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jueves, julio 04, 2019

EL CASO DE LAS AMAPOLAS Capitulo 7



                                     EL  CASO  DE  LAS  AMAPOLAS    Capitulo  7


      Lady Margaret con la mirada clavada al suelo no tenía el valor suficiente de mirar a su izquierda, donde continuaba sentado en la silla el Sr. Charlton, sabiéndose observada por él.  Jamás hubiera imaginado que pudiera pasar tanta vergüenza, como en esos momentos.   Frente a ella veía los pies del Sr. Fiscal, dada la escasa distancia sin levantar la mirada podía ver de manera borrosa la figura del Fiscal, sentado en el sofá, con aquella mirada siempre altiva  sin mostrar expresión alguna, así como  el claro desplante hacia ella con mirada fría , como retándola a responder de forma brusca sin pensar dada su frustración, que en esos instantes al tener doloridas sus esplendidas nalgas, pudiera hacerla exasperarse de orgullo ultrajado y  contestar de malas maneras, lo que automáticamente habría supuesto para ella dada su situación, a ser colocada de nuevo sobre las rodillas del Sr. Charlton, recibiendo de nuevo una azotaina.
       Lady Margaret siempre se había mostrado ante todos, como una mujer segura de sí misma, con su mirada altiva ante cualquier circunstancia.  Pero la belleza de su rostro mostraba en esas situaciones, una imagen dulce, cariñosa, simpática, la cual hacia que su sonrisa aunque estuviera enfadada, no fuera desvelada por quien la observase, podían apreciar su mirada altiva de desplante, pero su rostro angelical siempre mostraba en el peor de los momentos aquella calidez que emanaba del rostro, lo cual dificultaba que pudieran saber cuál era su estado real de ánimo.
      Pero en esos instantes aquella cálida simpatía habitual en ella, como la dulzura de su rostro, no reflejaba nada, solamente dejaba claramente ante las miradas, el dolor intenso que sentía en su castigado trasero.  Dada su educación refinada en la academia, a pesar del fuego que la abrasaba sus doloridas nalgas, y que en ellas sentía unos pinchazos horribles, uniéndose a un intenso picor deseando poder sobarse el culo con fricción.  En esos momentos ese era su mayor deseo, poder llevarse sus manos al trasero para acariciarse, para reducir si fuera posible aquel intenso dolor.
     Era una mujer orgullosa de sí misma, y estaba educada así como su formación, para saber comportarse en todo momento, aunque las circunstancias fueran complicadas para ella, como en la difícil situación que se encontraba.  El que estuviera viendo de manera borrosa la figura del anfitrión el Sr. Fiscal, centrándose en sí misma, logro serenarse llevándose su mano derecha a sus ojos, pues claramente su visión borrosa era debido a sus lágrimas, mostrándose lo más segura de sí misma que le fue posible, con el dedo índice lo paso bajo el parpado inferior de su ojo izquierdo en primer lugar, con la gema de este, secándose las lágrimas, luego con el lateral del mismo dedo, lo paso por el derecho.   Ahora podía ver claramente al Sr. Fiscal General, bajando su mano derecha la coloco sobre su cadera posándola delicadamente, al igual que su mano izquierda.  Mostrándose lo más altiva que le fue posible, así como relajando las facciones de su rostro, no logrando disimular el intenso dolor en su trasero, pero completamente enderezando su cuerpo, se apreciaba su firmeza en no dejarse influenciar por el fuego intenso en el culo dolorido.
(Lady Margaret)  -. Señor…Fiscal…General… Me da usted su permiso para retirarme?
       El Fiscal asintió con la cabeza haciendo un movimiento afirmativo, observándola fijamente a los ojos.  Viendo en ella, que era toda una mujer con serenidad, como su orgullo profesional de Institutriz, demostrando que sabía comportarse como tal.
      A Lady Margaret anteriormente ya había recibido de labios del mismo Fiscal, dándole autorización de retirarse a su habitación.  Pero Lady Margaret era una mujer muy segura de sí misma, como también siempre habíase mostrado altiva, como muy profesional. No estaba dispuesta a mostrarse débil ante las circunstancias, siempre había demostrado que su gran profesionalidad, como sus excelentes referencias laborales. No estaba dispuesta a mostrar debilidad alguna, por lo cual, reuniendo valor y renovadas fuerzas de ánimo, pidió educadamente autorización de retirarse.  Recibiendo como respuesta un significativo gesto de asentimiento por parte del Sr. Fiscal, echo que reafirmo en ella el saber demostrar su entereza, quedando demostrada que no se había afligido por la situación, aceptando positivamente el haberle sido aplicado un severo correctivo. 
      Aunque al girar su cuerpo sobre sus pies con orgullo, ante su mirada aparecieron las hijas del Sr. Fiscal, toda su entereza demostrada hacia tan solo unos instantes, se vio hundida en si misma, ante la vergüenza al ver a las chicas las cuales eran sus alumnas, habiéndolas disciplinado en varias ocasiones, y ahora se avergonzaba al haber sido ella la que fue disciplinada ante ellas con un severo correctivo. En sus pupilas volvieron a aparecer nuevas lágrimas, aunque estas eran debidas a la vergüenza que sentía. Hacia tan solo unos instantes, se había mostrado segura de sí misma, incluso se había olvidado estar de cintura hacia abajo en bragas ante dos caballeros, en cambio ahora  volvía a verse desnuda y sin poder ponerse la falda para cubrir su desnudez, pues dicha prenda la sostenía Vanessa sobre sus manos a escasos metros de ella.
     Avanzo esos tres o cuatro pasos que la separaban de la muchacha, al estar frente a ella, Vanessa  la miró a los ojos consternada, mirada que fue correspondida por Lady Margaret, cruzándose ambas miradas unos segundos. En los ojos de Vanessa pudo ver el terror en ellos, pues desde su posición había presenciado la terrible azotaina que ella acababa de recibir, y ese terror se reflejaba no solamente en sus ojos, si no, también en como temblaba su cuerpo como un flan, pues no debió resultar para la joven detective una visión agradable.  Lady Margaret había presenciado la entrada al salón de las tres chicas, observándolas con una mirada fría al ver sus andares, característicos después de haber sido castigadas, al pasar por delante de la mesa, sus sospechas fueron reafirmadas al observar como sus cortas faldas, en el vaivén de sus pasos, estas se levantaban con la leve brisa dejando a plena vista sus colorados traseros, color que era visualizado ya que las perneras de sus braguitas no cubrían sus nalgas inflamadas, dejando entrever claramente que sus nalgas se podían ver con tonos morados.
     Vanessa la miraba consternada, por lo que fue incapaz de entregarle la falda, siendo la misma Lady Margaret quien la recogió de sus manos, sosteniendo la falda doblada sobre la palma de su mano derecha, mientras con la izquierda acariciaba cariñosamente la mejilla derecha de Vanessa, la cual ante aquella caricia dulce, dejo su cuerpo de temblar. Lady Margaret dibujo una forzada sonrisa en sus labios, mientras miraba a la joven, luego su mirada se posó en las hijas del Fiscal, y girando su cabeza ligeramente miro hacia las otras dos chicas, que se mostraban inquietas sobre el asiento de sus sillas, las miro con una mirada dulce, y continuando sobre sus pasos se dirigió hacia la salida del salón. Sus andares no pasaron desapercibidos, pues meneaba sus caderas ligeramente a cada paso que daba, dando una impresión errónea de sus vaivenes de  caderas, pues no eran por coquetería como habría podido pensarse, si no, por el intenso fuego que sentía en su trasero, el cual intentaba disimular sin éxito, pero su orgullo la hizo caminar lo más altiva posible, aunque interiormente su deseo era el llevarse sus manos al culo y sobárselo con fricción.
      Lady Margaret mientras caminaba hacia la salida, podía sentir como sus nalgas tremendamente escocidas tras la azotaina, las notaba más pesadas de lo habitual, dada la inflamación de su trasero tras el haber sido castigada. Podía notar como su trasero dolorido, sentía la sensación de clara pesadez, sus nalgas se le habían inflamado de tal manera, que podía claramente sentir como las bragas la apretaban el trasero, así como a cada paso que daba, el enorme picor concentrado bajo sus braguitas, aumentaba considerablemente  sintiendo una sensación muy molesta debido muy posiblemente al encaje.
      En ese instante le vino a la memoria cuando ingreso a la academia para señoritas, y en aquella etapa de su vida era castigada con relativa frecuencia   y lo molestas que resultaban las bragas de algodón que estaban obligadas  a usar. Pero de aquellos recuerdos en general le vino a su mente un suceso que ocurrió a punto de acabar sus estudios, y que la marcaria de por vida.  Pues su cuerpo se estremecía solo de recordar.  Sentía la sensación de llevar en el interior de sus braguitas, papel de lijar de número más alto o más rugoso, pues le rascaba en sus doloridas nalgas siendo una sensación muy molesta.  En cambio en esos instantes, sentía como sus bragas de encaje negro resultaba ser muchísimo más molestas, era una sensación como el llevar unas plantas de ortigas colocadas entre sus castigadas nalgas y sus braguitas, resultando una sensación de lo más horrible.
      …Una vez en la academia católica de señoritas, cursando los estudios de preparación para hacerse institutriz, ella estaba con sus compañeras de habitación.  Sus tres amigas que le hacían compañía, eran las futuras  Sra. Ingrid Adams, la Sra. Myers y la Sra. Miller eran sus amigas inseparables.  Recordaba que habían sido las tres castigadas con una severa azotaina, al ser sorprendidas copiando en un examen y ella se había librado de aquel castigo al no ser descubierta, pues ella era la portadora de la chuleta que fueron sorprendidas sus amigas, pero ella se libró al no escribir  copiando tal y como estaba descrito en la chuleta, en cambio sus amigas lo habían copiado tal cual, por lo que en sus exámenes estaba escrito el mismo contenido.
     … Una vez en la habitación, las tres se habían bajado las bragas mostrándose el culo,  presumiendo una de otra, a ver  cuál de ellas lo tenía más colorado,  se acariciaban  sobándose el culo sin reparo alguno presumiendo entre ellas, mientras Margaret las observaba  echada en su cama, se había bajado las bragas hasta medio muslo y se estaba acariciando descaradamente ante sus amigas, acabando las cuatro en la cama acariciándose sexualmente la una a la otra, las cuatro estaban tan enfrascadas en sus quehaceres, que ninguna se percató que se abría la puerta, siendo sorprendidas infraganti con los dedos en sus sexos y bien humedecidos de sus fluidos.   En la misma habitación fueron castigadas las cuatro, y obligadas después a pasar por la vergüenza de ser conducidas solamente en ropa interior,  aun llevando sus bragas bajadas a la altura de las rodillas por  los pasillos de la academia, ante sus compañeras y otras monjas que las veían pasar acariciándose el colorado trasero,  hasta el despacho de la rectora, la cual ya había sido avisada de antemano,  esperándolas con la hermana  María otra de las monjas que habían en la academia y encargada de los jardines, como de la huerta, pero las que tenían más disposición y responsabilidad  hacia las alumnas era la hermana  Isabel, la cocinera. La encargada del comedor  la hermana  Margarita encargada de controlar a las alumnas, asegurándose que sus platos quedaran limpios sin restos de comida, en las habitaciones como celadora y encargada de controlar y disciplinar a las chicas  estaba la hermana  Teresa. 
