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jueves, agosto 08, 2019

EL CASO DE LAS AMAPOLAS Capitulo 9


                              EL  CASO  DE  LAS  AMAPOLAS       Capitulo  9

          A primera hora de la tarde se había convocado una rueda de prensa en la sala Winston, en los juzgados de la ciudad, los asesores del Fiscal General aguardaban su aparición, mientras el portavoz de la fiscalía trataba de tranquilizar a los periodistas. La sala Winston estaba situada en la planta baja del emblemático edificio, construido a finales del mil ochocientos setenta y cinco, cuando el senador por la provincia hizo reconstruir el edificio, ambientando la sala en la antigua Roma,  con columnas de mármol traído de las canteras de Carrara expresamente, la sala se tardó cinco años en terminarse, siendo adornada con bustos de los últimos emperadores  romanos antes de cristo.  Silvia Montero la secretaria personal del Fiscal, trataba de calmar a los enviados de la prensa, ya que estos la atosigaban a ella por su juventud e inexperiencia, sin tener mucho éxito los enviados  de los periódicos y noticiarios de la ciudad. Aunque los periodistas del sexo masculino se la comían con los ojos, pues aunque Silvia Montero parecía una chiquilla a sus diecinueve años, su metro cincuenta de estatura y su esbelto  cuerpo era admirado, más bien se la comían con sus miradas, vestida con una sencilla blusa blanca, con un conjunto de chaquetilla azul marino y una falda ondulada del mismo tono de color, que no ocultaba sus hermosos muslos, teniendo que estar pendiente cuando abrían alguna puerta y la corriente le levantara su falda, mostrando sin querer su ropa interior, resaltando su precioso  cabello moreno liso que le colgaba más abajo  de los hombros, con su maquillaje con sombra de los parpados  de sus ojos de  azul cielo tenue, haciendo  resaltar sus bonitos ojos verdes.  Aunque como secretaria era muy profesional, en su mirada se  veía  la inocencia de su juventud con un rostro angelical.
(Silvia Montero)  -.  Por favor señores y señoras… tengan un poco de paciencia en seguida estará con ustedes el Sr. Fiscal General de la ciudad, y sus invitados a la rueda de prensa, para responder a sus preguntas, tengan calma…Por favor…
(Periodista 1)  -.  Srta. Silvia cree usted que acabara el Fiscal con la corrupción? Y lograra detener a los culpables?
(Silvia Montero)   -.  A ver señor yo no puedo responderle a esa pregunta…
(Periodista 1)  -. Pero… como secretaria debe haber escuchado que piensa hacer, verdad?
(Silvia Montero)  -. Le recuerdo que no puedo hablar sobre ello…
(Periodista 1)  -. Si…Si… pero tendrá su opinión, verdad?
(Periodista 2)  -. No nos diga usted que ignora cómo está la ciudad?
(Periodista 3)  -. Srta. Por favor… para noticias 2… Que cree que se debería hacer con la corrupción y desaparición de chicas de su edad?  Algo debe opinar como mujer…
     Los impacientes periodistas no cesaban en sus preguntas, y la joven secretaria se veía desbordada por peticiones que le llovían de todas partes, poniéndose cada vez más nerviosa, aunque trataba de serenarse, se la estaban comiendo los periodistas con su picardía al enfocar y hacerle preguntas a ella sobre que pensaba al respecto, buscando una declaración que diera una primicia de noticia para publicar o emitir en los noticiarios, sin importarles meter en serios problemas a la joven.
(Periodista 2)  -. Díganos qué piensa usted? Cree que la corrupción está llegando a su fin? Las chicas van aparecer? Qué opina de la seguridad ciudadana? Tenemos suficientes policías?  Que sabemos de ese departamento nuevo de investigación? Cuanto presupuesto tiene la ciudad para mantener el orden?  Piensa que subirán los impuestos a los ciudadanos?
