martes, 11 de abril de 2017

EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S Capitulo 3



                                         EL SHERIFF DE SPANKCITY SPARING´S       Capitulo 3

        El sol estaba en lo más alto debían ser como las tres de la tarde, un jinete cabalgaba en su caballo al paso supuestamente para no fatigarlo por el calor, rastreaba unas huellas de varios caballos. Llevaba desde el alba cabalgando buscando un indicio de las hermanas Watson. Iba pensando en las dos que ya tenía detenidas y en su mente estaban los traseros de las otras tres, siempre había deseado poder colocar sobre sus rodillas a las Watson, eran cinco bellezas orgullosas como su madre la cual había tenido sobre sus rodillas de joven, era una mujer de ideas fijas, y muy a menudo era frecuente verla caminar con cierta dificultad, su padre era un hombre rudo como era habitual entre los granjeros, no permitía que su pertinaz hija se le subiera a las barbas. Las dos detenidas las había interrogado esa misma mañana, con la intención de averiguar donde podrían ocultarse sus hermanas, pero no habían confesado donde podrían ocultarse sus hermanas, es más, tuvo que usar algo de persuasión para hacerlas hablar con educación, pues no se mostraron muy por la labor de facilitar información, y menos aún, habían olvidado como tenían sus traseros ambas, aunque  sus traseros acabaron  volviendo a recibir de nuevo por los improperios e insultos contra el agente de la ley, este se encargó de manera inmediata de hacerles ver su error.
    Sus hermanas eran las tres mayores y las más difícil de lidiar, no sería fácil dar con ellas… Cuando el sheriff se apeó del caballo, había visto algo que le había llamado su atención. Eran unas plumas de ave, las cogió para examinarlas. Al momento se dio cuenta que no era una ave salvaje, aquellas plumas no podían haber llegado hasta allí solas. Pertenecían a un ave de granja, un pavo para ser exacto. Levantando la vista pudo ver que el rastro se salía del camino hacia un bosque cercano, fue algo que le extraño, era un buen lugar para hacer una emboscada si se habían dado cuenta que las perseguía, por lo que cogió las riendas del caballo y andando con el animal tras su espalda, siguió el rastro. En su mente tenia a las tres hermanas, se deleitaba imaginando en cómo iba a disfrutar coloreando sus traseros y que rastreaba desde hacía unas horas, se le paso por la mente que dichas forajidas podrían emboscarse en aquel bosque, por lo que tomo las máximas precauciones moviéndose con el viento a su contra, para que no fuera percibida por alguno de los animales, y pusieran en alerta a las chicas.
      Con mucho sigilo se ocultó tras unas rocas las cuales pudo divisar después de vadear la colina, donde dejo su caballo atado a un árbol, continuando solo ocultándose entre las piedras. Fue cuando diviso no muy lejos en un claro del bosque una columna de humo, debían de ser las hermanas. Sin hacer ruido fue acercándose lentamente, cuando un ruido le cogió desprevenido, pero ya fue tarde para revolverse quien fuera aquella sombra, le había cogido la delantera. Una sombra salió de no se sabe dónde, la sombra cayo sobre él, acabando ambos rodando colina abajo, su atacante con un cuchillo intento clavárselo en el pecho, la rápida acción del sheriff evito la acción sujetando aquella mano. La lucha se prolongó hasta que el agente de la ley logro desarmar a su atacante y quedar sentado sobre su cuerpo, en el forcejeo pudo ver que se trataba de una chica joven y atractiva, muy conocida en el pueblo.
   .- Diablesa estate quieta diablos!!! Mira a quien tenemos aquí. Luna blanca, te has escapado de tu poblado? Que dirá tu padre, Zorro Gris. Cuando sepa que te has escapado del poblado y que has robado en la granja de los Mcgregor, porque ese pavo es de su granja cierto?
    .- Yo no robar, pavo estar en camino y yo atrapar.   
    .- Así? Y como ha llegado hasta el camino, ese pavo es de granja y no vuela, no hay ninguna huella de ave.
    .- Unas rostro pálido, huir al verme! Ellas llevar ave! Yo solo cazar cuando ellas irse.  
    .- Eran tres mujeres blancas? .- La joven india movió la cabeza asintiendo a la pregunta del sheriff, la dejo incorporar y ponerse en pie sin soltarle las manos las cual coloco a su espalda y la hizo avanzar hasta el lugar donde había dejado su caballo, de una de las alforjas extrajo un cuerda para atarle las manos a la muchacha india, no tendría mucho más de diecinueve años. .- Mira que desastre has hecho con tu cuchillo, endiablada india!!! Me has rasgado la camisa con tu cuchillo! Pero ya te voy a enseñar yo! Desgraciada!! 
      Sujeto a la muchacha de un brazo y tirando de ella, la arrastro prácticamente hasta hallar donde colocarla sobre sus rodillas,  se sentó en un tronco de árbol que debía de haber caído por una tormenta. Donde coloco a la joven india sobre sus rodillas, sacando el cuchillo de su funda, corto el pareo le la chica, dejando el culo desnudo a la joven. El sheriff volvió a guardar el cuchillo devolviéndolo a su funda, para acto seguido comenzar azotar el trasero desnudo. La chica apretaba los dientes mientras sentía como la mano del sheriff azotaba sus nalgas desnudas. Tenía un bonito trasero, pequeño y respingón. Pero la chica no lanzaba ni un solo gemido, ni siquiera pataleaba o intentar el liberarse de aquella mano izquierda que la sostenía sobre las rodillas del agente de la ley de los rostros pálidos. Aquella entereza la chica india comenzaba a desesperar al sheriff, a él, le encantaba que una chica se debatiera sobre sus rodillas, y que con sus fuertes manos las chicas rompieran a llorar a los pocos azotes. En cambio la muchacha india ni lloraba, ni forcejeaba, ni luchaba por liberarse. Aunque de sus ojos brotaban lágrimas, pues si, el culo lo tenía ardiendo por la prolongada azotaina, la cual estaba siendo severa, pues el sheriff se estaba empleando a fondo como siempre hacia cuando le calentaba el culo a una chica. Pero el sheriff no se rindió. Viendo que la chica india se estaba aguantando el echarse a llorar, decidió utilizar algo que la hiciera gritar de dolor en sus nalgas. Se levantó del tronco, al tiempo que levantaba a la muchacha india, apoyando el pie izquierdo  sobre el tronco, coloco a la muchacha india sobre su muslo izquierdo. Se desabrocho la cartuchera donde llevaba su revólver, y seguidamente después de depositarla en el suelo, se sacó el cinturón de las presillas del pantalón tejano. Doblo este a la mitad enrollándolo en su mano derecha, sujetando en esta, la hebilla y el otro extremo del cinturón. Comenzó a azotar con todas sus fuerzas el culo desnudo de la muchacha, al sentir esta, como sentía el abrasador azote en sus desprotegidas nalgas, no tardo en ponerse a gritar y a llorar desconsolada, pero a pesar de que el sheriff había logrado su objetivo y que ahora la muchacha india si pataleaba y forcejeaba con sus manos por liberarse, el sheriff aun siguió unos minutos castigándola en su trasero desnudo, hasta que la chica agotada dejo de luchar, para llorar desconsoladamente.
    Cuando el sheriff concluyo o dio por finalizado el castigo, coloco a la muchacha boca abajo sobre su montura, delante de su silla de montar, a la cual, el sheriff se sentara subiendo a su caballo, una vez puesto su cinturón y recogido del suelo su revolver. La muchacha al llevar sus manos atadas a su espalda, ello no le impidió poner sus manos en sus doloridas nalgas.
    Después de dos horas de cabalgar, el sheriff entraba al poblado indio de los apaches, tribu a la que pertenecía la india, fue Zorro Gris quien saliera a su paso. Habiendo sido informado por sus guerreros los cuales habían informado, por medio de señales de humo cuando el agente de la ley entrara en su territorio hacia una hora. Le habían informado que su hija Luna Blanca, iba echada sobre la montura del rostro pálido con estrella en el pecho, así de como llevaba el trasero la joven india.