     …La rectora la llamaban madre Victoria,  las aguardaba en su despacho acompañada por la hermana María, cuando las chicas entraron en el despacho  con lágrimas en sus pupilas y  sus traseros en llamas, tras la severa azotaina que les había dado la hermana Teresa, la celadora de las habitaciones.   El regaño por la rectora fue el más grande que habían recibido en sus vidas, para colmo de sus desdichas volvieron a ser castigadas de nuevo por la rectora con la vara, dejándoles sus traseros casi en carne viva.   De penitencia para que no volvieran a reincidir de nuevo, la hermana  María por orden de la rectora, había  recolectado unas plantas de ortigas que había recogido de las orillas del rio, una a una les fueron colocando las plantas de ortigas, en sus muy doloridos traseros, así  como en su entrepierna y subido las bragas para mantener bien sujetas las plantas de ortigas, fue el castigo más severo que recibieron, pues durante una semana fueron obligadas a llevar bajo sus bragas las plantas de ortigas, así como una azotaina tres veces al día.
     …Por la mañana al levantarse de la cama, poniéndoles seguidamente las plantas de ortigas para  acudir a sus clases. Después de comer se las retiraban para dormir la siesta, y luego recibían su segunda azotaina y se le volvían a colocar las plantas de ortigas, al acostarse se las retiraban para dormir, no sin antes darles la tercera azotaina antes de meterse en la cama.  Su experiencia fue la más terrorífica que había vivido en su vida.    Pues ese recuerdo tan doloroso como molesto, era similar al llevar las bragas de encaje, la sensación que sentía en sus maltrechas nalgas era el mismo.   Recordando aquellos momentos vividos, nada más salir del salón estando fuera de las posibles miradas,  se apoyó  con su espalda en la pared del vestíbulo al pie de las escaleras, y como no la podían ver, sus manos se acariciaban el culo por encima de sus braguitas negras de encaje, dejando caer al suelo la falda, mientras en su mente recordaba aquellos momentos en la academia de señoritas, sentía la humedad en el fondillo de sus braguitas, hacía años que no era castigada por su cobardía a provocar un motivo para ser castigada, quizás por ello ahora a pesar del dolor intenso en su trasero, se deleitaba sobándose el trasero disfrutando esa sensación de sentirse dolorida, así como avergonzada al  recordar cómo había sido castigada, recibiendo buena azotaina con el cepillo, pero a pesar de la vergüenza, se encontraba feliz, llevaba muchas noches masturbándose imaginándose esa escena, así como volver a sentir las sensaciones de vergüenza, angustia, temor, como el dolor terrible al ser castigada.  Su entrepierna se humedecía cada vez más,  ante el recuerdo de las sensaciones que acababa de volver a disfrutar, viéndose de nuevo en su adolescencia siendo castigada, pudiendo sentir  el tejido del encaje de sus bragas no retenía su humedad, bajando por el interior de sus muslos.

 En esos momentos apareció la Sra. Myers bajando las escaleras, que aunque no presencio la azotaina, si pudo escuchar perfectamente todo, aunque ignoraba cuál de las chicas habían sido castigadas, pues pudo escuchar las dos azotainas prácticamente una tras otra, y varios minutos después como iniciaba otra azotaina, pues los sonidos que procedían del salón eran inconfundibles.  Su sorpresa fue al encontrarse a Lady Margaret  apoyada en la pared, con la falda a sus pies pues al sobarse el culo, se le había caído.   Bajo las escaleras  acelerando sus pasos avanzando con rapidez hacia Lady Margaret.
(Sra. Myers)  -. Margaret! Que te ha sucedido? -. Se acercó a ella viendo en qué estado se hallaba.-. Que haces en bragas en el vestíbulo? .- En ese instante se fijó en como tenía el culo, que a través del encaje negro de las bragas, pudo ver con claridad como lo tenía de oscuro, adivinando que había recibido una azotaina con el cepillo de madera. -. Como te las has arreglado para que te hayan dado semejante azotaina? .- Con suavidad le acaricio el trasero por encima de las bragas con la palma de la mano izquierda, comprobando el intenso fuego que emanaba del trasero de su compañera, y como Margaret se encogía al sentir aquella caricia estremeciéndose de dolor,  así como al deslizar la palma de su mano del ardiente trasero a pasarla por entre sus muslos, posándola desde atrás sobre el fondillo de sus bragas, palpando su sexo completamente mojado y mojando sus dedos al traspasar la humedad el fondillo de sus braguitas.-. Ufff… Cochina!!!  Como tienes de mojada la entrepierna, a pesar de los años, te sigues mojando igual…!  Vamos! Te llevare a tu habitación a acomodarte y  cambiar  esas bragas…
     La Sra. Myers recogió la falda del suelo y rodeándola con mano izquierda por la cintura y pasando la mano derecha de Lady Margaret sobre su cuello sosteniéndola, la ayudo a facilitarle el caminar  y subir las escaleras, Margaret con las manos posadas en el trasero, se dejó llevar por su buena amiga, teniéndose que detener en cada uno de los escalones, hasta llegar arriba al rellano,  no tardaron en entrar a su habitación acomodándola sobre la cama boca abajo. Una vez acomodada consoló a su compañera, al estar más calmada le bajo las bragas con mucho cuidado, pudiendo escuchar un lamento así como un suspiro de alivio al dejar de hacerle presión en el inflamado trasero, dejando a Lady Margaret el culo desnudo al descubierto, viendo  como el cepillo  la había  dejado  el trasero muy  marcado  de los azotes con el cepillo, con un tono de color escarlata muy oscuro, prácticamente tenía sus preciosas redondeces amoratadas.
(Sra. Myers)  -. Vaya!  Como te ha puesto el culo ese pedazo de animal, ahora mismo te voy  atender poniéndote unos paños húmedos fríos, te mitigara en  algo el dolor que debes de sentir.
    Pasado un tiempo colocándole unos paños humedecidos en agua fría, con suma delicadeza le aplico crema refrescante e hidratante con suma dulzura y la cubrió con la sabana dejándola descansar, aunque antes de retirarse, trato de hablar con ella intrigada del porque había sido castigada, y que la hubieran aplicado una azotaina tan severa.
(Sra. Myers)  -. Margaret cuéntame que ha sucedido para que te hayan puesto el culo de este modo, en los años que llevas en la casa, siempre has sido muy cuidadosa, jamás has cometido falta alguna para que te castiguen, y mucho menos de forma tan severa.
(Lady Margaret)  -. No lo comprendo Ana María.  El señor Fiscal ha encontrado mis… mis bragas al lado de la cama tiradas, pero yo estoy segura de haberlas dejado en el cesto como de costumbre.  Cuando he tratado de excusarme diciendo que no podía ser cierto, que yo no las había dejado, se ha enfurecido más aun, diciéndome que si le estaba llamando embustero, y con todas mis escusas que le he dado, se han puesto en mi contra, me decía que le faltaba al respeto, pues, el mismo las ha recogido del suelo.  No entiendo que ha podido ocurrir, si fuera cierto, habría aceptado ser castigada resignada, conozco muy bien los derechos de los señores a aplicar disciplina cuando es necesaria, y he trabajado en casas donde castigaban al servicio,  las mujeres debemos respetar a los señores, y sabemos que si es necesario están en su pleno derecho de aplicar un correctivo. Pero estoy segura que no deje mis bragas olvidadas en el suelo, lo sé. 
(Sra. Myers)  -. Eso es imposible que haya podido ser, yo misma me he llevado tu ropa a la lavandería esta mañana, y tu ropa interior iba con ella.  A no ser que… Se me hayan caído cuando me la llevaba, pero me habría dado cuenta de ello al salir y cerrar la puerta.
(Lady Margaret)  -. Si se te hubieran caído, las habría visto al vestirme y coger unas limpias cuando he salido de la ducha, y te aseguro que no había nada en el suelo.
    En ese instante alguien llamaba a la puerta, quedando las dos mujeres intrigadas de quien podía ser. La propia Sra. Myers fue quien abrió la puerta, encontrándose a…
(Sra. Myers)  -.  Buenos días Sr. Fiscal, perdone pero estaba ayudando a Lady Margaret a acomodarse, está muy dolorida.
(Sr. Fiscal)  -. Buenos días Sra. Myers!!!  Se puede saber quién le ha dado instrucciones de atender a Lady Margaret?  Al parecer no es Margaret, la única en haber adoptado malos hábitos en esta casa, ya veo que la disciplina  no se respeta como es debido.  Ayer tú te creías que tenías autoridad sobre las chicas de la agencia de detectives, y esta mañana estas faltando de nuevo a las bases de disciplina impuestas en esta casa, explica quien te ha dado esa autoridad. Porque yo no he hecho tal cosa, verdad? -. Enfadado el Sr. Fiscal, se desbrocho la hebilla del cinturón, y en un movimiento rápido, ya  lo tenía doblado a la mitad, agarrando a la Sra. Myers de sorpresa, y por encima de la falda empezó a darle  azotes, con el cinturón en el trasero a su “Ama de llaves” hasta asestarle no menos de cuarenta buenos azotes, la cual resignada a su suerte, no hizo nada por protegerse el trasero.-  Así aprenderás a meterte en tus asuntos, ahora levántese  la falda que no he acabado, inclínese apoyando las manos sobre el pie de la cama.
     La Sra. Myers como era habitual en ella llevaba un conjunto, de blusa negra y falda tableada por debajo de las rodillas, también en negro. Al tiempo que adoptaba la posición ordenada, se levantó la falda ella misma quedando sobre su cintura,  con su trasero bien expuesto, cubierto por unas bragas  blancas de talle alto  de algodón, con unas flores con hojas verdes y flor color rosa.   Una vez inclinada sin preámbulo alguno el Sr. Fiscal se colocó detrás de ella, bajándole las bragas sin tener en cuenta que ya no era ninguna chiquilla la Sra. Myers. Y sin decir esta boca es mía, comenzó a azotarle el culo a la Sra. Myers que tenía el trasero bien colorado, además de marcas azuladas que  debían de ser de la azotaina recibida la noche anterior. Durante varios minutos estuvo resonando el cinturón sobre el trasero de la Sra. Myers, que aunque en su rostro se dibujaban todo tipo de muecas de dolor, no protesto ni una sola vez, hasta que la azotaina ceso, y que ella misma claramente dolorida,  se subió sus bragas, dejando al ponerse derecha que la falda cayera  por su peso cubriéndola así su amoratado trasero. La Sra. Myers al incorporarse miro al Sr. Fiscal, el cual tenía la frente con gotas de sudor que perlaba su rostro.
