, porque alguien se apodero de mi dinero, mi teléfono, mi cartera, y mi coche… Como se puede explicar eso… Soy todo oídos.
     John comenzó a andar hacia ella, mientras se iba desabrochando el cinturón del pantalón, ella le miraba con los ojos muy abiertos, sobre todo fijaba su mirada en sus manos, como desabrochaba su cinturón, como lo extrajo de las presillas del pantalón, tirando de la hebilla y sacándoselo con gran maestría, doblándolo a la mitad y uniendo sus extremos juntando hebilla y extremo en su mano derecha, dándole una vuelta alrededor de su mano, para así agarrarlo con firmeza. Abba aterrorizada le vio acercarse a ella, solamente veía aquel grueso cinturón. Con la mano izquierda le indico que se inclinara sobre uno de los troncos talados que sobresalía de los demás, pero ella no le entendió, o no quiso entenderle.
John: Échate boca abajo sobre ese tronco, o te colocare yo mismo sobre él.
    Pero no se movió, pero si intento echarse a correr, pero sin mucha fortuna, pues se cayó de espaldas al tropezar con uno de los troncos y caer sobre él, se giró para levantarse apoyando sus manos en el suelo, al tratar de levantar el culo sintió que algo hacia presión sobre su espalda, miro aterrada girando la cabeza, viendo que John le había puesto el pie izquierdo  sobre su espalda, cuando trato de forcejear para liberarse, el cinturón laceraba su trasero una vez, sin poder hacer nada por incorporarse recibió una zurra que no iba a olvidar en mucho tiempo. El cinturón laceraba su trasero por encima de los shorts una y otra vez, alguno que otro azote caía sobre los muslos desnudos, después de unos buenos cuarenta o cincuenta cintarazos sobre su culo, el cual no hacía más que saltar sobre sí mismo a cada nuevo impacto tratando de liberarse y escapar del siguiente. Llego un momento que nada podía hacer ya, se limitó con rabia a aguantar la zurra. Cuando dejo de sentir el cinturón sobre su trasero y liberada de la presión del pie izquierdo de John. Lo siguiente que sintió fue que era levantada del tronco de árbol talado, sentía que su trasero le ardía y dolía horrores, vio entonces a John. En su rostro no había enfado, algo que desconcertó a Abba. Fue llevada hacia el coche y la hizo entrar a él, intento sentarse pero al hacerlo, resulto como hacerlo sobre un panal de abejas que le picaban en el culo con sus aguijones.  Se acomodó sobre el asiento de costado como buenamente pudo, no veía a John donde estaba. Pero poco después lo vio que se sentaba junto a ella poniendo el vehículo en marcha. En su posición no podía ver hacia donde la llevaba, pero después de un tiempo que el coche iba a cierta velocidad, pudo notar que este aminoraba. En su posición medio echada al asiento, ya pudo incorporar su cuerpo y mirar por la luna delantera, pero sin apoyar aun su trasero, vio que entraban a través de una puerta automática que se abría a su paso, poco después el vehículo se detenía. John salió del coche, poco después, abría su puerta ayudándola a salir del habitáculo. Ya una vez en pie, le dolía el culo, pero podía caminar bien. Sus manos acariciaban su trasero sobándoselo con suavidad, dejándose llevar al interior de la casa.
John: Ahora voy acabar lo que he empezado en el bosque…
     Abba lo miraba desconcertada sobándose el trasero por encima de sus shorts, sin explicarse a lo que se refería ya le había dado una buena azotaina, que iba hacer ahora? Es que se había vuelto loco?  Se preguntaba así misma… Abba sin poner oposición se dejó llevar al salón, donde John tomo asiento y con sus manos desabrocho el botón del short y bajo la cremallera, Abba vio como sus intenciones, pero prefirió no resistirse, le bajo los shorts hasta las rodillas, luego le bajo las bragas rosas quedando ante el su poblado pubis, y la coloco sobre sus rodillas boca abajo. Tenía el culo claramente magullado por la azotaina del bosque, con zonas más marcadas. Y así empezó una nueva azotaina en el trasero desnudo, esta vez lo hacía con la mano derecha… así fue su primera vez con John claramente forzada, no fue como las azotainas que le seguiría dando a partir de ese día, ya que llego un momento que comenzaba a disfrutar de ellas…
       <…En la actualidad…> 
       Sudaba teniendo su frente perlada de gotitas de sudor, las cuales sentía como descendían por su rostro, pues ya no era solo el levantar el cepillo por encima de sus hombro y dejarlo caer impulsándolo con fuerza sobre el culo de su mujer, ahora también se unía el agotamiento de sujetar firme el cuerpo de Abba sobre sus rodillas, aunque le tenía prohibido manifestarse, llegado cierto punto le resultaba imposible no manifestar su intenso dolor… ya que sus pataleos con sus piernas, así como el movimiento rotatorio de sus caderas, comenzaban a menguar en su fortaleza, por lo que opto por dar por terminado el castigo a su esposa, quedando sobre sus rodillas desmadejada por el agotamiento, aunque sentía como le ardían sus nalgas como si le hubieran puesto hierros candentes al rojo vivo.
     Al incorporarse se sobaba el trasero, ante la mirada de John que sonreía viéndola… con la falda aun sujeta a la pretina y sus bragas bajadas esperaba la orden de retirarse. Pero no llego esta…
(Sr. John)   -. Colócate en aquel rincón unos minutos, pero antes… haz entrar a nuestro invitado, sin rechistar, no quiero escuchar protesta alguna.
     Abba se encamino hacia la puerta, meneaba sus caderas mientras sus manos mantenían sujetas sus nalgas por su base e inicio, con la experiencia de los años había aprendido que manteniendo sus nalgas sujetas, dolían mucho menos al caminar. Llego a la puerta abriéndola, asomando la cabeza al pasillo vio que aguardaba fuera el Sr. Felipe.
(Abba)   -. Puede usted pasar si lo desea.
    Abba se echó a un lado para dejarle entrar y cerrar la puerta. Quedándose ante él, esperando que este, se dirigiera hacia donde se hallaba sentado John, su marido. Le avergonzaba tener que caminar delante de aquel hombre, y espero a que se moviera.
(Sr. Felipe)  -. Las damas primero…!
    Se tuvo que resignar Abba y caminar delante de él, sentía a sus espaldas como los ojos de Felipe se le clavaban en su culo. Colocando sus manos igual que anteriormente, se sujetó la base del culo dolorido. Pero sintió como unas manos le apartaban las suyas del trasero colocándoselas pegadas a sus caderas…
(Sr. Felipe)  -.  Señora! Coloque las manos en las caderas, así… muy bien… Debe sentir el cosquilleo de su trasero, así como no impedir que su trasero le haga sentir por qué ha sido castigada, si le duele a usted el culo, es porque así debe ser y muy merecida azotaina que a usted recibido… Debe de dolerle el culo de lo lindo, por su manera de menearlo… Tiene un color colorado intenso precioso, y moradito. Se aprecia claramente que ha probado la caricia de un buen cepillo de madera, verdad.
    Las mejillas de Abba estaban tan rojas como su culo de la vergüenza. Detestaba aquel hombre, sentía como sus nalgas le abrasaban, pero mucho peor estaban siendo los pinchazos que sentía a cada paso que daba, se encamino hacia el rincón, de buen gusto habría caminado hacia el a paso ligero, pero eso hubiera sido demasiado doloroso para ella, además de inviable al llevar las bragas bajadas a la altura de sus rodillas, que le impedían dar pasos demasiado largos, ya que estas le hacían trastabillar perdiendo el equilibrio, lo que hacía que el culo se acentuara mucho más el dolor, sentía como sus nalgas habían aumentado por la inflamación, lo que hacía que resultaran más pesadas, lo mismo que la caminar hacían que estas se balancearan más de lo debido… cuando hubo alcanzado el rincón, simulando arreglarse la falda que colgaba de su pretina, se llevó las manos a su culo sobándoselo ligeramente y mitigando en algo aquel molestísimo picor. Pero de seguida las retiró antes de que pudieran verla, lo que podría significar una nueva azotaina.
(Sr. Felipe)  -. Mi buen amigo John! Va a consentir usted esa burda maniobra de sobarse el trasero estando castigada en el rincón?
      Abba encogió y apretó sus nalgas a la espera de ser castigada de nuevo por su marido, tras escuchar las palabras del Sr. Felipe que confirmaban su temor de haber sido descubierta. Lo que no esperaba era que John, su marido. Estirando sus manos con las palmas hacia arriba, invitaba a su invitado a ser quien se encargara de corregir aquella desvergonzada maniobra. El cual, a paso ligero avanzo hacia Abba. Ella al escuchar pasos cerca de ella aproximándose, todo su cuerpo se estremeció de temor. Se sintió balanceada como si fuera una pluma, cuando se quiso percatar de lo que sucedía, ya se encontraba bajo el fuerte brazo del Sr. Felipe en volandas, con su trasero expuesto. La azotaina no se demoró mucho más, casi en el acto Abba sintió como su trasero volvía arderle intensamente, bajo un torrencial torbellino de azotes rapidísimos que caían implacables sobre su trasero desnudo, en uno de sus forcejeos por liberarse, confirmo sus temores de que se tratara de Sr. Felipe quien le estaba dando aquella severa azotaina, pues pudo ver de reojo como su marido John continuaba sentado en la silla, lo que ya no le dejo duda alguna de quien le estaba sacudiendo su grupa. En esta ocasión, John no se interpuso para impedir la azotaina, por lo que la azotaina se prolongó durante varios minutos, Abba pataleaba con todas sus fuerzas, las bragas sobre sus rodillas la hacían que estas trabasen sus piernas, por lo que sus alocados pataleos no le permitían abrir sus extremidades posteriores como hubiera deseado, pero las bragas se le fueron deslizando por su piernas, estas se separaban lo que su elástica prenda íntima le permitía, sus bragas se tensaban dando todo de sí que su tejido de algodón se estiraba, para volver hacérselas cerrar, después de una larga azotaina, las bragas salieron de sus pies despedidas a varios metros de distancia, posándose en el suelo como una grácil mariposa. Libre de traba, sus piernas se abrían y cerraban dando de sí mismas todo lo que sus extremidades le permitían. Los últimos azotes llegaron dando por acabada la severa azotaina, que le dolió como nunca hubiera podido imaginar, pues después de haber sido castigada por su marido, aquella azotaina además de muy humillante por ser administrada por aquel ser odioso para ella, resulto muchísimo más dolorosa ya que Felipe se empleó bien a fondo para dársela bien,… Cuando se vio libre, se froto su dolorido culo con fuerza, pues aunque le dolía muchísimo, y más al sobárselo, pero de alguna manera debía eludir aquel intensísimo ardor en sus nalgas. Se colocó en el rincón de nuevo, ahora sin la traba de sus bragas… Durante el tiempo que John y Felipe estuvieron hablando entre ellos, Abba no volvió atreverse a sobarse el culo de nuevo, aunque no fuera por falta de ganas de hacerlo…

(Continuará…)



   


domingo, 28 de enero de 2018

SORAYA Y SU NUEVO HOGAR Capitulo 4




                                            SORAYA Y SU NUEVO HOGAR     Capitulo 4



      Soraya había pasado mala noche, no encontraba la forma de cómo colocarse en la cama sin tener serias molestias en el trasero. Siempre había fantaseado con sentirse así, pero solamente se lo podía imaginar, no hubiera imaginado que pudiera dolerle tanto el culo después de recibir una azotaina. Desde que era una niña e inicios de su adolescencia había soñado con esos momentos, como todas las niñas tenia amigas que eran tan traviesas como ella, pero a sus amigas cuando se portaban mal sus papas les daban una azotaina, incluso en alguna ocasión había visto como a su mejor amiga de la infancia, su papa la había puesto atravesada sobre sus rodillas, le había levantado su corta faldita y dado una azotaina ante ella. Se solía preguntar si sus papas no la querían, porque a ella no la castigaban nunca. A sus amigas a todas les calentaban el trasero cuando se portaban mal, o tenían malas notas del colegio. Algunas de aquellas ocasiones había escuchado comentar “La que me espera al llegar a casa…” En alguna ocasión había suspendido alguna asignatura a propósito, temerosa al llegar a casa temiendo el castigo, pero aparte de un pequeño regaño y castigada sin salir el domingo al cine, era lo que más grave le ponían como castigo. Con el paso del tiempo llego a ser una obsesión el ser castigada, pero no logro nunca nada, acabo sus estudios y marchándose a vivir sola dando por olvidados aquellos sueños o pensamientos. Tan solo hacía unos meses había vuelto a fantasear tras entrar en varios foros o redes sociales, conociendo a su buena amiga y de la cual se habían hecho íntimas. Gracias a Sonia su buena amiga había vuelto a tener aquellos pensamientos de ser castigada y experimentar esa sensación, su amiga, sí vivía con un spanker, el tener conocimiento que ella era castigada a menudo, la hacía fantasear viéndola como la castigaba su spanker y ella presenciando como ponía a su amiga Sonia sobre las rodillas y le levantaba la corta faldita que solía llevar siempre, así como ver cómo le bajaba las bragas, se la imaginaba con el culo bien colorado y llorando por el intenso ardor del culo. Eso  le había vuelto a despertar en su interior esa fantasía.