      .- Vengo en son de paz, gran jefe Zorro Gris. Aquí traigo a tu hija pequeña, Luna Blanca. Le dado unos buenos azotes como gran jefe puede ver, me ataco en el bosque de la vaguada del sol naciente, como le decís los apaches! Atacar a gran jefe blanco tiene sus consecuencias!
     .- Mi esposa se encargara de mi hija, soltar ahora! Jefe rostros pálidos fumar pipa con Zorro Gris.
     El agente de la ley cogiendo el cuchillo de la funda, cortó las ligaduras de la muchacha india, ayudando a deslizar a la joven de su montura, una vez tocaron sus pies el suelo, una mujer mayor cogió de la mano a la muchacha y se la llevo a su tienda. Poco después la chica lloraba desconsolada, se escuchaba de fondo el sonido inconfundible de una vara.
     .- Luna Blanca se escapó del poblado hace una luna, ahora mi primera esposa le está explicando que hizo mal, al escapar del poblado como decís rostros pálidos.
    El sheriff estuvo una hora dialogando con el jefe de la tribu apache, así como el motivo que le había llevado a entrar en su territorio. Poco después volvía a ver a la muchacha india, caminar con serias dificultades y sentarse detrás de su padre, haciendo gestos de dolor al sentarse.
     .- Hija! Pide disculpas a jefe rostro pálido!
     .- Lo siento jefe rostro pálido. No ser intención atacar a rostro pálido con estrella en pecho. No volver hacer.
     Al disculparse la muchacha india, se llevó por instinto las manos a su trasero frotándose vigorosamente, hora ya cubierto por un nuevo pareo.
     .- Doy las gracias a rostro pálido por traer a Luna Blanca, hija de mi tercera esposa!  En compensación Zorro Gris hace regalo a rostro pálido. Capturar mis guerreros hoy, cuando buscar a mi hija. Espero que regalo quedar en paz, por devolver a Luna Blanca.
     Varios guerreros se movieron con rapidez, retirándose a un tótem que había en el centro poblado, a él tenían atada una chica blanca, la cual desataron y la llevaron ante su jefe.
     .- Que tenemos aquí!!! Si es Melanie Watson, la mayor de las hermanas. Rostro pálido acepta gustoso tu regalo, Zorro Gris. Ya solo quedan dos hermanas por detener, pronto os voy a tener a las cinco entre rejas… Melanie, te estaba buscando a ti y a tus hermanas, al menos no he perdido el tiempo del todo, te tengo  ti.
     .- Sheriff, le agradezco que haya venido a buscarme. Quien sabe lo que me hubieran hecho estos salvajes, prefiero la cárcel, que estar en sus manos!
     .- Cuando estemos en mi oficina hablaremos muy seriamente de vuestro atraco a la diligencia y el intento de robo al almacén de repuestos! Harás compañía a tus hermanas en la celda!
     .- Suélteme las manos!!! No me voy a escapar.
     .- No! Por el momento esas ligaduras no te las voy a soltar…
     .- Como voy a montar en su caballo? Se puede saber cómo voy a ir? No pretenderá que vaya caminando!
     Unos guerreros acercaron su caballo al sheriff, montando en él.
    .- Estira tus manos hacia mí!
     La joven estiro sus muñecas esperando que fuera liberada de sus ligaduras, pero lo que no esperaba es que el hombre de la ley, la agarrase por sus muñecas y la izara colocándola tumbada delante de él, tal y como había cargado a la joven india. El sheriff resoplo al fijarse en como el pantalón de la chica resaltaba su rollizo trasero, no pudiendo evitar el impulso de darle una sonora palmada en el culo, la cual levanto volutas de polvo. La chica respondió agitando sus caderas al sentir que el sheriff se había sobrepasado dándole esa palmada en el culo, lo que al ir sobre el lomo del animal como si fuera un fardo, no fue mucho.
   .- AAAAYYYYY…!!! Cerdo! No vuelva a tocarme el culo!
   .- Cuida tus palabras Melanie! A no ser que desees que te dé una buena azotaina, estas en una posición idónea para calentarte el culo…
   .- Ni se le ocurra, salvaje!!! Le voy a…
   .- En mi oficina ya hablaremos de esto!!! Ahora vamos. Arre caballo, volvamos!!!
    El regreso no fue cómodo en absoluto para Melanie, durante el camino no pudo evitar que las manos del sheriff sobaran su trasero, o que acomodara sus codos sobre su espalda, haciendo el trayecto más incómodo para ella. Ya entrada la noche entraron en Spankcity Spring´s. Cuando llegaron a la puerta de la oficina, el sheriff descabalgo del animal, Melanie iba agotada habiéndose quedado dormida, no noto cuando el sheriff cargo con su cuerpo entrándola en la oficina y llevándola a su celda, donde deposito en el camastro.
   .- Descansa. Mañana será un día duro para ti!
   Cubrió con una manta a la joven. El sheriff tenía otros menesteres en que pensar, porque en la oficina no estaba Laura. Se sentó en su mesa a esperar a su ayudante, estuviera donde estuviera. Sentía curiosidad de porque había dejado sin vigilancia la oficina, esa mujer la sacaba de sus casillas. Estaba visto que no aprendía ni a la de tres. Esta vez se había vuelto a meter en un buen lio la ayudante.
    Unas dos horas después de la llegada del sheriff, Laura se dirigía hacia la oficina. Confiaba en volver antes que su jefe, pero algo vio que hizo que su corazón se le detuviera. En la puerta de la oficina estaba el caballo del sheriff, Laura caminaba con mucha dificultad. El trasero le dolía terriblemente por los castigos recibidos los últimos días y el que el sheriff hubiera llegado antes de lo esperado, solamente podía significar una cosa, volvía a estar en problemas de nuevo, se preguntaba cómo podía ser tan estúpida y volver a estar en serios problemas. Entonces recordó que había dejado la puerta trasera abierta, sobándose con las dos manos el trasero de su ajustado pantalón se dirigió a parte de atrás de la oficina, esperaba poder entrar y fingir que estaba en la cuadra arreglando las caballerizas. Con sigilo abrió la puerta, entro, y se volvió lentamente para cerrarla de nuevo con mucha suavidad, para que las bisagras no chirriaran al cerrar la puerta. Entonces fue cuando se dio cuenta que alguien respiraba a sus espaldas, se giró asustada pensando que tenía a su jefe detrás de ella, pero para su sorpresa vio que la celda próxima estaba ocupada, le extraño, esa celda era la que solía ocupar ella cuando estaba de servicio, y ahora había alguien encerrada en ella. En la penumbra de la noche, no pudo reconocer a su ocupante. Miro la celda contigua que estaba vacía, procurando no hacer ruido se metió en ella. Se desnudó en un momento quitándose el chaleco, la blusa, el pantalón y estaba ya solo en bragas con una camisola fina, se iba a meter en la cama cuando al fondo de la celda vio como la brasa de un cigarrillo se iluminaba, alguien estaba fumando en esa celda, pudo ver vagamente el rostro congestionado por el enfado de su jefe, la brasa encendida del cigarrillo al aspirar de él, había iluminado levemente su cara. Asustada con sus ojos abiertos como platos, vio como la llama de una cerilla se encendía, en el movimiento de la llama vio que la acababa de encender en la suela de su bota el sheriff. En la mano izquierda tenía una lámpara de aceite, le prendió con la cerilla y luego con parsimonia puso el cristal de la lámpara, la celda se ilumino al completo. Laura se llevó sus manos a su trasero, no podía creer que tuviera tan mala suerte, allí al fondo de la celda, sentado en un banco de madera estaba su jefe, sobre su muslo derecho tenía el cepillo de baño de madera.
    .- Sheriff… puedo explicarlo…
    .- Como vas a explicar que las presas las hayas dejado solas, dime! O que hacia la puerta de atrás abierta! Que pretendías, facilitar a sus hermanas que las sacaran de sus celdas! Como vas a explicar eso? No te he ordenado esta mañana que para nada y por ningún motivo dejaras la oficina sola y sin vigilancia!!! Como tengo que decirte las cosas a ti? Es que no voy a poder abandonar esta oficina sin tener que preocuparme!!! Crees que si se escapan las presas, volveré a ser elegido sheriff. No!  Y si yo me quedo sin trabajo, a ti te despellejo el culo, entendido? Ven aquí, te voy a enseñar que me debes obedecer cuando te ordeno que te quedes en la oficina sin moverte de ella…
   .- Sheriff por favor… no me castigue de nuevo… El…el…me…duele…mucho…el…el…cepillo…noooo!