(Sr. Fiscal)  -.  Parece que desobedecer, mentir, como excusarse faltando al respeto en esta casa, se está convirtiendo en una mala costumbre, de verdad se os ha pasado por la cabeza que me podéis faltar al respeto?  Como hacer vuestra voluntad u obrar a vuestro antojo.  Que mis hijas a pesar de su edad hagan travesuras, comportándose como niñas, pasa. La juventud es lógico que las haga rebelarse, pero ustedes dos recibieron enseñanzas,  para ejercer la labor de educarlas, y conducirlas por el buen camino. Lo que no habría imaginado es que a estas alturas me tenga que encargar también de ustedes dos, como unas adolescentes, pero pueden estar tranquilas, si he de hacerlo, lo voy a hacer pero vuestros traseros lo van a lamentar!!!  Ha esta sinvergüenza  ya le estas trayendo unas bragas de algodón, y que las lleve puestas aunque le molesten, si se las baja o se las quita, la llevas ante Charlton, él se encargara de ella. Los privilegios de esta desvergonzada se han acabado, así aprenderá a comportarse.
(Sra. Myers)  -. Señor puedo hablar? .- Ana María se llevó en ese instante sus manos al trasero, no había protestado durante la azotaina, pero ello no indicaba que no le hubiera dolido de verdad, sobre todo teniendo en cuenta la azotaina recibida en el despacho la noche anterior. Es Sr. Fiscal asintió con la cabeza, autorizando a hablar a su “Ama de llaves”.-. En primer lugar Sr. Fiscal, ayer no tuve la oportunidad de disculparme por mi comportamiento, la verdad es que usted tenía motivos sobrados para enviarme al despacho, y ser castigada por mis errores. Fue simplemente que acostumbrada a tener la autoridad en esta casa, y al no comportarse las muchachas como debían, decidí encargarme de ellas.  Es cierto que al no pertenecer a esta casa, debía de haber preguntado antes, pues es lógico que usted se enfadase conmigo, ya que no me había dado ninguna instrucción al respecto y yo no debí tomarme por mi mano la disciplina.  Tiene usted toda la razón.   Al igual que le doy la razón al haber castigado a Lady Margaret, pues ella, al igual que yo misma hemos sido educadas con la misma finalidad, y si el señor dice o nos regaña por cualquiera de nuestras acciones, no somos quienes para dudar de su palabra, es más que posible que Lady Margaret por temor o por los nervios, así como cualquier otro motivo, no podía, ni debía el faltarle al respeto como lo ha hecho, y si tenía algo que decir, lo debía de haber hecho en privado, pero nunca ante las chicas. Por lo tanto, la azotaina que ha recibido en el salón, estaba completamente justificada. 
(Sr. Fiscal)  -. Eso está muy bien que ambas reconozcáis ante mí, que vuestro castigo era más que justo, era una necesidad el daros esa azotaina a las dos, al igual que la que acabo de darte con el cinturón.
(Sra. Myers)  -. Ahora que estamos en privado, señor. La ropa interior que dice usted que ha encontrado en el suelo en esta habitación y que no hay ninguna duda que pertenece a Lady Margaret, esa misma ropa, yo esta mañana la he recogido y llevado a la lavandería como hago todos los días. Ni Lady Margaret, ni yo misma comprendemos, que esas bragas minutos después estuvieran en el suelo, alguna de las chicas debe de haberlo hecho a modo de venganza, o para meter en verdaderos apuros a Lady Margaret, las chicas de la agencia están descartadas, pues ellas ni la conocían, por lo tanto solo quedan sus hijas, está claro que una de ellas es la culpable.
      El Fiscal General miro a la Sra. Myers con una mirada fría y severa, encontraba en las palabras que había escuchado de sus labios ante su presencia, que podían tener bastante de cierto en ellas, pero aun así, no hizo comentario alguno en ese sentido. Aunque sí que vino a referirse a la conducta de la institutriz Lady Margaret en el salón.
(Sr. Fiscal)  -. Si Lady Margaret no hubiera perdido la compostura, y hubiera aceptado siguiendo mis instrucciones, habría sido llevada al despacho para darle la azotaina, una vez en el, estando en privado habría escuchado su versión de los hechos. Pero ella, perdió la compostura ante mis hijas, y por si fuera poco, delante de unas invitadas contradiciéndome delante de ellas, y poniéndome en mal lugar. Por ello me he visto en la obligación, de hacerme respetar demostrando que la disciplina en esta casa es férrea y efectiva, así como nadie queda exenta de ser disciplinada si es necesario.  Usted sabe perfectamente que no me gusta tener que dar explicaciones, si tomo una decisión, esta debe ser acatada sin demora alguna, guste o no guste, siempre habrá el momento de hablar sobre el tema, pero en privado y no voy a tolerar ese tipo de conducta de nadie de esta casa, y ahora haga que esta infeliz desvergonzada, siga mis instrucciones al pie de la letra. A partir de hoy vestirá como lo hace usted misma, para ella se han acabado los privilegios que tenía otorgados, y el Sr. Charlton desde hoy en adelante será su Tutor, hasta que yo decida lo contrario… ello saben perfectamente lo que significa.

     Minutos antes de retirarse el Sr. Fiscal  del salón…
     Marie, Yuni y Vanessa vieron como Lady Margaret abandonaba el salón, al hallarse sentadas mirando hacia la puerta que daba al pasillo al pie de las escaleras, pudieron observar como la Institutriz caminaba con pasos firmes, prácticamente con relativa normalidad, era toda una señora, sabiendo cómo se debía comportarse ante otras personas, muy a pesar de sus sentimientos.  Pues cualquiera de ellas sabían por experiencia propia, que aunque la mujer disimulara con un comportamiento ejemplar, el culo debía tenerlo muy dolorido, como la sensación de un picor considerable al acabar de ser castigada, sintiendo una mezcla de picor, dolor y puro fuego al abrasarle el trasero  de forma horrible, al haber recibido semejante azotaina  con el cepillo, así como además del intenso fuego que debía experimentar, tenía que dolerle muchísimo el culo. Cualquiera de ellas tres, no hubieran sido capaces de dar un solo paso sin sobarse el culo dolorido con desesperación, por lo tanto la observaban apenadas salir del salón.  
     Vanessa aun en pie, se sobaba el trasero con su mano bajo su falda, acariciándose el trasero sobre sus braguitas de algodón con florecillas azules, ya que al tener su mano bajo su corta falda, dejaba claramente sus braguitas visibles a las miradas de las hijas del Fiscal, detalle que no le paso por alto al Sr. Fiscal, pero a pesar que lo habitual es que fuera regañada, no sucedió nada al respecto, por ello Vanessa confiada se acariciaba por encima de las braguitas el dolorido trasero.
     Una vez Lady Margaret abandono el salón, Vanessa camino hacia sus amigas que en esos momentos se levantaban de sus sillas, teniendo como necesidad imperiosa el alisar sus cortas faldas, pues el estar sentadas solo se atrevían a levantar ligeramente sus traseros, para sentir cierto alivio, por ello al encontrarse en pie, sus manos las llevaron a sus respectivos traseros, disimulando alisarse las faldas, cuando en realidad sentían la necesidad de sobarse el culo.  Las tres se dirigieron hacia la salida por la  puerta que habían entrado la tarde del día anterior al otro extremo del salón, por la que habían entrado, saliendo al vestíbulo de la entrada. Una vez en  el exterior se encontraron aparcada en la puerta la limusina que las iba a llevar a las oficinas de la agencia.
      Una vez en el interior del habitáculo sentadas, el conductor puso el motor en marcha, asi como ponerse en movimiento. Las tres se acomodaron en el asiento de piel, no se habrían fijado en ese detalle, de haber sido de otro tejido. Pero en breve tiempo el ardor de sus traseros, comenzó para ellas a ser molesto, pues claramente estaban sentadas sobre sus braguitas, quedando así la parte baja de sus culos en contacto con la piel de cuero, y el ardor hacia que sus muslos se adhirieran al asiento, incluso sintiendo que la parte baja que no cubrían sus braguitas, notasen como pegadas al asiento, algo que al mover sus calientes traseros, por el dolor que sentían al viajar sentadas, simulaba como si alguien les pellizcase en sus culos, que al tenerlos tan sensibles esos pellizcos eran muy molestos para ellas.
      Al ponerse el vehículo en marcha, se encamino hacia la entrada de la mansión, pasando bajo la sombra de unos enormes olmos que se alineaban unos junto a otros a todo lo largo del camino sin asfaltar, asombradas las jóvenes pudieron ver como unos hermosos caballos pastaban libremente por los prados verdes, el día anterior no se habían fijado por haber  anochecido, ahora estaban deslumbradas por la belleza del paisaje, prados rodeados en sus vértices por unas vallas de madera pintadas de blanco, como solo habían visto en fotografías de ranchos americanos.  El conductor por el espejo retrovisor las observaba de reojo, viéndolas como levantaban sus traseros del asiento de cuero, dada la posición del retrovisor, podía verles la entrepierna, así como sus bragas.   Era fácil de imaginar que les costaba mantenerse sentadas en la misma posición más de unos minutos,  además el conductor con toda su picardía conducía acercándose al borde de la calzada, donde el camino estaba más bacheado. A pesar de la comodidad de la limusina, la suspensión del vehículo no es que fuera muy mullida, a las chicas se las podía ver hacer  todo tipo de muecas dibujándoseles en sus rostros claramente del dolor.
(Vanessa)  -. Deberían despedir a este chofer, está pasando por todos los agujeros del camino expresamente, “AUU” como duele el culo.
    Desde que habían abandonado la casa, se habían mantenido silenciosas las tres. No tenían muchas ganas de hablar, pues aún tenían grabadas  las imágenes de la azotaina a la institutriz. Vanessa fue la primera en romper aquel silencio.  Iban sentadas en el asiento de cuero, sintiéndolo en sus doloridos traseros su frio tacto, sus cortas faldas onduladas al sentarse se le habían acampanado, con lo que sus traseros sentían el cuero, solamente sus braguitas se interponían de un contacto directo. Por lo cual las tres mantenían las palmas de sus manos apoyadas en el asiento, con lo cual mantenían sus traseros levemente en alto sin apoyar directamente sus doloridas nalgas, pero los continuos baches, hacían que no pudieran evitar que sus traseros doloridos hicieran contacto con el cuero del asiento, pese a sus esfuerzos tratando de evitar el posarse sus traseros con brusquedad sobre el asiento, sus rostros se contraían del dolor.  Marie respondió a Vanessa con cierto interés hacia Lady Margaret…
(Marie)  -. Vane…Ya vale… no le busques los pies al gato, deja al conductor que haga su trabajo, no vale la pena ponernos a su altura.  Solamente es el conductor, nada más, déjalo porque no nos ira mucho mejor si le haces enfadar…. Si llega a oídos de ya  sabes quién, que le hablamos mientras conduce, nos puede caer una buena bronca…  Tengo una intriga Vanessa, cuenta…cuenta…   Tu que has podido ver cuando han castigado a Lady Margaret!  Ya que estabas de pie tras ella, lo debes de haber visto bien todo, yo apenas he podido mirar, no deseaba girar la cabeza y me vieran, ha sido tan dura como  me ha parecido, al escuchar cómo le daban la azotaina…?  Sonaban muy fuertes los azotes, pero ella no se quejaba apenas nada, me hubiera encantado poder verlo, pero no me apetecía nada que me pudieran descubrirme mirando y darme a mí por presuntuosa.
