lunes, 1 de mayo de 2017

UN AÑO SABATICO CON SOBRESALTOS Capitulo 4

             UN AÑO SABATICO CON SOBRESALTOS
    Alison aguardaba en su vivienda castigada, iban a ser sus últimas horas de ese año sabático que había pensado tomarse. Su abuela se lo había dejado bien claro, iba a dejar de una vez por todas de hacer lo que le viniera en gana, se había acabado el malgastar el dinero. Durante años había estado abusando de la confianza de su abuela, pero eso se había terminado. Los efectos de la azotaina por haber faltado el respeto “Mili” y a los convecinos del pueblo eran muy atenuantes para comportarse como era debido. Apenas podía permanecer sentada en aquella endiablada silla de asiento de madera. De muy buena gana se hubiera levantado de esa maldita silla, pero Mili, había dejado su sabueso para que Alison no pudiera dejar de hacer su tarea. El Sr. Felipe, el agente de policía no dejaba de observarla desde el sofá, veía como la pequeña se removía en la silla, la veía como meneaba sus caderas intentando acomodar el trasero. Mili, la había mandado unos deberes. Debía escribir quinientas veces “No volveré a hablar mal a nadie y respetare a mis mayores”.
   .- Jovencita, deje de remover ese culo en la silla y vaya acabando de hacer esas copias!  La señora alcaldesa espera que recoja sus cosas y haga su maleta, en breve debemos salir para la hacienda que la señora tiene en las afueras del pueblo. Así, que vaya abreviando con esas líneas de una vez, que se nos echa el tiempo encima.
   .- Vaya! El esbirro de la señora alcaldesa ha hablado!
   .- Niña, como me hagas levantar vas a sentir tus palabras!
   .- Como si fuera capaz de hacer algo sin que su Dueña se lo ordene… esssbbbiiirrrrrrrooooo…!!
   .- Te,… la estas ganando Alison!
   .- UUUuuuuyyy!!! Que miedo…
        Por el espejo de la pared Alison pudo ver como cambiaba el semblante del rostro del agente, su rostro congestionado, sus ojos inyectados en sangre de la ira, hizo que Alison se estremeciera, sobre todo al ver como se levantaba del sofá, al estar de pie empezó a caminar hacia ella, al tiempo que se iba desabrochando la hebilla de su cinturón, a Alison que lo veía a través del espejo se le hacía un nudo en la garganta, ahora que lo podía ver más claro, veía el grosor del cinturón de unos cuatro dedos, pudo ver incluso, de que estaba fabricado. Algo que la hizo estremecer de la cabeza a los pies, era ni más, ni menos, que un cinturón de piel de serpiente, no es que Alison fuera una experta en cinturones. Ahora que veía como lentamente se lo sacaba de las presillas del pantalón de su uniforme, y lo doblaba a la mitad sujetándolo por los dos extremos, y que este se mantenía erguido, rigido, tieso, en vez de balancearse, indicaba que debía ser un material fuerte y nada ligero, Alison ni la saliva podía tragar, al ver como se acercaba a ella blandiendo el cinturón en su mano. Estuvo tentada a levantarse y salir corriendo, no le gustaba nada la idea de sentir aquel cinturón en el trasero. Tenía la mirada fija en aquel espejo del mueble que estaba delante de ella, ya estaba detrás de ella. Ahora se estaba arrepintiendo de haberlo provocado, Felipe estaba detrás manteniendo doblado el cinturón a la mitad, mientras la miraba por el espejo a ella y la cara de espanto que estaba poniendo. Así como Alison le miraba a él, entonces fue cuando en un arrebato pretendió levantarse de la silla para escapar, pero unas terribles punzadas en su trasero dolorido, la obligo a detener aquel intento de escapar, ello hizo que Felipe ya la estaba sujetando  por el brazo, tirando de ella hacia su propio cuerpo. Al ser un hombre alto y fornido, arqueo su pierna derecha hacia la derecha, manteniendo firme su pierna izquierda, tirando del brazo que mantenía sujeta a Alison esta quedo trabada sobre esa pierna, mientras el brazo bajaba a su cintura para mantenerla bien sujeta, su corta faldita de jugar al tenis, apenas le cubría el culo en esa forzada posición, no tardando en demasía en sentir como el cinturón le cruzaba sus nalgas, por la base de estas y en el inicio de los muslos, el contoneo de sus nalgas al sentir el azote en el culo, la hizo estremecer del intenso ardor en sus ya doloridas nalgas, intento con sus manos cubrirse el  trasero, sus bragas de algodón con margaritas apenas la protegían, se sobo con fricción el culo. Entonces sintió como sus manos eran sujetadas a su espalda, para luego sentir de nuevo como el cinturón de piel de serpiente volvía a impactar sobre su trasero indefenso, ahora de manera seguida, una y otra vez, sin pausa alguna. Dada la posición nada o poco podía hacer Alison para evitar que el cinturón impactara en su trasero, y si se movía era peor, pues este la azotaba en sus muslos, pues la hacía retorcerse sobre si misma a cada quemazón que sentía en su trasero, aunque tenía las braguitas puestas, estas, no le protegían nada. Después de veinte buenos correazos en el culo, el agente Felipe la libero soltando sus manos y retirándose hacia atrás, Alison cayó al suelo echa un ovillo, friccionándose el dolorido trasero con sus dos manos, introduciendo estas por dentro de sus braguitas, el culo le ardía horrores, el cinturón del marido de la alcaldesa el Sr. Antonio no le había dolido tanto el día que la azoto en el salón. Aunque no vio como era el cinturón, pero si había notado en estos momentos, que el cinturón del Agente dolía mucho más.
    .- Levántate del suelo y vete hacer tu maleta… Ya veremos qué opina la Sra. Alcaldesa cuando la informe que no has aprendido la lección, y te he tenido que corregir de nuevo… Deja de hacer copias! Eso también deberás explicárselo después, por qué no las has hecho.
    Alison se puso en pie, la falda se le había subido quedando enganchada con el cierre de cremallera de su costado, dejando su trasero al descubierto solo con las bragas de algodón blancas con margaritas, sin dejar de sobarse el trasero con las dos manos, con estas sobre el culo, friccionándose de arriba a abajo con las manos extendidas,  mientras miraba al agente con el rostro congestionado por el dolor de su trasero,  como el agente Felipe volvía a colocarse el cinturón, con el cual la había dado una leve, pero muy dolorosa azotaina. Sobándose el trasero sobre las bragas, se dirigió hacia su habitación, miraba de reojo hacia atrás por si el esbirro de la alcaldesa la seguía, pero solo pudo ver como el muy… la observaba como se iba sobando el culo, así como las marcas que había dejado el cinturón en sus muslos, y las marcas moradas asomaban por el borde del elástico de sus bragas de la azotaina con el cepillo que le había dado la Sra. Alcaldesa hacia tan solo unas horas.
    Entro en la habitación, vio un vestido estampado de flores sobre la cama, unos calcetines blancos, unas bragas blancas de algodón con unos dibujitos de osos alegres juagando con una pelota, al pie de la cama unos zapatos estilo Merceditas negros. En unos minutos salía de la habitación vestida, el vestido era muy cortito, apenas le cubría el inicio de los muslos y así la vio el agente Felipe. Mientras el cargaba con una maleta ya preparada en la entrada, Alison paso por delante del agente Felipe. El vestido apenas le cubría el culo, la parte baja de las braguitas quedaban a la vista, el abultado trasero debido a la inflamación de la azotaina recibida, hacía que el vestido apenas cubriera la parte baja de sus braguitas, aunque al caminar la brisa levantaba la falda del vestido al tener cierto vuelo, la cual dejaba claramente sus braguitas a la vista.
   Alison hubiera deseado viajar en un taxi, pero la Sra. Alcaldesa por lo visto lo tenía todo pensado. Estaba claro que quería el pueblo viera que la responsable de los sucesos de los últimos días había recibido su castigo, Alison mirando al suelo roja de la vergüenza caminaba por la acera de la calle, con el esbirro de la alcaldesa caminando a su costado cargado con la maleta. Alison escuchaba los susurros de los vecinos al pasar, ella de tanto en tanto sentía la necesidad de estirar el elástico de sus braguitas,  pues este la mortificaba por la presión en sus inflamadas nalgas, aprovechando para sobárselas  por el picor, así como el ardor que  se iba acentuando sobre todo intensificado por el fuerte calor a esas horas del día.