   La joven ya no sabía que hacer o que decir, le llovían preguntas desde todos los ángulos de la sala, miraba hacia el portavoz a ver si la ayudaba, pero la ignoraba por completo, era como si no estuviera él en la sala, pero debía como fuera lograr calmar los ánimos. La rueda de prensa se había retrasado por la no comparecencia del Fiscal, y sus instrucciones dadas por el propio Fiscal era que calmara a los periodistas.  Ella por haber estado presente en alguna de las reuniones, había escuchado algo, y como estaba desbordada y derrotada,  y la picardía de la prensa al final consiguió su objetivo y ella acabo por caer en sus redes acabando por hablar sobre temas que no debería de haber mencionado.
(Silvia Montero)  -. No creo que se suban los impuestos, la ciudad es consciente que son necesarios, pero no creo que se vayan a subir… Por favor señores… de la seguridad ciudadana… nuestra ciudad tiene policía muy eficiente y no creo que sea necesario aumentar la dotación de policías. A ver señores… tengan calma… Ah! La corrupción… eso es algo que nuestra policía está fuera de dudas de que es leal a la ley… Señoras… Calma… Las chicas? La policía está haciendo las pesquisas pertinentes, pronto se dará con ellas y los culpables…
    Los periodistas de más edad se reían mirándola, sabían que las respuestas que había dado la iban a meter en serios problemas, pues ellos al ser de la prensa escrita de más tirada de periódicos, tenían las respuestas ya facilitadas con anterioridad, sabiendo perfectamente en los problemas que iban a meter a la joven,  sobre todo los periodistas del principal periódico de la ciudad del cual dirigía el Sr. Thomas Miller.
(Silvia Montero)  -. Señores… señoras… me dicen que ya ha llegado el Fiscal y sus invitados, en breve comenzarán la rueda de prensa.
    En esos momentos entraban en la sala el Sr. Fiscal, seguido por la Sra. alcaldesa, Sr. Thomas Miller, Sr. Clark Miller y tras ellos el equipo de seguridad.  Los invitados tomaron asiento en sus lugares tras el estrado del conferenciante, y el Sr. Fiscal con una carpeta llena de papeles se ubicó para comenzar la rueda de prensa de la fiscalía.
(Sr. Fiscal General)  -.  Buenas tardes a todos… Disculpas por la demora, pero estábamos almorzando y ultimando los detalles con la Sra. alcaldesa sobre los presupuestos, y los puntos más importantes requeridos y que ustedes esperan poder publicar en sus respectivos periódicos y noticiarios…   El primer punto a esclarecerles es: el tema de los impuestos, lamentándolo mucho y después de días de negociaciones hemos llegado a un acuerdo, se van a subir un 5%. Sabemos que esto no se esperaba, pero es imposible para salvaguardar los presupuestos el subirlos, para así poder asegurar la seguridad ciudadana, aumentando la policía en ochocientos nuevos agentes de policía.  También deseábamos poder crear un departamento de investigación criminal, para poder acabar con esas desapariciones de chicas.  Como no es posible para una ciudad como la nuestra, tener un departamento exclusivo, con la alcaldesa llegamos al acuerdo de contratar a profesionales,  para así investigar de forma eficaz, por ello hemos contratado a la Agencia de detectives Miller, ADMSA esta empresa se ha estado encargando de la investigación, con resultados muy positivos, ya que habían desaparecidas diez chicas, y de estas han podido localizar a ocho, el hecho que no constase su paradero es que no están registradas, en el censo de la ciudad, pero si constan en el registro civil laboral, el buscar en esos archivos ha sido arduo pero con resultado positivo, reduciendo las chicas desaparecidas a tan solo dos, que como saben nos reservamos el declarar sus nombres, por su propia seguridad y que sus secuestradores o quien las retenga no conozcan que las buscamos.  La corrupción de nuestra ciudad es otro punto de referencia importante, debiendo comunicar que hemos detenido a veintiséis altos cargos municipales, así como otros cincuenta detenciones en el ámbito privado, de los cargos municipales diez son policías corruptos, más dos oficiales que los dirigían. Por lo tanto la lucha contra la corrupción es positiva.  Debemos agradecer a nuestro buen colaborador el Sr. Clark Miller, gracias a sus detectives a sido posible la detención de los policías corruptos, que desde hace meses sabíamos que los teníamos en nuestra propia policía, siendo una vergüenza para la ciudad.   Ahora responderé a sus preguntas con sumo gusto…
(Periodista 1)  -. Buenas tardes Sr. Fiscal. Soy de la revista Noticias Ciudad, que tiene que decir de las declaraciones de su secretaria.  Ella nos ha confirmado que no se iban a subir los impuestos, y resulta que nos van a subir el 5%, que puede decirnos?