(Vanessa)  -.  Te aseguro Marie que ha sido genial verla, estaba preciosa solo en bragas delante mía, y poder verla cuando la ha colocado sobre las rodillas, así como ver cuando le bajaban las bragas, dejando desnudo su trasero bien blanquito, pero si  ha sido horrible ver cómo le ha dado la azotaina con el hermoso trasero desnudo, en breve ha pasado de estar las nalgas blancas a muy coloradas, nosotras hablábamos de lo que nos había dolido el cepillo ayer cuando nos dio la azotaina, te aseguro que con nosotras fue severo el Sr. Charlton. Pero nada comparado con la azotaina que le ha dado a Lady Margaret, cuando ha empezado se me han mojado las bragas, pero después al rato era terrorífico como me retumbaban los oídos con cada azote que le daba en el culo, hasta que se ha detenido porque el cepillo se ha partido en pedazos, si no habría continuado la zurra.  Yo no habría sido capaz de dar un solo paso con esa entereza, después de haber recibido semejante azotaina, ha sido horrible.
(Marie)  -. Solo he podido escuchar, pero ha parecido que la zurraba con fuerza… Lo que más me ha intrigado ha sido ver a las hijas del Fiscal, tres de ellas tenían lágrimas en sus ojos, pero una de ellas sonreía como si estuviera disfrutando como era castigada lady Margaret. La verdad que me ha dejado muy intrigada, pues nosotras que no la conocemos, también sentíamos lastima por  Lady Margaret.
     Durante el trayecto apenas hablaron más, en parte a causa del cuero de los asientos del vehículo, ya que al ser de piel retenía el calor, así como concentrarse bajo sus traseros, a lo cual el chofer sabia o debía de suponer lo mal que lo estaban pasando las chicas, por ello no evitaba el pasar por las zonas más bacheadas. No dejaba de observarlas por el espejo central del techo, el retrovisor, el cual lo llevaba colocado de tal forma que iba viendo las piernas de las chicas, sin perder de vista como bajo sus cortas faldas se divisaban las braguitas de las chicas, o cómo movían sus traseros cada cierto tiempo, por el intenso calor que debían de sentir en sus muy doloridos traseros. Lo que no sospechaban, es que la limusina tenía los asientos con calefacción, y el malévolo conductor lo había conectado, así podía ver a las muchachas mucho más inquietas de lo normal, pues ignoraban que el intenso ardor que sentían en sus braguitas, no emanaban de sus nalgas castigadas del día anterior por la severa azotaina que hubieran recibido, si no, por el calefactor bajo sus asientos.
    Minutos después entraban al parking subterráneo del edificio de las oficinas Miller S.A, deteniéndose el vehículo al fondo a varios metros de las puertas del ascensor, el conductor se apeó del vehículo y abrir la puerta de la izquierda, pues el lateral derecho había quedado bloqueado arrimado a una de las columnas, resultando imposible abrir por ese lateral. Las chicas para bajar se vieron en la necesidad de moverse en el asiento lateralmente, la primera en salir fue Vanessa, dada la escasez  de su  falda quedaron sus bragas a la mirada sonriente del conductor, el cual para regodearse más de las muchachas, inclino la cabeza bajándola para mirar hacia  adentro del habitáculo, y prestándose a alargar su brazo para ayudar a las chicas a salir estrechándole la mano, lo cual Yuni Lee sentada en el centro, al recibir la ayuda, la recibió sonriente y muy agradecida, sin darse cuenta que el conductor en esa maniobra, lo que buscaba era que ella tuviera que abrir sus muslos y separando completamente sus rodillas, con tal maniobra la falda de Yuni Lee se le subió hasta la cintura, dejando completamente expuesta sus bragas, y al desplazar el culo sobre el asiento, el conductor pudo apreciar la parte baja de sus nalgas amoratadas, y  al desplazar el culo sobre el asiento teniendo sus braguitas de algodón blancas con florecillas rojas, adheridas a la piel de sus nalgas por el intenso calor, estas se le introdujeron entre los glúteos, algo que hacia al elástico presionar  sus nalgas inflamadas, viendo la preciosidad de la media luna de sus pequeñas nalgas, lo cual al apearse poniéndose en pie, sus bragas quedaron expuestas por completo teniendo que ayudarse de sus manos Yuni Lee para bajarse la falda, no sin antes pasar sus manos por entre las perneras de sus braguitas y estirar del elástico  por la molestia al hacer más presión,  extrayéndolas de la media luna de sus glúteos  para ajustárselas debidamente. Cuando el conductor trato de hacer la misma maniobra ayudando a Marie, para así poder verle las bragas y su desnudo trasero al desplazarse sobre el asiento y que sus braguitas de algodón blancas con florecillas lilas quedaran expuestas.  Pero Marie más inteligente que el conductor al desplazarse sobre el asiento, lo hizo colocando su mano en la entrepierna sobre su corta falda, con lo cual evito que se le subiera la falda como a su hermana Yuni Lee, y si… no pudo evitar que le viera fugazmente sus braguitas, pero sí que se las pudiera ver completas como debía de ser su intención, así como verle lo amoratado que tenía su trasero.  Al bajarse del vehículo se quedó parada mirando fijamente a los ojos del conductor, el cual le mantuvo la mirada con una sonrisa en los labios socarrona, pero Marie no se amedrento por su cruce de miradas.
(Marie)  -. Este comportamiento suyo, es el que tendría un cerdo!!! Puede que como mujeres, debamos mantener la compostura, y aceptar lo que nos aporta la vida y si somos castigadas, aunque esta no nos sea grata, sabemos mantenernos en nuestro lugar. Pero usted cerdo seboso!!!  Puede darse por despedido, en cuanto hable con el responsable de la agencia y les hable  de usted exponiendo mis quejas.
(Conductor)  -. Tiemblo de miedo por lo que me va hacer usted, una triste detective que no es nadie en este mundo, preocúpese de que no hable con mi jefe el Sr. Miller, ya que no trabajo en ninguna agencia, si no, directamente con el Sr. Miller. Si hablo con él, puede irse preparando jovencita, y además de calentarle ese precioso culito, puede que decida hacerlo  en mi presencia para su vergüenza… niñata!!!
(Marie)  -. Ya veremos quien ríe último,… cerdo!!!
     Marie se unió a Yuni Lee y Vanessa sin volver a mirar atrás,  caminando claramente con serias molestias en sus traseros, los cuales recientemente se habían acentuado por el haber ido muy  incomodas durante todo el trayecto, una vez se encaminaron las tres hacia el ascensor se sobaban el culo a dos manos, pues aun irradiaba el calor en sus nalgas siendo una sensación muy molesta,  esperaban que el conductor se hubiera retirado, pero en vez de ello se quedó en pie  observándolas, una vez hubo cerrado la puerta trasera del vehículo.  Al llegar junto al ascensor una vez presionado el botón, miraron las tres hacia atrás viendo al conductor con una amplia sonrisa mirándolas con total descaro, furiosas al abrirse las puertas entraron al ascensor, sin volver a mirarlo.
    Al llegar a la planta de oficinas, salieron del ascensor aun claramente enfurecidas, sobre todo Marie, era la que más se le notaba en su rostro.  Pero al abrirse las puertas su rostro cambio de manera radical, ante ella tenía a su padre, el Sr. Clark Miller mirándola claramente con rostro de disgusto. Marie al igual que Yuni Lee,  quedaron  petrificadas nada mas verle, mirando en todas direcciones viendo como en ese instante habían varios trabajadores, así como clientes del sexo femenino y masculino. Marie sorprendida ante la sorpresa, no reacciono cuando su padre la agarró del brazo izquierdo zarandeándola hacia él, parecía que fuera a darle un abrazo de padre e hija, cuando se vio inclinada bajo el brazo izquierdo de su padre, sujetándola con el cuerpo ligeramente echado bajo su brazo izquierdo, y sin ningún recato hacia su hija, ante todo el mundo le levanto la corta falda y le bajo las braguitas viendo como de amoratado llevaba el culo.   Igual que la había agarrado, la soltó dejándola en pie ante las miradas, con las bragas bajadas.
(Sr. Clark Miller)  -. Bien pequeña! Puedo ver que fuiste castigada como te merecías,  mi buen amigo Charlton sigue siendo muy efectivo… vayan a su trabajo desvergonzadas, después hablare con ustedes largo y tendido sobre cierto asunto!!!
    Marie sintió en ese preciso instante que el mundo se hundía bajo sus pies, o eso era lo que le hubiera gustado que sucediese,  conocía a su padre y sus formas de actuar, pero nunca se hubiera esperado que la hiciera sentir tanta vergüenza como en ese instante, y pudiera hacer aquello  ante  todo el mundo. Avergonzada se subió las braguitas  sin atreverse a mirar a nadie, solo vio como el Sr. Miller tomo el ascensor. Marie al ver cerrarse las puertas,  se subió rápidamente las braguitas, y muerta de vergüenza, se encamino hacia su despacho sin levantar la mirada, tras ella la seguían Vanessa y Yuni Lee.
    El Sr. Miller bajo al parking viendo aparcada su limusina al fondo, y el conductor aguardaba en pie en el mismo lugar que cuando las chicas entraron en el ascensor. El conductor le abrió la puerta trasera, subiendo en el vehículo el Sr. Miller. En breves minutos salían por la puerta que daba al exterior del edificio.
(Conductor)  -. Buenos días Sr. Miller… Adonde le llevo?
(Sr. Miller)  -.  Buenos días, al club de campo tengo una cita importante.
(Conductor)  -. Sr. Miller puedo hablarle de algo importante, solo serán unos minutos…
(Sr. Miller)  -. Tienes dos minutos, pero ya conoces las normas, nada de entretenimientos cuando conduces, pare en esa esquina y sea rápido con lo que tenga que decir.
     El conductor se mantuvo en silencio hasta que detuvo el vehículo en la misma entrada principal al edificio, entonces paro el motor.