   Deseaba llegar cuanto antes fuera cual fuera su destino, la casa de la alcaldesa desde luego no iban a ella, ya que era en sentido contrario al que llevaban. Tras cruzar todo el pueblo, en las afueras vio que había un camino sin asfaltar con árboles frondosos a sus costados, agradeció ir bajo la sombra de estos, al caminar ocultos a los rayos solares comenzó a sentir cierto alivio en su trasero, aunque continuaba sintiendo ciertas molestias al andar, pero estas molestias lejos de ser desagradables, resultaban todo lo contrario. Pero aunque ahora el sol ya no acentuaba el calor de sus nalgas, sentía la necesidad de acariciarse el culo, aunque lo hacía cuando el esbirro no la miraba a ella, pues varias veces en el trayecto había hecho comentarios obscenos cuando la sorprendía sobándose.
    Después de caminar como quince minutos por el camino, al fondo pudo observar una gran casa que se vislumbraba entre los árboles. En diez minutos estaban ante la entrada de una casa de tres plantas, en cada planta había varios balcones, franqueados por varias ventanas entre balcón y balcón. Era un edificio antiguo, una vez flanquearon la entrada principal abrió la puerta un señor que claramente debería ser el mayordomo por el uniforme que llevaba puesto. Al entrar había un gran vestíbulo con varias columnas a los costados, al fondo unas escaleras amplias y señoriales ascendían hasta un primer rellano después de unos quince escalones, ahí se dividían en dos escaleras una a la izquierda y otra a la derecha. Ascendieron por la derecha, en la primera planta se habría un largo pasillo con muchas puertas a cada lado, fueron caminando por el pasillo hasta el final donde había una puerta en la que ostentaba un letrero. “Dirección” el mayordomo llamo a la puerta y entro. Minutos después volvió a salir dejando la puerta abierta e invitando a entrar al agente y Alison. Al entrar la puerta se cerró desde fuera, era una estancia espaciosa con librerías a ambos laterales y una mesa de despacho al fondo. Frente a la mesa había dos sillas separadas entre ellas por unos dos metros de una a otra. Al otro lado de la mesa había un enorme sillón de cuero negro, el cual transcurrido cierto tiempo se giró, el sillón era giratorio sobre sí mismo. Una señora entre unos cincuenta y cinco o sesenta años apareció ante Alison y el agente Felipe.
    .- Así que tú eres Alison, he oído hablar de ti. Quieres girar sobre ti misma-. Alison, lentamente se giró sobre sus pies, dando la espalda, y volviendo a mirar a la señora. .- Ya veo que has tenido cierta dosis de disciplina. Felipe, que tal se ha portado la joven? La presidenta de esta fundación me ha informado que debía traer unas tareas para mostrarme, dónde están?
    .- Señora no las trae, porque no las ha acabado. Y en cuanto a su comportamiento, no ha sido muy oportuno después de las consecuencias de las últimas horas, ya puede ver que ha sido castigada por mí hace muy pocos minutos.
   .- Ya veo… O sea jovencita que no has aprendido… la lección. A eso le vamos a poner remedio de manera inmediata.
   La señora giro el sillón hacia la derecha, levantándose de él. Era toda una señora, pues debería medir sobre un metro noventa, iba vestida con una blusa blanca, y una falda gris oscuro de tubo por debajo de las rodillas, medias negras, zapatos de tacón negros. Dio la vuelta a su mesa, caminando lentamente hacia una de las sillas en la cual tomo asiento.
   .- Ven, jovencita!
   Alison se acercó a ella decir nada.
   .- Bien, al parecer pequeña necesitas que te aclaren bien lo importante que es  la disciplina. Puedo observar que hasta el momento no has tenido cerca alguien que sepa darte las explicaciones pertinentes, sobre todo, que sucede cuando no se obedecen las reglas, o cuando estas no son debidamente acatadas, las consecuencias que pueden tener, verdad? Pues, pequeña! Para eso justamente es mi ocupación en este lugar. Corregir las conductas de jovencitas desagradables como tú, sí. En esta fundación, nos ocupamos de comportamientos de otras jóvenes que han tenido problemas o los ocasionan. Jóvenes que tienen dificultad para comportarse como se debe en esta sociedad, vienen aquí, o mejor dicho las internan aquí para que se reinserten en la sociedad. Nuestros métodos son infalibles, pero tienen ciertas repercusiones que no suelen gustar. Pues no son nada agradables para quienes tienen la mala fortuna, de ser internadas en este centro. Sabes joven, en el futuro no existirán cárceles o instituciones penitenciarias donde los delincuentes, ladrones, o asesinos sean internados. Tendrán un juicio, tendrán sus derechos en ellos, y como no, tendrán el derecho a un abogado que les defienda. Pero los que sean hallados culpables, pasaran por un centro similar a este, en donde serán sometidos a un tratamiento de rejuvenecimiento, dependiendo de sus delitos, existirán varios grados de “Rejuve”… En el día de hoy, simplemente es un método en investigación en el cual, son sometidas jóvenes que tienen dificultades de reinserción. Como cualquier investigación tiene unas dificultades de adaptación preliminares, pero con el tiempo se emplearan unas máquinas ya en investigación con muy buenos resultados logrados, en donde el “Plan Rejuve”… será total y al pie de la letra, pero hoy día, este método aún no se lleva a cabo. Temporalmente usamos únicamente medicamentos, los cuales entorpecen los movimientos que podría tener una joven de tu edad, pasando a comportarse como una chiquilla, la cual durante el inicio del tratamiento tiene ciertos requerimientos o tratamientos, ya que quienes padecen esa merma en sus funciones corporales, requieren ciertas atenciones primarias. Vas a pasar, de ser una joven autosuficiente, a una joven que ni tan siquiera podrá atender sus funciones. No podrás usar el servicio, ya que no podrás retener tus necesidades. Esto será por un espacio reducido de tiempo, en cambio, cuando requieras disciplina te parecerá que una simple azotaina, sea un verdadero suplicio. En eso consiste el “Plan Rejuve”  o simplemente “Rejuve” como nosotros lo bautizamos. Este plan del gobierno, en el que están implicados varios países. Lo que tratamos es que a los delincuentes se les pueda educar de nuevo desde la infancia, ya que está comprobado que tarde o temprano vuelven a recaer en sus malos hábitos, con encerrarlos en una cárcel o centro penitenciario no tienen la capacidad de rehabilitarse. En cambio con este nuevo sistema la mente es la misma, recuerdan perfectamente todo lo que ha podido realizar en la vida, pero con la variante que su cuerpo será transformado a una edad temprana, según sentencie el juez en el juicio, según sea la condena se les aplicara el “Plan Rejuve”, a una edad más temprana o no, según cada caso. En otras palabras, serán niñas o niños, con la mente de un adulto, pero sus cuerpos serán rejuvenecidos, por lo cual, cuando sea necesario aplicar un correctivo, este será tan estricto como se le aplicaría siendo adulto, pero en el cuerpo de una adolescente, o según qué casos, incluso más jóvenes para así lograr los efectos deseados. Con lo cual se lograra variar su comportamiento en un futuro, pues por nada del mundo una vez reinsertados de nuevo a su vida normal, desearan volver a delinquir, pues el tiempo que estén dentro del plan será un verdadero infierno, eso sin tener en cuenta la vergüenza por la que deberán pasar. Hasta el momento los casos que han sido sometidos, no han vuelto a sus antiguos hábitos delictivos, teniendo un éxito del noventa y nueve por ciento. En tu caso Alison, solamente te someteremos a un tratamiento “9”. O sea que tu mente será la que tienes actualmente, recordaras todo, pero tu cuerpo será el de una niña de nueve años, y cuando seas castigada, bueno puedes imaginar, te dolerá tanto que te parecerá lo más horrible que hayas podido imaginar, ya que las azotainas que recibas serán a una niña de nueve años, pero con una mente de una chica de veinticinco años. Para mayor vergüenza para ti, mientras estés sometida al tratamiento, volverás al colegio. Y como no funcionaran bien órganos, durante el día vestirás como una niña, y tendrás que pedir permiso para ir al baño. Durante la noche, al no disponer de tu organismo funcione con regularidad, deberás dormir con pañales durante un tiempo. Como aun no disponemos de las maquinas, pues estas aun tardaran una década en tener los avances necesarios para su fabricación, tu cuerpo no menguara al de una niña de nueve años, pero si sentirás que tu cuerpo no funcionara con normalidad en su funcionabilidad.   Con el paso del tiempo, estos centros únicamente se dedicaran a la transformación de cuerpos al “Plan Rejuve”, y los que hayan sido rejuvenecidos no ingresaran a ningún centro, si no, que serán ubicados en familias sin hijos las cuales habrán sido debidamente instruidas en la terapia que deberán proporcionar a los reclusos o reclusas. Estas familias serán estratégicamente ubicadas en urbanizaciones, con colegios, centros médicos, serán como pequeñas ciudades donde todos sus vecinos, habrán sido instruidos para aplicar disciplina férrea. Ahora Alison, ha llegado el momento de arreglar ese comportamiento de esta mañana, así que nos has hecho tus tareas, además de haberle faltado el respeto a Felipe!