   .- No me hagas tener que ir a por ti!!! Ven aquí!!! Ponte sobre mis rodillas boca abajo, ya!!!
    Laura se fue acercando lentamente, con sus dos manos se frotaba el culo sobre sus bragas ahora bajo la luz de la lámpara se apreciaba su blancura, una sombra oscura apareció en su entrepierna y fue creciendo hasta desbordarse aquella humedad, hasta empapar por completo el fondillo de sus bragas blancas, pronto se vio descender por sus muslos, del pánico se estaba orinando encima, pronto se formó un charco bajo sus pies…
   .- Ooohhh! Sheriff, lo siento…
   .- No te da vergüenza mearte encima de las bragas? Ven aquí meona! Te voy a enseñar que no debes desobedecerme de nuevo! No vas a conseguir librarte de esta azotaina porque te hagas pis encima!!!
    El sheriff alargo su brazo agarrando a su desobediente ayudante por un brazo, tiro de ella, y la hizo tumbarse sobre su regazo, no tardando en caer sobre su trasero el cepillo con fuerza, la parte baja de su trasero cubierto por las bragas, se veía en un tono más oscurecido por la sombra de la orina, que aún seguía emanando de su entrepierna mojando el pantalón de su jefe. Que no dejaba de darle fuertes y muy sonoros azotes en el culo. Laura desde antes de ponerla sobre sus rodillas, por la vergüenza ya se había puesto a llorar, el haber mojado sus braguitas de orina por el miedo a ser castigada de nuevo, estaba tan avergonzada que se dejó dar aquella azotaina sin mostrar apenas resistencia, aunque su culo en llamas, la hacía retorcerse de dolor. Sus piernas no la obedecían agitándose como una posesa, intentaba librarse de aquella pesadilla, sus nalgas le ardían terriblemente, de su garganta brotaban gritos guturales a cada nuevo azote en el dolorido culo. Su jefe continuaba azotándole el trasero con el cepillo, estaba indignado por el comportamiento de su ayudante, y cada azote, parecía más duro que el anterior, la ira se estaba apoderando de él. Se detuvo un momento dejando el cepillo a su costado sobre el banco, cogió el elástico de la cinturilla de las bragas y se las bajo a los tobillos, cuando las tuvo ahí, se las acabo por sacar por completo, estaban muy mojadas por la orina y las lanzo al suelo con rabia. Entonces volvió a coger el cepillo, levanto su mano derecha en alto, entonces vio el estado lamentable de las nalgas de su ayudante, estaba completamente oscuro, estaba morado y azulado. Entonces se lamentó de haber sido tan severo con el cepillo, había dado a su ayudante varias azotainas severas en pocas horas, pero a pesar de ello sabía que debía castigarla más, no podía consentir aquel comportamiento de desobediencia y no cumplir con sus obligaciones en su trabajo. Volvió a dejar el cepillo sobre el banco, y siguió la azotaina de su desobediente ayudante con la mano. Ella apenas noto diferencia entre recibir la azotaina con el cepillo, o estar recibiendo ahora la azotaina con la mano. Le dolía tanto el culo, que la diferencia era imperceptible para ella. Al cabo de unos minutos Laura simplemente lloraba amargada, la azotaina no cesaba, su jefe continuaba azotándola sin pausa, aunque ya los azotes ya no eran tan duros, debería ser por el agotamiento de su jefe, pero seguía estando enfadado con ella, y no tenía en mente dejar de calentarle el culo, debía de enseñar a su ayudante de una vez por todas, que no podía consentirle su comportamiento por más tiempo. Al final el agotamiento hizo mella, y el ultimo azote cayó sobre el indefenso trasero, este estaba con un color rojo intenso, a pesar que sus nalgas, sobre todo el fondo de ellas, se las podía ver amoratadas.
    El sheriff dejo que su ayudante se incorporase de sus rodillas, esta, muy adolorida no podía ni acariciarse el culo, intento sobarselo pues sentía un picor horrible en el culo, pero las veces que lo intento, tuvo que separar sus manos de el. Sin apenas levantar sus pies del suelo, arrastrándolos y con su cuerpo encorvado consiguió llegar a su camastro, dejándose caer boca abajo sobre el llorando y sorbiéndose la nariz de los mocos que descendían de sus agujeros nasales.
    El sheriff salió de la celda alumbrándose con la lámpara, entonces vio como las ocupantes de las otras celdas estaban en pie agarradas a los barrotes de hierro de sus celdas. Penélope y Maggie Watson lloraban por lo que sus ojos habían contemplado, en otra de las celdas Melanie le miraba con los ojos inyectados en sangre por la ira que sentía hacia aquel hombre que había castigado de manera tan severa aquella mujer. Sin poder contenerse insulto aquel hombre indeseable…
    .- Bestia!!! Salvaje!!!
    .- Melanie! Gracias por tus piropos… Pero en cuanto amanezca y haya descansado unas horas, serás tú la que voy a castigar o crees, que te vas a librar de recibir una azotaina… Mira a tus hermanas, están llorando verdad… Ahora pregúntate por qué?  Pues en pocas horas tú, tendrás el trasero igual que ellas, y como mi ayudante… Si hiciera bien su trabajo, no me sería necesario el disciplinarla… Piensa en ello… Tú, eres la siguiente!!!
  
                         

          


domingo, 26 de marzo de 2017

EL ABUELO MATERNO Cap. 5

                                            EL ABUELO MATERNO   5
                     Sonia vive con sus tíos Ingrid y Williams Adams y sus primas
… Sonia se mantenía echada, sollozaba imperceptiblemente en el regazo de su tío, acababa de aprender que significaba la disciplina en la casa del hermano de su padre, ahora había sentido lo que su prima había sufrido cuando la administraban aquellas azotainas. Siendo una niña había visto en más de una ocasión como su prima Susana era castigada por su papa o por su mama, pero jamás había sido ella la castigada y ahora ya sabía lo que significaba estar bajo su tutela, a sus treinta y dos años lo acababa de averiguar, “vaya! Si lo estaba averiguando”.
     María y su madre Susana no habían perdido detalle alguno, de la reprimenda por haber sido expulsada de la universidad, los últimos días habían transcurrido relativamente tranquilos para ellas, llevaban casi una semana sin que sus traseros lamentaran una azotaina a manos de su padre o abuelo. Todo un record teniendo a su hija María en casa sobre todo desde que había vuelto de la universidad, con más ganas que nunca de verse sobre las rodillas del abuelo o abuela y de vivir las sensaciones de una azotaina en  su trasero, sentir como sus nalgas iban acumulando ese ardor en sus nalgas, como el disfrutar de caminar con su trasero inflamado por la azotaina, era toda una experta en meterse en líos desde que había vuelto, y lo que era mucho peor, una experta en meter a su madre en problemas.