    El Fiscal miro a Silvia su secretaria que estaba  en la esquina tomando notas, sobre lo que la rueda de prensa, al escuchar que hablaban de ella dejo de escribir mirando al Sr. Fiscal, este la fulmino con la mirada.
(Sr. Fiscal General)  -.  Usted es de… Noticias Ciudad, verdad? Su revista está considerada una de las más vendidas de esta ciudad, y para mí es un gran honor que hayan periodistas de una valía como la de ustedes, esta ciudad se siente muy honrada al tener una revista como la suya.  Otra pregunta?
(Periodista 3)  -. Buenas tardes Sr. Fiscal general. Soy del periódico de la ciudad y como editor jefe al Sr. Thomas Miller.  Su secretaria nos ha hablado que no había porque preocuparse, que no había corrupción policial, y nos acaba de declarar usted lo contrario, así como detenciones de corruptos, nos puede aclarar esa noticia? Su secretaria es cómplice de los corruptos al habernos negado su existencia?  Ella ha desmentido que hubiera corrupción policial? Que puede decirnos?
    El Fiscal volvió a mirar a su secretaria con una cara que todos pudieron ver, y Silvia deseo en ese instante que se la tragase la tierra, pues su jefe la fulminaba con la mirada, sabiendo que aquello no iba a tener un final feliz, con su mano derecha se tallaba el trasero de su falda, pues sentía como si ya lo sintiera picarle, el Sr. fiscal ya la había dado alguna azotaina sobre sus rodillas sin bajarle sus bragas, pero algo le decía a su subconsciente que esa tarde se las iba a bajar.
(Sr. Fiscal General)  -.  El periódico en el cual usted como periodista es el comunicador de noticias, este juzgado le agradece que hagan un trabajo excelente, siendo muy elaborada su columna, sus aportes son seguidos de cerca por la fiscalía, sintiéndonos muy halagados de sus artículos, gracias.   Otra pregunta por favor…
(Periodista 2)  -.  Buenas tardes Sr. Fiscal general.  Soy del noticiero televisión de la ciudad, usted ha comentado que han encontrado a ocho de las chicas, eso es una gran noticia para tranquilizar a los ciudadanos de esta ciudad, pero… Nos resulta extraño a nuestro noticiario, que su secretaria no esté informada y nos de noticias que no son ciertas, por no decir falsas, por lo que decía un compañero, esas declaraciones dan a entender que ha tratado de ocultar hechos confirmados por usted, creo que debería usted aclararnos esos puntos, pues se podría sospechar que su secretaria o es una incauta, o es cómplice de la desaparición de esas chicas… cree que nos está ocultando información?
(Sr. Fiscal General)  -. Su canal televisivo es uno de los más vistos en la ciudad, usted como profesional tengo muy claro que dará las noticias sobre mi declaración, en esta rueda de prensa. No dando valor a rumores infundados que puedan correr por las calles, su noticiario debe informar dando la noticia y lo que es noticia, no dando interés a esos rumores que nada aportan a su noticiario… Buenas tardes, señores… y… señoras!  Las preguntas se han terminado por hoy.