    Alison estaba perpleja y sorprendida, en su mente aun rondaban las palabras de esa señora a las cuales no lograba dar crédito a lo escuchado, iba a ser rejuvenecida… Como podía ser algo así, parecía que estaba en un sueño y deseaba despertarse pues era una horrible pesadilla, pero por otro lado deseaba que no despertase de ella, llevar pañales… Huuummm, cuantas veces se había imaginado lo que sería volver a la infancia y poder hacerse pipi en su pañal como una niña. El ser tratada como una bebe, “Little Baby Girl”. Cuantas veces había entrado en internet en blogs y foros donde había más chicas como ella misma, con aquellas fantasías y ella iba a tener la suerte de vivir en ese mundo. El fondillo de sus braguitas estaban completamente empapadas, su rostro estaba rojo de la vergüenza que sentía en esos instantes, …“como diablos puedo tener tanta suerte”… su mente calenturienta no la dejaba pensar con nitidez, en cualquier momento podía ser descubierta pensando en voz alta, y ello la hacía ser prudente.
    .- Alison!!! Despierta!!! Estas en babia?
    Esos gritos de la señora Directora del centro del “Plan Rejuve” la obligo a salir de la nube en la que se hallaba sumida. Pero, lo que la hizo salir de su somnolencia fue cuando sintió como la habían cogido del lóbulo de la oreja izquierda, y sentir como tiraban del lóbulo hacia abajo, entonces despertó de su trance. Viendo que la señora la obligaba a tenderse boca abajo sobre su regazo, al ver que ya estaba prácticamente sobre las piernas tumbada boca abajo, no opuso resistencia alguna, acomodándose ella misma sobre el regazo. Seguidamente sintió como la corta falda del vestido era levantada, y como sin demora, sus bragas eran bajadas, sintió como los dedos sujetaban el elástico de la cinturilla de sus braguitas y como se las bajaban a las rodillas. Como una autómata ella misma puso su brazo derecho sobre su espalda, y sintió como era sujetada firmemente a la altura de su muñeca, acto seguido pudo oír una fuerte palmada en sus nalgas, tras ese azote que sintió como le abrasaba en el centro de sus doloridas nalgas, otros azotes muy seguidos y sonoros le siguieron al primero, Alison sentía como su trasero le abrasaba cada vez más y más, se sorprendía a si misma pues aunque el culo le estaba abrasando, no sentía deseos de echarse a llorar, todo lo contrario estaba disfrutando de la azotaina, la cual acabo por tener un… orgasmo.
   .- Bien Bien pequeña! Ya veo, te ha gustado verdad desvergonzada!!! -. La señora volvió a sujetar el elástico de la cinturilla de las bragas de algodón de Alison, subiéndoselas lentamente ajustándoselas a su cintura, luego estiro el elástico de las perneras de las braguitas, dejándoselas bien estiradas y tensas. .- Bien, jovencita levántate!
    Alison apoyando sus manos en el suelo, desplazo su cuerpo a la derecha quedando arqueado ayudándose de sus pies apoyados en el suelo, así con un poco de esfuerzo se levantó del regazo de la señora por si misma. Una vez en pie, se sobaba el trasero con delicadeza, con una sonrisa en sus labios que intentaba ocultar mirando hacia otro punto.
    .- Ahora mi pequeña Alison. Acompáñame vamos al despacho de la Presidenta.
   Salieron del despacho por una puerta que se abrió en una de las estanterías de la librería, entrando en un ascensor. Al salir de este, la directora hizo esperar a Alison mientras ella entraba por la única puerta que había.
    .- Hola Sra. Emilia! La pequeña Alison está afuera esperando.
    .- Buenas tardes Karen. Estoy esperando al notario, notaria en este caso. La envía la Sra. Stuart la abuela de Alison, que por cierto ya debería de haber llegado hace una hora. .- En ese instante llamaron a la puerta entrando el mayordomo, informando que había llegado la señorita Smith, haciéndola entrar y cerrando la puerta. -. Debes de ser Laura Smith verdad? Llega usted tarde, hace una hora que debería de haber llegado.
    .- Lo lamento Sra. Emilia. Aquí le traigo una carta de mi clienta para usted, la Sra. Stuart me ha pedido que se la entregue antes de hablar.
    .- Bien! A que está esperando para entregármela…
   Karen la Directora avanzo hasta la mesa del despacho, tomando asiento en una silla situada enfrente de la mesa. Con sorpresa vio el atuendo que llevaba la notaria, un vestido muy provocativo para su gusto, no era el vestuario más adecuado para ser quien era. Al pasar por delante de ella, le pudo ver las bragas sin esfuerzo debido a lo corto que era el vestido, y cuando se inclinó para entregarle la carta a la Sra. Emilia, pudo verle las braguitas blancas de algodón con unos lunares de colores, verde, amarillo, colorado, azul, los colores de las fichas del parchís.
    La Sra. Emilia abrió el sobre con un abre sobres de plata, extrajo la carta que leyó muy interesada, cambiando su semblante según iba leyendo la carta. Al acabar de hacerlo, la doblo a la mitad y se la entregó a la joven.
    .- Laura! Quieres hacer el favor de entregársela a la Sra. Johnson.
    Karen, la miro sorprendida. Nunca la llamaba por su apellido. Al entregarle la nota, la desdoblo leyendo el contenido en silencio, al acabar de leerla comprendió al instante.
    .- Sra. Johnson, puede usted leer la carta en voz alta para que nuestra invitada conozca el contenido de la misma, y luego encárguese de actuar en consecuencia…
    .- Claro Sra. Emilia. Lo hare encantada desde luego…
                    “… Mí estimada Mili: Espero que mí ahijada Laura te haya hecho entrega de esta carta.
                       Siempre estaré en deuda contigo por encargarte de mi nieta Alison, espero si no es
                       pedir demasiado, que te hagas cargo también de mi ahijada. Sé que es algo mayor pa-
                       ra ser castigada por sus faltas, pero basándome en lo apalabrado para mi nieta, te ad-
                       junto un documento firmado por su marido, el cual aprueba tus métodos y espera que
                      cuando vuelva en unos meses, sea otra mujer distinta…”
        Al parecer esta joven necesita disciplina. Y bien que tienes que decir a esto Laura?
   .- No sé a qué se refiere, pero está claro que esa mujer ha perdido el norte, debe tener Alzheimer seguramente.