(Conductor)  -. Sr. Miller gracias por atenderme comprendo que es un hombre ocupado. Pero esta mañana me ha sucedido algo que nunca me había pasado, usted sabe perfectamente, que en este oficio de conductor, la discreción debe ser total, si se escucha una conversación jamás se debe tener en cuenta nada de lo que se pueda hablar, debemos ser completamente discretos. Al igual que cuando los pasajeros que puedan subir al vehículo, si son mujeres, aunque puedan mostrar partes del cuerpo, o prendas íntimas, un conductor no debe tener ojos para esas situaciones, aunque se puedan dar, eso son situaciones que no nos debe preocupar,  no debemos jamás expresar ninguna atención.  La discreción tanto la debe tener el conductor, como los pasajeros no expresar ningún comentario, y si lo desea hacer, ello debe ser ante el jefe o patrón, en ningún caso ante el conductor.     Por ello Sr. Miller debo presentarle mi renuncia voluntaria, ya que no estoy dispuesto a tolerar que me insulten por hacer mi trabajo. 
(Sr. Miller)  -. Pero… de que diablos me estás hablando?   Con los servicios que  has prestado como mi conductor personal, de todos los que han pasado,  eres de los que han demostrado más competencia en tu labor, porque presentas tu renuncia? Llevas  ocho años como mi conductor personal, y jamás he tenido problema alguno, de hecho eres el conductor al cual más he depositado mi confianza, siempre has sido muy leal. Si deseas renunciar, aceptare tu renuncia por supuesto y siendo indemnizado como corresponde, por tus servicios.  Pero comprende  que me debes una explicación, o dar un motivo, pues la verdad me cuesta trabajo comprenderlo…
(Conductor)  -. Para mí no es ningún problema aclararle a usted mi decisión… Esta mañana tal y como usted me indico, debía pasar por la mansión del Fiscal General y recoger a unas señoritas.  Todo ha ido bien hasta que hemos llegado hace unos momentos, entonces al abrirles la puerta y amablemente prestar mi ayuda a bajarse del vehículo, yo lamento enormemente que dado el uniforme laboral de las tres muchachas, me ha sido imposible desviar la mirada, al descender han mostrado la ropa interior, puede usted imaginar poniéndose en mi lugar, era inevitable no verles la ropa interior, las piernas, los muslos, por no decir el lamentable estado de sus traseros, aunque si fueron disciplinadas por alguien, sus motivos tendría para castigarlas.  Pero a pesar de intentar mostrar una sonrisa forzada, para así darles la confianza de que ello es algo inevitable, y un conductor sabe que no debe dar importancia a esos accidentes visuales.  Una de las chicas, se ha sentido molesta y al descender me ha insultado llamándome cerdo seboso una vez, y luego ha vuelto a insultarme llamándome cerdo, por lo cual debo presentar mi renuncia al trabajo, pues no estoy dispuesto a tolerar que me falten no solamente al respeto, si no, a mi profesionalidad cuyas referencias laborales son de total discreción, lo cual he demostrado durante años de servicios prestados a usted y sus clientes femeninos.
(Sr. Miller)  -. Esto que acaba de decirme es totalmente inadmisible e intolerable, y se debe solucionar de manera inmediata, baje y ábrame la puerta y acompáñeme a mi despacho, no voy a consentir de ninguna de las maneras esta falta de educación y corrección.
      Mientras tanto en el despacho de Marie se encontraban Vanessa, Yuni Lee y la propia Marie, desde la situación vivida con la de indiscreción ante otros trabajadores en el vestíbulo, teniendo que subirse las braguitas mientras todos la observaban, así como dirigirse avergonzada  a su despacho, teniendo que recorrer el largo pasillo, el cual  se les hizo eterno a las tres, pero la más avergonzada, era Marie. No hacía más que darle vueltas a la cabeza como había podido llegar tan lejos su padre, no es que fuera la primera vez que la hubiera revisado el estado de su trasero, ni la última tampoco, pues es algo que solía hacer con frecuencia, tanto tras haber sido castigada la noche anterior, o simplemente para revisar las braguitas si las llevaba secas o las llevaba mojadas por acariciarse,  pero esa situación en  casa era obvia que sucediera, porque era algo que solía hacer su padre  con frecuencia, pero en público…   El simple hecho de recordarlo hacia que sus mejillas se coloreasen de la vergüenza que había pasado.  Llevaban las tres el culo muy dolorido, y andaban como sumo cuidado a cada paso,  porque  al caminar  a pasos cortos,  evitaban  que sus cortas faldas no se les levantase a ninguna de ellas.  Una vez en su despacho,  Marie  se sentó sin recordarse del dolor en el culo, sentándose tras  su mesa, sin delicadeza  alguna al posar su dolorido trasero en el asiento de su silla, aunque sintió un terrible dolor al tomar asiento, unido a unos  terribles pinchazos, que la hicieron levantar el culo en el acto, tras sobárselo sobre las bragas y apaciguar el dolor, una vez más calmada volvió a tomar asiento, haciéndolo con suma delicadeza al apoyarlo de nuevo, en esta ocasión con más delicadeza.
      Cruzando sus brazos sobre su mesa, apoyo la cabeza sobre ellos rompiendo a llorar, mientras la imagen terrible de la escena en el vestíbulo, y aun habiéndolo vivido, no comprendía como su padre había podido hacerlo, reflejando aquella imagen que la frustraba  en su cerebro, contemplándose a sí misma  como su padre la colocaba bajo su brazo izquierdo y sin ningún miramiento, le subiera la falda para seguidamente bajarle las bragas ante todos los presentes, si al menos hubiera habido una explicación para ello, lo habría aceptado, conocía muy bien a su padre, así como la importancia que le daba a la disciplina, pero no encontraba motivación alguna a esa vergonzosa acción.
(Vanessa)  -. Piensas decirle al Sr. Miller lo que ha hecho ese guarro del chofer? Porque ha sido un atropello total hacia nosotras…
      Marie levanto su mirada hacia Vanessa incrédula, como su amiga podía interesarse por  una minucia como esa. Después de la ruda escena en el vestíbulo, no podía esperar esa despreocupación por ella después de lo ocurrido, y en cambio sí lo ocurrido en el parking, algo que ya había olvidado, pero antes de nada se secó las lágrimas que descendían por sus encendidas mejillas por la rabia.   Aunque las ultimas eran de malestar por su amiga Vanessa, que le había demostrado tener poca solidaridad después de la terrible experiencia.
(Marie)  -.  Es que estás loca, chica?  Es que ya no te duele el culo? Que quieres que nos den otra azotaina?  Nos bajen las bragas otra vez?  Porque yo no soporto que me den otra azotaina, entiendes Vanessa!!!   Estamos castigadas si no te has dado cuenta!  O es que te has pensado que ya ha terminado todo! Eso te  piensas?  Que después de la bronca que nos echaron ayer, demostrando que las chicas no están desaparecidas, ya crees que porque nos dieran una azotaina, ya está todo olvidado?  Es que después del error que cometimos todas, de acusar sin causa justificada a todo un Fiscal, te piensas que vamos a salir bien libradas de esto?  No esperes tal cosa, porque esto no ha acabado, si no, que acaba de empezar…   Tengo que deciros algo muy importante, pero vamos a esperar a que estemos todas. Y… volviendo a lo del conductor…   Que crees que va a suceder si nos presentamos en el despacho de mi padre?  Que va a despedir al conductor?  Eso te crees?  Si tanto lo deseas sube tú sola!!!   Yo no tengo ganas de que me vuelvan a zurrar de nuevo!!!  Conozco a mi padre, y sé muy bien, que solo por quejarnos nos da una azotaina de las buenas, si vas a quejarte de cualquier hecho o motivo, mientras estas castigada, es lo peor que puedes hacer… que alguien pueda irle con el cuento o acudan a quejarse de sus chicas, eso es como faltarle al respeto, como si dañaran a su honor u orgullo.  Si nos quejamos del conductor será su palabra contra la nuestra, y sabes quién saldrá perdiendo…  Si no hubiera sucedido nada de lo que ha pasado, y no,  nos hubieran castigado con una azotaina, ese conductor tendría los minutos contados, pero en estos momentos  mis palabras o la de cualquiera de nosotras, no valen nada… esperemos que el conductor por haber sido descubierto infraganti mirándonos las bragas con descaro,  se mantenga callado  y no diga nada, porque como hable con mi padre, ya me veo con las bragas bajadas sobre sus rodillas y el culo ardiendo como brasas al rojo vivo de la azotaina que me daría, a mí que soy su hija, a Yuni Lee como su hija pequeña, y a ti misma!!!  Ósea que ya podemos rezar que no haga nada ese conductor…  En otras circunstancias, tendría mis braguitas empapadas solo de imaginarme con ser llamada a su despacho, pero ahora se me mojarían pero de miedo que tengo, y tú para colmo tan tranquila, claro…  debes tener las braguitas chorreando y loca de ganas que te calienten el culo, si te hubieran dado como a mí en el día de ayer tres azotainas, pero claro, solo recibiste una severa anoche y seguro que vas loca de deseo por recibir otra,  cierto?
     En esos instantes Marie guardo silencio al ver que llegaban, Rose Mery, Luisa y Carmen en compañía de Frank. Al entrar no hizo falta decirles nada, el ambiente del despacho se apreciaba muy cargado, se percataron al instante  que algo ocurría, el ver como Yuni Lee se sobaba el culo con la mano derecha sobre sus bragas, al igual que Vanessa, la única que no se sobaba el culo era Marie, pero a cada momento movía sus caderas, lo cual para sus compañeras no fue necesario decirles que las habían zurrado, se les notaba a la legua. Rose Mery fue de las recién llegadas  quien rompiera el silencio hablando ella.
(Rose Mery)  -. Bueno quien nos va a explicar lo que ha sucedido, para que tengáis esas caras tan largas.  Podemos ver cualquiera de nosotras que habéis tenido serios problemas, que os han atizado de lo lindo, no hay más que veros vuestras caras compungidas de dolor,  debe haberos sucedido algo muy grave, pero no creen que deberían decir el porqué,  siempre cuando han sido castigadas bromean  o comentan como les ha ido, pero nosotras vemos como os agitáis y sobáis el culo, para saber que habéis sido castigadas, pero… porque?