     La pequeña María se las pintaba sola para meterse en problemas, pero era algo nuevo para ella ver como su prima Sonia la castigaba el abuelo, había despertado en ella su instinto de spankee. Había contemplado como Sonia había intentado huir de ser castigada y como su abuelo iba tras ella a buscarla, como la obligaba a soltarse de un mueble, para agarrarla de la cintura y la traía de nuevo bajo su brazo en volandas, María disfruto de la manera Sonia rogaba una y otra vez no ser castigada, era todo un espectáculo ver sus piernas como las agitaba y como se debatía forcejeando para librarse de las manos de su tío, luchaba alocadamente intentando escapar de nuevo, mientras su tío cargaba con ella de aquella manera, no solo eran las piernas, la falda del vestido al colgar su cuerpo hacia el suelo, por la manera que la llevaba sujeta su tío, se le  había levantado o descubierto su trasero, lo que dejaba a la vista las braguitas de algodón rosas con lunares verdes. Verle como las bragas cubrían todo su trasero, al ser estas de cintura alta, en una chiquilla como ella, podían ser habituales al ser aun considerada una niña, pero el ver como toda una mujer las llevaba como ella y que sus muslos abriéndose y cerrándose, y sobre todo el fondillo de sus braguitas que mantenían la parte intima cubierta, pero no ocultaba cierta zona, que en ese punto en concreto, se vislumbraba  un tono más oscuro, lo que hacía destacar en el color rosa de las bragas. Aquella humedad también María la sentía en su entrepierna en sus propias braguitas, y deducía su turbulenta mente que su mama debería tenerlas igual que ella. Cuando vio cómo su prima a la cual acababa de conocer, sobre las rodillas de su abuelo, pataleando de aquella manera, se veía ella así misma. Cuando la mano de su abuelo empezó la azotaina con ella, viendo cómo se agitaba el trasero de Sonia a cada azote sobre su trasero, María no pudo evitar deslizar su mano bajo su falda, e introducirla en el interior de sus braguitas, disimuladamente en el fondillo de sus braguitas se dibujaba como sus dedos se movían. De tanto en tanto juntaba sus rodillas para no ser descubierta, ya que la mesa era algo más alta de lo habitual, dada la altura de sus abuelos, también las sillas de largas patas y en contraste con su baja estatura, hacía que sus piernas colgaran, sus pies no alcanzaban el suelo, por lo cual alguien sentado en frente como su abuelo, no tendría dificultad en ver lo que hacía.
   María miraba a su madre, a su abuela y sobre todo a su abuelo, el cual estaba centrado en darle la azotaina en el culo de su sobrina Sonia. Sobre todo se fijaba en el rostro de su madre, Susana. La veía como suspiraba, aunque tenía su rostro tapado por su mano izquierda, la derecha la tenía bajo la mesa, era de suponer que madre e hija hacían diabluras con sus dedos, mientras de fondo se escuchaban los lamentos de su prima Sonia. No quitaban ambas el ojo del trasero de Sonia, como iba cambiando su tono de las sombras blancuzcas de la piel, a un tono rojo cada vez más intenso. Era la primera vez que disfrutaban viendo como otra chica era castigada, hasta ahora siempre o era la madre quien recibía castigo, por lo cual la hija sentía pena y lastima por su madre, o viceversa. En cambio, ahora no eran ellas quienes recibían estando tumbadas sobre las rodillas del abuelo o madre, o abuela y padre. Por lo que las dos estaban experimentando una sensación de estar disfrutando de alguna manera de aquella visión, aunque para María no significaba nada su prima pues era la primera vez que la veía en su vida, en cambio para Susana si había sentimientos de culpa, aunque en la falta por la cual estaba siendo castigada Sonia,  nada tenía que ver ella en esta ocasión.
     A las dos se les pudo ver en los ojos un brillo especial, cuando vieron como el abuelo le bajaba las bragas a Sonia, así de cómo estas eran bajadas hasta sus rodillas y ambas abrieron los ojos como platos al ver que la madre le entregaba aquel cepillo de madera, y como la abuela pasaba por detrás para situarse a la izquierda agachándose para sujetarle las manos a su prima, momento que con rapidez extrajeron sus manos de sus bragas, pues su abuela y madre las podría ver sorprendiéndolas infraganti a las dos. Suspiraron las dos aliviadas que no fueran pilladas con sus manos en el interior de sus braguitas, sobre todo el fondillo de sus bragas rosas con lunares verdes como las de Sonia, aunque la sombra de humedad era difícil de ocultar no fuera visto.
     Las dos hacían parpadear sus ojos y apretando los dientes cada vez que el pesado cepillo impactaba en el trasero de su prima, y como a cada azote, Sonia aullaba de dolor al sentir el cepillo en sus nalgas desnudas. Como de su garganta salían aquellos gritos de dolor, que se atropellaba uno con otro, dado la rapidez que el cepillo impactaba en el trasero, sin pausa, uno tras otro y a un ritmo que nunca habían visto. Ahora ambas observaban angustiadas de cómo se debatía Sonia sobre el regazo de su tío, como abría sus piernas y como las bragas ejercían un efecto resorte, el cual aunque estas se estiraban bastante, hacía que las piernas volvieran a cerrarse igual que un muelle. Se imaginaban lo mal que lo debía estar pasando, ellas habían sentido varias veces ese cepillo en sus traseros, pero ahora veían que el abuelo no se había empleado a fondo con ellas, en cambio con Sonia sí que le estaba dando duro de verdad.
   El tío había dejado de administrar el terrible castigo, pero mantenía aun a Sonia sobre el regazo echada. La tía le había soltado las manos y están raudas habían volado a sujetarse el culo, aunque simplemente las mantenía posadas sobre él, debía de dolerle mucho porque no se atrevía a sobarse el mismo. El color oscuro, un color que parecía negro, aunque de cerca se divisaba que era morado el color que tenía en sus nalgas severamente castigadas. La azotaina en sí, no había durado mucho tiempo, apenas unos minutos.
    Pasados unos minutos Sonia fue ayudada por su tía a levantarse, una vez de pie, el rostro de Sonia era un poema, todo él, congestionado con lágrimas descendiendo por sus mejillas una tras otra, tenía toda la cara mojada por ellas, de la comisura de sus labios salía saliva de lo mucho que había llorado e implorado que parase su tío de darle en el culo de aquella manera. Verla de pie entre las piernas de su tío, con el culo rojo como una amapola, teniendo la parte central de sus nalgas un tono más oscuro. Con sus manos posadas sobre el culo enrojecido e ardiente. Su tío con la mano derecha la acariciaba el muslo izquierdo cariñosamente, mientras la seguía regañando.
(Sr. Adams)  .- Espero que esto te sirva de lección desvergonzada! Como se puede ser tan imprudente  a tus treinta y dos años, toda una profesora como tú!!! Y que es  eso que agrediste al Decano! Como te atreviste a llevar las cosas hasta ese extremo, eh! Responde a tu tío! O quieres que te caliente el culo un poco más!!!
(Sonia)  .- Aaauuuuuchhh!!! Aaaaauuuchhh!  No… fue… así… tío! Fue sin querer. Alguien me agarro la mano, y me deje… Auuuch!! Llevar y abofetee. Pero me disculpe al instante, cuando le vi!!
(Sr. Adams)  .- Que no se vuelva a repetir, entendido?
(Sonia)  .- “Aaayeeesss”. Si tío, como tú digas.
(Sr. Adams)  .- Ahora sinvergüenza!! Vete aquel rincón tal y como estas, con las bragas en los tobillos, y ese culo a la vista de tus primas, así aprenderás que en esta casa tu edad no significa nada, para tu tía y para mí siempre serás la mocosa que hacías travesuras, con la diferencia que ahora se te va a calentar el trasero de firme cada vez que sea necesario, y no serán pocas veces. Créeme!!!
     Sollozando y con la dificultad añadida de andar a pasitos cortos por la traba de sus braguitas en los tobillos, además por una razón de peso. A cada paso que daba sus nalgas, sentía en ellas unos terribles pinchazos. Estas sensaciones no eran nuevas para ella, las había sentido hacia apenas quince días. Pero, esta vez había sido la azotaina más corta, pero mucho más intensa. Bueno, no resultaba ser igual que las que recibiera quince días atrás. Esta se la había dado su tío, el hermano de su padre, lo que era como decir que había sido castigada por su padre, además de ser sus tíos, era la ahijada de ellos, pues habían sido los padrinos en su bautizo. El castigo había resultado para ella un verdadero infierno, había pasado mucha vergüenza, solo con ir vestida de aquella manera tan infantil a sus treinta y dos años, ya le había resultado ser algo demoledor mentalmente. En la universidad cuando la castigaban estaba muy húmeda y mojaba sus braguitas de manera abundante. Ahora en cambio, se notaba húmeda pero no tanto como días atrás. Mientras permanecía en el rincón, rememoraba todo lo acontecido. Aun no se podía creer que hubiera salido huyendo como cuando era niña, y como se había comportado al ser cargada como un fardo, para ser conducida en donde su tío le había calentado el culo. La azotaina con la mano misma, le había resultado muy dolorosa cuando días atrás, habría disfrutado de estar sobre las rodillas de George o de John. O cuando le había bajado las bragas, había sido muy vergonzoso para ella que su tío se las bajase, como a una niña. Aunque ahora esos recuerdos le estaban devolviendo a sus primitivos instintos, pues ahora si sentía abundante humedad en su entrepierna, pues podía sentir como descendían unas gotas por el interior de sus muslos.