     El Sr. Fiscal General se retiró hacia su izquierda caminando a buen paso hacia el rincón, donde se encontraba la puerta que daba a las dependencias de la fiscalía, por la cual desapareció rápidamente seguido de cerca por su equipo de seguridad.  Detrás de ellos salían los invitados, la última en salir,  fue la Sra. Alcaldesa que se detuvo esperando a la secretaria personal del Fiscal.  Al tenerla a su lado la agarro de la mano de malas maneras, tirando de la mano hacia las dependencias, del tirón brusco se le levanto la falda a la secretaria mostrando sus braguitas blancas, aunque con la mano derecha se aplano la falda cubriendo sus braguitas, aunque todos los periodistas cercanos a esa esquina se las pudieron ver claramente, como la forma brusca que la Sra. Alcaldesa se la llevo. Nada más hubieron traspasado la puerta y esta fuese cerrada, la Sra. Alcaldesa se la llevo a tirones hacia unos sofás, en los cuales tomo asiento en el central de los tres tresillos que tenía el sofá, tirando con brusquedad a Silvia sobre sus rodillas  poniéndola boca abajo,  levantándole la corta y ondulada falda azul marino, empezando a darle a la joven una sonora azotaina sobre sus bragas blancas, fueron unos treinta azotes rápidos, y cuando cesaron, la empujo cayendo la secretaria al suelo de rodillas y sobándose el culo. La Sra. Alcaldesa se levantó poniéndose en pie, y arreglándose la falda desapareció por un pasillo  adyacente maldiciendo a gritos, como se había atrevido a hablar de lo que no sabía la chica…
     Silvia Montero se quedó en el vestíbulo de las dependencias sola sobándose el trasero, mirando hacia todos los lados hacia la gente que había visto como recibía la azotaina,  en parte no comprendía la reacción de la Sra. Alcaldesa, aunque si sabía que estaba en serios problemas,  pues no tardaría en ser llamada al despacho del jefe, el Sr. Fiscal General, y que la esperaba un castigo seguro.  Por ese motivo fue hacia el pasillo que había desaparecido la Sra. Alcaldesa dirigiéndose hacia el fondo del mismo, donde había una pequeña estancia que daba a la puerta del despacho del Fiscal, y junto a ella estaba ubicada la mesa de secretaría, su puesto de trabajo.
     Mientras Silvia ordenaba unos documentos nerviosa, dentro del despacho del Fiscal General se encontraban Thomas Miller, Clark Miller, la Sra. Alcaldesa, y el propio Sr. Fiscal sentado en su despacho, mientras los caballeros y la dama, andaban de un lado a otro como palomas enjauladas maldiciendo continuamente.
(Sra. Alcaldesa)  -. Pero donde se ha visto semejante desvergonzada!!!  Nos ha dejado como trapos sucios ante toda la prensa!!! Es que no sabes cómo debes enseñar a tu secretaria a tener la boca cerrada!!!  Solo nos faltaba que informara de los ingresos que tenemos, gracias a esos impuestos inflados, a propósito para nosotros. Es el colmo que una muchacha pueda ser tan imbécil y tonta!!!   Y tu… hablando de los temas que nos abarcan, cuando esa mocosa había hablado a espaldas nuestras!!! Pero ya la he arreglado yo, le he puesto el culo como se merece  a esa desvergonzada!!!
(Sr. Clark Miller)  -.  A ver Victoria! Serénate no es para tanto, la chica ha metido la pata desde luego, pero nuestro Fiscal ha sabido poner en su lugar a los periodistas, aludiendo a sus preguntas, saben que cuando no damos explicaciones a sus preguntas, es porque no deben publicar nada al respecto, por ello les incentivamos en sus trabajos con una buena cantidad económica, para que sepan cómo deben interpretar y dar las noticias que luego les pasaremos, tener la prensa comprada es una de las mejores decisiones que tomamos en su día. Es el dinero mejor invertido que tenemos.
(Sr. Thomas Miller)  -. No debemos preocuparnos por nada. Charlton ya debe de estar a punto de llegar para hacerse cargo de ella, le he llamado apenas el Fiscal me lo ha pedido y a ti Victoria aunque seas la amante de nuestro Sr. Fiscal, más te vale que te guardes ese mal genio, o haremos que Charlton se ocupe también de ti!!!