        Llevaba tiempo con él, cómo su papá. El papá (Spanker) de Sonia, fue quien comento a su amiga que había escuchado que unos amigos suyos de la red, buscaban adoptar una chica, que eran conocidos en el mundo spanko y eran de confianza. Entonces a Sonia se le ocurrió hablar con ellos en nombre de Soraya, sin decirle nada a ella para que no se hiciera ilusiones por si no aceptaban, así que se puso en contacto con el matrimonio hablando por la red, se presentó hablándoles que ella era la spankee de un conocido de ellos, refiriéndoles quien era su papá. Les explico que su amiga no sabía que hablaba con ellos en su nombre. Fue entonces cuando les hablo por primera vez de Soraya, quedando intrigados en conocerla y así fue. Sonia a los pocos días les presento por un chat privado, haciendo como si fuera la primera vez que hablaba con ellos, pues no encontró otra manera de decírselo a ella, no sabía cómo se lo podría tomar, y no deseaba perder a su amiga. Así fue como Soraya empezó a hablar con ellos durante un tiempo, hasta que decidieron conocerse en persona para hablar…

      Intento esa noche dormir de varias formas sin lograr conciliar el sueño, echándose boca abajo era la única posición en la que encontraba cierta comodidad, pero las bragas le molestaban, el más ligero roce con la tejido de algodón de sus bragas, le producían como si fueran corrientes eléctricas, seria cosa de electricidad estática o simplemente como tener ortigas en el interior de sus braguitas, así que decidió bajarse el pantalón del pijama y las bragas a las rodillas, pero entonces le molestaba la sabana, acabando por destaparse de cintura para abajo, así logro al fin conciliar el sueño y poder concentrarse en lo sucedido durante esa media jornada. Tenía muchísimas dudas, había sido una de las peores tardes de su vida, no se hacía idea de lo que podía doler recibir una azotaina y ahora lo sabía. Vaya si lo sabía!

      Por eso tenía muchas dudas y en esos momentos le hubiera gustado poder hablar con su amiga Sonia, pero no sabía dónde había dejado su teléfono móvil, seguramente se lo habría llevado la “Ama de Llaves”. Durante las horas que llevaba en la casa había vivido muchas sensaciones, unas muy agradables, pero otras no lo habían sido tanto. Su primera azotaina a manos de la “Ama de Llaves” le había dolido, pero de alguna manera la había disfrutado, sobre todo al ponerle la crema hidratante, eso había sido genial, incluso ahora recordar cómo había tenido un orgasmo, la hacía avergonzarse de sí misma, pero aun así, eso le había encantado. Así como ver la azotaina que había recibido Carmen, eso la hacía ruborizarse de nuevo al recordarlo, y como se había metido la mano bajo sus braguitas teniendo la necesidad de tocarse íntimamente, eso había sido sublime, así como el miedo a ser descubierta haciéndolo. Incluso la angustia de ser la siguiente después de Carmen, eso había resultado maravilloso, a pesar del vértigo que le daba pensar que luego sería ella quien estaría sobre las rodillas de John y seguramente llorando igual que lo hacía Carmen. Pero al llegarle el turno, descubrió que era demasiado doloroso, no pudiendo aguantar otra azotaina más, y poco después recibía otra azotaina por aliviar la presión de sus braguitas y por levantar el culo dolorido del duro asiento de la silla de madera. Bueno. Esa en concreto tampoco había estado tan mal, aunque le dolió mucho al tener el culo adolorido y adormilado de estar sentada, pero aun así le había gustado de alguna manera. En cambio lo había pasado muy mal haciendo copias, con el culo desnudo sobre la silla, después de haberla dado aquella azotaina y bajado sus braguitas, dejándoselas bajadas. Eso no le había gustado nada de nada…

    Para colmo, la Sra. Abba la volvió a castigar antes de acostarla en la cama, dándole una azotaina que según ella no creía merecérsela, y mucho menos tan dolorosa, ya le dolía el culo horrores y ella hubiera esperado que le pusieran crema hidratante de nuevo, pero para nada recibir una azotaina tan dolorosa con el cepillo de madera. Eso le había parecido desorbitado y totalmente fuera de lugar, o eso era lo que pensaba ella.

    NO! No pensaba quedarse ni un minuto más en aquella casa, por lo que decidió marcharse nada más amanecer el nuevo día, no quiso ni esperar a que la señora fuera a darle los buenos días por la mañana. Nada más ver entrar luz por la ventana se levantó de la cama con muchas dificultades, apenas se podía mover o dar dos pasos seguidos sin tener que poner sus manos en el culo y sobárselo con suavidad. Al levantarse vio algo que la dejo intrigada, se había hecho pis en la cama, aunque cuando paso la mano por encima de la mancha, se dio cuenta que no era pis, si no fluidos de su sexo el cual había estado toda la noche muy húmeda, al tener las bragas bajadas, estás estaban sequitas pero claro, la humedad había ido a las sabanas.

    Busco su ropa con la que llegara el día anterior, pero no la encontró por ninguna parte, por tanto tuvo que vestirse con la que llevaba puesta al acostarse, aunque no fuera la suya. Al pasar ante el espejo se detuvo a mirarse, se miró el trasero aunque con las bragas de pernera baja apenas se podía ver el inicio de las nalgas y estas estaban muy coloradas, con mucho cuidado introdujo los dedos pulgares bajo la cintura de sus bragas, estirándolas para que no le rozasen el trasero al bajárselas descubriendo así el trasero, se asustó al ver el tono oscuro que tenía. Con razón le dolía tanto, lo tenía completamente morado, sobre todo el centro de sus nalgas y la zona que iniciaban los muslos… “Bestias!!!” es un pensamiento que se le paso por la mente al verse el estado de su trasero, pero de haber habido alguien en la habitación, le habría escuchado seguro, pues fue en voz alta, aunque lo dijera sin darse cuenta que la podían escuchar. En ese instante sintió un estremecimiento en su cuerpo, y seguidamente noto humedad en el fondillo de sus braguitas, algo que la hizo sentirse más intrigada aun, pues como podía humedecerse de manera instantánea las braguitas, sin tan siquiera haberse tocado, aunque en ese instante lo deseaba hacer y lo hizo, su dedo angular de su mano derecha lo puso ahí, en su sexo pasando su mano por el interior de sus braguitas con conejitos juguetones, mientras que con su mano izquierda, introduciéndola también en sus bragas se abría sus labios para que su dedo angular de su mano derecha pudiera tener libertad y moverlo sobre el punto “G” trazando círculos lentos y luego más seguidos, lo que la llevo a un clímax que hizo temblar estremeciéndose todo su ser, volviendo a humedecer más aun sus braguitas.

       Nuevas dudas aparecieron en ella en ese instante, de verdad deseaba irse y abandonar la casa? Pero el recuerdo de la azotaina que había recibido antes de acostarse, consideraba que eso había sido excesivo e innecesario, no podía contemplar porque había sido castigada de nuevo, por una falta por la cual ya había sido castigada. Volviendo a contemplarse en el espejo se rio de sí misma, estaba ante el espejo, observándose con las braguitas bajadas por su trasero, ya que se las había bajado lo justo para poder verse el culo y cuál era su estado, por el intenso dolor que sentía en él. Por la parte de su intimidad, las conservaba puestas, por ello había sentido la humedad en ellas, ya que al haber dormido con las bragas bajadas, al despertar las tenía bien secas, por eso al humedecerlas fue algo muy palpable en su intimidad.

     En ese momento las quiso ver, quería ver como de mojadas estaban, por lo que se las bajo a medio muslo y estirando de ellas sobre todo la base de sus bragas, estirando el fondillo de las braguitas hacia adelante, hasta poder ver como las llevaba de mojadas. “Así, no me puedo ir, he de ponerme limpias”… Con lo que acabo de bajárselas hasta las rodillas, y de ahí, que cayeran al suelo por si mismas por su peso, luego sacando un pie y luego el otro, en donde se quedaron, las dejo. Fue hacia la cómoda a pasos cortos, era la manera que el culo no le doliera tanto al andar, y casi iba arrastrando los pies por el suelo, ya que levantarlos para dar un paso, era demasiado doloroso.

     Al llegar a la cómoda abrió el cajón donde estaba guardada la ropa interior, remirando entre las que había, vio unas bragas que le llamo la atención. Eran unas bragas de color rosa fucsia, le gusto por llevar una rosa en la cintura en relieve, al desdoblarlas vio que eran similares a las que llevaba, de cintura talle alto, y perneras bajas, en vez de conejitos estas llevaban estampadas rosas de buen tamaño, en un tono rosa más acentuado. La sujeto del elástico de la cinturilla de las mismas, el cual sería el de su cadera derecha, dejándolas colgar de su mano. Apoyándose en la cómoda con la mano izquierda, levanto el pie izquierdo flexionando su rodilla izquierda haciendo muecas de dolor con los labios y apretando los parpados superiores con inferiores, pues el dolor de su trasero se acentuó de forma considerable al doblar la cintura, al tiempo que flexionaba su rodilla, postura  que forzaba a tensar sus nalgas resultando muy doloroso sintiendo fuertes punzadas en su culo, pero sobre manera en su nalga izquierda. Para pasar su pie derecho, tuvo que hacer lo propio, sujetar las braguitas con su mano izquierda por la cinturilla, sujetarse apoyando su mano derecha sobre la cómoda, levantar su pie derecho, flexionando la rodilla derecha. Cuando ya había pasado los pies por las perneras respiro hondo y soltando el aire, se acabó de subir las bragas ahora sujetándola a dos manos, por la cinturilla de las braguitas ajustándoselas a su cintura, así como pasando los dedos pulgares e índice desde la cadera, estirando las perneras hasta la base de sus nalgas ahuecando las braguitas y no hiciera presión el elástico en el culo. En ese instante se rio ella sola de sí misma por sus pensamientos… “Quien me habría dicho, que me costaría y tardaría tanto en ponerme unas bragas”… fue hacia el espejo a contemplarse como le quedaban puestas, se veía ridícula con aquellas braguitas, le subían hasta justo por debajo del ombligo, la pernera baja, hacía que apenas se le viera la rojez de sus nalgas y mucho menos era visible el que llevara el culo bien morado, aunque si se podía ver que tenía el trasero inflamado, se pasó las manos acariciándose el culo por encima de las bragas hacia arriba y hacia abajo varias veces, sin hacer presión, solamente rozándoselo ya sentía molestias muy presentes.

    Ya que estaba en el espejo del armario, extrajo una blusa azulada lisa sin dibujo alguno, se la puso, luego miro en el interior encontrando varias faldas, vio una que le cubriría más el trasero y no mostraría tanto sus bragas pensó al verla, era tableada a cuadros grises de colegiala, al sacarla del armario y verla bien, no le gustó tanto, pues para poder ponérsela tuvo que desplazarse hasta la cómoda y repetir la operación al ponerse las bragas, una vez se lo hubo puesto, subió la cremallera lateral y abrocho el botón en la cadera derecha. Volvió a mirarse al espejo girándose hacia un lado y otro viendo bien como le quedaba puesta, se gustó así misma lo bien que le quedaba. Se dio la vuelta para verse el trasero, dándose cuenta que no se le veían las braguitas como la de la tarde del día anterior, pero se le veían las bragas por la base del culo, aunque era únicamente los ribetes y el fondillo trasero, luego fue hacia la mesita de noche, extrayendo unos calcetines blancos y se los puso sentándose con mucho cuidado sobre la mullida cama, para poder ponérselos y calzarse los zapatos Merceditas.