   .- No creo que sea así, pero tu desvergonzada! Te puedo garantizar que no vas a tardar en disculparte por tus palabras…
   Karen, tenía a Laura muy cerca de ella, solamente tuvo que alargar su mano derecha, y agarrar a Laura por el talle de su cintura, atrayéndola hacia ella, haciéndola caer sobre sus rodillas. No tuvo que hacer ningún esfuerzo para mantenerla sobre su regazo, la corta falda se le había levantado, dejando a la vista las bragas de lunares de colores. Cuya prenda íntima, no le costó hacerla descender por los muslos de la joven, que ahora parecía que si sabía lo que la esperaba, comenzando a forcejear e intentar ponerse en pie. Karen por el contrario empezó a azotar aquellas nalgas mullidas, que a cada manotazo quedaba una marca roja de su mano bien marcada en cada nalga, no era para nada un pequeño trasero como el de Alison, este estaba más formado y con curvas más pronunciadas. Laura por el contrario no se rendía a la azotaina que estaba recibiendo, no paraba de contonearse abriendo sus piernas e intentando poner sus pies en el suelo, para así poder hacer fuerza y levantarse. Pero a cada intento que hacía, lo único que lograba era que Karen aumentara la fuerza de los azotes. Entonces la Sra. Emilia se levantó de su sillón, detrás de su mesa había un mueble tipo archivador, abriendo el primer cajón extrajo un feo cepillo de madera. Por el tamaño del mango, no era un simple cepillo, era un cepillo de baño. Esta, se acercó a Karen por detrás y cuando levanto la mano para darle un nuevo azote en el culo desnudo, la Sra. Emilia le puso el mango en la mano. Karen la miro y viendo lo que le acababa de hacer entrega, lo utilizo para azotar a aquella mujer que no cesaba en su intento por liberarse y levantarse del regazo. El primer azote del cepillo no hizo más, que hacer que la mujer pusiera más entusiasmo en levantarse, el segundo azote, la hizo gritar de dolor. Por lo cual, se agito con más ahínco contoneando sus caderas, y forcejeando con su antebrazo izquierdo, sobre el estómago de su azotadora, que al sentir aquel golpe en su estómago, no hizo más que hacerla enfurecer más, y comenzó a asestarle tremendos azotes con aquel cepillo de madera. Cada vez los azotes eran más rápidos y certeros, las nalgas mullidas a cada impacto del cepillo se aplanaban y sobre el punto que había impactado el cepillo, a su alrededor salían como olas hacia el exterior de sus nalgas, apareciendo en ese punto una marca más roja cada vez a cada nuevo azote. Laura, era una mujer fuerte y de carácter. No se rendía a la terrible azotaina que estaba recibiendo, seguía luchando por liberarse. De su garganta empezaron a graznar fuertes gemidos de dolor, sus piernas seguían arqueándose, las hacia subir y bajar o abrirlas todo lo que podía, pero sus bragas le hacían de fuelle, no dejándole abrirlas como hubiera deseado, los azotes continuaban fuertes y bien sonoros. Logro liberar su mano derecha y forcejear apoyándose sobre la rodilla de Karen su azotadora, estuvo a punto de lograr su objetivo, si no hubiera sido por la Sra. Emilia que situándose frente a ella le sujeto las dos manos, manteniéndolas estiradas y tensas. Ahora solamente podía arquear su cintura, y agitar sus piernas alocadamente, mientras que en ese instante el cepillo caía implacable en su nalga derecha e izquierda, sin poder hacer nada con su forcejeo. Las primeras lagrimas aparecieron haciendo mella en Laura, Karen tenía su rostro sudoroso por el esfuerzo que estaba haciendo, pero a pesar de estar algo agotada, continuo alzando el cepillo una y otra vez, el culo de Laura cada vez estaba mucho más colorado, cada vez iba adquiriendo un tono más oscuro. Sus piernas ya no se agitaban tanto, el agotamiento estaba haciendo presa en ella, con lo que Karen aprovecho ese momento para darle tremendos azotes en la base de sus muslos, donde hacían convergencia con sus nalgas. Al fin, Laura fue vencida. Los azotes del cepillo seguían azotando sus nalgas desnudas, ahora sin que nada entorpeciera la tremenda azotaina. Unos azotes más, fueron suficientes para que Laura dejara de luchar por completo, ahora sí, su culo estaba siendo castigado a placer. Laura, comenzó a suplicar que se detuvieran que se portaría bien, pidiendo perdón y que haría lo que le mandaran. Pero, la experta Karen en aplicar disciplina deseaba que aún tuviera que rendirse aún más. Por lo que continuo unos minutos más la azotaina a Laura… Cuando se detuvo, estaba completamente sudorosa, al igual que la Sra. Emilia por el esfuerzo realizado en sujetar los brazos a la joven Laura.
    Por el contrario, Alison desde fuera lo había escuchado casi todo. Aunque solamente podía solidarizarse con quien estuviera recibiendo tan colosal azotaina dentro del despacho. Había intentado espiar por la cerradura, pero no había logrado ver nada, solamente oír. Aun pasaría una hora, antes de que le permitieran la entrada al despacho. Durante ese tiempo, solamente había escuchado a Mili y la voz de la Directora que regañaban a alguien, y como ese alguien sollozaba. Aunque escuchaba sus voces, no podía entender con meridiana claridad los regaños y de lo que hablaban. Pasada la hora, la puerta se abrió viendo a la Directora que la invitaba a entrar. Alison una vez dentro del despacho, no podía apartar la mirada del cepillo que estaba sobre la mesa. En ese instante Mili, se dirigió a ella hablándole desde su mesa donde estaba sentada en su sillón.
   .- Alison ven aquí, frente a mi mesa y siéntate!
   Alison se acercó y tomo asiento en la silla, a su lado estaba la directora sentada en la silla contigua. Entonces fue cuando vio a Laura de pie cara a la pared, tenía la falda levantada sujeta con algo a su cintura, y sus bragas bajadas a la altura de sus muslos, vio horrorizada el estado de su culo todo morado. Aunque estaba mirando a la pared, la reconoció ya que era la ahijada de su abuela, aunque no llegaba a comprender el porque estaba ella allí, y en esa situación. Era una mujer casada de treinta años más o menos.
    .- Bien Alison. Como bien sabes estas aquí para someterte a un tratamiento de rejuvenecimiento, por orden expresa de tu abuela.    Laura!!! Ven aquí!!! Ya seguirás después en el rincón castigada, ahora debes hacer tu trabajo que es en parte por lo que estás aquí.  Puedes subirte las bragas por el momento!
   Laura, se dio la vuelta e iba caminando hacia la mesa, cuando se le dio autorización de subirse las bragas. se detuvo un instante, y se agacho para subirse las bragas, las presentes la miraban a ella y todas pudieron ver, incluso la pequeña Alison las muecas de dolor que hacia Laura al subirse las bragas de algodón con lunares de colores. Como congestionaba su rostro, al pasarse las bragas por el castigado trasero, así como al ajustárselas a la cintura. Continuo acercándose hasta llegar a la mesa, como no había ninguna silla más, se mantuvo de pie. Aunque de haberla no creía que se pudiera sentar.
        .- Bien, la Directora de esta fundación la Sra. Johnson hará el favor de ponernos en antecedentes.
        .- Bueno, no hay mucho que se pueda añadir. Puesto que Alison ya ha sido informada debidamente, y Laura como notaria que nos trae los documentos pertinentes para hacer legal la transformación de Alison, y dado que ella también va a ser sometida al mismo tratamiento, no creo necesario señalar más que una pequeña precisión hacia Laura, puesto que el “Plan Rejuve” al cual será sometida Alison será de “Rejuve”  “9” y el “Rejuve” de Laura será: “7”, indicando de que durante el proceso este podrá ser aumentado a un “Rejuve” de “9” según como vaya progresando. Pero en previsión dado el duro comportamiento de hoy, será preciso comenzar por un “Rejuve” menor.
    Leídos lo documentos acreditados por la notaria, estos fueron firmados por ambas chicas.
       .- Bueno Sra. Emilia, me llevo a las dos chicas a la enfermería para que sean inspeccionadas por nuestra doctora.
    Salieron por la puerta la Directora seguida por Laura y Alison, ambas caminaban tras la Directora sin mediar una palabra, estaban en la planta baja por lo que solamente tuvieron que andar unos metros hasta la enfermería. Una vez adentro, Alison se sentó en un banco en la sala de espera, mientras Laura permanecía de pie. Entre ellas no hablaron nada, aunque Alison miraba a Laura en silencio, pues esta solía llevarse las manos a menudo a su trasero, Alison se imaginaba lo que debía de sentir la mujer. No debía de ser nada fácil para ella tener que aceptar aquella situación, al fin y al cabo, Alison de alguna manera deseaba vivir esa experiencia nueva para ella. En cambio para Laura, había sido forzada a someterse a aquella situación, aunque esta ignoraba el motivo del porqué.
      .- Laura!  Entre a la sala de curas 4 y desnúdese, cuando esté lista póngase la bata verde.
   Alison la vio entrar por aquella puerta, la falda aun sujeta en su cintura dejaba al descubierto su trasero revestido por las braguitas de algodón de lunares de colores. Una vez dentro…
   Transcurrió como unas dos horas cuando Laura volvió aparecer, ahora vestía una blusa blanca, y una falda a cuadros grises claros, con cuadros a tonos grises más oscuros, falda tableada de vuelo. Cuando paso por delante de ella le dio la impresión que no la había visto, como si fuera drogada. La acompañaba la Directora cogida de la mano, salieron de la enfermería. Alison se las quedo observando, la falda de Laura por detrás abultaba como si…llevara algo bajo ella, en su mente imagino que debía de ser un pañal, a cerrarse la puerta de vaivén de la enfermería, la brisa levanto la falda unos centímetros entonces salió de dudas, era un pañal.