    Sonia escuchaba como hablaban sus tíos sobre ella, la televisión de fondo, y sus primas las podía ver que estaban sentadas aun en la mesa. Por el olor, pudo deducir que la cena ya estaba lista, lo que no sabía era si seguiría castigada o por el contrario la dejarían cenar, pues tenía mucho apetito.
(Sra. Adams)  .- Niñas!!! Id a lavaros las manos!!! Tú también Sonia! Ya te puedes subir las bragas y bajarte la falda.
(Susana)  .- Madre ya nos las hemos lavado antes de sentarnos.
(Sra. Adams)  .- No me hagáis repetíroslo dos veces!!!  Laváoslas bien! Luego ya hablare como vosotras dos, creéis que no os he visto, cochinas!!! O preferís que se lo cuente a tu padre?
      Susana y María se levantaron de sus sillas sin rechistar, y subieron arriba al baño. Mientras Sonia en el rincón se agacho para subirse las braguitas, con los correspondientes pinchazos en sus nalgas sobre todo al reincorporarse, y se pasó las braguitas muy lentamente por el trasero, una vez ajustadas en su cintura, dejo caer su falda. Y se dirigió hacia el baño como sus primas, pero para subir las escaleras se agarró a la baranda con su mano izquierda, mientras la derecha de acariciaba el culo sobre las bragas. Ya en el baño sus primas estaban las dos con las bragas bajadas cuando ella entro, se quedó sorprendida cuando las vio a las dos con toallitas de papel secando el fondillo de sus bragas, las dos las tenían muy mojadas.
(Sonia)  .- Que hacéis?
(María)  .- Es que no lo ves, tonta! Secarlas, para que ella no note nada cuando nos las revise antes de ir a la cama.
(Sonia)  .- La tía os revisa las braguitas antes de acostaros?
(Susana)  .- Al acostarnos y al levantarnos, y pobre de ti como vea que te has tocado durante la noche! Y ya nos va a dar de lo lindo, pues nos ha visto tocarnos cuando estabas recibiendo tu castigo! Perdona, prima! Pero ha sido superior a nuestras fuerzas! Era tan hermoso…
(Sonia)  .- Tranquilas! Ya veo que también os gusta que os calienten el culo, como…. A mí. Por eso he acabado aquí!
(Susana)  .- Como dices? Acaso has provocado la situación?
(Sonia)  .- Me guardareis el secreto? Si se llegara a enterar tu padre, entonces sería capaz de desollarme el culo!
(Susana)  .- Puedes estar tranquila, ya sabes que siempre he sabido guardar un secreto.
(Sonia)  .- Pues entre unas amigas y yo lo preparamos todo, arriesgue mucho la verdad. Me podría haber salido mal, pero contábamos que los de la junta de la universidad son unos carcamales y que todos votarían a favor de un castigo ejemplar.
(Sra. Adams)  .- Niñas!!! Como tenga que subir a buscaros, ya podéis ir preparando el culo!!!
(Susana)  .- Mejor será que bajemos y rápido! Mi madre no tiene mucha paciencia.
    Madre e hija se subieron las braguitas, y se lavaron rápidamente las manos, Sonia hizo lo propio, las tres salieron del baño casi a la carrera, cruzándose con la Sra. Adams al salir. Está levantando su pie hacia atrás, se sacó la zapatilla con destreza empuñándola por el talón y lanzando zapatillazos a los tres traseros, María se comportó como una heroína dejándose agarrar por la abuela, así Sonia pudo escapar de la zapatilla, Susana no tuvo tanta suerte, fue alcanzada por dos, tres, cuatro azotes en su culo, la cual impulsando su cuerpo hacia delante se libró del quinto por los pelos, la zapatilla rozo sus braguitas. En cambio María, fue cazada de un brazo y sujeta por él, le fue soltando zapatillazos todo el pasillo y obligada a bajar los escalones de la escalera a zapatillazo limpio, hasta que al sentarse a la mesa aun le alcanzo el último en el costado del muslo derecho. María se sentó con rapidez secándose las cuatro lágrimas que tenía en sus mejillas. La Sra. Adams paso por delante de Susana que se había sentado con rapidez en su silla, pero fue agarrada del lóbulo izquierdo de su oreja, y tirando de él, la hizo levantar de la silla, su madre arqueo la pierna izquierda hacia ese mismo lado, impulsando a su hija sobre la pierna y al vuelo, con una precisión insospechada, la cazó por la cintura al tiempo que con la misma mano levantaba la falda a Susana, y le empezó a dar alpargatazos en el culo por encima de las bragas.
(Sra. Adams)  .- Te has creído que te ibas a reír de tu madre? Ahora vas a ver lo que pasa cuando mama dice ir a lavaros rápido, es lavaros rápido!!! Lavaros rápido! Lavaros rápido! Lavaros rápido! Lavaros rápido! Lavaros rápido! Así aprenderás!!!
     Susana, apenas podía moverse por lo que todos los zapatillazos cayeron en la base de su trasero, donde más pica. Las bragas aunque le cubrían bien el culo, su madre había tirado de la cinturilla hacia arriba, con lo que los mofletes de sus nalgas quedaron al descubierto, al incrustarse sus braguitas entre las dos medias lunas, dejando el culo expuesto a la zapatilla. En apenas nada de tiempo, cuarenta buenos zapatillazos dieron de pleno en el culo, el cual cambio rápidamente de color, poniéndoselo colorado como los pétalos de una amapola. Cuando fue liberada sus manos se cubrieron el culo cogiéndose las nalgas y sobándose con fricción.
    Sonia observaba con los ojos abiertos lo que acababa de ver, y temió que le tocara el turno a ella, después de ver como su prima no se había librado. Aunque tenía la esperanza de que tener su culo muy dolorido por la azotaina que le acababan de dar, la libraría de más azotes. Entonces vio a su tía que rápidamente volteo la mesa yendo hacia ella, Sonia estaba por levantarse de la silla cuando noto como su silla era arrastrada hacia atrás, así fue apartada de la mesa unos dos metros, su tía la cogió de un brazo haciéndola levantarse, sin esperárselo, Sonia vio como la tía se sentaba en su silla, y ella era como aquel que dice, arrojada sobre sus rodillas, sintió como la falda era levantada dejando su culo al descubierto, y como luego introducía sus dedos en la cinturilla de sus bragas, y tiraba de estas hacia abajo. Sonia al sentir como en breve tendría el culo al descubierto, se llevó su mano derecha al culo, cogiendo la tela de sus bragas para tirar de ellas hacia arriba y cubrir su culo, ya que medio trasero había quedado al descubierto, la zapatilla impacto de lleno sobre su mano, la cual al sentir el impacto soltó la tela de algodón de sus bragas, estas volvieron  a ser bajadas de un tirón a sus rodillas, y la zapatilla empezó su danza.
(Sra. Adamas)  .- Que te has creído, desvergonzada!!! Ahora vas a ver, lo que es bueno!!! Como te atreves a subirte las bragas, si yo te las bajo es para enseñarte que en esta casa, si digo… Id a lavaros las manos, vas a lavarte y vuelves ipsofacta al momento!!! Ahora vas a ver sinvergüenza!!!