    Cogió su maleta y salió de la habitación en dirección al salón, el solo andar por el pasillo fue angustioso para ella, aparte de las molestias de su trasero al caminar, iba pensando que dejaba atrás sus sueños de vivir bajo la disciplina de unos papas estrictos, pero no había resultado como ella había imaginado, aunque había disfrutado de algunos momentos muy gratos, pero había sido una experiencia muy dolorosa para ella, quizás estuviera equivocada con si misma al creer que le habría gustado vivir de esa manera, pero tanto dolor no estaba en sus pensamientos.  Llego al salón, y no había nadie aun, aunque estaban levantados porque se escuchaban ruidos y lloriqueos en la casa.

     En esos momentos, Carmen la había levantado la Sra. Abba y le estaba dando los buenos días, por la forma que Soraya la escuchaba llorar. Aunque no lloraba ella sola, pues se escuchaba llorar a otra chica  pero no imaginaba quien podría ser, pues no había más spankee´s en la casa. Pasaron varios minutos hasta que dejaron de escucharse sonidos característicos a oídos de Soraya, aunque las chicas continuaban llorando.

       En esos momentos…. El señor entro en el salón…

(Sr. John)  -. Que haces aquí? Porque no estás en tu habitación? Mi mujer va a darte los buenos días, debe estar en tu habitación para ocuparse de ti, como ya ha hecho con Carmen…

    En esos momentos Soraya se había quedado acongojada, al saber que de haberse quedado en la habitación, habría recibido o estaría recibiendo otra azotaina en esos momentos, por lo que se alegraba en cierta forma de haber tomado la decisión de irse.

(Soraya)  -. Buenos días! Sr. John, estoy aquí porque he decidido que esto no es para mí, y me quiero marchar…

(Sr. John)   -. Estas decidida a dejarnos?

(Soraya)  -. Sí.

(Sr. John)  -. Esta sí que es buena!!!   Pero si lo has decidido, bien. Espera que venga Abba mi esposa y que ella se despida de ti.

(Soraya)  -. Porque dice usted,  “esta sí que es buena”?

(Sr. John)   -. No lo digo porque hayas decidido marcharte, eso eres libre de hacerlo cuando quieras, y decidas decir la palabra de seguridad que fijamos, de esa manera no interpretare que el estar aquí, es otra de tus travesuras!!!

(Soraya)   -. “Fresas”!!!

(Sr. John)  -. Bien. Siendo así, está claro que has tomado una decisión de marcharte y no hay objeción por nuestra parte, aunque si me permites un comentario?

(Soraya)  -. Sí, señor!

(Sr. John)  -. Me parece que eres una chica muy distinta a la que conocimos, una chica que estaba deseando tener unos papas, que la castigaran severamente por sus travesuras o cuando estimasen oportuno calentarle el culo por faltas que se pudieran dar, y de manera que estos dispusieran. Sobre todo que tenías las ideas muy claras, y que comprendías en que no iba a resultar fácil para ti, esa nueva vida…

        En ese instante apareció entrando en el salón, Abba la esposa e iba contrariada…

(Sra. Abba)  -. Cariño! Has visto a Soraya? He ido a darle su azotaina de mantenimiento y no está en su habitación.

(Sr. John)  -. La tienes aquí! Nos deja, ha mencionado la palabra de seguridad y lo tiene claro,  desea irse de esta casa…

(Sra. Abba)  -. Como te atreves desvergonzada!!! Que es eso de, decir que te vas? Después de la que organizaste ayer, John la vas a dejar marchar así, después de la que ha organizado?

(Sr. John)   -. Abba, no podemos hacer nada. Lo ha decidido y está en su pleno derecho a dejarnos, sin haber pasado ni veinticuatro horas en la casa.

(Sra. Abba)   -. Ni palabra seguridad, ni leches en vinagre!!! Esta sinvergüenza!!! No se puede ir sin recibir su merecido, después de la que ha organizado e implicado a otras, si fuera ella sola la que ha sido castigada, bien. Pero hay dos mujeres más implicadas, que por su culpa van a seguir siendo castigadas, aunque ella se vaya!

(Sr. John)   -. Yo también estoy enfadado e indignado Abba! Después de una conducta intolerable, lo menos que podría hacer es acabar los dos días que quedan de prueba y ser castigada por sus actos de ayer tarde, durante estos dos días restantes. Pero no podemos hacer nada, si ha tomado esa decisión. Aunque eso sí, Soraya,  las puertas de esta casa están cerradas para ti, si te hubieras implicado tu sola, no tomaríamos represalias con no dejar o permitir volver a esta casa, porque es seguro que desearas volver. Pero tú has ido demasiado lejos, has implicado a terceras personas aunque sin saberlo, y ellas aunque tu salgas por esa puerta, ellas seguirán siendo castigadas, porque un castigo ha de terminar en el momento justo, ni antes, ni después, por lo tanto ellas, seguirán siendo castigadas hoy y mañana, igual que lo tendrías que ser tú. Ya que eres la única responsable de todo!!!

     En esos precisos instantes de la acalorada discusión, entraba el “Ama de Llaves al salón”… Iba claramente dolorida, pues caminaba ligeramente encorvada hacia adelante, se apreciaba claramente que le costaba el caminar. Llevaba una falda gris perla tableada, y al igual que Carmen y ella misma, mostraba por detrás sus bragas, Soraya pudo ver claramente el trasero de la Sra. Stuart, lo tenía muy colorado sobre todo el inicio de sus muslos, se quedó intrigada al verle el culo en ese estado, y con una sensación de desazón, pues estaba claro que después de las palabras de la señora, la tercera mujer que había recibido era ella, y además por culpa de su comportamiento…

(Sra. Abba)   -. Que te parece Ross Mery? La chica que ha hecho que tú misma debas de ser castigada, por tus propios errores, eso desde luego, pero estos no los habrías cometido de no ser por su desfachatez y ya ves, después de la que ha organizado, nos abandona!!!

(Sra. Stuart)   -. No puedo opinar señora, no es mi función en la casa, juzgar… Pero creo que la joven se equivoca con su decisión… Ella es una spankee en potencia, tiene mucha materia prima para ser una buena spankee…

      John que estaba justo delante de Ross Mery, la cogió por sorpresa inclinándola hacia adelante levantándole la falda tableada gris perla, le bajo las bragas hasta las rodillas mostrándole el culo de la mujer en la cuarentena de edad y “Ama de Llaves”…

(Sr. John)   -. Ves!!! Mira como lleva el culo por tu culpa!!! Aunque no la he castigado por tu desfachatez y comportamiento intolerable, si no, por otra razón que no viene al caso, pero que si no hubieras destrozado tu habitación, ella no se habría visto implicada, y ya ves como de morado lleva el trasero, y aunque no está en esta casa para ser castigada, pues no entra en sus funciones serlo, entiende las consecuencias de sus actos y que estos tienen que ser corregidos con disciplina. Simplemente por esa razón, no por ninguna otra, tú deberías aceptar las consecuencias, luego ya decidirías que hacer, si volver y quedarte o marchar definitivamente. Pero si te vas, no vuelvas a venir de nuevo, las puertas de esta casa están cerradas para ti. Ya ves las consecuencias…

(Sra. Abba)   -. Te parece justo lo que estás viendo…

     John soltó la falda de Ross Mery, liberando sus caderas dejándola incorporar. Soraya vio con que dificultades se llevó las manos a sus bragas y se las subió lentamente, para ajustárselas a la cintura tuvo que levantarse la falda por detrás, viéndole las bragas blancas de algodón con dibujos de racimos de uvas de color oscuro, un color  violeta oscuro, la pudo ver como después de subírselas, se sobaba el culo con cierta suavidad sobre sus bragas, así la vio abandonar el salón.

    La Sra. Abba se acercó a Soraya cogiéndola por la barbilla, esta miraba al suelo avergonzada, y le levanto la barbilla para que la mirase a los ojos. Al mirar a la pequeña vio que de  sus ojos brotaban lágrimas, claramente está afectada de la visión que había tenido que ver. La Sra. La llevo hacia un sofá en el cual se sentó en el, sentando sobre su regazo a Soraya. La cual, a pesar de tener el culo dolorido agradeció la acción de la Sra. Abba apoyando su cabeza sobre su pecho poniéndose a llorar. La Sra. Abba le acariciaba el trasero por encima de sus bragas, pues la corta falda se le había levantado al sentarla, dejando el trasero claramente descubierto.

(Sra. Abba)   -. John! Creo que a esta jovencita lo que le hace falta es aclarar sus dudas, su rostro lo dice todo, creo que sería necesario que habláramos con ella y le expliquemos resolviendo esas dudas. Y luego la dejemos unos minutos para meditar sola, así podrá pensar que debe hacer. Verdad, pequeña que no te quieres ir, pero tienes muchas lagunas que no comprendes. .- Soraya asintió sin levantar la mirada, mientras sentía como la señora la acariciaba dulcemente el trasero, y su mano izquierda le acariciaba sus muslos. -. Creo que solo necesita una conversación, sin temor, luego que decida que hacer…

(Sr. John)   -. Bueno, tampoco no somos personas que no demos oportunidad de rectificación. Solo nos encargamos de impartir disciplina según marcan los estatutos de lo que se refiere a estas situaciones. Si crees Abba que debemos conversar, bien, hagámoslo  hablemos con ella… .- John se acomodó en el sofá al lado de su esposa, viendo con que ternura su esposa abrazaba a la muchacha, viendo que tenía razón, tenía inquietudes y era necesario resolverle las dudas que tenía… -. Bien, pequeña! Que dudas son esas?

    Soraya no respondía, se le caía el mundo en esos momentos a sus pies, había escuchado demasiadas razones que la tenían aún mucho más intrigada. No deseaba irse, solamente tenía que verse así misma en esos momentos, estaba indefensa o así se sentía. Se sentía culpable que la Sra. Stuart se hubiera visto implicada, y ahora era amiga de Carmen. También la había implicado a ella. Ahora en cambio deseaban hablar con ella, que hipocresía pensaba para sí… Tenía el culo tan dolorido que no la dejaba pensar en nada, y en cambio debía aclarar sus dudas, y no, con su amiga Sonia que hubiera resultado muy fácil el hablar con ella, estaba segura que de hacerlo, le resolvería todas sus dudas y la aconsejaría que debía hacer. Pero hablar con ellos? No, no iba a resultarle nada sencillo, pero calmándose y serenándose trato de explicarse… 

(Soraya)   -. Aye…Ayer tarde me cas…tigo…us…ted por mi falta, el día que hablamos, me hablaron que irían paulatinamente introduciéndome en el mundo del spanking. En cambio, recibí la peor paliza que he recibido en la vida… incluso Carmen me hablo que nunca la habían castigado con esa severidad, siendo ella, una veterana… y yo… una novata… no entiendo por qué?

(Sra. Abba)   -. Es cierto que te hablamos que irías siendo instruida y que en estos días de prueba, te haríamos ver lo que pueden ser los castigos, siendo introducida poco a poco a castigos más estrictos, teníamos pensado que fuera un fin de semana tranquilo en cierta manera, solamente dándote una azotaina severa, bien esta noche o mañana en la mañana, a la mas mínima falta que pudieras cometer, por leve que esta pudiera ser, pero para que tuvieras una clara noción de lo que podría dar lugar a un correctivo severo. Pero aun así, no sería ni una cuarta parte del que recibiste antes de acostarte anoche.

(Soraya)   -. Eso es otra cosa que no comprendo, porque me dio tan fuerte, si ya me habían castigado…

(Sr. John)   -. Ya viste y comprobaste la azotaina que te dio la “Ama de Llaves”. Esa te gustaría y te lo pasarías muy bien recibiéndola, verdad?