     .- Alison! Entre a la sala de curas 3 y desnúdese, cuando esté lista póngase la bata verde.
    Alison obedeció y se dirigió hacia la sala de curas indicada. Se desnudó y se puso la bata indicada, esperando a que le dieran nuevas instrucciones. Pocos minutos después se abrió la puerta una enfermera vestida con una bata verde, pantalón verde, un gorro verde sobre la cabeza que le cubría todo el cabello, con una mascarilla en la boca mismo color.
    .- Acompáñeme!  .- Alison la siguió por un pasillo y entraron a lo que parecía un quirófano o algo similar. .- Quítate la bata y túmbate en la camilla boca arriba. -. Se quedó como vino al mundo, se sentó en la camilla con cierta dificultad por las molestias en su trasero, luego se tumbó como le habían indicado. .- Entre gire un poco el cuerpo a la derecha, bien aguante así un momento. -. Sintió que le humedecían con algo una nalga, luego sintió un pinchazo. .- Bien, ya puede acomodarse de nuevo.
    Así estuvo unos minutos hasta que la enfermera volvió a entrar, vio como le abrían las piernas. Alison entonces se percató que su cuerpo no reaccionaba, la habían sedado. Vio sin poder hacer nada como la enjabonaban el sexo y seguidamente era rasurado su sexo y axilas. Entonces entraron dos celadoras vestidas de azul, igualmente ataviadas como la enfermera. Poco después entro lo que dedujo que sería la doctora, hablaban entre ellas pero no llegaba a comprender que es lo que decían, la habían sedado y por lo visto todo su organismo no respondía a sus intentos por moverse o escuchar lo que hablaban, solamente podía mirar. Sintió como la sujetaban y le daban la vuelta colocándola boca abajo. Entonces pudo ver que la doctora pasaba por delante de ella, y como le iba poniendo unos sensores con algo como adhesivos, pronto pudo ver que tenía cables por todo su cuerpo, lo veía a través de un espejo que tenía delante de ella. En unos minutos, la parte superior de su cuerpo empezó a tener sensibilidad, y sintió como en su brazo izquierdo se le puso una inyección, por el espejo pudo ver que era un líquido azul transparente, luego en su brazo derecho la misma operación. Unos minutos después sintió un fuerte pinchazo en nalga izquierda, por el espejo, pudo ver que era otra inyección con el mismo líquido azul transparente e incoloro. Seguidamente la nalga derecha vio como era inyectada con el mismo líquido azul transparente e incoloro. Según iban pasando los minutos su cuerpo comenzaba a reaccionar, entonces sintió algo muy desagradable para ella, le acababan de poner un termómetro rectal en el culo. Pasados unos minutos se lo sacaron, pero entonces sus ojos se abrieron como platos al ver que ponían un depósito blanco colgado de un gancho, y luego vio una cánula era introducida en el recto. Sintió como el líquido la llenaba en su interior, cuando se sintió llena y que comenzaba a hacer muecas de cierto dolor, le sacaron la cánula para seguidamente darle la vuelta. Aquello comenzaba a ser demasiado frustrante para ella, cuando vio espantada que le colocaban bajo sus nalgas una cuña para que se aliviara interiormente. Pensaba que al menos la dejarían sola para evacuar, pero no, permanecieron con ella las dos celadoras, la enfermera y la doctora, mirándola permanecieron durante varios minutos, Alison intento aguantar todo lo que pudo, pero aquello que le habían puesto debía de llevar algo que ella no podía saber que era. Pero cada vez le resultaba más difícil aguantar, y el esfuerzo resultaba cada vez más doloroso. Entonces recordó las palabras de la directora cuando le informo que el tratamiento mermaría su capacidad de retener las necesidades fisiológicas, y que sería necesario el usar pañales. Lo intento todo, pues aquello estaba resultando muy vergonzoso para ella, tenía veinticinco años e iba a evacuar delante de unos extraños sin poder evitarlo o poder hacer algo para evitarlo. Y sucedió, llego un momento que su esfínter no aguanto más. Soltando ventosidades todo aquel líquido que le habían introducido a través de un enema, se abrió paso sin que ella pudiera hacer nada por impedirlo, sencillamente sus músculos anales  no le obedecieron. Por si fuera poca la vergüenza, tuvo que cerrar los ojos mientras la aseaban. Al poco tiempo, después de sentir como su cuerpo era manoseado constantemente abrió los ojos, viéndose que la habían vestido con una blusa blanca. Se maldijo así misma por haber abierto los ojos, pues se vio así misma más desnuda que nunca. Aun sentía que sus parte intimas estaban desnudas, entonces fue cuando vio que la enfermera venir con algo en la mano, intento maldecir, pero de su garganta no salió sonido alguno. Atónita vio como la enfermera le levantaba las piernas, y pudo sentir como algo era introducido en su culo, dedujo avergonzada que era un supositorio, trato de hacer fuerza con el esfínter para expulsarlo, pero no logro nada, solamente le quedo sentir como aquello entraba en su culo, ayudado por el dedo anular de la enfermera. Poco después una celadora entro, la hizo levantar de la camilla y de la mano la llevo  a la sala de al lado, en donde aguardaba la directora. La puso sobre una camilla más baja, y allí delante de la directora le puso polvos talco en sus partes íntimas, además de una crema en el culito anti-irritaciones, luego vio aterrada como le pasaba un pañal bajo su trasero, y como este era acomodado, como le abría las piernas y le era ajustado el pañal. Luego unas bragas de algodón blancas más grandes de las que ella hubiera imaginado, se las pasaron por sus piernas y ajustadas a su cintura. La incorporaron y la misma directora le puso la falda, vio como en sus pies le eran puestos unos calcetines blancos, con unos zapatos modelo Merceditas de color negro. Vestida así, y con la incomodidad de caminar con el pañal fue conducida por la directora, igual que lo había sido Laura. Alison siempre había fantaseado con esto, en cambio ahora que llevaba el pañal puesto, solamente deseaba quitárselo de inmediato. La directora la llevo de la mano como si fuera una bebe, subieron a la tercera planta entrando en una gran sala donde habían varias camas, en esos momentos estaban las camas vacías, solamente había una ocupada y era Laura que estaba sentada sobre ella.
    .- Que diferencia se supone que se debe sentir bajo ese tratamiento de “Rejuve” Sra. Directoraaa… Vaya bobada se han inventado…
    .- Laura, no deberías hablarme así. Ahora te mirare el pañal como esta! Espero que aun este seco y limpio o vas a ver muy pronto para qué sirve el ser rejuvenecida… Túmbate boca arriba, voy a mirártelo.
    .- Y si no me da la gana? Que va a pasar, eh? Voy a buscar el cepillo, Sra. Directora! Ya ha visto que una azotaina con la mano no me hace mella alguna…
    .- Tú te lo has buscado, pequeña!
    .- No soy su pequeña, tengo treinta años y no siete…
  La Sra. Johnson se acercó a Laura y sin esfuerzo alguno la puso sobre sus rodillas, le bajo las bragas y le soltó el pañal, el cual estaba mojado de pis. Laura trato de soltarse y patalear, pero se vio sorprendida así misma al ver que no tenía la fuerza para forcejear como había hecho hacia tan solo unas horas. Los primeros azotes sobre el trasero empezaron a caer, y Laura rompió a llorar al cuarto azote, cierto era que tenía el culo dolorido, pero en cambio para su sorpresa, los azotes que estaba recibiendo le estaban resultando tan duros que ni siquiera pudo aguantar cuatro, algo había cambiado en ella, ahora se daría cuenta si no fuese porque su preocupación en esos momentos eran el que la azotaina parase, pero la azotaina proseguía sin pausa alguna. Su trasero le ardía como si le hubieran puesto brasas candentes en él. No comprendía como podían dolerle tanto aquella azotaina, estaba sobre las rodillas de aquella mujer, y a pesar que pataleaba como una descosida, no lograba ni moverse un centímetro, en cambio cada vez le dolía más y más su trasero, que había sucedido? No entendía nada, aunque tampoco tenía tiempo para pensar en nada en esos instantes, solo hacía que llorar desconsolada… 
   .- Y bien. Que te sucede pequeña Laurita, te duele el culito mi niña? Ahora te traeré un pañal seco.