    La zapatilla caía sobre su ya muy dolorido trasero. Pero eso a su tía la traía sin cuidado alguno. La mano que sujetaba la zapatilla subía y bajaba a vertiginosa rapidez, Sonia se arqueaba sobre las rodillas de su tía, ladeaba su cuerpo intentando que la zapatilla no diera en su culo, algo que no sucedía. Los zapatillazos daban de pleno en su colorado trasero, al ladear su cintura, la zapatilla impactaba en su muslo, con lo que Sonia volvía a arquearse hacia el otro lado, lo cual la zapatilla le daba en el costado de su nalga, lo que resultaba muy doloroso, pero estaba dispuesta su tía a darle una buena azotaina en el culo a su sobrina. Como si llevara mucho tiempo con ganas de calentar a conciencia aquel trasero. Durante quince minutos le estuvo dando la azotaina, Sonia llego un momento que agotada ya no forcejeaba con su tía. Pero por ello no paraba de azotarla en el culo, y aun continuaría durante otros diez minutos más… Cuando por fin paro. Sonia no hacía más que llorar sin control, su tía la levanto de sus rodillas manteniéndola en pie, aun se llevaría cuatro fuertes zapatillazos más, en él más que colorado trasero. La tía movió la silla hacia adelante, al tiempo que colocaba a Sonia delante de la silla, pero siguió empujando la silla, lo cual hizo que Sonia se sentara al no poder evitar que la silla desplazara sus piernas hacia delante, y que su castigado culo, cayera por la fuerza de la inercia sobre la silla, el aullido de Sonia al sentir el contacto de sus nalgas en el asiento fue “Aaaaaauuuuyyyeeehh”.… Entonces se escuchó un ruido seco en el suelo, la Sra. Adams había dejado caer la zapatilla al suelo, y que esta cayera plana sobre el suelo, sobre la cual metió su pie y volviendo a levantar su pie hacia atrás, flexionando la rodilla hacia arriba metió un dedo de su mano derecha para así calzarse la zapatilla, que acababa de caldear tres traseros, uno de ellos dejándolo temblando a zapatillazos, el de Sonia…
    La cena transcurrió sin más novedades, que el ver como las chicas se removían de vez en cuando sobre sus sillas. La que peor lo paso fue Sonia, sus nalgas eran las más calientes y estaba sentada sobre su culo desnudo, sus bragas aun las tenía bajadas en sus tobillos, las veces que intento subírselas, fue regañada por su tía.
(Sra. Adams)  .- Deja quieto ese culo o quieres que me vuelva a sacar la zapatilla? Te molesta estar sentada y con el culo en contacto del asiento, a que es una silla muy especial? Así aprenderás!!! De estas sillas en la ciudad no las tenéis, pero aquí en el campo son muy necesarias para generar buena conducta a niñas como tú y tus primas, vas a descubrir lo molesto que es el mimbre en el trasero, sobre todo después de una buena zurra!!!
    Sonia a más tiempo permanecía sentada, más difícil le resultaba guardar la compostura. Deseaba poder levantarse de aquella silla, su tía decía la madera del asiento, más que madera era mimbre trenzado, lo cual parecía estar sentada sobre unas varillas y estas resultaban muy molestas. Era muy parecido a estar sentada sobre un hormiguero, lo cual hacia que el mimbre se le fuera clavando en sus nalgas desnudas,( Estas sillas tienen el asiento diseñado a cuatro aguas, el cual parte desde el exterior del asiento de sus cuatro vértices o laterales, a unirse en el centro, con una pendiente descendiente del 0,05%, el cual hace que sea muy cómoda al asentar el trasero perfectamente, algo que de tener esa zona delicada, puede resultar molesto en extremo ) el mover el culo, era mucho peor que estar quieta. Pero eso lo había descubierto demasiado tarde, quizás por ese motivo sus primas no las veía moverse tanto como ella, claramente debían de estar más acostumbradas, pero para ella era demasiado tarde para saberlo, lo había averiguado mientras  apoyaba sus manos en la silla y así aprovechaba para levantar su trasero, pero las estrías del mimbre había marcado su piel irritada, lo cual al cambiar de posición, había hecho que esas estrías del mimbre al cambiar la posición, le marcaba unas nuevas, donde antes ya estaba marcadas, lo cual le hacía que entre unas y otras, la piel parecía que le diera pequeños pellizcos  muy molestos.
    La cena termino levantándose de la mesa el matrimonio, pero a las chicas no les fue permitido levantarse de ellas, el tiempo transcurría y se acercaba la hora de acostarse. Sus traseros estaban más relajados, la inflamación de los mismos por la azotaina que recibiera cada una con la zapatilla, había menguado considerablemente para Susana y María, las dos se movían sobre las sillas con bastante calma y ya apenas notaban algo de ardor en sus culos, aparte que ellas llevaban sus bragas puestas, y ello era menos molesto a la hora de mover sus nalguitas. No así, para Sonia. Para ella aún era muy acuciante el estar sentada con sus nalgas desnudas, sobre aquel rudo asiento de mimbre. Aunque después del tiempo que llevaba sentada, su trasero estaba adormecido y solo cuando lo movía era cuando sentía que este era un nido de avispas bajo su trasero.
    La voz de la madre, la Sra. Adams se escuchó de fondo hablando con el marido. “voy a acostar a las pequeñas.” Luego se escucharon los pasos que venían desde el exterior, donde el matrimonio había salido al porche para tomar el fresco, después de una tarde muy movida para ambos adultos.
(Sra. Adams)  .- Bien niñas! Es la hora de irse a la cama! Primero tu María, vamos arriba! .- La Sra. Adams se presentó en el comedor. María abrió los ojos como platos, su abuela la esperaba con la mano izquierda extendida, esperando que María fuese hacia ella y le diese la mano para conducirla a su habitación, pero en la izquierda llevaba el cepillo de baño de madera.-. Vamos tesoro! A la cama que ya es la hora de acostarte. Vosotras esperad aquí sin moveros, en breve vengo a por vosotras…
     Sonia en la compañía de su prima vieron como la tía se llevaba a la pequeña María de la mano, escaleras arriba. Miraba hacia ellas al tiempo que subían las escaleras, su rostro de temor a lo que iba acontecer, pues con la mano libre se acariciaba el culito por encima de sus braguitas. Ambas la vieron desaparecer con sus miradas de sorpresa, no pasaría mucho cuando el cepillo empezó a sentirse con su característico sonido procedente de la habitación de María. A los pocos azotes, era los aullidos de dolor lo que escuchaban. Luego vino el silencio. Poco después vieron de nuevo aparecer a la Madre, ya que con una seña, hizo que Susana se levantara y fuera hacia las escaleras, se levantó de la silla y con las dos manos se acariciaba el trasero sobre sus braguitas rosas de algodón con lunares verdes, mientras andaba hacia las escaleras, al igual que con su hija María desaparecieron en el piso de arriba a la vista de Sonia. Igual que anteriormente pronto se escucharon sonidos de azotes, y poco después era Susana a quien se la escuchaba llorar. La tía volvió aparecer en el rellano de la escalera, claramente ahora se dirigía a Sonia su sobrina, está la ver que la esperaba arriba se levantó de la silla, corriéndola hacia atrás para separarla de la mesa. Se acarició sus desnudas nalgas, y recordó que sus bragas, las tenía bajadas en sus tobillos, se agacho para coger el elástico de la cinturilla y se las subió lentamente. Una vez ajustadas a su cintura, se dirigió con lentitud hacia las escaleras. Su tía la aguardaba arriba, y cuando estuvo a su lado la agarro de la mano derecha, y la llevo hacia el final del rellano donde estaba la habitación asignada a Sonia. Miraba a su tía mientras caminaban, en silencio entraron en la habitación.
(Sra. Adams)  .- Ahora vas a aprender que en esta casa la disciplina es muy importante, el hecho que te hayan expulsado de la universidad te va a pasar factura durante unos días, tu tío está muy disgustado contigo, Sonia! Y no va a perdonarte esta falta de comportamiento fácilmente, ven que te quite tu vestido. Bien así nada más en bragas y camiseta estas, bien para acostarte. No temas, a ti no te voy a dar una azotaina con el cepillo, tus primas han recibido cada una por ser unas cochinas, y tocarse donde, no deben cuando tu tío te ha castigado esta tarde. Metete en la cama y descansa, mañana será un día duro para ti. Buenas noches.