(Soraya)   -. …S…Siiii… .- Sus mejillas se tiñeron de color colorado de la vergüenza que le dio reconocer que le había gustado. -. Si…me gusto…y mucho. Por eso no entiendo a que respondía tan drástico cambio…

(Sr. John)   -. La verdad pequeña, no nos gustó tener que ser drásticos. Pero hay faltas y faltas. Una spankee puede tener un comportamiento contraproducente para ella misma, algo que nosotros esperamos que sea así, pues esperamos que seáis traviesas provocando trastadas con un único fin, ser castigadas. Eso es algo que lo esperamos, y luego sois castigadas según la falta y en proporción, teniendo en cuenta que sois spankee´s, os gusta y disfrutáis de la escena que vosotras mismas habéis provocado, por lo tanto esperáis aunque sentáis temor al castigo lo que os pueda deparar la falta cometida. Por lo que un correctivo será aplicado de manera más contundente, no sois unas chiquillas que requiera daros unos azotes, sois señoritas mayores de edad, por cual el correctivo será ejemplar por esa misma razón.

(Sra. Abba)   -. La falta que tú cometiste… Fue algo inesperado para nosotros, era algo que no esperábamos que pudiera suceder, y mucho menos prever el primer día de estar en la casa. A decir verdad. Fue una locura hacer algo así… Pero lo hiciste, ahora es tarde para lamentarse por ello, y requiere su justo castigo, ni más, ni menos. Si algo tan grave como lo que hiciste, te lo hubiéramos consentido por ser tu primera falta  y dejado pasar, te imaginas el nivel de travesuras que nos hubieras puesto? Destrozarias la casa, te lo deberíamos tolerar debido a la proporción de la falta de ayer, por lo tanto el nivel a la gravedad de las faltas, nos lo habrías puesto muy alto, teniendo que dejarte pasar faltas de la misma gravedad, como faltas leves. Entiende que ello no era posible, no te lo podíamos tolerar de ninguna de las maneras, por tu falta, tenías que ser castigada con medidas drásticas comprendes?  Con una severa azotaina y todas, y cada una de sus consecuencias, incluidas correctivo de mantenimiento, cada “X” horas. Nosotros ayer, hoy y mañana íbamos a superar con creces lo hablado, pero no teníamos otra solución… Aunque eso signifique perder a una muchachita tan dulce como tú, pero tu castigo debía ser consecuente con la falta cometida, lo comprendes? No, nos dejaste otra alternativa… Por esa razón, el castigo de anoche era de mantenimiento, en consonancia de la gravedad de lo que hiciste. Lo que implica ello, es que al tener el trasero muy dolorido como lo tenias, y tras pasar un determinado tiempo, una nueva azotaina duele diez veces más, siendo menos severa, aunque a ti te parezca súper dolorosa, y la azotaina correspondiente de esta mañana, hubiera resultado veinte veces peor a la de ayer, por haber pasado algunas horas más, donde el trasero se te ha relajado, ya no esta tan duro como lo tendrías ayer noche, esta mañana lo tienes muy dolorido, pero esa inflamación manteniendo las nalgas duras, ha desaparecido ahora las tienes relajadas, por lo tanto la azotaina de esta mañana, te parecerá treinta veces peor, y así sucesivamente cada tanda que recibas del castigo de mantenimiento.

(Soraya)   -. Entonces…. de … recibir… otra … azotaina… ahora…, me… dolerá… mucho… más que… ayer…?

(Sr. John)   -. Si, aparte de los castigos extra que te puedas ganar durante la jornada, pero por esta rabieta tuya, no tomaremos represalias, pero si se vuelve a repetir no seremos nada indulgentes contigo… ya que ibas a estar hoy castigada horas en el rincón y haciendo copias.

(Soraya)   -. Pero las copias no me gustan, nada! .- Susurro Soraya en el oído de Abba. -. No me gustan…

(Sra. Abba)   -. Hacer copias no os gusta a ninguna spankee, pero se trata de castigarte psicológicamente, no te preocupes por ese aspecto, te acostumbraras! A hacerlas, el que te guste con el tiempo? Eso lo dudo, no lo creo que eso suceda nunca… Por eso os hacemos copiar cuando estáis castigadas…

     La señora que seguía manteniendo abrazada a la muchacha, paso sus manos por entre sus piernas, pues Soraya las mantenía semi abiertas, y en las caricias dulces de la señora, decidió pasarlas entre sus piernas llevándolas a la entrepierna de la muchacha, la cual abrió coquetamente las piernas dejando acceso libre a la mano juguetona, que no tardo en palpar el fondillo de las braguitas rosas, estando estas completamente empapadas incluso mojándole los dedos debido a la humedad.

(Sra. Abba)   -. Serás cochinilla!!! Mira como llevas el fondillo de tus braguitas, están empapadas, cochina!!! .- Soraya se acurruco abrazándola con más fervor a la que iba a ser su mamá, abrazándose a su cuello con fuerza. -. Que guarrilla eres…!!! Pero creo que ha llegado el momento de dejarte recapacitar tu decisión de que vas a hacer, no te va a ser nada fácil decidir, tienes aclaradas algunas de esas dudas, todas no es posible aclarártelas, pues siempre tendrás dudas, eso es algo que nos dice nuestro intelecto interior, pues siempre habrá un cariz de auto protección en nosotros, y nos aconsejara salir corriendo, pero no puedes salir corriendo, por lo tanto las dudas siempre las tendrás, pero al menos te hemos aclarado del porque se debe tu castigo más estricto? Aparte de lo que habíamos hablado y que no ha resultado ser. .- Retirando a la muchacha de su regazo, aunque esta se resistía a soltarse del cuello, pero al final se dejó poner de pie, al lado de la señora, la cual se levantó también poniéndose en pie. -. Bien pequeña! Me voy a tu habitación a esperarte, si en quince minutos no has venido a la habitación, nuestro chofer te acompañara a casa. Y ya no habrá vuelta atrás, no nos volveremos a ver más… aunque algo me dice, que vendrás a tu habitación… que aunque sigues dudando, sabes lo que es mejor para ti…

    Soraya se quedó a solas en el salón, seguía teniendo miles de dudas y aunque habían tratado amablemente de aclarárselas, ella seguía convencida que debía marcharse de la casa. Tenía que hablar como fuera con Sonia, era con la única que tenía plena confianza, sabía que ella le aclararía todas sus dudas, pues siempre lo hacía, además la aconsejaría sabiamente, pues ella ya llevaba unos años manteniendo este tipo de relación. De hecho su spanker no era el primero que tenía, ya había tenido otro tiempo atrás… Estaba decidida a irse. Pero otras de las dudas que tenía eran… “Y si estoy equivocada”. “Si me marcho, no podré volver. Y a pesar de ser estrictos, también son muy cariñosos y me han dado muestras de ello, aunque haya sido únicamente en dos ocasiones, también son comprensivos, aunque muy estrictos. Pero me gusta que lo sean, no me gustaría ser tratada con demasiados mimos, aunque me siento cómoda y  muy bien cuando me abrazan, seguro que tienen razón sobrada para castigarme por lo de ayer, y de la manera que lo están haciendo, aunque me duela horrores el culo…AYYY!”. Las dudas la devoraban, así como sus nervios por no actuar como debiera hacerlo, deambulaba de un lado a otro sin saber qué hacer. “ y si Sonia me dice que es normal su proceder, y no puedo luego volver… Jooo… Que debo hacer?” Soraya se sobaba el culo con suavidad habiendo introducido sus manos bajo su falda y pasando las manos por encima de sus braguitas. “Que debo hacer…” Miro el reloj, los minutos pasaban rápido. Pero no se le ocurría que hacer…

        En la habitación de Soraya aguardaba Abba, estaba convencida que la muchacha aparecería, pero los minutos pasaban y aquella puerta no se abría dando acceso al interior Soraya. Abba desde el primer instante que la viera entrar al restaurante, le había gustado mucho, estaba convencida que ella era la muchacha adecuada y que reunía todas las cualidades que una buena spankee debe tener, aunque la decepcionase en su comportamiento, al provocar la pelea con Carmen. No le era necesario que se lo confesara, se le veía en la cara que había sido ella la culpable, en cuanto a las dudas de última hora, era normal que la muchacha las tuviera, era primeriza era de esperar que así fuera. Miro el reloj de pulsera en su mano derecha, el tiempo había pasado ya. Se levantó de la cama dirigiéndose a la puerta, al abrirla se sobresaltó, no se esperaba encontrar alguien tras la puerta, era Soraya.

(Sra. Abba)   -. Vaya susto me has dado! Has decidido que vas hacer… entrar a la habitación? O voy llamando al chofer y que te lleve a tu casa…

(Soraya)   -. Sigo… igual… tengo miles de dudas. Si pudiera consultar con mi amiga Sonia, con ella tengo la certeza que me aclarara mis dudas, mamá… No habría otra solución? No deseo irme… Pero, tampoco no sé… si haría lo correcto el quedarme o me estoy equivocando al irme…

      El llamarla mamá… había ablandado el serio semblante de la Sra. Abba…

(Sra. Abba)   -. No mi pequeña! Debo castigarte, y no solo ahora, en este instante. Después de la comida, antes de echarte hacer la siesta, serás castigada de nuevo, al igual que esta noche antes de acostarte, mañana será exactamente igual, además de estar castigada en el rincón un tiempo, y luego volver hacer copias, como otros deberes que se te pueden poner…

(Soraya)   -. Entiendo!  Comprendo que sea necesario recibir mi… mi castigo, eso lo entiendo y creo que tanto tú, mamá y papá! Tenéis razón, eso lo comprendo y que estaría muy mal marcharme, y que otras recibieran… lo que me merezco… yo

(Sr. John)   -. Bueno, al menos entiendes que tu castigo, es más que justo! Eso está muy bien!!! Y que solución pretendes demos a este problema?

(Soraya)   -. Solo pido poder hablar para aclarar esas dudas que me desconciertan, se, que con mi amiga Sonia me sacara de esta desazón que siento, nada más… Puedo… ir…y volver luego, tanto  si mi amiga me recomienda marcharme o quedarme, acabare el fin de semana en esta casa, lo prometo!

(Sra. Abba)  -. Que hacemos John? La dejamos ir…

(Sr. John)   -. Ya veo… Te gusto tanto la muchacha nada más verla, que te ha ganado la debilidad de ese corazón que posees, y llamarte mamá, te a enternecido…

(Sra. Abba)   -. Es que me vas a decir que a ti no?

(Soraya)   -. Por favor… Papá?

(Sr. John)   -. Puedes jugar todo lo que quieras con nuestros sentimientos, eres un encanto de muchacha, sí.  Pero yo no tengo el corazón tan tierno como mi esposa, tu azotaina de mantenimiento es completamente necesaria,  no te vas a librar por muy cariñosa y mohines que pongas… Abba! Llévatela a la habitación!!! Antes de que me arrepienta!  Yo voy avisar al chofer que prepare el coche…

(Soraya)  -. Perdón Sr. John… Preferiría ir caminando, total son dos manzanas las que debo andar y me vendrá bien el aire fresco…

    Soraya se alegró de poder visitar a Sonia, hubiera dado un salto de la alegría, pero las circunstancias de su trasero le recordaron que no estaba en condiciones de hacer ciertas posturitas. Aparte que un fuerte tirón de su mano  izquierda, conduciéndola al interior de la estancia  la hizo volver a la realidad… dejándose llevar muy consternada por lo que la esperaba nada más entrar.

(Sra. Abba)   -. Vamos para adentro, niña empalagosa tenemos mucho de qué hablar tu y yo…

      Nada más cerrarse la puerta fue conducida al otro extremo de la habitación, justo debajo de la ventana donde estaba la silla acolchada con un respaldo alto, no le había parecido que aquel respaldo fuera tan alto cuando la viera por primera vez.  Sin soltarle de la mano, la Sra. Abba retiro la silla, colocándola en el centro entre la cómoda y la cama, se sentó en ella arreglándose la falda, tumbando seguidamente a Soraya sobre su regazo, la falda tableada a cuadros grises apenas le cubría la mitad de su trasero, quedando parte de su trasero al descubierto revestido de las bragas rosas de algodón de talle alto. Sin preámbulos o regaños, comenzó la azotaina sobre las bragas rosas, todo estaba ya hablado, de nada o poco habrían servido más regaños, por tanto la Sra. Abba se esmeró en darle una buena azotaina.