(Sr. Fiscal General)  -. Basta ya!!!  Victoria!!! Se acabó la discusión y ten por seguro que esto no va a quedar así!!!  Como has podido perder la compostura y darle una azotaina a mi secretaria? Tú no tienes ninguna autoridad para hacer tal cosa, y ahora mismo ese tema o queda zanjado, o antes de llamar a Silvia, Charlton se va ocupar de ti misma!!!  Te he avisado en muchas ocasiones que no me gusta que pierdas el control de esa forma!!! Decide rápido!!!
(Sra. Alcaldesa)  -. Está visto que con vosotros no se puede hablar, me voy antes de que hable más de la cuenta de lo que pienso de vosotros… Adiós señores!!!
   Se encamino hacia la puerta saliendo con rapidez, no deseaba estar presente cuando llegara el Sr. Charlton, ya la habían amenazado varias veces con darle su merecido, y no le hacia ninguna gracia que la calentaran el trasero…
(Sr. Fiscal General)  -. Habéis visto con qué rapidez se escabulle?  Pero un día de estos no se va a librar de una buena zurra.  Ese trasero hace enloquecer a cualquier hombre, y por ganas no serán…
(Sr. Thomas Miller)  -. Eso tiene fácil solución, llama a seguridad y que la retengan en la puerta  y que Charlton se ocupe de ella.
(Sr. Fiscal General)  -. Sí. Sería una fácil solución desde luego, pero quien le dice después a su marido porque su esposa tiene el culo morado…
(Sr. Clark Miller)  -. Ese petimetre del banco no le gustaría nada, pero cualquier día de estos va a dejar viuda a su esposa, está todo bien encaminado para mandarle hacer un último viaje sin retorno.  Lo hemos probado todo, y no se deja comprar, además necesitamos ese banco para blanquear nuestro dinero, al igual que hacen otros bancos, pero este nos daría mejores beneficios y en cantidades mayores.  Pero es duro de pelar el abuelo de las narices!!! Y encima se casa con una mujer a la cual es incapaz de complacer y que podría ser su nieta!
(Sr. Thomas Miller)  -.  Se les podría dar el trabajo a los hombres que tenemos en la frontera, esos son tipos duros de verdad, siempre nos han cumplido muy bien, y nos librarían de ese viejo banquero.
(Sr. Clark Miller)  -. No…Nooo.  Ni hablar de eso.  Ese banquero es demasiado importante, si tuviéramos a sus familiares con nosotros sí, pero si el viejo desaparece, entonces ocuparían el puesto uno de sus sobrinos, es necesario antes de nada ingresar una buena cantidad, y que con su desaparición accidental esa cantidad quedara blanqueada, al tener el heredero que justificar el dinero del banco, nuestros abogados están ingresando cantidades pequeñas, dentro de unos meses podremos dar el golpe final, pero tiene que ser un infarto o algo similar que se pueda declarar como muerte natural.  De otro modo podrían levantar sospechas, y aunque no tuvieran pruebas, quedaríamos en entredicho, y eso no nos interesa para nada.  Todos nuestros negocios están a la luz del día como saneados, no podríamos arriesgarnos a un asunto turbio y que diéramos luz verde a ser investigados.  Más vale cien pájaros en mano, que cientos volando…  Por otro lado nuestros abogados están buscando trapos sucios de alguno de los herederos, para tenerlos en nuestras manos, mis investigadores han dado con algo del mayor de sus sobrinos, pronto lo tendremos comiendo en nuestra mano.