      Amaneció un nuevo día, Sonia apenas había podido dormir por las sensaciones vividas. “Mañana será un día duro para ti…” Esas últimas palabras de su tía la noche anterior no la habían dejado dormir, pensando a que se referiría… Sonia miro el reloj, eran las siete y media de la mañana. En el piso de abajo hacia rato que se escuchaban pasos, de aquí para allá. Por el pasillo también se escucharon pasos, se escuchaba abrir una puerta y luego cerrarla. Y el sonido de pasos volvía. Sonia, tenía unas necesidades muy acuciantes de ir al servicio, pero por miedo no se atrevía a levantarse e ir al servicio sola. Recordaba como para acostarse la tía había ido una tras otra a buscarlas y llevarlas a la cama. Solamente había que pensar un poco, y sumar dos y dos, para saber que levantarse y salir sola, podía tener graves consecuencias. Por ese temor, prefirió esperar un poco más de tiempo. Volvió a escuchar nuevos pasos en el pasillo, esta vez se detuvieron ante la puerta de su habitación. Su puerta se abrió…
(Sra. Adams)  .- Vamos Sonia! Querrás ir al servicio verdad. Vamos!
      Sonia, retiro las sabanas y a pesar de las molestias de su trasero, se levantó con rapidez para ir al servicio. Salió por la puerta a paso ligero, tenía ganas de evacuar. Entro al servicio y cuando fue a cerrar la puerta se encontró que su tía la seguía entrando con ella, sin decirle nada, tiro de ella poniéndola bajo su brazo izquierdo y le bajo las bragas, la soltó y le saco la camiseta, dejándola como vino al mundo.
     Avergonzada se sentó en la taza hacer sus necesidades, tener que hacerlas en presencia de su tía era muy humillante para ella, pero el día anterior ya se lo dejo claro. Las cosas no habían hecho más que comenzar, poco después sufrió otra degradante acción, el ser secada su zona intima, y limpiado su culito después de haber evacuado. Y no todo había acabado, momentos después era bañada en la bañera, la cual ya estaba preparada para ella. Luego envuelta en una toalla fue conducida de nuevo a la habitación. Tener que permanecer impasible mientras era manoseada al pasar la toalla para secarla. Luego vio cómo su tía se dirigía a la cómoda, y extraía una camiseta limpia y unas bragas. Ser vestida como si tuviera seis años no era de su agrado, pero nada podía hacer para evitarlo. Le puso la camiseta sin ponerle un sujetador, y luego le hizo pasar los pies por las perneras de las bragas, y lentamente se las subió ajustándoselas a su cintura, eran unas bonitas bragas de algodón blancas con dibujitos de pequeños arbustos. Luego la hizo sentar en la cama para ponerle unos calcetines blancos, así la dejo, para dirigirse al armario ropero, y extraer una blusa blanca, además de una falda a cuadros tableada de colores comprendidos entre grises a tonos más oscuros de grises más claros. En pocos minutos estuvo vestida, al mirarse al espejo era como haberle quitado diez o quince años de encima. Con la blusa blanca y aquella corta faldita, podía verse así misma sus braguitas, con poco que se inclinara un poco, era muy similar al vestido que llevase el día anterior. Aquello comenzaba a ser su peor pesadilla, que más podía suceder…   
(Sra. Adams)  .- Espera en tu habitación. En breve vendrá tu tío a darte los buenos días, y podrás bajar a desayunar…
    Que pretenderían ahora se preguntaba Sonia. Se sentó en la cama a esperar, pero al hacerlo se recordó de la azotaina del día anterior al posar su trasero en la cama. Con lo que prefirió tumbarse de costado. En esa posición la falda descubría su trasero  y así,  sus braguitas blancas quedaron plenamente visibles con aquellos dibujitos de arbustos en relieve color verde. Mientras permanecía esperando así de costado echada en la cama con las piernas flexionadas, su mano izquierda se posó sobre su trasero, con la palma de su mano se acariciaba a círculos, siempre desde niña le había gustado el tacto de esas bragas de algodón, por ese motivo las seguía utilizando a sus treinta y dos años, quizás fuera algo fetichista de esa prenda. Se preguntaba cuanto iba a tardar su tío en ir a darle los buenos días, su estómago empezaba a dar retortijones al estar vacío.
    En aquel momento entraba por la puerta su tío, al verlo se reincorporo quedando sentada, él se sentó a su lado, a su izquierda.
(Sr. Adams)  .- Buenos días Sonia, que tal has dormido? Bien! No te molestan tus posaderas?
(Sonia)  .- He dormido bien gracias. No gracias a ti. Y sí, me molesta mi culo si es lo que quieres saber…
(Sr. Adams)  .- Ser arrogante no es ni el momento, ni la circunstancia adecuada…
(Sonia)  .- Ah! No es el momento? Yo creo que si lo es. Quien te crees que eres para tratarme así, tengo treinta y dos años, ya no soy la chiquilla que debas unos azotes y luego llamabas a mi padre para que me castigase por mi mal comportamiento, lo sabes? Ya no soy una niña!!! Hace años que soy independiente, mucho antes de fallecer mis padres y ellos no me trataban así, cuando suspendía alguna asignatura en la universidad o simplemente tenía un problema.
(Sr. Adams)  .- Tienes mucha razón al decir que eres una mujer independiente, que ya no eres ninguna niña. Solo hay que mirarte para saber que tu cuerpo es el de una mujer adulta, durante años has vivido sin ningún problema, tus padres siempre te alababan cuando hablaban de su niña. Estaban muy orgullosos de ti, así de lo que habías conseguido en tu vida gracias a tu carrera, pero ahora estarían muy decepcionados de su niña. Crees que me gusta tener que castigarte hasta ponerte el culo morado, crees que estoy disfrutando con esto? Eres mi sobrina preferida y única. Te he tenido en mis brazos cuando eras recién nacida, y si, de niña eras muy traviesa además de muy rebelde, respondías de muy malas maneras, por eso era necesario llevarte derecha y darte unos azotes cuando era necesario. Pero créeme, no me gusta tener que ser así contigo. Con mi hija es distinto, ella disfruta cuando se le calienta el culo, siempre lo hemos sabido su madre y yo. Y María es igual que su madre, idéntica a ella. Ellas no creo,  que sospechen que lo sabemos, pero algo ha sucedido estos días.  Sabes, la presidenta de la junta de accionistas de la universidad, la señora Parrish, la conoces verdad? Sabías que fue la novia de tu abuelo cuando iban al colegio, un amor de adolescentes, han sido muy buenos amigos desde entonces, por esa amistad pequeña, tú fuiste admitida en esa universidad porque ella movió los hilos necesarios. Sabías que ella es mi madrina? Siempre hemos estado en contacto y nos tenía informados sobre cómo le iba a nuestra pequeña Sonia Adams, no tenías idea verdad?  Fue una noticia muy desagradable saber que mi sobrinita se había metido en líos a sus treinta y dos años, me comunico la posibilidad de que tuvieras una salida airosa de ese problema, pero que te resultaría muy desagradable. Lógicamente me puso al corriente de esa posibilidad y tu tía y yo mismo decidimos que sería lo mejor, además nadie se había muerto por haber recibido una azotaina en el culo. Pero las cosas cambiaron en unos días, mi madrina me volvió a llamar. Se me encogió el corazón al saber que todo podía ser una maniobra de mi sobrina, para ciertos deseos morbosos. Vaya! Quien me iba a decir que mi sobrina, iba a organizar una comedia con dos de sus alumnas predilectas, las cuales se habían hecho amigas íntimas. Una intimidad que había llegado a un término insospechable para todos, y que habían ideado una macabra idea que les podía haber salido muy mal, pero tuvieron suerte, las cosas les salieron bien, quizás lo que no se esperaban era que un Director descubriera por casualidad unas cintas de video, y que dichas cintas de video revelaban algo muy turbio, quieres que siga refiriéndome a ello, o acabamos con esto de una vez? De mi hija, bueno era de esperar. Pero de mi sobrina, fue decepcionante la noticia, deseas añadir algo?