        A los pocos azotes aunque fueran sobre sus braguitas, su dolor se reavivo de manera muy intensa para ella. De ahí que sus dudas reaparecieran, que se acrecentaron en ese mismo instante, sobre todo al no poder retener sus lágrimas. Sus piernas al sentir como  sus nalgas ardían como no podía imaginar, estás reaccionaron de inmediato abriéndose a la desesperada  hacia los lados, todo lo que su cuerpo la permitía al tenerla echada sobre las rodillas su mamá. Su pierna izquierda se abría hacia el lado izquierdo, la derecha hacia el derecho, con tal abertura de sus piernas, el fondillo de sus braguitas quedaba patente completamente tenso cubriendo  su entrepierna, en la cual una zona oscura longitudinal se mostraba más oscura, el color rosa facilitaba que se acentuara la mancha de humedad en el fondillo, siendo más visible que en cualquier otro color.  Aunque fueron unas décimas de segundo, dada la forzada situación, ya que la azotaina estaba siendo claramente y notablemente, más fuerte de lo que a ella le hubiera esperado, el resultado de abrirse sus piernas de tal manera era más que plausible, así como que estuviera su entrepierna a plena visión de quien la azotaba el trasero sobre las bragas.  Estas se cerraron  juntándose una a la otra. Así como entrecruzarse una sobre otra, descruzarlas y volverlas abrir de nuevo. El tener esa libertad de movimientos en sus piernas, dificultaba sostenerla sobre sus rodillas a la Sra. Abba, era una mujer fuerte y un cuerpo robusto, por lo que después de una buena tanda de azotes, no resultaba de extrañar, que la fuerza para sostener a la muchacha, menguara por el cansancio, además! era ya la segunda azotaina que se prestaba a propinar esa mañana.  Pero la mano no cesaba en su… subir su brazo y bajarlo con rapidez para dar a Soraya una azotaina difícil de olvidar, que hacían mella en la muchacha agitando con más celeridad sus piernas.

        Debió pensar que era necesario trabar aquellas incansables, extremidades que no paraban de agitarse alocadamente y que le dificultaban, ser más efectiva sus azotes que la mano derecha infringía sobre el trasero de Soraya. Por lo que introduciendo su mano bajo la falda, que a pesar de los azotes, la falda se subía y bajaba a cada azote,  le cubría parte del trasero, aunque sin dificultar en darle la azotaina sobre el culo revestido por las braguitas, pues los azotes se centraron en la parte baja de las nalgas e inicio de los muslos, al estar boca abajo sobre las rodillas, su trasero se le levantaba de manera que quedaba más alto, la falda dada su escasez dejaba a este al descubierto y sus muslos pendían hacia abajo, dando a su trasero una curva acentuada. Así decidió levantarle la falda dejándola posarse sobre la espalda, al ser tableada formaba una corona inversa, luego introduciendo sus dedos en la cinturilla del elástico de sus braguitas tiro de ellas hacia abajo, dejando al aire su coloradísimo trasero, con claras zonas más oscuras moradas. Tuvo la necesidad de ayudarse de su mano, para bajarle las perneras por el muslo derecho e izquierdo, primero un costado de su cadera y luego el otro, hasta acomodarle las bragas algo más debajo de la mitad de sus muslos, así sus propias braguitas le trababan los muslos, no permitiéndole abrir estos. Reanudando la azotaina…

     Soraya no hacía más que rogar que parase, pues sentía que le abrasaban sus nalgas, en esos instantes mucho más, al no poder moverlas, ahora la azotaina resultaba más dolorosa al no poder agitarse, con lo cual los azotes eran más certeros y firmes, intentaba retorcer sus caderas forzando así sus muslos, pero sus bragas la impedían sus movimientos, intentaba separar sus muslos, pero la elasticidad de las bragas era mínima, resultándole a Soraya imposible mover sus muslos, pero la Sra. Abba, su mamá… No tenía la intención de cesar su castigo, Soraya debía aprender que no se puede tomar ciertas libertades y de hacerlo, eso tiene sus consecuencias.  Sus manos se aferraban a las patas de la silla, sus piernas no paraban de forcejear contra sus propias bragas que no le permitía el abrirlas a la altura de sus muslos, estas no hacían más que estirarse por las perneras, hasta no dar más de sí mismas, hasta que cansada de forcejear, se limitaba a patalear arriba y abajo, o flexionar sus piernas levantándolas hasta poder cubrir su trasero con sus pies.  Su mamá, ante esta nueva manera de entorpecer poder darle la azotaina, le saco los zapatos de sus pies, una vez descalzados ya no la molestaban, siguiendo la azotaina su curso. Pero por haber entorpecido, hubo represalias dándole azotes más fuertes y más rápidos, lo que llevo a Soraya a volver a patalear alocadamente e intentar de nuevo abrir sus piernas sin éxito alguno, ya que sus bragas seguían allí entorpeciendo sus intentos. Movía sus caderas entre girando su cintura, pero esto último de nada le sirvió intentarlo, pues la mantenía bien sujeta por la cintura.

   Pasaron varios minutos hasta que la azotaina de mantenimiento de aquella mañana se dio por acabada, Soraya lloraba desconsolada. Le abrasaba su trasero, además de dolerle muchísimo. Quedo durante unos minutos sobre las rodillas tendida boca abajo, minutos que su mamá le permitió para recuperarse. Pasados estos, la ayudo asiéndola por los hombros a reincorporarse lentamente, al estar de pie al costado derecho de su nueva mamá, esta rebusco entre sus bragas la cinturilla de estas, para subírselas. Y así lo hizo mientras Soraya se secaba con sus manos las lágrimas de sus mejillas. Sintió como su falda era levantada para ajustarle las bragas a la cintura, y para que estas le quedaran bien tensas, se las subió bien hasta arriba y luego tirando de la cintura, casi haciéndola levantar sus pies y ponerse de puntillas, con lo que el roce de sus bragas en su inflamada piel le hicieron estremecerse. Luego le bajo la falda estirándola bien, le arreglo la blusa, pues con tanto pataleo y forcejeo se le había salido del interior de la falda.

     Una vez arreglada se levantó de la silla, cogiéndola de la mano salieron de la habitación, andando por el pasillo hasta una de las puertas por la que entraron. Era el baño, cerró la puerta y la llevo al inodoro, metiendo la mano derecha bajo su falda, le bajo las bragas luego le levanto la falda y la hizo sentar a orinar, quedándose a su lado. Soraya se la quedó mirando perpleja, pues esperaba que la dejara a solas, pero no fue así. Muerta de la vergüenza tuvo que hacer esfuerzos infrahumanos para concentrarse y hacer pipí.

      Cuando acabo se aseo, pero al ir a subirse las bragas aun entre sollozos, las manos de la Sra. Abba se lo impidieron, ella fue quien se las subió. Soraya no sabía a donde mirar de la vergüenza que sentía. Aún no había hecho más que empezar, pues luego le lavo el rostro sin más, con jabón que le escocia en los ojos, le aclaro la cara llena de jabón. Luego agarrando un cepillo le arreglo el cabello, lo tenía todo enredado, así que fueron muchos los tirones que sintió, aunque había delicadeza en ellos, era imposible evitar que el cepillo se enredara.

    Al cabo de unos minutos salían del baño, Soraya estaba aún entre sollozos, ya estaba preparada para salir aunque no estaba nada tranquila, el culo le ardía muchísimo así como el dolor acentuado en su trasero. La mano derecha se la pasaba aun por sus mejillas, los ojos  rojos de frotarse, con la mano izquierda se la pasaba por la falda por la cadera, el trasero le dolía demasiado como para pasarse la mano y frotárselo, aunque era lo que deseaba hacer por lo mucho que le ardía y le picaba. Iba a salir, pero la Sra. Abba se lo impidió pues aún no se encontraba en posición de poder salir a la calle.

    Una hora más tarde bajaba en el ascensor hacia la calle, no la habían dejado cambiarse de falda, así que iba preocupada que alguien le pudiera ver como llevaba el culo de colorado, si se  levantaba la falda con el aire, o si se fijaban en ella, pues a la mas mínima brisa enseñaba sus bragas rosas, por fortuna la habían dejado coger una chaquetilla de punto para salir, al cerrarse las puertas del ascensor se la quitó para anudársela en la cintura, así cubriría su trasero algo más que la corta falda a cuadros grises que llevaba. Al salir a la calle se puso los auriculares en los oídos, escuchando música grabada en su móvil, el cual ya había recuperado al entregárselo la Sra. Abba.  Se los puso, no por escuchar música, si no para que no se le notara que iba gesticulando con los labios, pues del dolor de sus nalgas sus gestos al caminar eran claramente expresivos. Pues a cada paso que daba veía todas las estrellas del firmamento unidas, por no decir el tacto de la tela de sus braguitas que daban la impresión de ser de lija del número “5”.  Pero una vez en la calle al llevar un rato caminando se percató de tener un nuevo y acuciante problema, el llevar su trasero dolorido, además de dolor tenía otra sensación que le causaba un efecto secundario, le encantaba sentir aquellas punzadas en el trasero, que cada vez se acentuaban más al llevar rato andando. Las piernas le temblaban y no eran de temor, le temblaban por el roce de los labios de su sexo sobre el fondillo de sus braguitas, al ir destilando fluidos constantemente las braguitas al estar súper mojadas tenían un tacto más incipiente en sus braguitas, por lo que sus labios del sexo estaban muy sensibles, y con tanto roce era como si se estuviera acariciando suavemente, por lo que al caminar iba teniendo un orgasmo de tanto en tanto, produciéndole unos dulces temblores que la hacían tremolar a sus piernas, por no decir que sus fluidos se estaban acumulando en el fondillo de sus braguitas más, de lo que podían absorber, por lo que un nuevo problema estaba a punto de producirse, era que esos fluidos empezaban a descender por sus muslos piernas abajo…

      Por fortuna para ella, ya estaba cerca de la casa del spanker de Sonia, su amiga. En unos minutos llego al portal, entro al encontrar la puerta abierta. Subió con dificultades hasta el piso tercero en donde vivía Sonia. al llegar al rellano busco la puerta 3A  llamando al timbre.

(Sonia)   -. Quién es? .- Pregunto sin abrir la puerta -. Ahora no puedo abrir, no está el señor Felipe.

(Soraya)   -. Sonia… Soy yo, Soraya. Ábreme! tengo que hablar contigo…

(Sonia)   -. Vete… Me vas a meter en un lio muy gordo, estoy castigada y no puedo abrir la puerta a nadie…!!! Márchate!!!

(Soraya)  -. No puedo irme, tengo que hablar contigo… me han… castigado los señores que me presentaste y tengo muchas dudas… Quieren ser mis papas! Y no sé qué hacer, si no vuelvo no me permitirán volver a su casa… Ábreme, Sonia. Necesito hablar…

     Sonia decidió abrir la puerta, pues el hablar desde el rellano podía alertar a los vecinos y eso sería aún mucho peor para ella…

(Sonia)  -. Entra, rápido! Vamos a mi habitación… .- Sonia iba solamente en camiseta y bragas blancas de talle alto y perneras bajas. Se le veía perfectamente que llevaba el culo colorado como un tomate maduro… -. Rápido, corre…

(Soraya)  -. Hola, no estoy para correr, no veas como me duele el culo, AYYY!!! .- Se sacó la chaqueta que llevaba puesta en la cintura, levantándose la falda para enseñarle el culo a su amiga.-. Ves como lo llevo, Ayyy!!! Me duele horrores… Sonia!!!

(Sonia)   -. Vaya! Has debido hacer algo muy grave para que te hayan dado así, Jo! Vaya azotaina te han dado!

(Soraya)   -. Azotaina dices?  Me han dado entre ayer y hoy, cuatro o cinco azotainas, a cual más severa… Y esa “Ama de Llaves” que es una bruja, pero la pobre también se ha visto implicada…

(Sonia)  -. Ross Mery. Implicada? Porque? Ella es una gran mujer, la conozco y es una magnifica spanker. Mi primera azotaina me la dio ella, y es la azotaina que más he disfrutado en mi vida, como es eso? Que se ha visto implicada?