(Marie)  -.  Malas noticias chicas… Vosotras habéis tenido suerte… por el momento…  porque cuando el jefe, mi padre  tomo la decisión, solamente estábamos nosotras tres, por esa razón solamente nosotras vamos así de doloridas.  Nos envió a la casa del Fiscal General, hemos pasado la noche en su casa, y lo peor no es eso, lo peor de todo es que no va a ser la única azotaina que nos van a dar, van a calentarnos el trasero a base de bien, chicas!.   Ya podéis avisar a la familia o dar aviso en casa,  que ninguna de nosotras vamos a pasar por casa al menos durante unos días.  Esta tarde cuando acabemos nuestra jornada,  vendrán a recogernos para llevarnos a la casa del Fiscal General a… todas!!!.  Ha ti Frank, no sé qué te va a suceder, pero imagino que te despedirán al no tener contrato como nosotras,  en cambio a nosotras nos van a zurrar muy a menudo. Usted Rose Mery se pregunta el porqué de todo?  Pero la razón principal,  es por nuestros errores cometidos en la investigación, pues dimos por sentado que el culpable de las desapariciones era posiblemente por estar el Fiscal involucrado, en esos casos.  Nosotras ayer pudimos ver que esas desapariciones de chicas, es claramente una acusación infundada, pues varias de esas chicas no han desaparecido, y si hubiéramos investigado sobre ellas, en vez de ir directamente a buscar al culpable, lo habríamos descubierto que no hay tales desapariciones, y nosotras culpamos al  Fiscal General.   Si esa investigación hubiera llegado a la prensa, los periodistas se habrían centrado en el escarnio personal contra un Fiscal, que es inocente.  Por esa razón nuestro jefe, o sea mi padre.  Decidió que debíamos ser castigadas por nuestro grave error, y así mismo, el Fiscal General era la persona agraviada, por lo que debía de ser quien se encargase de tomar las medidas pertinentes.  No nos va a denunciar que sería lo que realmente nos merecemos, así que él Fiscal  acepto la sugerencia de mi padre  para evitar un escándalo, que fuera el mismo quien se encargase  de  nuestro  castigo, por ello pueden ver ustedes nuestra preocupación, aunque Yuni Lee, como Vanessa se están enterando ahora, de que vamos a volver a esa mansión y que vamos a vivir bajo su disciplina varios días o semanas, a ellas aun  nos les había dicho nada aun, para que preocuparlas antes de tiempo,  pues deseaba poder hablarles  estando reunidas las seis  y así informarlas a todas al mismo tiempo.
(Luisa)  -. Como… Como ha podido ser que no estén desaparecidas,  como es que… han aparecido de golpe así como así… sin más… van y aparecen, vaya coincidencia!
(Marie)  -.  Luisa! No es que hayan aparecido, es que nunca estuvieron desaparecidas, esta tarde podréis ver a dos de ellas, trabajan en la casa del Fiscal, y él les da alojamiento, además de facilitarles los estudios, a cambio en sus horas libres de estudio, sirven en la casa como parte del servicio,  y tiene un documento de sus padres con autorización para ocuparse de ellas como si fueran sus hijas. Justamente ayer las castigo antes que hacerlo con nosotras.     Aunque el mismo Sr. Fiscal General me recomendó continuar la investigación, con respecto a unas chicas que si se dan por desaparecidas, pero me recomendó cautela con la investigación.
(Frank)  -. Como puede ser que nos haya sucedido algo así! Que voy hacer ahora?
(Marie)  -.  Gracias Frank!   Ya veo cómo te preocupas por nosotras… solo te importa que vas hacer ahora… Gracias… veo que eres un buen colega…  Tengo una nota que nos esperan en el despacho de la Sra. Ingrid Adams a todos, y también estará presente su marido…  Así que no les hagamos esperar más…
(Frank)  -.  Perdona guapa!  Pero os advertí que no era la manera de comenzar una investigación, que debíamos cerciorarnos antes investigando al cliente, y luego comprobar los informes sobre las chicas, que investigar a todo un Fiscal sin pruebas claras, no era buena idea… Pero tu principalmente Marie, insististe que la cliente te inspiraba confianza plena, pues ya ves que ha sucedido… Y si, tienes mucha razón, me preocupo por mí mismo, además esto no va a quedar así, hablare con quien deba hacerlo para que paguen las verdaderas culpables.
(Vanessa)  -.  Traidor…!!!
      Las seis chicas salieron del despacho de Marie, seguidas por Frank que caminaba varios metros detrás de ellas.  Las miradas de los administrativos y otros agentes se centraban en ellos, no resultaba habitual ver como seis agentes se dirigían al tiempo a la sala de supervisores, aunque las chicas no miraban a nadie claramente muy preocupadas. En apenas dos minutos entraron a la sala de espera, las chicas tomaron asiento, aunque todas aún tenían secuelas, a las que más se les noto sentarse con delicadeza fueron, Marie, Yuni Lee y Vanessa. Apenas esperaron unos minutos cuando la puerta del despacho de la supervisora se abrió, apareciendo el Sr. Adams invitándoles a entrar al despacho.  Una  vez adentro se colocaron una al lado de la otra, y Frank al extremo dejando la puerta a su izquierda.  El Sr. Adams fue quien tomó la palabra…
(Sr. Adams)  -. Buenos días! Al parecer en esta ocasión la han hecho buena!  Miren que se lo he advertido en más de una ocasión, para iniciar una investigación lo primero que se debe hacer es documentarse muy bien, antes de aceptar un caso de un cliente.  Es primordial investigar si la persona  es realmente quien dice ser.  Una vez comprobado correctamente y teniendo datos del cliente, lo segundo es averiguar donde fueron vistas las personas o persona a buscar por última vez, así como realizar un seguimiento de donde ha vivido o donde ha trabajado últimamente, esto suele llevar unos días.   Pero ustedes, en vez de investigar si realmente existían esas desapariciones, que hicieron?  Fueron en busca del culpable, al cual acuso el cliente sin disponer de dato alguno que lo confirmase, y de ese modo les ha ido a ustedes.  Vosotras podéis respirar con tranquilidad, yo o mi esposa, no disponemos de autoridad de castigarlas, por este grave error.  Imagino que ya están ustedes puestas al corriente, y Marie como responsable de ustedes, las debe de haber informado de todo.  Usted Frank al no disponer en su contrato la cláusula de recibir correctivos, en el caso de cometer un error grave.  Usted queda despedido de empleo y sueldo de manera inmediata… Dado que la responsable es su delegada, Marie.  Se le comunica que puede realizar trabajos administrativos, si así desea conservar su puesto, pero sin sueldo durante un periodo inicial, entre un mes a tres meses según estimen los socios de la junta directiva, que tendrán una reunión en unos treinta días.  Pueden retirarse!!! Ustedes tres Marie, Vanessa y Yuni Lee, me acaban de comunicar que suban al despacho del Sr. Miller, el cual las espera a las tres.
(Frank)  -.  Sr. Adams quiero alegar en mi defensa que en ningún momento estuve de acuerdo con mi delegada.  En privado con ella, le hice redactar un documento exponiendo mi desacuerdo, y que firmamos los dos.  Ya que ella insistió, de que confiaba en el cliente. Yo la informe de las medidas a seguir en el transcurso de una investigación, y así poder iniciarla, de la misma forma que usted acaba de exponer… Y exijo que ella aporte ese documento.
(Sr. Adams)  -. Bueno Frank… Eso cambiaria las cosas para usted, desde luego.  Pero ya que veo que usted joven, está muy bien informado, debe saber que dicho documento tendría validez, si usted joven hubiera seguido las reglas según dictan los estatus de la empresa, las cuales dictaminan… “…Un agente que no está de acuerdo con las instrucciones de su delegado, en este caso su delegada. Deberá comunicar su desacuerdo al supervisor de la delegada, y una vez se habrá la investigación de la protesta, el supervisor deberá firmar dicho documento, así como la delegada, y el denunciante…”  Tiene ese documento mi firma? No, verdad?  Ya que no debe informarme la delegada, si no, el denunciante.  Usted vino a comunicarme su protesta?  No, no me informo de tal hecho.     Ya que conoce también el  estatus de la empresa, lo que dice al respecto la cláusula 000/003388,   “…En el caso de que un empleado, haya puesto en entredicho a un supervisor, dando una falsa acusación de un o una delegada, este será sancionado con castigo corporal, aunque en su contrato no conste estar de acuerdo, dando como posibilidad a aceptar o ser despedido en el acto, y ser anulada su licencia de agente indefinidamente, o título que ostente para realizar su trabajo, en esta empresa o cualquier otra…”   Tiene algo que objetar?     Veo que no!   Como esto es de una gravedad intolerable, usted ira con las chicas a la casa del Fiscal general, e ira infiltrado, ello quiere decir que asistirá como una agente, a partir de hoy será la agente Jessica Frank…   Mi esposa se encargara de proporcionarle el uniforme, así como preparar su infiltración… Hemos terminado… Ustedes tres suban al despacho del Sr. Miller, les está aguardando.  Y el resto están destinadas a trabajos administrativos…
     Marie salía del despacho de supervisores, ni ella misma se lo podía creer teniendo que introducir su mano bajo la falda, acariciarse el trasero sintiendo el dolor de la azotaina recibida en la casa del Fiscal, a pesar de las horas aun sentía como le ardia, sintiendo el calor como emanaba a través de sus braguitas de algodón.  Era la primera vez que podía decir que había estado en el despacho de la Sra. Ingrid, no habiendo recibido una buena azotaina, o simplemente que no le hubiera revisado como llevaba el fondillo de sus braguitas, motivo más que sobrado para que la Sra. Ingrid le diera una azotaina por cochina, ese solía ser el apelativo menos significativo en su vocabulario. Pero su alegría solo iba a durar unos minutos, se dirigía hacia el ascensor con ubicación en el vestíbulo de esa planta, acompañada por Yuni Lee, como de su amiga Vanessa.  Aunque ahora mientras caminaban hacia el vestíbulo de la planta, Vanessa ya no se la veía tan altiva como cuando había rogado a Marie que hablara con su padre.  Que no se podía tolerar la conducta del conductor, y que debían hablar a su padre de ello.     En cambio en esos momentos Marie sonreía al verla, temblaba como un flan, lo malo de todo ello es que ella misma también temblaba, la intrigaba que su padre hubiera bajado al parking, pero  para su sorpresa en esos momentos se encontraba en su despacho esperándolas, sus temores se iban transformando en realidad, por lo que estaba muy nerviosa.  Al entrar al ascensor viendo cerrarse las puertas, este se puso en marcha, en los botones iba encendida la luz  que indicaba la planta a la cual subían, “A” de ático.
(Marie)  -.  Vane… que te ocurre que tiemblas?  No querías que subiéramos a contarle a mi padre el abuso del conductor?  Pues ahora podrás hacerlo guapa!  Y podrás hacerlo tu misma…
    Vanessa la miro a los ojos esperando ver una mirada perversa, pero vio que si ella estaba aterrada, Marie no lo estaba menos que ella, al igual que Yuni Lee, cuando sonó la campanilla de parada del ascensor y se abrieron las puertas, ante sus ojos estaba la puerta de madera de roble tallada con el emblema de la empresa, una paloma con una cadena en una las patas simulando unas esposas, al parecer habían reformado la planta en apenas los dos días que habían estado por última vez, la tarde que subieron al despacho encontrándose al Fiscal con sus guardias.  Las tres alisaron sus cortas faldas como por auto reflejo, haciéndolo al mismo tiempo aprovechando para pasarse las manos por su trasero, como si presintieran que en breve no lo iban a poder hacer, o que  les esperaba una sorpresa que no deseaban ninguna en esos instantes.