(Sonia)  .- Tío… yo… no tengo palabras… no se… como sucedió…
(Sr. Adams)  .- Cuando llamo el Decano Lewiston, quedo claro que se me presentaba la oportunidad de hacerte entender tu gravísimo error, por ese motivo acepte encantado de hacerme tu Tutor Disciplinario, y poder tenerte en mi casa. En esta casa vas aprender que con los Adams, no se debe jugar. Además de que vas a estar castigada de manera indefinida en esta casa, hasta que yo o tu tía creamos que te has reformado, por ese motivo estarás en esta casa bajo nuestras normas. Aceptas ser disciplinada por nosotros? Ya ves, te damos la oportunidad de que decidas, pero si te quedas en esta casa, estarás bajo nuestra tutela sin ninguna posibilidad de abandonarla, hasta ser revisada de nuevo con otra conversación como la de hoy, eso será dentro de un año, a partir de hoy. Te quedas o te vas de esta casa? tú decides?
    Para Sonia se le acababa de abrir el suelo a sus pies, en el cual un precipicio sin fondo visible no era un buen presagio. Después de conocer que sus tíos conocían la verdad sobre su hija y nieta, le dejaba claro que todo lo que acontecía en aquella casa, no era nada habitual. Su tío le acababa de dejar claro que aunque fuera su sobrina, para ella iba a ser un Tutor Disciplinario, en otras palabras, iba a ser su spanker. Y su tía lo propio pero en mujer. Era una oportunidad de vivir lo que desde que descubriera que era una spankee, lo que siempre había deseado, vivir bajo la estricta disciplina de un hogar. Que spankee no ha soñado con ello alguna vez. Y ahora lo tenía al alcance de su mano, y no tendría ninguna posibilidad de librarse de cómo fuera tratada hasta dentro de un año, que le volverían a dejar la posibilidad de decisión. Eso de no tener capacidad de decisión también le atraía la idea, saber que podía ser castigada sin remisión posible, lo cual significaría que no tendría más alternativa que afrontar su suerte, eso también estaba dentro de lo que ella había fantaseado muchas veces en sus pensamientos.
(Sonia)  .- Acep… Acepto tío.
(Sr. Adams)  .- Bien mi adorable sobrinita. Ahora debes conocer tus normas en esta casa! Son muy simples:   Ya te habrás dado cuenta cómo vas vestida, mientras no te ganes favores por buena conducta, será así como vayas vestida, tendrás un día libre para salir normalmente el Domingo, y tendrás un estricto horario de llegada, siempre iras acompañada al servicio, si tu conducta es la adecuada, podrás asearte sola, ante cualquier falta, volverás al trato inicial, excepto circunstancias especiales, tendrás tareas según tu disciplina mejore, o castigos como tareas, si no se te dan instrucciones, si debes salir de casa al pueblo, saldrás con la vestimenta que lleves en la casa, recibirás castigos de mantenimiento por uno o varios días, según sean tus faltas, etc… etc… Debo añadir que en estos momentos debido a tu expulsión de la universidad, estas bajo esta última norma de castigo de mantenimiento, por tiempo indefinido o cambie tu conducta, recibirás una azotaina al levantarte, otra a media tarde, y otra al acostarte. Estas serán independientemente de las azotainas que te puedas ganar durante el día, además se te efectuaran revisiones periódicas de tu higiene, además durante los castigos de mantenimiento, te serán puestas dos inyecciones de suero fisiológico inocuo al día que te harán tener muy presente porque eres castigada, ya que serán arduamente dolorosas, ya que el suero utilizado es muy doloroso durante horas su efecto.  Ahora ponte sobre mis rodillas, Sonia!
      Sonia aún estaba encajando todo lo que le acababa de referir, pero ponerse ella sobre las rodillas para recibir una azotaina, le daba mucha vergüenza hacerlo. Pero su tío no tenía la más mínima intención de esperar, pasando su mano derecha por la espalda de Sonia, la atrajo hacia el, al tiempo que la colocaba sobre sus muslos. Su mano subió desde sus pantorrillas, pasando por sus muslos, llegando a su trasero, y así pasando la mano su faldita de cuadros grises a tonos oscuros, con tonos grises más claros fue retirada colocándola sobre su espalda, la misma mano no tardo en iniciar su palmear sobre el trasero revestido por aquellas bragas blancas de algodón con arbustos como dibujitos minúsculos en relieve. El calor de los azotes enseguida hizo que su trasero se fuera caldeando y subiendo su temperatura. Aun con dolor de la azotaina del día anterior, sus caderas pronto empezaron a debatirse contoneándose a un lado y a otro, sus piernas no tardaron en dar pataletas en el aire, su mano izquierda quedaba trabada bajo su cuerpo, mientras la derecha se había cubierto el trasero varias veces, acabando siendo doblada sobre su espalda a la altura de su cintura. Sonia apretaba los dientes, no deseaba ponerse a llorar demasiado fácilmente, pero su aguante cada azote en sus nalgas le hacía estremecer de su intenso ardor en sus nalgas. Hubiera aguantado aún más sin llorar, pero su spanker eso también él lo sabía, por ello decidió que había llegado el momento de liberarla de la fuerza de su voluntad, soltando su mano derecha, la cual no tardo en cubrirse el trasero con ella cogiéndose y apretándose la nalga derecha que resultaba más fácil sobarse. Sonia sintió como las dos manos de su tío, agarraban el elástico de la cinturilla de sus bragas, y como sin poder apenas retenerlas, sus bragas fueron bajadas a medio muslo, su mano derecha fue de nuevo sujetada a su espalda por la fuerte mano izquierda de su tío, mientras la derecha volvía a azotarle el culo ahora con más firmeza y rapidez, no aguanto! Sonia no aguanto apenas unos azotes más, que sin evitarlo el intenso ardor  que emanaba de sus nalgas la hicieran desesperar y patalear más frenéticamente sus piernas, sus lágrimas no tardaron en brotar de sus ojos, y el contoneo de sus caderas era más pronunciado, pero nada logro con ello, solamente que los azotes arreciaran con más ímpetu sobre su culo ahora ya, descubierto de la fina y ligera protección de sus bragas. La azotaina aún se prolongaría durante varios minutos, que a ella le parecerían horas dado aquel ardor era como fuego en un horno de leña de un panadero. Poco después solamente los lamentos de Sonia era lo que se escuchaba en la habitación, aun permanecía echada sobre el regazo de su tío. Entonces apareció por la puerta su tía con una bata blanca, en las manos llevaba una bandeja de aluminio. La puso a la altura de su marido, este cogió una botellita de cristal del tamaño algo más alta que un dedal de costura, la agito varias veces, volviendo a coger algo de la bandeja, una jeringa envasada en una bolsa de plástico envasada al vacío, rompió la bolsa y extrajo la jeringa. De otra bolsa más pequeña igualmente envasada al vacío, extrajo sin tocarla una aguja fina y larga, la cual fue puesta en la jeringa, entonces clavo la aguja en la botellita, que no llevaba tapón, pero si una tapa blanda para ser todo muy seguro en su manejo, el líquido transparente fue entrando a la jeringa, una vez entrada la cantidad requerida, extrajo la aguja, poniéndola mirando al techo, apretó la base presionando, hasta que el líquido salió fluido por la aguja. Entonces cogió un trozo de algodón, que humedeció en alcohol, acto seguido lo puso sobre la nalga izquierda de Sonia, el alcohol humedeció trazando círculos pequeños para desinfectar la zona, ella se estremeció al sentir como le escocia la piel en esa zona, entonces fue cuando ella se percató de que iba a suceder, se quedó quieta y tenso su culo, pero unas palmaditas hicieron relajar, el pinchazo fue inmediato, la aguja entro en la nalga entera, y el líquido fue inyectado en la nalga, una vez inyectado todo, extrajo la aguja poniendo el algodón con alcohol de nuevo en el lugar que había entrado la aguja. Dos minutos después, sucedía lo mismo en la nalga derecha, Sonia lloraba desconsoladamente, le había dolido muchísimo la inyección, pero después de la azotaina recibida, no había deseado empeorar su situación resistiéndose a que le pusieran las dos inyecciones, una en cada nalga, en la derecha e la izquierda.