(Soraya)   -. Bueno, a decir verdad. Ella me dio la primera azotaina sobre sus rodillas, y la verdad, que disfrute mucho aunque me hizo llorar… de ahí, que empezaran mis problemas en la casa, cuando Carmen apareció en mi habitación…

(Sonia)   -. Quien es, esa Carmen?

(Soraya)  -. Es la doncella, y spankee también. Se burló de mí… y… ahí comenzó todo el lio que se organizó…

(Sonia)   -. Ven a mi cama, tumbadas estaremos más cómodas y me cuentas todo, pero rapidito, porque como aparezca mi spanker me va a dar una que no te imaginas…

      Soraya se tumbó boca abajo sobre la cama…

(Soraya)  -. Quieres bajarme las bragas… me están matando, parecen de acero…

(Sonia)   -.  Bien, ya te las bajo. Lo hare con cuidado. .- Sonia le levanto la falda, e introduciendo sus dedos con delicadeza entre la cinturilla de sus bragas, estirando del elástico y así bajárselas a ella con suavidad,  para así evitar que la lastimara al bajárselas.-. Guuauu! Como tienes el culo de morado… sí que te han dado guay en el culo, me hubiera encantado ver cómo te dan esas azotainas… Venga cuéntame que te ha ocurrido y como Ross Mery se ha visto implicada.

      Soraya suspiro aliviada al sentir que sus bragas ya no le apretaban el culo… Se dispuso a contarle a su amiga todo lo sucedido, no evitando los encontronazos con Carmen y como se vio implicada Ross Mery por su culpa en parte, aunque no estaba segura de porque había sido en concreto. Estuvieron casi tres horas hablando sin pararse a pensar en el tiempo, Sonia se había tumbado igual que ella en la cama, pero desde el otro lateral de la misma y también se bajó las bragas, tenía el culo colorado, pero no había ni comparación con el de Soraya, el cual estaba mucho más oscuro y morado. Cuando Sonia miro el reloj, casi le da algo…

(Sonia)  -. Mierda! Mierda! Mierda!  Rápido Soraya súbete las bragas, como se me ha pasado el tiempo, tengo que vestirme rápido… ay ay ayyyy… La que me van a dar… Se me ha olvidado salir a comprar el pan para comer… y es la tercera vez que me pasa esta semana.

(Felipe)   -. Si, dices bien. Es la tercera vez que te ha pasado esta semana… Pero me voy a encargar de que no vuelva a ocurrirte… No es necesario que te subas las braguitas, Sonia! Así no te las tendré que bajar ahora mismo… Que te tengo dicho con lo de traer amigas a casa, eh?

(Sonia)   -. Cuando has llegado? No te he oído abrir la puerta.

(Felipe)  -. Te has fijado que hora es? Llevo cosa de una hora escuchándoos vuestra conversación, tu amiga tiene un precioso trasero así de morado, no me extraña nada que se lo hayan puesto así? Después de la que ha organizado, es lógico imaginar el enfado de sus papas, y más cuando vean que no ha llegado a tiempo para su castigo de mantenimiento de las 16,00 horas, pues son las 16,30 horas… Como veis guapas llevo rato escuchando todo…

     Sonia a pesar de la advertencia, se subió sus bragas blancas. Soraya la imito subiéndose las suyas, aunque estaba muerta de vergüenza al saber que el spanker de Sonia lo había escuchado casi todo. Las dos vieron como el Sr. Felipe le hacía señas a las dos chicas para que les siguieran al salón. Sonia iba delante de Soraya, tenía un cuerpo similar al de Soraya, un poco más ancha de caderas y un trasero más rotundo, pero aun así precioso a cualquier par de ojos masculinos. Sonia se acariciaba tenuemente su trasero por encima de sus bragas blancas, antes de irse Felipe, habían mantenido una charla, en la cual había acabado Sonia sobre sus rodillas y le había dado una azotaina leve, por la premura por la que su spanker debía salir para hacer unos recados, advirtiendo a Sonia que a su vuelta acabaría de darle su merecido, solo tenía que hacer una pequeña tarea, bajar abajo al portal, donde había una panadería de una vecina y comprar el pan, algo que había hecho el mismo Felipe al llegar, al preguntar si su compañera de piso había bajado a por el pan, la respuesta de la panadera fue obvia, pues el pan tuvo que comprarlo él.

(Felipe)  -. Tú, eras Soraya verdad? Toma asiento en el sofá, ponte en primera línea para ver bien como paso cuentas a tu amiga… Y tú, sinvergüenza ven aquí, ahora!

     Sonia se le acerco lentamente hasta colocarse  a su costado izquierdo, quedando enfrente a Soraya que miraba la escena intrigada, y de alguna manera excitada por lo que iba a ver, pues entre sus deseos mas íntimos, era el poder presenciar como Sonia recibía una azotaina. Así que Soraya se acercó al sofá en donde le había invitado el Sr. Felipe a tomar asiento. Lo hizo poniéndose de espaldas al sofá, apoyando sus manos en los brazos del mismo, y asiéndose a ellos, fue bajando su trasero lentamente hasta apoyarlo sobre el asiento del sillón, su corta falda se acampano al sentarse, porque fueron sus bragas rosas las que tomaron contacto primero, hasta que dejo que el peso de su trasero se relajase sobre el borde del sillón, seguidamente cruzo su pierna derecha sobre la izquierda, cubriendo la posibilidad que sus bragas quedaran expuestas por su mojado fondillo, pues su sexo volvía a emanar nuevamente fluidos, y ella se notaba húmeda. Sonia sintió como sus bragas eran bajadas hasta las rodillas, como su amiga estaba frente a ella, no pudo ocultar ruborizarse al mostrar su sexo rasurado ante ella. En la habitación se habían visto el culo entre ambas, pero nada más.

(Felipe)   -. Bien pequeña! Sabes Soraya. Esta desvergonzada de tu amiga salió ayer noche de fiesta sin mi permiso, ha llegado esta mañana a las 08,00 horas. Por eso tiene el culo colorado, y por eso estaba castigada sin salir, además de no poder recibir visitas inesperadas. Por eso va a ser castigada, y ya que estas aquí, lo vas a presenciar tú. Si ya se, luego te acompañaremos a ver a tus papas, para explicarles lo sucedido, aunque eso no implicara que te lleves un pequeño incentivo por llegar tarde, además de tu castigo de mantenimiento. En tus dudas te diré para tu información, que en castigos estrictos como al que has estado expuesta por tu aventura con la doncella, esas azotainas de mantenimiento son muy habituales, tu amiga Sonia también suele recibir ese trato disciplinario, y su última falta, requiere ese tipo de servicios de disciplina.

   Soraya parpadeo con sus ojos absorta y sin palabras de que el spanker de Sonia les hubiera escuchado hablar entre ellas. Cuando sus ojos más relajados dejaron aquellos parpadeos, Sonia ya se encontraba sobre las rodillas echada boca abajo, y la mano izquierda de Felipe, ya había comenzado a darle la azotaina sobre su trasero desnudo. Soraya perpleja miraba a su amiga Sonia, y esta, la miraba a ella con una sonrisa en sus labios, veía como los ojos de Sonia parpadeaban a cada azote que recibía, pero no daba muestras de que aquellos azotes hicieran mella alguna en ella. Soraya no comprendía el comportamiento de Sonia, ella en su lugar seguro que ya estaría pataleando de buena manera, pues los azotes no eran nada flojos, resonaban por todo el salón. Veía como las nalgas de Sonia se aplanaban al recibir los azotes, y veía el color rojo como iba en aumento de manera considerable, y en cambio ella, seguía sonriendo como si nada. Pronto tuvo todo su precioso trasero más colorado que un tomate maduro, había perdido la cuenta del número de azotes que llevaba recibidos, pero habían sido y con creces más de cien azotes bien fuerte. Los dedos quedaban bien marcados en las nalgas de Sonia, Soraya continuaba sin comprender nada, Sonia no expresaba ningún dolor, aunque estaba claro que debían de arderle sus nalgas. Vio perpleja como Sonia movía sus caderas, pero por el gesto de su rostro, no expresaba dolor, más bien parecía experimentar placer al recibir semejante azotaina, que ella, Soraya. Ya estaría llorando desde hacía un buen rato, pero en cambio Sonia movía sus caderas trazando círculos sobre el muslo izquierdo de su spanker, perpleja Soraya vio que se estaba frotando su sexo sobre su muslo, y los gestos que estaba haciendo Sonia eran gestos de placer. La vio, la vio… perpleja como alcanzaba un orgasmo… ahora Soraya comprendía menos aun aquello. Como podía estar pasando ante ella, había visto como Sonia recibía una severa azotaina con la mano y esta, se había corrido teniendo un orgasmo que no disimulo para nada tenerlo.

(Felipe)  -. No te extrañes tanto pequeña… esto solo ha sido el precalentamiento, y ya has visto como tu amiga ha disfrutado, esto te hubiera ocurrido a ti también igual o similar, eres novata y esto no has llegado a experimentarlo por tu mala cabeza. Tus papas no te habrían castigado tan severamente, si te hubieras comportado como debías, como una buena spankee, pero fuiste una chica mala y lo que recibiste fue un castigo severo por tu conducta. Sonia tu amiga llego tarde esta mañana, era su día libre y podía llegar más tarde de lo habitual, pero no tan tarde como lo ha hecho. Y como puedes sospechar, no ha llegado tarde por descuido, lo ha hecho para que la castigue, como soy su spanker, la he dejado o permitido disfrutar de la azotaina. Pero ya está! Ahora ha llegado su hora del castigo de verdad, así que Sonia, vete al servicio y tráeme el cepillo de baño de madera.

      Sonia se levantó de las rodillas frotándose el culo vigorosamente, incluso levantando una pierna y luego la otra, para frotarse mejor. Estaba claro que la azotaina había sido fuerte y dejado mella en el culo de su amiga. Su gesto al mirar a Soraya, ahora si era de preocupación. No tardo en presentarse de nuevo, ahora si se mostraba preocupada y se sobaba el culo de manera claramente con vigor, la azotaina había hecho mella en ella, aunque delante de su amiga había tratado de disimularlo. Ahora de nuevo sobre las rodillas de su spanker, estaba mucho más seria, su sonrisa había desaparecido por completo. Y ahora estaba en sentido inverso, ahora iba a ser castigada con la mano derecha. Y así… fue. La azotaina comenzó cayendo el cepillo sobre su trasero, ya empuñado por la fuerte mano derecha de su spanker, Sonia ahora sí, ahora si daba muestras claras que el cepillo le dolía de verdad, sus piernas no tardaron apenas nada en dar muestras de que el culo le dolía y que esta vez, sí. Ahora si le picaba la azotaina, su rostro había cambiado, de la alegría sonriendo, a la preocupación y muestras claras que ahora si le dolía el culo, sus muecas de dolor en su rostro congestionado no dejaba lugar a dudas. Sus piernas ya nerviosas pataleaban en el aire de manera clara, que su culo ardía de verdad. Soraya era quien sonreía ahora, estaba disfrutando viendo como su amiga era castigada, su mano posada sobre su muslo había bajado por este a su sexo, bajo su falda, para poder acceder mejor, había descruzado sus piernas dejando entrever el fondillo de sus bragas rosas, no escondía su mano introducida bajo sus bragas y como en su interior sus dedos jugaban con su sexo, por la manera de moverse. En cambio Sonia, ahora ya no miraba a su amiga con su sonrisa, ahora estaba teniendo serios problemas para mantener la compostura sobre las piernas de su spanker, su trasero ahora si lo meneaba de un lado a otro, pataleaba frenéticamente con sus piernas, sus manos buscaban a la desesperada donde asirse con sus manos, estaba claro, ahora si le dolía horrores el culo… La azotaina con el cepillo fue larga e intensa, no tardando mucho más en dar claros gestos el dolor intenso, sus ojos ya dejaban salir las primeras lagrimas aunque todavía sin llorar abiertamente, pero no tardaría en ponerse a llorar, por su manera alocada ya, de agitar sus piernas en todas direcciones y por la manera que sus bragas habían salido despedidas de sus piernas, cayendo como una grácil mariposa posándose en el suelo apenas a dos metros de donde Sonia estaba siendo castigada, ahora sí, de manera severa y consciente de su dolor…  Soraya no pudo reprimir un gemido intenso al llegar al clímax, miro a todas partes atemorizada de haber sido vista o escuchada por Felipe o su amiga Sonia, pero vio como Sonia ya estaba llorando y como aquel cepillo volvía a azotar en sus nalgas una y otra vez viendo su trasero como había cambiado de tono del rojo al rojo intenso, y como su spanker parecía concentrado en darle una buena azotaina a Sonia.  Soraya se arregló la falda disimuladamente volviendo a cruzar sus piernas, aunque comenzaba a desear cambiar de posición, pues su trasero empezaba a dar pinchazos demasiados seguidos, siendo muy molesto para ella, pero no estaría bien levantarse del sillón. En esos pensamientos estaba Soraya cuando escucho que el cepillo ya no azotaba el culo a Sonia.