    La más valiente de ellas por supuesto Marie, se dirigió hacia la entrada  donde se encontraba la mesa de la secretaria, dejando a Vanessa y Yuni Lee aguardando al costado izquierdo del ascensor  donde había un sofá, aunque no tomaron asiento, de pie estaban más cómodas claramente, Marie acabo de acercarse a la mesa de la secretaria, era una mesa alargada formando una curva en ángulo de noventa grados, habiendo tras la mesa un gran espacio con varios archivadores, la secretaria estaba atendiendo al teléfono en pie, para Marie no resulto raro ver a Helen trabajando de pie, suponiendo algún contratiempo a primera hora de la mañana.
(Marie)  -.  Buenos días Helen!  Como estas? Aunque puedo ver que esta mañana mi padre estaba de mal humor, me equivoco?
(Helen)  -. Hola! No te equivocas. De mal humor dices, eso sería quedarse corta?  Es que has visto a tu padre de buen humor alguna vez?  No sé qué le ha ocurrido hoy, pero nada más entrar esta mañana me ha hecho quitarme la falda y bajarme las bragas, lo demás te lo puedes imaginar, me ha dado una buena azotaina con el cinturón.  Tenías que verlo venir desabrochándose la hebilla del cinturón, todo  porque ha encontrado un documento encima del archivador, documento que él ha dejado para archivar, sin decirme nada, tampoco me ha dejado explicarle que no lo había hecho.  Pues ya ves, me ha regañado por un motivo, que ni tan siquiera me había informado que estaba sobre el archivador, me ha puesto el culo que no veas, lo tengo en ardiéndome como si estuviera sentada en una estufa.  Y cuando me estaba subiendo las bragas, con el culo ardiéndome cómo puedes imaginar, parecía que tenía  brasas de la chimenea puestas sobre mis nalgas… Entonces he tratado de decirle que no me había comunicado nada, sobre ese documento… No veas como se ha puesto, me ha colocado sobre sus rodillas sin poder acabar de subirme las bragas, me ha dado otra azotaina por contradecirle. Luego me ha dejado tirada en el sofá boca abajo llorando y ha salido del despacho furioso.
     Marie ahora comenzaba a comprender porque su padre había obrado con ella como lo había hecho, claro… Bajaba furioso por culpa de su secretaria, y al verla a ella saliendo del ascensor, por su culpa, la había avergonzado ante todos los presentes en el vestíbulo, colocándola bajo el brazo, levantado su corta falda, como bajado sus bragas. Ahora comprendía el comportamiento de su padre, la culpable había sido Helen, su secretaria.  Marie hubiera deseado cantarle las cuarenta a Helen, porque por su culpa la había avergonzado ante todo el personal.  Pero también se daba cuenta que ella ni tan siquiera era culpable, y había pagado los platos rotos con ella, seguramente esa mañana debía haber discutido antes de salir de casa con su madre, de ahí que apareciera enfadado esa mañana. Su madre era una mujer única, haciendo enfadar a su padre por cualquier motivo.  Observaba a Helen como se movía a pasos cortos entre su mesa, al archivador del rincón. Observándola como le costaba agacharse para abrir el ultimo cajón del archivador, su falda ondulada gris se acampanaba con la brisa al agacharse, aunque era similar al uniforme de Marie, la falda llegaba hasta las rodillas…
(Marie)  -. Helen!  Puedes comprobar si nos está esperando mi padre?  El Sr. Adams nos ha comunicado que nos espera, tienes idea del porque puede habernos llamado?
(Helen)  -.  No tengo noticias de ello, no se me ha notificado nada de que este esperando a alguien.   Acabo de clasificar estos papeles y entrare a preguntarle… aunque me da miedo entrar…
(Marie)  -.  Tu trabajo debe ser estresante estar todo el día tan cerca de mi padre, con el nunca se puede prever cuando te va a dar una azotaina en el culo!
(Helen)   -.  No te creas!  Hay días que no me castiga, pero dices bien… resulta imprevisible saber cómo vas acabar el día, a veces he estado más de una semana sin recibir, pero lo habitual es que me caliente el culo un par de veces al día.
    Marie miraba a Helen como se acariciaba el trasero a cualquier oportunidad que tenía, el que estuviera Marie presente no la intimidaba, pues eran amigas desde hacía años atrás, así que Helen había visto a Marie recibir azotainas, como viceversa.  Pero a Marie como a cualquier chica spankee, disfrutaba observando a Helen como caminaba dolorida, así como verla como se sobaba el trasero con la mano derecha, mientras con la izquierda buscaba entre el archivador las carpetas que necesitaba.  Visión que disfrutaba por la espontaneidad de Helen, y que Marie aprovechaba cuando estaba de espaldas a Helen, para sobarse el dolorido trasero.  Marie ensimismada consigo misma observando a Helen como se sobaba el culo, en un momento dado Helen se levantó la falda creyéndose que no era observada por Marie, pero estaba muy equivocada, pues aunque Helen estaba detrás del archivador, Marie se había desplazado unos metros para poder observarla, a pesar de estar tras el mueble.
    Marie pudo ver como al levantarse la falda Helen, esta llevaba sus bragas bajadas justo por debajo del culo, en la base entre las nalgas e inicio de sus preciosos muslos, Marie comprendió en ese instante por qué Helen se podía mover con aquella facilidad, el llevar las bragas bajadas y no sentir la presión de ellas sobre su inflamado trasero, ello la facilitaba el moverse, al tiempo de sentir cierto frescor en sus nalgas desnudas, algo que de llevar sus bragas bien colocadas no sería posible por las molestias que sentiría.
(Marie)  -.  Cochina traidora!!!  Ya me parecía extraño que te movieras con esa desenvoltura, bonito te ha puesto el culo guapa!!!
(Helen)  -. Y tu desvergonzada!!!  Que haces espiándome?  Que quieres que haga? Trabajar teniendo el culo así es una pesadilla y tú lo sabes bien… En este rincón, es la zona de Angulo muerto donde queda fuera de la visión de las cámaras, y no me pueden ver lo que hago.  Ahora me las voy a subir, para entrar al despacho de tu padre, alguna vez se me ha olvidado subírmelas, y tu padre me ha sorprendido llevándolas bajadas, al sentarme para anotar un dictado, ya sabes… al sentarte se sube la falda y al cruzar las piernas las bragas al tenerlas bajadas, quedaron al descubierto, me duele el culo solo de acordarme de la azotaina que me dio ese día.
     Helen ante la atenta mirada de Marie, se subió las bragas hasta ajustárselas a su cintura, las llevaba similares a Marie, de talle alto y perneras bajas, con lo cual le cubría el culo perfectamente, excepto el inicio de sus muslos, donde quedaba claramente a la vista como de colorado tenía el culo, aunque la rojez solo asomaba unos centímetros entre el borde del elástico de las perneras. Soltó la falda cubriendo así sus bragas blancas de algodón con unos lunares rojos, amarillos, verdes y negros que resaltaban muy chillones en la prenda íntima.  Helen rodeo su mesa pasando a estar ante Marie saludándose ambas con un beso en las mejillas.
(Marie)  -. Ya veo que te sigue gustando utilizar esas braguitas con los lunares tan chillones, con esa variedad de colores…
(Helen)  -.   No hables tanto guapa!  A ti te sigue gustando usar esas tan anticuadas de florecillas con colores, sobre todo las de margaritas, así que no hables de las demás… Tú y tus chicas las usáis iguales… Bueno… preparaos voy a ver si podéis pasar, puedes prepararte para que te zurren, si no, a que ibais a ser llamadas las tres?
     Marie ando varios metros hacia el sofá situado  junto a la puerta,  donde aguardaban su hermana menor y su amiga Vanessa abrazándose las tres, en sus rostros se las veía la angustia que tenían, el fatídico momento había llegado. Miraban hacia la puerta viendo entrar a Helen al interior tras haberle sido autorizada su entrada, durante unos minutos que les parecieron eternos, volvieron a ver salir a la secretaria Helen con rostro claro de preocupación.  Camino hacia ellas hasta tenerlas delante, mirándolas con su rostro claro de la ignorancia de lo que pudiera estar sucediendo, pues no comprendía nada.
(Helen)  -.  Podéis entrar… pero no entiendo que hace el conductor de la limusina del Sr. Miller en el despacho, sabéis algo vosotras?
     Marie puso en su rostro una expresión de incredulidad, pero al mismo tiempo sentía un nudo no solo en la garganta costándole coger aire, en el interior de su estómago era como si no hubiera desayunado nada esa mañana, sentía como si se hubiera vaciado al instante. La angustia resulto ser algo horrible para ella, veía el rostro de incredulidad de  Helen, pero ella sabía perfectamente que hacia el conductor, el muy cerdo se había ido de la lengua.
     Vanessa y Yuni Lee esperaban que Marie les dijera alguna cosa, incluso habían empezado a andar hacia la puerta, pues habían escuchado las palabras de Helen, que podían entrar. Marie fue hacia ellas haciéndoles una seña con la mano de que no se movieran, y alisándose la corta falda ondulada de color gris perla, introdujo sus manos bajo la falda e introduciendo sus dedos bajo el ribeteado encaje del elástico de sus braguitas, se las coloco bien puestas las perneras dejándolas tensas y luego subiendo sus manos a la cintura, con ellas el borde de la falda se ajustó bien la cinturilla de las braguitas exponiendo así sus bragas de florecillas con el fondo de color lila, Helen detrás de ella se las pudo ver claramente así como lo morado que se le veía la base del culo, luego extrajo las manos volviendo a alisar la falda.
(Marie)   -.  Quedaos aquí fuera, si no os requiere a vosotras, voy a entrar yo sola, a fin de cuentas quien le ha hablado mal al conductor solamente he sido yo, si entráis, recibiremos las tres una azotaina.
    Marie aterrada con el cuerpo temblándole como gelatina llamo a la puerta, desde dentro se escuchó la voz de “adelante”, así que Marie abrió la puerta y entro ella sola cerrándola a su paso. En el centro del despacho se encontraba de pie el conductor, mirando hacia ella y delante de él, apoyado en su mesa estaba su padre el cual también la miraba con cara de pocos amigos.
(Sr. Miller)  -. Vienes tu sola? No he hecho llamar a las tres?  Como os habéis atrevido ha hablarle en ese tono a un trabajador de esta empresa, es que no habéis aprendido buenos modales?
(Marie)  -.  He… he entrado yo sola… porque… he sido… solamente yo, la culpable.   Ellas no le han hablado mal a este señor, solo he sido yo Sr. Miller… Por eso he entrado sola… y… le pido disculpas por mi comportamiento, sé muy bien que usted solamente hace su trabajo, y no se merece que se le hable mal, por hacer lo correcto, discúlpeme señor.