(Sr. Thomas Miller)  -.  No siempre podemos utilizar a comadrejas como la Sra. Henderson, para crear falsas pistas con casos disparatados, al dar pistas de los negocios que tenemos de las chicas, arriesgamos demasiado exponiendo esas falsas desapariciones.  Tuvimos suerte con tus hijas, sobre todo Marie que es un torbellino y actúa siempre sin pensar, pero eso podría habernos costado muy caro, al ponerlas nosotros sobre la pista.  Ahora las mantenemos ocupadas con sus travesuras, pero llegara el día que aprenderán a cómo deben comportarse y dejaran de darnos motivos para castigarlas, en cuanto sus cerebros puedan pensar, debemos tener a esas dos chicas que nos faltan encarriladas, debemos crearles esa identificación falsa rápido.
(Sr. Fiscal General)  -.  Bueno muy a las malas las tenemos en el sótano del hospital, siempre las podemos hacer desaparecer como siempre, por suerte esta es una ciudad prospera, y hace falta argamasa para los cimientos de edificios nuevos, siempre podemos utilizar los viejos métodos.
 (Sr. Clark Miller)   -.  Así…?  Y que hacemos con nuestros socios, me lo quieres explicar pedazo de atún!!! Si no les proporcionamos esas dos chicas, seremos nosotros los que seamos la argamasa de un complejo de hoteles.  Si los eliminamos provocaríamos una guerra en las calles, con muertos en cada esquina como hace unos años, no recuerdas a los trescientos muertos que hubieron en ambos bandos?  Hizo falta un milagro para lograr una tregua y tardamos meses en lograr una paz que nos interesara a todos.  Si no vas a utilizar ese cerebro de serrín, es mejor que estés callado!!!  En boca cerrada, no entran moscas!!!
     En esos momentos al escuchar que alguien llamaba a la puerta, guardaron silencio hasta que el Fiscal General autorizo la entrada a quien había golpeado la puerta.  Entrando Charlton respiraron de nuevo con tranquilidad, hablar en los juzgados de ciertos temas podía correr riesgos, por muy sólidas que fueran las paredes.
(Sr. Clark Miller)  -.  Charlton!  Como van las cosas por el campo de golf?  Has logrado calmar los ánimos de esas chicas rebeldes de las hijas de nuestro buen amigo Calvin?  Me comento que eran unas verdaderas fierecillas…
(Sr. Charlton)  -. Unas verdaderas fieras es lo que son!  Pero no les ha servido de nada, ahora están mansas como corderitos, no hay nada como calentarles el trasero de firme.   Calvin lo que si me ha comentado que espera que nuestro buen amigo el Sr. Fiscal General, se pase por sus oficinas a comunicarles cómo va ese negocio de las chicas prometidas, para sus negocios con la sala gran Royal, ya la han acabado de habilitar y esperan poder inaugurarla pronto.  También me he pasado por el edificio anexo al hospital, las chicas han acabado su formación para trabajar como azafatas, se las podría instruir sobre el trabajo, y si están dispuestas a someterse a la disciplina, es la salida más propicia.  De ese modo podríamos encargar que nos trajeran chicas nuevas a los hombres de la frontera del norte.  Que os parece la solución? Al menos hasta que los científicos alemanes den con el método del Dr. Lee.  Aunque estos no hacen más que decir que les falta información, sugieren que el Dr. Lee y su esposa debían tener documentos de sus estudios, ellos no hacen más que decir que está incompleta la información.
(Sr. Thomas Miller)  -.  Crees Charlton que se las podría convencer, de que es lo mejor para ellas?  Con otras ha sido la mejor solución, pero estas justamente han demostrado tener mucho coraje y son rebeldes.
(Sr. Clark Miller)  -.  Nuestro buen amigo Williams Adams, como psicólogo es único logrando hacer  hablar a jóvenes, y si alguien puede lograr convencerlas desde luego es él. Igual que tu Charlton eres único disciplinando a chicas, por cierto el Sr. Fiscal te tiene un trabajillo para ti…
(Sr. Fiscal General)  -.  Si, desde luego te tengo un trabajo que urge rapidez y corrección al momento.  Ahora mismo la hago llamar. .- Marcando un número de tres dígitos, en seguida se escuchó una voz femenina por el interfono. -. Srta. Silvia! Puede venir a mi despacho, gracias.