     Sonia estaba desmadejada sobre las rodillas de su spanker llorando desconsolada, y este había dejado el cepillo caer al suelo, y acariciaba el culo de Sonia.  Así estuvieron un rato, hasta que la hizo levantar del regazo. Sonia en pie seguía sollozando, el culo lo tenia muy colorado y debía de arderle una barbaridad.

(Felipe)   -. Venga pequeña, ves a tu habitación y vístete, vamos a llevar a Soraya a casa de sus papas… No vaya la muy cochina a volver a masturbarse, como hacia hace unos momentos… Holaaa!!! Que pensabas desvergonzada que nadie te podía ver con tu manita metida en las bragas? Ya verás cuando se lo diga a tus papas!!!

     Soraya se puso colorada de la cabeza a los pies de la vergüenza que sentía en esos momentos, algo que aprovecho como excusa para levantarse del sillón. Y que no pensó de manera recapacitada, pues al levantarse sintió en esos momentos, miles de pinchazos que se le habían acumulado en el culo, haciendo las mil y una muecas de dolor. Haciéndola gritar del intenso dolor en el culo.

(Felipe)  -. Veo que te habías olvidado de lo que te duele el culo! Tranquila, en breve te dolerá mucho más, en cuanto lleguemos a casa de tus papas… debería darte una azotaina ahora mismo por desvergonzada, pero para tu suerte, no tengo la confianza depositada en mi de tus papas,… por el momento, te vas a librar…

   Sonia apareció en esos instantes vestida, se había puesto una falda tableada a cuadros rojos y rebordes negros, muy parecida a una falda escocesa. Llevaba una blusa azul celeste, calcetines blancos y zapatos negros sin tacón.

(Felipe)  -. Veo que ya estas lista, estas preciosa con esa falda! Bien vámonos, no hagamos esperar más a esta sinvergüenza de tu amiga…

     Soraya estaba roja de vergüenza, no se atrevía a mirar a su amiga a los ojos…

(Sonia)   -. Tranquila Soraya. .- Se lo dijo al oído en un susurro para que Felipe no la escuchara. -. Yo haría lo mismo en tu lugar, si no me sorprenden…haciéndolo, claro… sobre todo estando entre amigas…Dime… ha sido bueno?

(Soraya)   En un susurro respondió Soraya. -. Me sabe mal ahora que te hayas enterado, pero desde que nos conocemos que había fantaseado recibiendo las dos juntas, ha faltado eso… Pero… aun siendo tu sola a quien han zurrado… Ha sido bestial, que ganas tenia de verte siendo castigada.

(Felipe)  -. Vámonos chicas o aun podéis recibir juntas si os demoráis mas!!! Nos están esperando seguramente, no ha nosotros, pero si a esta sinvergüenza...

     Sonia fue hacia un mueble de la entrada para recoger algo, se inclinó hacia adelante para abrir la portezuela de abajo, la falda tableada escocesa descubrió las braguitas de Sonia, ya que esta las mostro sin tener reparos a que se las vieran, eran unas bragas nylon de color amarillas de encaje, tras el cual se transparentaba el color colorado de su trasero, al incorporarse se llevó su mano derecha al trasero para así evitar que los pinchazos se concentraran en su culo, al sujetarse el culo se reincorporo haciéndolo lentamente, llevaba en la mano izquierda su bolso el cual había sacado del armario, se lo cambio a la mano derecha, masajeándose la nalga izquierda, ahora que tenía libre esa mano izquierda, pues a esta se le habían ido todos los pinchacitos, por la forma de sobarse con vigor. Como si nada hubiera ocurrido, aunque en sus andares se apreciaba claramente que iba dolorida en el trasero.

    Soraya al salir del piso volvió a ponerse la chaqueta sobre la falda, pero Felipe con el dedo índice moviéndolo de un lado a otro, en sentido negativo, no le permitió  taparse el trasero, a lo cual Soraya puso unos mohines en desacuerdo,  ya que su corta falda dejaba entrever al caminar sus braguitas viéndolas todo aquel que se pusiera detrás de ella, así como la base de las nalgas coloradas, al balancearse la falda tableada por la brisa, así como por el movimiento de la misma falda por el vuelo que tenía.

        Una vez salieron a la calle Soraya noto como su falda se le levantaba por detrás, al caminar por la calle, ambas parecían pingüinos por lo derechas que procuraban andar, sus traseros les ardían a las dos, era más apreciable en el caso de Sonia pues se acariciaba con más asiduidad  por encima de la falda disimuladamente. En cambio Soraya tras el primer vuelo de su falda al salir del portal a la calle, el cual había hecho que mostrara su ropa interior completamente hasta la cinturilla de sus bragas, miro rauda en ese momento hacia atrás a ver si la habían visto, por fortuna solamente unas chicas venían en su dirección, estando lejos aún, aunque hubieran visto sus braguitas, a esa distancia no podían vislumbrar lo colorado que tenía el culo, poniendo la  mano sobre el ribete  de su falda tirando de ella con dedos índice y pulgar hacia abajo, para intentar que esta no se le levantara de nuevo al andar. Felipe se les adelanto unos metros por delante de ellas, el andaba de manera ligera, en cambio ellas tenían  motivos sobrados para ir a pasos a ritmo  más pausado, pues les picaba el trasero a las dos.

(Soraya)  -. Bueno Sonia. Ahora que estamos solas, que te parece como son John y Abba? Tú te quedarías con ellos… No te imaginas como llevo el culo de dolorido, ni sentada podía estar cuando Felipe te ha zurrado.

(Sonia)  -. Solo te puedo decir que de haberlos conocido antes, seria yo quien estaría en su casa, cuando hable con ellos me encantaron sus formas de explicarse, me hicieron mojar las braguitas, así al cómo se referían del tema, hablaban de spanking disciplina como muy pocos he oído hablar, y en vista está, que no me mintieron en nada, solo hay que ver como llevas el culo, guapa! A ti puede que te haya parecido que se han pasado, pero no los recrimino a ellos por cómo te han castigado, te recrimino a tí, por comportarte tan mal el primer día, otros te hubieran echado sin contemplaciones de su casa, ellos en cambio lo han interpretado como lo que es en verdad, una falta muy grave. Y te han castigado en consonancia con la falta, estoy segura que los primeros sorprendidos fueron ellos, por el hecho de que te atrevieras a algo así, a primeras de cambio…

(Soraya)  -. Entonces debo quedarme?

(Sonia)   -. Estoy segura que no te habrían castigado de esa forma, de haberte comportado como es habitual. Cualquiera que te hubiera visto, no pensaría que fueses una novata, si no, una de esas chicas masoquistas que les gusta el dolor, en otras palabras una sumisa aventajada con mucha experiencia, un tipo de chica que no desea un spanker, porque por mucho y fuerte que las castigues disfrutan y siguen provocando, y a más fuerte, más disfrutan. Un spanker no busca una chica así, les gusta ver el temor en nuestras caras, vernos temer lo que se nos viene encima. Ellas no,  porque no tienen el comportamiento que tiene una spankee, lógicamente son sádicos, disfrutan escuchándonos llorar, ver como pataleamos o como meneamos nuestras caderas huyendo de los azotes, una spankee por norma nos da morbo ser castigadas, pero no nos gusta el dolor, es una sensación difícil de explicar. Esto se lo explicas a un Amo de esos que les gusta el BDSM, y nos toman por chicas que no sabemos lo que nos gusta, porque ellos solo creen que si nos gusta ser castigadas, que hacerlo solamente por el morbo de vivir estas sensaciones, no lo comprenden y no lo aceptan, no comprenden que hayan otros placeres, nos tratan de no tener las ideas claras de lo que deseamos. Son así de ineptos, no comprenden que ser spankee es mucho más que un cuerpo para darles placer, no nos parecemos en nada a una sumisa.

(Soraya)   -. Entonces ves bien en que me quede con ellos?

(Sonia)    -. Como quieres que te lo diga, en inglés?      Yes!!!

(Soraya)   -. Es que ellos me hablaron de que sería algo progresivo, no tan exagerado de buen principio, y que no hayan respetado eso, me hace dudar que sean adecuados… Para mí…

(Sonia)    -. Pues… Niña!!!  No creo que a ellos les hablases que les destrozarías una habitación el primer día, verdad que no se lo dijiste que lo ibas a hacer? Pues tu misma, tu veras lo que haces… Pero para mí no parece exagerado tu castigo, es más, es muy poco lo que te han dado… Bueno, aún queda hoy y mañana para acabar tu castigo. De ser su spankee, ya fija, seguramente el castigo de mantenimiento lo habrían alargado toda la semana, no únicamente dos días y medio, con una falta tan grave… Cuando les tienes que dar respuesta?

(Soraya)   -. Me iré lunes por la mañana a casa, y tendré toda la semana para pensarlo.

(Sonia)   -. Y ya les tratas de papa y mama?

(Soraya)   -. Es que son muy cariñosos, y me siento muy bien cuando me dan abrazos, pero cuando me castigan… Los… No sé qué haría…

(Sonia)    -. Tú te crees que yo, no me hubiera echado a correr hoy? Cuando me ha dicho que ve a por el cepillo… Odio el cepillo!!! Cuando me da una azotaina con él, veo todas las estrellas del firmamento unidas, pero cuando acaba, estoy deseando que me vuelva a dar con el… Es inexplicable, de locos. Porque duele y arde como si estuviera en el mismísimo infierno, pero luego cuando recuerdo lo vivido… Huuummm es un deleite, estoy súper mojada solo con mirarme las marcas en el espejo…

(Soraya)    -. No me hagas reír!!! El cepillo lo probé ayer y guuauuu como duele… no me gusta nada nada… Bueno… es extraño, porque me ha encantado verte cuando te ha castigado a ti, y… he… deseado que me diera a mí también…

(Sonia)   -. Ves lo que te digo… espera a que recibas más veces con él y veras tú… Le temo, por lo que duele. Pero me encanta el dichoso aparato…

       Felipe se había parado a esperarlas, las vio venir hacia él, iban hablando entre ellas sin darse cuenta que él se había detenido a esperarlas, pasaron por su lado, como el que pasa ante una farola, sin prestarle ni pizca de atención. Ante su despiste total, avanzo detrás de ellas observándolas caminar, vio como Soraya se sujetaba la falda para que no se la volteara el viento, en cambio Sonia de tanto en tanto se pasaba una mano por encima del trasero, cuando menos se lo esperaban este aumento su paso, sorprendiéndolas dándole tanto a Soraya como a Sonia, una buena palmada en el culo. Las dos se giraron al unísono con cara de pocos amigos, y estuvieron al punto de decir un taco fuerte. “Cabr…” “Capull…” las dos se pusieron los dedos de su mano en la boca cubriéndosela, con lo ojos desorbitados de temor y sorpresa al ver a Felipe tras ellas, pues suponían que iba delante de ellas. Las dos se sobaron el culo con ambas manos…

(Felipe)  -. Venga! Caminad delante mía que os vea…

     Aceleraron su paso de inmediato sin dejar de sobarse el culo, Felipe tas ellas sonreía al ver lo graciosas que estaban sobándose el culo, reía para sí mismo viéndolas sobarse sus traseros, mientras las veía mirar hacia atrás para verle si se acercaba.  Ya no hablaron más, llevar a Felipe detrás de ellas las hacia andar a buen paso, aunque ello hacia que tuvieran que ir sobándose la una y la otra el trasero, pues andar a ese paso les resultaba harto doloroso a las dos. En pocos minutos habían llegado al portal donde los futuros spankers de Soraya esperaban su vuelta, a esta casi le dio un espasmo al corazón al verlos aguardándola en la mismísima puerta con cara de pocos amigos, el Sr. John miraba a la pequeña Soraya y al reloj de pulsera en su mano izquierda, tocándolo con el dedo índice de su mano derecha, como diciendo “Que horas son estas de llegar”…

(Felipe)   -. Señor…Señora… Perdonen la tardanza, Soraya llega tarde porque ha esperado a que me encargase de Sonia, tenía una cuenta pendiente que no podía esperar… Soy Felipe, me conocerán de redes por; Master Philips y ustedes son… Lady Abba y Míster  John?.