   .- Seré buena, seré buena, lo prometo! Qué es eso que decías que tenías treinta años? Recuerda para la próxima vez que desees revelarte, que no hemos cambiado tu mente, el “Plan Rejuve” lo que hace es cambiarte el funcionamiento corporal, adaptándolo al de una niña de siete años. Recuerda para tu próxima rabieta, que ya no posees ni la fuerza, ni la voluntad de una mujer. Tienes tus recuerdos intactos, pero tu cuerpo aunque sea de una mujer, interiormente eres una niña de siete.
   Laura estaba echada sobre la cama boca abajo, no comprendía aun como había podido ocurrirle algo así, pero si recordaba cómo había sido esa azotaina. Le había dolido como si la hubieran castigado con el cepillo, pero era consciente que había recibido una azotaina con la mano. Aún tenía las bragas en sus tobillos, cuando la Directora reapareció con un pañal seco. Laura en breves instantes volvía a tener puesto el pañal, esta vez estaba solamente con el pañal y las braguitas por encima, para que este no mojara la cama en el caso de tener alguna pérdida. Estaba metida en la cama, la directora la había desnudado y puesto un pijama de cuerpo entero como una bebe. Estaba castigada a acostarse sin cenar por ese arrebato de rebeldía.
   En la cama de al lado estaba Alison sentada, esperando que volviera la Directora a cambiarle el pañal. Pues irremediablemente lo había mojado sin apenas haberse percatado que lo hacía. Quizás eso le había sucedido a Laura, que se hubiera mojado su pañal sin ella haberlo percibido. Lo que no comprendía era como había berreado como una bebe, al recibir esa azotaina. Si en el despacho, ella había escuchado como le daban a Laura una tremenda azotaina con el cepillo y sin lograr que ella llorase, hasta bastante haber recibido en el culo. Y ahora con una simple azotaina había llorado como una niña.
   Era la hora de acostarse, las 20,00 horas de la noche. La hora que las niñas deben acostarse, y en ese momento apareció la Sra. Directora llevando en las manos el pijama para Alison y un pañal seco.
    .- Buenas noches pequeña Alison! Como tienes el pañal?
    .- Yo… lo siento Sra. Directora, no me castigue por favor!
    .- Te has hecho pipi, verdad? Tranquila mi pequeña, ahora mismo te pongo uno seco, pero antes de eso… Te tengo que dar tu azotaina de castigo. El “Plan Rejuve” tiene ese problema sabes. No requiere simplemente el ser rejuvenecida, ello conlleva que debes ser castigada, cada día antes de acostarte y al levantarte. Además de otros castigos que te puedas ganar durante el día, en eso justamente es en lo que se basa el “Plan Rejuve”. Ven aquí y ponte sobre mis rodillas.
   Alison se acercó a la directora, pero no pudo acercarse más. El miedo a la azotaina fue mayor de lo que ella hubiera imaginado, así que sintió como era levantada del suelo y acomodada sobre el regazo de la directora, levanto su falda y le bajo las bragas, luego solo tuvo que soltarle el pañal y sacárselo con cuidado. Tomo unas toallitas húmedas y la seco con cariño, una vez estuvo seca…
   .- Preparada? -. La azotaina empezó con unos simples azotes, Alison empezó enseguida a llorar como no hubiera podido imaginar, aquellos azotes sabía que no estaba dándoselos fuertes, pero a ella le dolían horrores, enseguida tuvo el culo ardiendo, pataleaba con sus piernas en todas direcciones posibles, simplemente esperaba que durase poco la azotaina. Pero no fue así, se prolongó por varios minutos. .- Bien pequeña, ya está, ya está… venga cálmate ya ha terminado por esta noche. -. Alison se abrazó a la Directora, y se dejó consolar por ella mientras la acariciaba la espalda. .- Ven, te pondré una cremita en el culo, así. Y ahora tu pañal seco.

(Continuara…)

martes, 11 de abril de 2017

EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S Capitulo 3



                                         EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S       Capitulo 3

        El sol estaba en lo más alto debían ser como las tres de la tarde, un jinete cabalgaba en su caballo al paso supuestamente para no fatigarlo por el calor, rastreaba unas huellas de varios caballos. Llevaba desde el alba cabalgando buscando un indicio de las hermanas Watson. Iba pensando en las dos que ya tenía detenidas y en su mente estaban los traseros de las otras tres, siempre había deseado poder colocar sobre sus rodillas a las Watson, eran cinco bellezas orgullosas como su madre la cual había tenido sobre sus rodillas de joven, era una mujer de ideas fijas, y muy a menudo era frecuente verla caminar con cierta dificultad, su padre era un hombre rudo como era habitual entre los granjeros, no permitía que su pertinaz hija se le subiera a las barbas. Las dos detenidas las había interrogado esa misma mañana, con la intención de averiguar donde podrían ocultarse sus hermanas, pero no habían confesado donde podrían ocultarse sus hermanas, es más, tuvo que usar algo de persuasión para hacerlas hablar con educación, pues no se mostraron muy por la labor de facilitar información, y menos aún, habían olvidado como tenían sus traseros ambas, aunque  sus traseros acabaron  volviendo a recibir de nuevo por los improperios e insultos contra el agente de la ley, este se encargó de manera inmediata de hacerles ver su error.
    Sus hermanas eran las tres mayores y las más difícil de lidiar, no sería fácil dar con ellas… Cuando el sheriff se apeó del caballo, había visto algo que le había llamado su atención. Eran unas plumas de ave, las cogió para examinarlas. Al momento se dio cuenta que no era una ave salvaje, aquellas plumas no podían haber llegado hasta allí solas. Pertenecían a un ave de granja, un pavo para ser exacto. Levantando la vista pudo ver que el rastro se salía del camino hacia un bosque cercano, fue algo que le extraño, era un buen lugar para hacer una emboscada si se habían dado cuenta que las perseguía, por lo que cogió las riendas del caballo y andando con el animal tras su espalda, siguió el rastro. En su mente tenia a las tres hermanas, se deleitaba imaginando en cómo iba a disfrutar coloreando sus traseros y que rastreaba desde hacía unas horas, se le paso por la mente que dichas forajidas podrían emboscarse en aquel bosque, por lo que tomo las máximas precauciones moviéndose con el viento a su contra, para que no fuera percibida por alguno de los animales, y pusieran en alerta a las chicas.
      Con mucho sigilo se ocultó tras unas rocas las cuales pudo divisar después de vadear la colina, donde dejo su caballo atado a un árbol, continuando solo ocultándose entre las piedras. Fue cuando diviso no muy lejos en un claro del bosque una columna de humo, debían de ser las hermanas. Sin hacer ruido fue acercándose lentamente, cuando un ruido le cogió desprevenido, pero ya fue tarde para revolverse quien fuera aquella sombra, le había cogido la delantera. Una sombra salió de no se sabe dónde, la sombra cayo sobre él, acabando ambos rodando colina abajo, su atacante con un cuchillo intento clavárselo en el pecho, la rápida acción del sheriff evito la acción sujetando aquella mano. La lucha se prolongó hasta que el agente de la ley logro desarmar a su atacante y quedar sentado sobre su cuerpo, en el forcejeo pudo ver que se trataba de una chica joven y atractiva, muy conocida en el pueblo.
   .- Diablesa estate quieta diablos!!! Mira a quien tenemos aquí. Luna blanca, te has escapado de tu poblado? Que dirá tu padre, Zorro Gris. Cuando sepa que te has escapado del poblado y que has robado en la granja de los Mcgregor, porque ese pavo es de su granja cierto?
    .- Yo no robar, pavo estar en camino y yo atrapar.   
    .- Así? Y como ha llegado hasta el camino, ese pavo es de granja y no vuela, no hay ninguna huella de ave.
    .- Unas rostro pálido, huir al verme! Ellas llevar ave! Yo solo cazar cuando ellas irse.  
    .- Eran tres mujeres blancas? .- La joven india movió la cabeza asintiendo a la pregunta del sheriff, la dejo incorporar y ponerse en pie sin soltarle las manos las cual coloco a su espalda y la hizo avanzar hasta el lugar donde había dejado su caballo, de una de las alforjas extrajo un cuerda para atarle las manos a la muchacha india, no tendría mucho más de diecinueve años. .- Mira que desastre has hecho con tu cuchillo, endiablada india!!! Me has rasgado la camisa con tu cuchillo! Pero ya te voy a enseñar yo! Desgraciada!! 