     Silvia al desconectar el interfono, se la podía ver nerviosa. Sabía perfectamente que iba a ocurrir dentro del despacho, estaba hecha un manojo de nervios, pues sabía que en su interior habían acompañantes con el Sr. Fiscal General. Estaba muerta de miedo, pues sabía que sus declaraciones en la rueda de prensa, no había sido buena idea, no hacía falta ser inteligente para darse cuenta de su metedura de pata, y que iban a tener serias consecuencias para ella, concretamente se acariciaba el aún caliente trasero, la azotaina que le había dado la Sra. Alcaldesa no había sido gran cosa, más que nada había sido pasado vergüenza de la escena,  recibir una azotaina en el vestíbulo, con la gente que pasaba por la estancia en esos momentos, aun se ponía roja de la vergüenza al recordarlo.  Dejo su mesa ordenada, así como el recoger unos documentos y guardarlos en su mesa bajo llave. Entonces nerviosa se fue hacia la puerta, llamando con los nudillos de su mano derecha y esperando la respuesta dándole permiso de entrada. Momento que aprovecho para arreglarse las braguitas, y sobarse el culo, luego aliso bien su falda ondulada  azul marino, colocando su mano izquierda en su cadera, y con la derecha sobre el pomo de la puerta para entrar en cuanto dieran su  autorización. Algo que en breve la puerta se abrió, apareciendo ante ella el propio Fiscal, con cara de pocos amigos, lógicamente estaba disgustado con ella.
(Sr. Fiscal General)  -.  Entra! Tenemos muchas cosas de que hablar. .-  Silvia entro al despacho preocupada por el error que había cometido, pero el encontrarse en el interior a tres caballeros, eso la preocupaba mucho más, esperaba que para regañarla los caballeros salieran del despacho, pues ella sabía bien que en breve estaría sobre las rodillas de su jefe, recibiendo una azotaina en el culo.  Silvia ando hasta detenerse delante de la mesa del despacho, como hacia siempre que entraba, bien fuera para ordenarle una tarea o hacerle el dictado de una carta que debiera escribir.  Como siempre el Sr. Fiscal pasando por su lado, tomo asiento en su sillón mirándola fijamente a los ojos.  -. Silvia sabes que estoy muy decepcionado de cómo te has comportado hoy!  No me esperaba esto de ti, pero como comprenderás no estoy dispuesto a tolerar esta conducta. No comprendo cómo has podido hacer una  declaración ante los representantes de la prensa y menos que hayas  hablado en la rueda de prensa?  Esa no es tu labor, para ello la Fiscalía tiene un portavoz para dar información que sea necesaria. Y si él no ha creído oportuno hacerlo, porque te has atrevido a tomarte unas diligencias que no tienes autoridad.  Sabes que va a ocurrir ahora verdad?  En ocasiones he resuelto tus errores con una simple azotaina sobre mis rodillas, pero en esta ocasión te mereces un castigo más ejemplar por tu mala acción. Acércate aquí  inclínate sobre mi mesa!!!  Y échate inclinada sobre ella apoyando el pecho sobre la mesa, y las manos te agarras al borde del otro extremo.  Ahora vas aprender lo que te sucede si no haces tu trabajo.  Charlton!  Lo que estás buscando esta en aquel armario del fondo, utiliza la del calibre cinco, esa bastara para que aprenda bien la lección. Con cincuenta buenos azotes bastara por esta vez.