(John)  -. Por fin nos conocemos en persona, hemos hablado algunas veces, sí. Subamos a casa, hay un trasero al cual es necesario incendiar…

      Se estrecharon las manos los hombres, en cuando a Sra. Abba y Felipe se besaron en la mejilla afectuosamente. Esperaron a que ambas chicas, Sonia y Soraya pasaran delante de ellos, el Sr. John las siguió de cerca viéndolas como subían las breves escaleras hasta el vestíbulo de la entrada, saludando a Víctor el conserje y entrando todos al ascensor. Las chicas iban al fondo, delante John, Abba y Felipe. En breves segundos llegaron al piso, saliendo del ascensor, la Sra. Abba espero a Soraya a la cual se apresuró a cogerle de la oreja y tirándole de ella, entraron a la vivienda ya que la puerta estaba abierta, ante ellos les saludo Carmen la doncella que les aguardaba en la entrada y cerrar la puerta tras traspasarla. Carmen no pudo evitar sonreír al ver a Soraya como caminaba trastabillándose los pies uno con otro, mientras la Sra. Abba seguía tirándole de la oreja, encaminándose hacia el pasillo que daba a las habitaciones, las dos desaparecieron al traspasar una puerta, era la habitación de Soraya. John y Felipe  avanzaban por el pasillo pasando por delante de la puerta, iban hablando entre ellos. Sonia al pasar por la puerta la abrió, entrando en la habitación, al abrirse ya se escuchaba a Soraya llorar, de trasfondo se escuchaban los azotes que ya estaba recibiendo, se dejaron de escuchar al cerrarse la puerta, desapareciendo Sonia en el interior.

     Sonia a hurtadillas pasó por delante hasta colocarse enfrente de la Sra. Abba, la cual estaba sentada en una silla, con Soraya sobre sus rodillas, esta tenía la falda levantada. Recibía una azotaina con la mano derecha de la Sra. Abba sobre sus bragas rosas de algodón, con dibujos de rosas, en un tono de color rosa  más oscuro en relieve. Sonia admiraba como su amiga Soraya pataleaba alocadamente, mientras la mano caía sobre su trasero una y otra vez. Sonia se acariciaba su trasero con las dos manos, sobre sus bragas amarillas, mientras no apartaba su mirada viendo a su amiga como se debatía al recibir la azotaina de mantenimiento de la tarde, veía como arqueaba sus piernas separándolas, para luego unirlas de nuevo. Sonia veía lo mal que lo estaba pasando su mejor amiga, aunque en su mirada se veía que Sonia se hubiera cambiado por ella, miraba embelesada como aquella mano caía una y otra vez sobre el culo de Soraya, luego observaba a la Sra. Abba como sonreía con una pequeña sonrisa dibujada en la comisura de sus labios, mientras sus azotes los repartía por el pequeño trasero de Soraya. Llegado un momento la mano de la Sra. Abba se introdujo por la cinturilla de las braguitas, a Sonia aquel movimiento de la mano de la Sra. Abba, la hizo sentir un nudo en su garganta, moviéndose hacia su izquierda para ver desde un ángulo más longitudinal, ver bajar las braguitas a Soraya, en ese instante sintió un estremecimiento al ver como aparecía ante ella el colorado trasero de su amiga, y en el fondillo de sus braguitas sintió que estás se inundaban de fluidos, llevándose su mano derecha desde su trasero bajo la falda, hasta su entrepierna. La Sra. Abba aunque a Sonia le pareciera que no le prestaba atención a ella por estar enfrascada en darle una buena azotaina a Soraya, por el rabillo del ojo pudo ver como se movía la mano de Sonia bajo su falda, no dejando pasar por alto esa acción… levantando su mirada hacia Sonia…

(Sra. Abba)  -. Mira Sorayita a quien tenemos aquí? Tu eres Sonia, verdad? Así que has entrado para ver como tu amiguita recibe su castigo, ya veo,… y para verla mejor tienes que meter tu mano bajo tus bragas?  Que pensabas que no te veía? Es difícil no ver como tu mano se agita y hace mover tu falda aunque la mantengas bajo está.  Prepárate…! por que luego vas tú! No podías esperar fuera? A quien le has pedido permiso, eh! .- Mientras hablaba acentuaba cada azote en el culo de Soraya a las palabras….

(Sonia)   -. Mi spanker no creo que… que le parezca bien…

(Sra. Abba)   -. Eso ya lo hablare luego con él. Contigo no tengo porque hablarlo… Ponte en ese rincón cara a la pared con las manos sobre la cabeza, así no podrás tocarte de nuevo, sinvergüenza!!!

      Acabo de bajarle las bragas a Soraya, reanudando la azotaina sobre el trasero desnudo, Sonia a regañadientes se fue hacia el rincón, resistiéndose a no girar su cabeza y ver como su amiga recibía la azotaina, ahora resultaba más sensual verla abrir sus piernas con sus bragas rosas sobre sus rodillas, y como estas le trababan sus piernas impidiéndolas abrirse. Ver como las braguitas se estiraban en sus perneras por el forcejeo que ejercían las piernas, era una visión que resultaba imposible no quedarse embelesada mirando, o como su trasero se retorcía meneando las caderas intentando evitar que los azotes certeros le dieran más azotes, pero la diestra mano de la Sra. Abba seguía a pesar de esos forcejeos.

(Sra. Abba)   -. Veo que no te han enseñado a obedecer!!! Bien jovencita, te voy a enseñar que en esta casa mando yo, y si te digo que te pongas en el rincón cara a la pared, te pones en el rincón de cara a la pared sin rechistar…

      La Sra. Abba soltó a Soraya y la levanto de su regazo, levantándose ella y llevando arrastras a Soraya hacia la pared. Está, se sintió arrastrada forzándola a caminar estando de rodillas en el suelo sobándose el trasero, sus bragas en las rodillas dificultaban sus movimientos, teniendo que ayudarse de su mano derecha apoyándola en el suelo para no caer. De rodillas fue colocada Soraya cara a la pared, sus manos fueron sorprendidas por las de la Sra. Abba, las cuales se las coloco sobre su cabeza. Luego agarro el ribete de su falda a cuadros grises, y se la levanto descubriendo su colorado trasero, sujetándole la falda en la pretina. Sin mediar palabra alguna fue en busca de Sonia, que ahora sí, tenía su nariz pegada al rincón…

     Sonia sintió la presión en su muñeca izquierda, la mano de la Sra. Abba se la sujeto y tirando de ella, la obligo a seguirla tras sus pasos hacia donde se hallaba la silla, sentándose sobre ella, al mismo tiempo que arrojaba a Sonia sobre sus rodillas, la falda en el revuelo quedo levantada la mitad de ella, descubriéndole parcialmente el trasero, dejando a la vista sus bragas de encaje amarillas, de un manotazo la parte del trasero que permanecía cubierto parcialmente por la falda, quedo a la vista al colocarle la falda sobre su espalda, introduciéndole los dedos índice y pulgar de las dos manos en la cinturilla, estirándole del elástico de las bragas se las  bajo hasta los tobillos. Sin darle tiempo a coger aire en sus pulmones, la Sra. Abba comenzó a darle una fuerte azotaina en su culo desnudo. Sonia al primer impacto que sintió en su culo desnudo, lanzo un alarido que debió escucharse en toda la casa, no comprendió como podía dolerle tanto el culo, hasta que varios azotes más impactaron en sus nalgas, entonces perpleja Sonia adivino que era aquello con lo que la estaban dando aquella inesperada azotaina y que le dolía una barbaridad. Era un paddle corto de agujeros, no sabía cómo había llegado a sus manos, pero vio lo que era por el espejo de la cómoda, en un momento que su vista se quedó fija en aquel punto, mientras braceaba sus brazos al aire, viendo en el espejo el reflejo del paddle de agujeros, así como la rapidez que subía y bajaba volviéndose a reflejar antes de sentir cada azote. Sus lágrimas no se hicieron esperar, el paddle de madera dolía horrores y al tener aquellos agujeros hacia menos resistencia al aire, por lo que bajaba con tremenda rapidez, sus piernas eran ahora las que hacían en sus tobillos que sus bragas amarillas de encaje le trabasen los pies, y los pies eran los que hacían que las perneras de sus bragas se estirasen todo lo que el elástico daban de estás, y de sí mismas, la azotaina fue breve, pero muy efectiva en el trasero de Sonia. Hacia tan solo minutos que había recibido una azotaina con el cepillo a manos de su spanker, ahora esta otra, la había dejado el trasero muy dolorido.

(Sra. Abba)   -.  Chicas vamos al salón, tenéis tareas que hacer durante el resto de la tarde…

      La Sra. Abba permitió a Sonia reincorporarse poniéndose de pie, pero no así, cuando esta se agacho para subirse las bragas. Soraya se ayudó de las manos para levantarse de estar de rodillas, estas le dolían a pesar de que solo había estado unos minutos en esa posición, mientras le calentaba el culo a su amiga Sonia. Ni una sola vez, había girado su cabeza para verla como recibía la azotaina, tuvo bastante con escuchar sus alaridos mientras era zurrada, no deseaba que le volvieran a calentar de nuevo el culo, que ya de por sí, le dolía muchísimo. Ver como no le permitió a Sonia subirse las bragas, pensó que a ella tampoco se lo iba a permitir, por lo que las dejo bajadas a la altura de sus rodillas.

     Soraya aun con su falda sujeta en la pretina de la falda, no intento bajarse la falda, pero aprovecho el momento para acariciarse el trasero, le picaba demasiado desde hacía rato, pero no se había atrevido a llevarse las manos al culo. Salió de la habitación así, con su culo coloradísimo a la vista expuesto a las miradas, en cambio a Sonia su falda se le bajo sola por su propio peso, algo que al salir de la habitación fue rápidamente corregido por la Sra. Abba la cual se la levanto sujetándosela en la pretina exactamente igual que a Soraya. Extendiendo su brazo izquierdo las invito a pasar delante de ella camino al salón, Sonia sin apenas levantar sus pies del suelo, casi los arrastraba por él, para que su bragas amarillas de encaje no se le salieran por estos. Soraya en cambio caminaba con facilidad, al llevarlas bajadas a la altura de las rodillas. Las dos sonreían al cruzar sus miradas, dejándolo de hacer al traspasar la puerta del salón, encontrándose un panorama inesperado. Carmen se encontraba sentada en una silla en la mesa del salón escribiendo, la vieron que permanecía sentada con su trasero desnudo, pues sus bragas las tenía bajadas en las pantorrillas, apenas la vieron levantar la mirada cuando ellas entraron en el salón.

    La Sra. Stuart las aguardaba a ambas para que tomaran asiento en la mesa, Sonia fue la primera en avanzar, pues la Sra. Abba la ayudo a colocarse en su lugar llevando del brazo, tomando asiento en la silla de madera fría, dando un “AY” al sentir el frio contacto de sus nalgas en ella. Soraya tomo asiento en la silla que sujetaba la Sra. Stuart la cual movió hacia adelante con brusquedad, haciéndola sentarse en el frio asiento de madera.

(Sra. Abba)  -. Bien Soraya! Continúa con las copias donde las dejaste ayer al igual está haciendo Carmen. Y tú! Desvergonzada!!! Escribe en esa hoja de papel que tienes delante de ti… “No debo masturbarme metiendo la mano bajo mi falda y tocarme…”

(Felipe)   -. Es por ese motivo por lo que te han calentado el culo y te presentas aquí con las bragas en los tobillos… Ha hecho usted muy bien, señora!!! Estas muchachas hay que tratarlas como es debido y en el momento que hacen sus diabluras…



Continuará…