      Sujeto a la muchacha de un brazo y tirando de ella, la arrastro prácticamente hasta hallar donde colocarla sobre sus rodillas,  se sentó en un tronco de árbol que debía de haber caído por una tormenta. Donde coloco a la joven india sobre sus rodillas, sacando el cuchillo de su funda, corto el pareo le la chica, dejando el culo desnudo a la joven. El sheriff volvió a guardar el cuchillo devolviéndolo a su funda, para acto seguido comenzar azotar el trasero desnudo. La chica apretaba los dientes mientras sentía como la mano del sheriff azotaba sus nalgas desnudas. Tenía un bonito trasero, pequeño y respingón. Pero la chica no lanzaba ni un solo gemido, ni siquiera pataleaba o intentar el liberarse de aquella mano izquierda que la sostenía sobre las rodillas del agente de la ley de los rostros pálidos. Aquella entereza la chica india comenzaba a desesperar al sheriff, a él, le encantaba que una chica se debatiera sobre sus rodillas, y que con sus fuertes manos las chicas rompieran a llorar a los pocos azotes. En cambio la muchacha india ni lloraba, ni forcejeaba, ni luchaba por liberarse. Aunque de sus ojos brotaban lágrimas, pues si, el culo lo tenía ardiendo por la prolongada azotaina, la cual estaba siendo severa, pues el sheriff se estaba empleando a fondo como siempre hacia cuando le calentaba el culo a una chica. Pero el sheriff no se rindió. Viendo que la chica india se estaba aguantando el echarse a llorar, decidió utilizar algo que la hiciera gritar de dolor en sus nalgas. Se levantó del tronco, al tiempo que levantaba a la muchacha india, apoyando el pie izquierdo  sobre el tronco, coloco a la muchacha india sobre su muslo izquierdo. Se desabrocho la cartuchera donde llevaba su revólver, y seguidamente después de depositarla en el suelo, se sacó el cinturón de las presillas del pantalón tejano. Doblo este a la mitad enrollándolo en su mano derecha, sujetando en esta, la hebilla y el otro extremo del cinturón. Comenzó a azotar con todas sus fuerzas el culo desnudo de la muchacha, al sentir esta, como sentía el abrasador azote en sus desprotegidas nalgas, no tardo en ponerse a gritar y a llorar desconsolada, pero a pesar de que el sheriff había logrado su objetivo y que ahora la muchacha india si pataleaba y forcejeaba con sus manos por liberarse, el sheriff aun siguió unos minutos castigándola en su trasero desnudo, hasta que la chica agotada dejo de luchar, para llorar desconsoladamente.
    Cuando el sheriff concluyo o dio por finalizado el castigo, coloco a la muchacha boca abajo sobre su montura, delante de su silla de montar, a la cual, el sheriff se sentara subiendo a su caballo, una vez puesto su cinturón y recogido del suelo su revolver. La muchacha al llevar sus manos atadas a su espalda, ello no le impidió poner sus manos en sus doloridas nalgas.
    Después de dos horas de cabalgar, el sheriff entraba al poblado indio de los apaches, tribu a la que pertenecía la india, fue Zorro Gris quien saliera a su paso. Habiendo sido informado por sus guerreros los cuales habían informado, por medio de señales de humo cuando el agente de la ley entrara en su territorio hacia una hora. Le habían informado que su hija Luna Blanca, iba echada sobre la montura del rostro pálido con estrella en el pecho, así de como llevaba el trasero la joven india.
      .- Vengo en son de paz, gran jefe Zorro Gris. Aquí traigo a tu hija pequeña, Luna Blanca. Le dado unos buenos azotes como gran jefe puede ver, me ataco en el bosque de la vaguada del sol naciente, como le decís los apaches! Atacar a gran jefe blanco tiene sus consecuencias!
     .- Mi esposa se encargara de mi hija, soltar ahora! Jefe rostros pálidos fumar pipa con Zorro Gris.
     El agente de la ley cogiendo el cuchillo de la funda, cortó las ligaduras de la muchacha india, ayudando a deslizar a la joven de su montura, una vez tocaron sus pies el suelo, una mujer mayor cogió de la mano a la muchacha y se la llevo a su tienda. Poco después la chica lloraba desconsolada, se escuchaba de fondo el sonido inconfundible de una vara.
     .- Luna Blanca se escapó del poblado hace una luna, ahora mi primera esposa le está explicando que hizo mal, al escapar del poblado como decís rostros pálidos.
    El sheriff estuvo una hora dialogando con el jefe de la tribu apache, así como el motivo que le había llevado a entrar en su territorio. Poco después volvía a ver a la muchacha india, caminar con serias dificultades y sentarse detrás de su padre, haciendo gestos de dolor al sentarse.
     .- Hija! Pide disculpas a jefe rostro pálido!
     .- Lo siento jefe rostro pálido. No ser intención atacar a rostro pálido con estrella en pecho. No volver hacer.
     Al disculparse la muchacha india, se llevó por instinto las manos a su trasero frotándose vigorosamente, hora ya cubierto por un nuevo pareo.
     .- Doy las gracias a rostro pálido por traer a Luna Blanca, hija de mi tercera esposa!  En compensación Zorro Gris hace regalo a rostro pálido. Capturar mis guerreros hoy, cuando buscar a mi hija. Espero que regalo quedar en paz, por devolver a Luna Blanca.
     Varios guerreros se movieron con rapidez, retirándose a un tótem que había en el centro poblado, a él tenían atada una chica blanca, la cual desataron y la llevaron ante su jefe.
     .- Que tenemos aquí!!! Si es Melanie Watson, la mayor de las hermanas. Rostro pálido acepta gustoso tu regalo, Zorro Gris. Ya solo quedan dos hermanas por detener, pronto os voy a tener a las cinco entre rejas… Melanie, te estaba buscando a ti y a tus hermanas, al menos no he perdido el tiempo del todo, te tengo  ti.
     .- Sheriff, le agradezco que haya venido a buscarme. Quien sabe lo que me hubieran hecho estos salvajes, prefiero la cárcel, que estar en sus manos!
     .- Cuando estemos en mi oficina hablaremos muy seriamente de vuestro atraco a la diligencia y el intento de robo al almacén de repuestos! Harás compañía a tus hermanas en la celda!
     .- Suélteme las manos!!! No me voy a escapar.
     .- No! Por el momento esas ligaduras no te las voy a soltar…
     .- Como voy a montar en su caballo? Se puede saber cómo voy a ir? No pretenderá que vaya caminando!
     Unos guerreros acercaron su caballo al sheriff, montando en él.
    .- Estira tus manos hacia mí!
     La joven estiro sus muñecas esperando que fuera liberada de sus ligaduras, pero lo que no esperaba es que el hombre de la ley, la agarrase por sus muñecas y la izara colocándola tumbada delante de él, tal y como había cargado a la joven india. El sheriff resoplo al fijarse en como el pantalón de la chica resaltaba su rollizo trasero, no pudiendo evitar el impulso de darle una sonora palmada en el culo, la cual levanto volutas de polvo. La chica respondió agitando sus caderas al sentir que el sheriff se había sobrepasado dándole esa palmada en el culo, lo que al ir sobre el lomo del animal como si fuera un fardo, no fue mucho.
   .- AAAAYYYYY…!!! Cerdo! No vuelva a tocarme el culo!
   .- Cuida tus palabras Melanie! A no ser que desees que te dé una buena azotaina, estas en una posición idónea para calentarte el culo…
   .- Ni se le ocurra, salvaje!!! Le voy a…
   .- En mi oficina ya hablaremos de esto!!! Ahora vamos. Arre caballo, volvamos!!!
    El regreso no fue cómodo en absoluto para Melanie, durante el camino no pudo evitar que las manos del sheriff sobaran su trasero, o que acomodara sus codos sobre su espalda, haciendo el trayecto más incómodo para ella. Ya entrada la noche entraron en Spankcity Spring´s. Cuando llegaron a la puerta de la oficina, el sheriff descabalgo del animal, Melanie iba agotada habiéndose quedado dormida, no noto cuando el sheriff cargo con su cuerpo entrándola en la oficina y llevándola a su celda, donde deposito en el camastro.
   .- Descansa. Mañana será un día duro para ti!
   Cubrió con una manta a la joven. El sheriff tenía otros menesteres en que pensar, porque en la oficina no estaba Laura. Se sentó en su mesa a esperar a su ayudante, estuviera donde estuviera. Sentía curiosidad de porque había dejado sin vigilancia la oficina, esa mujer la sacaba de sus casillas. Estaba visto que no aprendía ni a la de tres. Esta vez se había vuelto a meter en un buen lio la ayudante.