     El conductor la miraba sonriente, con una clara sonrisa socarrona en sus labios y con la mano derecha le hacía gestos teniéndola con la palma hacia arriba, meneándola de derechas a izquierdas varias veces, como diciéndole buena te van a dar ahora…
(Sr. Miller)  -. Eso está muy bien pequeña, pero como puedes comprender esto no se va a quedar así, esta falta grave de disciplina tiene sus debidas consecuencias, porque resulta inadmisible que se le falte al respeto de esa manera tan descarada a un honrado trabajador que solamente cumple con su deber, no voy a tolerarte esa conducta indebida jovencita, para ello te voy a dar una azotaina que no vas a olvidar en mucho tiempo, ya puedes ir bajándote las bragas y ven aquí que te voy arreglar bien desvergonzada!!! .- Marie aterrada comenzó a caminar hacia donde se encontraba su padre, al llegar ante su presencia, introdujo sus manos bajo su corta falda, y agarrando el ribete del elástico sin que se le viera como lo hacía, tiro de él hacia abajo bajándose las bragas, las cuales el conductor pudo solamente ver como las bragas descendían pero sin lograr verle nada más, al bajárselas el talle alto de sus bragas quedaron tensos, quedando así el fondillo de la entrepierna de las braguitas blancas con florecillas de color lila, a la altura de las rodillas y el elástico de la cinturilla a la altura del borde de la corta falda, entonces Marie agarro la cinturilla de sus braguitas y se las acabo de bajar hasta las rodillas quedando así sujetas  por sí mismas. -. Bien puede usted retirarse a su puesto, enseguida me reuniré con usted en el vehículo, antes debo ponerle el culo como un tomate a esta maleducada jovencita, retírese!!!  Acepta las disculpas de la joven, verdad?
(Conductor)  -. Vera… usted, señor!  Desde luego acepto las disculpas de la chica.  Pero… después de cómo me ha tratado esta joven y sus amigas, esperaba y estaba convencido  poder satisfacer mi honor dañado por ellas, viendo como reciben su merecido castigo las tres, y no que se castigue solamente a una. La verdad que no me podía esperar menos de usted, conociendo su buen hacer de las cosas, sobre todo al tratarse de una falta grave hacia mi persona, mi orgullo y honor han quedado en entredicho por unas jovencitas claramente que carecen de buenos modales, tal y como usted bien ha comentado, merecen ser castigadas!!! Debiendo ser disciplinadas ante mi presencia.
(Sr. Miller)  -. Usted es simplemente un buen conductor, el cual durante años me ha prestado muy buenos servicios, y por esos años de servicio, no voy a tomar medidas contra usted o sus palabras.  Si fuera usted un trabajador de esta empresa, y su estatus laboral estuviese por encima del estatus de una agente o detective, puede estar completamente en la creencia y el derecho de hacerme esa demanda, de permanecer presente durante la azotaina que esta joven va a recibir.  Pero para su información, esta joven no solamente es una agente o detective, es la delegada laboral de la brigada de investigación, por lo tanto está muy por encima de su estatus laboral de conductor.  Además esta joven es mi hija, por lo cual nunca la expondría de esa manera, ante un trabajador inferior a su cargo.  Por lo tanto, si acepta sus disculpas perfecto. Y si no las acepta, tal como me ha comunicado hace unos minutos su renuncia, se la entrega usted a su supervisor y no a mí!!!  Como ha hecho usted, la próxima vez que cometa este error, será despedido en el acto, ahora desaparezca de mi vista!!!
     Con clara cara de disgusto miro hacia Marie que estaba de pie a escasos dos metros de él, viéndola como la miraba a él con una tenue sonrisita en sus labios, el conductor claramente furioso por no lograr su objetivo se maldecía a sí mismo a su suerte, pues no había logrado su objetivo, ya que pretendía ver como las tres jóvenes eran castigadas en su presencia, pero no había logrado ni siquiera poder estar presente durante el castigo a una de ellas, abandono el despacho por la puerta de servicio, de buena gana habría salido dando patadas a todo a su paso de la rabia.
(Sr. Miller)  -. Cuantas veces te he de decir que debes guardarte ese mal genio!!!  Es que no vas aprender nunca a comportarte como una señorita? Ven desvergonzada que te voy arreglar a ti bien… te voy a enseñar buenos modales niña!!!
    El Sr. Miller se separó de la mesa agarrando a Marie de la mano derecha,  tirando de ella la llevo casi arrastras hasta el sofá, donde tomo asiento y al mismo momento colocaba a Marie sobre su regazo, comenzando a darle una azotaina con la mano derecha. Marie apenas sintió los primeros azotes se puso a llorar, no porque la azotaina que estaba recibiendo fuera dolorosa para ella, que sí que lo estaba siendo desde luego, su padre cuando daba una azotaina lo hacía siempre  a conciencia, y siempre la acababa haciéndola llorar, pues tenía una mano su padre que era enorme y daba la impresión de ser de piedra de granito por lo dura que resultaba.  Pero aparte del dolor de la azotaina que estaba recibiendo sobre su culo desnudo, al tener las bragas bajadas en sus rodillas, y que le estaba resultando ser sumamente dura, además a ese dolor de la azotaina que le estaba dando,  a más sentía un horrible dolor del castigo de día anterior, aunque su padre no se empleara a fondo, la azotaina le habría dolido lo mismo por el estado del culo que lo tenía todo amoratado y azulado.   Marie ante tal azotaina sobre las rodillas de su padre que le estaba propinando, solamente lloraba desconsolada, al estar sobre las rodillas boca abajo. Estando su padre sentado en el sofá, ella había quedado con su cuerpo echado sobre el sofá, con lo cual sus piernas se apoyaban sobre el asiento, de tal manera que no podía patalear con sus piernas por el dolor intenso en su culo desnudo, solamente tenía la posibilidad de flexionar sus rodillas, juntando sus pies en sus muslo o cubrirse el culo con ellos, pero ello solo habría tenido como resultado, que el obstaculizar a su padre mientras le daba semejante azotaina, que ya estaba durando varios minutos, solamente hubiera logrado hacerle enfadar, con lo que muy posiblemente habría acabado sacándose el cinturón, y habría sido mucho peor para ella. Por lo cual solamente le restaba llorar a la desesperada y esperar que la azotaina que tanto le dolía el culo parase de dársela.  Y al final se detuvo, subiéndole el mismo las braguitas a Marie.
(Sr. Miller)  -.  Buenos días, Sr. Fiscal no le había escuchado entrar… Marie levántate y retírate, déjanos solos!  Lleva usted mucho tiempo esperando?
    Marie se levantó ayudada por su padre, y llorando se retiró hacia la puerta, sintiendo como la mano izquierda de su padre, el cual también se había puesto en pie, le dio una buena palmada en el culo a Marie, de abajo a arriba, con lo cual Marie sintió la fuerte palmada bajo su falda directamente sobre sus bragas, la falda por la palmada se le levanto por encima de la cintura dejando claramente a la mirada del Fiscal, no solamente sus bragas blancas con dibujos de florecillas de color lila, si no también, pudo ver claramente lo colorado que le había puesto el culo su padre. Marie se retiró llorando y sobándose el culo con ambas manos, saliendo por la puerta pudiendo escuchar aun para su vergüenza las palabras del Sr. Fiscal General de la ciudad.
(Sr. Fiscal)  -. Pues mi querido amigo, entraba por la puerta cuando la colocabas sobre tus rodillas, así que he podido ver que debes estar muy enfadado con tu hija Marie, pues has estado casi cerca de veinte y cinco buenos minutos caldeándole el culo…  
     Marie ya no pudo escuchar nada más, pero salió por la puerta llorando del dolor y el intenso fuego que sentía en su culo, aunque también molesta por que el Fiscal la hubiera visto ser castigada de buena mañana. Cuando tan solo hacia una hora que habían abandonado su casa, y ya había vuelto a ser castigada de nuevo.
    Una vez que se quedaron a solas el Fiscal General y Clark Miller entablaron una conversación de negocios…
(Sr. Fiscal)  -.  Bueno Clark ya que nos hemos quedado a solas tenemos que hablar de cosas más serias.  En parte he venido porque te he echado a faltar en el club de campo, ya que debíamos resolver un asunto privado.  Has podido hablar con tu hermano Thomas?  Nos están apretando en el club de golf, pagaron muy bien por una mercancía que todavía no han recibido, y ya sabes que nuestros socios se están poniendo nerviosos.  La mercancía debe llegarles este mes a más tardar.   Pero no veas lo que te has perdido por no acudir al club de campo, hoy han aplicado disciplina por primera vez a Elisabeth Grissom jefa de marketing del club de campo, esa morenita te encanta desde que la viste…
(Sr. Miller)  -.  Pues vaya manera que tienes de amargarme el día, con lo que me apetecía ver castigar ese culito y verlo bien colorado… Bueno… habrá otras veces. La trampa que se le puso cayo en ella de pleno por lo que veo, si ha sido castigada, es porque funciono bien. 
(Sr. Fiscal)  -. Desde luego que sí!  Tus hombres supieron montar bien la escena para que cayera ella sola.  Por ser la primera vez el “maestro de ceremonias” solo le ha dado una azotaina con la mano, pero vaya azotaina!!!  Ha durado unos treinta minutos, tenías que haber visto como meneaba el culo, luego se lo sobaba como la diosa que es!   Tu hermano Thomas tuvo una idea genial al encomendarle el trabajo a la Sra. Henderson, y así tus agentes hicieran la investigación, ya nos encargaremos de que no puedan averiguar nada, pronto hare desde la Fiscalía el anuncio que hemos pagado a unos detectives para la investigación de esas presuntas desapariciones, así quedare fuera de sospecha de una vez por todas.  Asegúrate de que tu hija haga un buen papel, cuando tenga que dar una rueda de prensa, para informar de esas chicas desaparecidas.
(Sr. Miller)  -.  Puedes tranquilizar a nuestros socios del club de golf, en breve tendrán la mercancía que esperan, ahora están en el laboratorio reconstruyéndoles una vida nueva, con nuevos recuerdos, esas técnicas de electro shock llevan su tiempo, no se puede acelerar el tratamiento, ya sabes los problemas que tuvimos en el pasado, volver a cometer esos errores nos costaría millones de dólares americanos, no podemos acelerar los casos, en breve el club de golf tendrá a sus dos chicas… desde que perdimos a la doctora y doctor  Lee, las cosas van más despacio, ellos eran los únicos capaces de hacer el tratamiento más rápido, fue una lástima tener que hacerles desaparecer…
(Sr. Fiscal)  -. Tienes razón… Pero ellos fueron los culpables, se echaron atrás y nos querían denunciar, y hacer públicos  sus experimentos, eso habría sido nuestra ruina de haber salido a la luz…


(Continuará…)






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