    Unas dos horas después de la llegada del sheriff, Laura se dirigía hacia la oficina. Confiaba en volver antes que su jefe, pero algo vio que hizo que su corazón se le detuviera. En la puerta de la oficina estaba el caballo del sheriff, Laura caminaba con mucha dificultad. El trasero le dolía terriblemente por los castigos recibidos los últimos días y el que el sheriff hubiera llegado antes de lo esperado, solamente podía significar una cosa, volvía a estar en problemas de nuevo, se preguntaba cómo podía ser tan estúpida y volver a estar en serios problemas. Entonces recordó que había dejado la puerta trasera abierta, sobándose con las dos manos el trasero de su ajustado pantalón se dirigió a parte de atrás de la oficina, esperaba poder entrar y fingir que estaba en la cuadra arreglando las caballerizas. Con sigilo abrió la puerta, entro, y se volvió lentamente para cerrarla de nuevo con mucha suavidad, para que las bisagras no chirriaran al cerrar la puerta. Entonces fue cuando se dio cuenta que alguien respiraba a sus espaldas, se giró asustada pensando que tenía a su jefe detrás de ella, pero para su sorpresa vio que la celda próxima estaba ocupada, le extraño, esa celda era la que solía ocupar ella cuando estaba de servicio, y ahora había alguien encerrada en ella. En la penumbra de la noche, no pudo reconocer a su ocupante. Miro la celda contigua que estaba vacía, procurando no hacer ruido se metió en ella. Se desnudó en un momento quitándose el chaleco, la blusa, el pantalón y estaba ya solo en bragas con una camisola fina, se iba a meter en la cama cuando al fondo de la celda vio como la brasa de un cigarrillo se iluminaba, alguien estaba fumando en esa celda, pudo ver vagamente el rostro congestionado por el enfado de su jefe, la brasa encendida del cigarrillo al aspirar de él, había iluminado levemente su cara. Asustada con sus ojos abiertos como platos, vio como la llama de una cerilla se encendía, en el movimiento de la llama vio que la acababa de encender en la suela de su bota el sheriff. En la mano izquierda tenía una lámpara de aceite, le prendió con la cerilla y luego con parsimonia puso el cristal de la lámpara, la celda se ilumino al completo. Laura se llevó sus manos a su trasero, no podía creer que tuviera tan mala suerte, allí al fondo de la celda, sentado en un banco de madera estaba su jefe, sobre su muslo derecho tenía el cepillo de baño de madera.
    .- Sheriff… puedo explicarlo…
    .- Como vas a explicar que las presas las hayas dejado solas, dime! O que hacia la puerta de atrás abierta! Que pretendías, facilitar a sus hermanas que las sacaran de sus celdas! Como vas a explicar eso? No te he ordenado esta mañana que para nada y por ningún motivo dejaras la oficina sola y sin vigilancia!!! Como tengo que decirte las cosas a ti? Es que no voy a poder abandonar esta oficina sin tener que preocuparme!!! Crees que si se escapan las presas, volveré a ser elegido sheriff. No!  Y si yo me quedo sin trabajo, a ti te despellejo el culo, entendido? Ven aquí, te voy a enseñar que me debes obedecer cuando te ordeno que te quedes en la oficina sin moverte de ella…
   .- Sheriff por favor… no me castigue de nuevo… El…el…me…duele…mucho…el…el…cepillo…noooo!
   .- No me hagas tener que ir a por ti!!! Ven aquí!!! Ponte sobre mis rodillas boca abajo, ya!!!
    Laura se fue acercando lentamente, con sus dos manos se frotaba el culo sobre sus bragas ahora bajo la luz de la lámpara se apreciaba su blancura, una sombra oscura apareció en su entrepierna y fue creciendo hasta desbordarse aquella humedad, hasta empapar por completo el fondillo de sus bragas blancas, pronto se vio descender por sus muslos, del pánico se estaba orinando encima, pronto se formó un charco bajo sus pies…
   .- Ooohhh! Sheriff, lo siento…
   .- No te da vergüenza mearte encima de las bragas? Ven aquí meona! Te voy a enseñar que no debes desobedecerme de nuevo! No vas a conseguir librarte de esta azotaina porque te hagas pis encima!!!
    El sheriff alargo su brazo agarrando a su desobediente ayudante por un brazo, tiro de ella, y la hizo tumbarse sobre su regazo, no tardando en caer sobre su trasero el cepillo con fuerza, la parte baja de su trasero cubierto por las bragas, se veía en un tono más oscurecido por la sombra de la orina, que aún seguía emanando de su entrepierna mojando el pantalón de su jefe. Que no dejaba de darle fuertes y muy sonoros azotes en el culo. Laura desde antes de ponerla sobre sus rodillas, por la vergüenza ya se había puesto a llorar, el haber mojado sus braguitas de orina por el miedo a ser castigada de nuevo, estaba tan avergonzada que se dejó dar aquella azotaina sin mostrar apenas resistencia, aunque su culo en llamas, la hacía retorcerse de dolor. Sus piernas no la obedecían agitándose como una posesa, intentaba librarse de aquella pesadilla, sus nalgas le ardían terriblemente, de su garganta brotaban gritos guturales a cada nuevo azote en el dolorido culo. Su jefe continuaba azotándole el trasero con el cepillo, estaba indignado por el comportamiento de su ayudante, y cada azote, parecía más duro que el anterior, la ira se estaba apoderando de él. Se detuvo un momento dejando el cepillo a su costado sobre el banco, cogió el elástico de la cinturilla de las bragas y se las bajo a los tobillos, cuando las tuvo ahí, se las acabo por sacar por completo, estaban muy mojadas por la orina y las lanzo al suelo con rabia. Entonces volvió a coger el cepillo, levanto su mano derecha en alto, entonces vio el estado lamentable de las nalgas de su ayudante, estaba completamente oscuro, estaba morado y azulado. Entonces se lamentó de haber sido tan severo con el cepillo, había dado a su ayudante varias azotainas severas en pocas horas, pero a pesar de ello sabía que debía castigarla más, no podía consentir aquel comportamiento de desobediencia y no cumplir con sus obligaciones en su trabajo. Volvió a dejar el cepillo sobre el banco, y siguió la azotaina de su desobediente ayudante con la mano. Ella apenas noto diferencia entre recibir la azotaina con el cepillo, o estar recibiendo ahora la azotaina con la mano. Le dolía tanto el culo, que la diferencia era imperceptible para ella. Al cabo de unos minutos Laura simplemente lloraba amargada, la azotaina no cesaba, su jefe continuaba azotándola sin pausa, aunque ya los azotes ya no eran tan duros, debería ser por el agotamiento de su jefe, pero seguía estando enfadado con ella, y no tenía en mente dejar de calentarle el culo, debía de enseñar a su ayudante de una vez por todas, que no podía consentirle su comportamiento por más tiempo. Al final el agotamiento hizo mella, y el ultimo azote cayó sobre el indefenso trasero, este estaba con un color rojo intenso, a pesar que sus nalgas, sobre todo el fondo de ellas, se las podía ver amoratadas.
    El sheriff dejo que su ayudante se incorporase de sus rodillas, esta, muy adolorida no podía ni acariciarse el culo, intento sobarselo pues sentía un picor horrible en el culo, pero las veces que lo intento, tuvo que separar sus manos de el. Sin apenas levantar sus pies del suelo, arrastrándolos y con su cuerpo encorvado consiguió llegar a su camastro, dejándose caer boca abajo sobre el llorando y sorbiéndose la nariz de los mocos que descendían de sus agujeros nasales.
    El sheriff salió de la celda alumbrándose con la lámpara, entonces vio como las ocupantes de las otras celdas estaban en pie agarradas a los barrotes de hierro de sus celdas. Penélope y Maggie Watson lloraban por lo que sus ojos habían contemplado, en otra de las celdas Melanie le miraba con los ojos inyectados en sangre por la ira que sentía hacia aquel hombre que había castigado de manera tan severa aquella mujer. Sin poder contenerse insulto aquel hombre indeseable…
    .- Bestia!!! Salvaje!!!
    .- Melanie! Gracias por tus piropos… Pero en cuanto amanezca y haya descansado unas horas, serás tú la que voy a castigar o crees, que te vas a librar de recibir una azotaina… Mira a tus hermanas, están llorando verdad… Ahora pregúntate por qué?  Pues en pocas horas tú, tendrás el trasero igual que ellas, y como mi ayudante… Si hiciera bien su trabajo, no me sería necesario el disciplinarla… Piensa en ello… Tú, eres la siguiente!!!