      Silvia estaba  intimidada al no estar sola en el despacho,  como otras veces que había sido regañada y posteriormente la había colocado sobre sus rodillas dándole una buena azotaina en el trasero, en esos momentos habían cuatro hombres en el despacho, el que su jefe estuviera era lo lógico y normal, pero porque debían de estar presentes aquellos tres caballeros, ello si la molestaba porque se sentía muy avergonzada,  y no le hacía ninguna gracia ser castigada, la verdad es que había ido demasiado lejos, y ser castigada lo veía lógico después de todo, pero  ser castigada ante tres extraños no lo comprendía, pero aun así guardo silencio, no deseaba empeorar su situación, y había algo que le decía que no lograría nada con  protestar.  Así que tal y como se le había ordenado fue hacia la mesa, inclinándose sobre ella, dejando así su trasero expuesto al castigo, era consciente que al estar inclinada se le había debido subir la falda, y que sus braguitas blancas serian visibles, algo que hizo que se ruborizara de la vergüenza.   Escucho unos pasos que se aproximaban hacia ella, mirando hacia su izquierda al escuchar que los pasos de ese lado venían, pudo ver como se le aproximaba el Sr. Charlton con una vara en su mano derecha, llevándola en alto amenazante. Pues ella podía verle el rostro serio del portador de aquella vara, lo que le hizo que se le erizara todo el vello de su cuerpo, en apenas unos segundos aquel hombre corpulento sentía su presencia detrás de ella, vio el extremo de la vara a su derecha, pues había sido depositada sobre la mesa a su costado.  Segundos después sintió como unas manos  manipulaban su corta falda ondulada, y como se la levantaban, colocándola sobre su espalda sujeta a la pretina de la cinturilla de la falda, dejándosela bien sujeta acabando en ese instante  por descubrir para que servían aquellos dos botones en el reverso, avergonzada al sentir que su trasero estaba bien expuesto, quedando al descubierto sus bragas blancas,  no recordaba un día en su vida que hubiera pasado tanta vergüenza, aparte de la primera vez que recibió su primera azotaina sobre las rodillas de su jefe, o eso creía ella, que no había posibilidad de pasar tanta vergüenza.   pero iba a descubrir que estaba muy equivocada, que aún podría haber una situación mucho peor para ella, y apenas habían transcurrido unos segundos, cuando unos dedos fríos los sintió que agarraban el elástico de la cinturilla de sus bragas blancas, y como estas le eran bajadas lentamente, descubriendo su trasero, y según sus bragas se deslizaron muslos abajo, notaba la brisa fresca en su sexo, extrañada ante la humedad que podía notar en su entrepierna, y que no encontraba explicación alguna, pero esa sensación de humedad no era la primera vez que la había experimentado, cuando se había encontrado echada sobre las rodillas del Sr. Fiscal, las braguitas las notaba mojadas, y por raro que le pareciera, momentos antes de dirigirse a su mesa, después de haber recibido una azotaina sobre las rodillas de la Sra. Alcaldesa, según se dirigía a su puesto e iba sobándose el culo, el fondillo de sus braguitas se le habían humedecido como no recordaba, al igual que al ser llamada al despacho, las había vuelto a sentir humedecerse de nuevo.  Se sentía avergonzada de sí misma, pero al mismo tiempo había una sensación que no le resultaba nada desagradable. Incluso el sentirse avergonzada de que hubieran tres hombres, y su jefe viéndola inclinada hacia adelante sobre la mesa, dispuesta para recibir una azotaina con aquella vara que la veía a su derecha, teniendo su trasero desnudo y por la posición su entrepierna bien expuesta, de alguna manera eso la excitaba, sintiendo como nuevos fluidos descendían entre sus muslos, y aun le extrañaba más el que deseara sentir aquella vara en su culo desnudo, no entendía nada, pero aquella experiencia no estaba siendo tan desagradable al fin y al cabo, aunque ello no evitase el tener verdadero  terror como igualmente sentía  pánico a ser castigada, todo era una extraña mezcla entre dolor y placer.
        Vio  como la vara que se hallaba paralela a su costado derecho, el Sr. Charlton la acababa de recoger, en ese instante su terror, nervios, así como una extraña sensación de deseo la hacía temblar,  el temor a que en cualquier momento la sentiría en su trasero, la estremeció de la cabeza a los pies, tensando sus nalgas temiéndose lo peor. Se sentía así misma intimidada al sentir la presencia de alguien tras ella, pero la lascivia de su cuerpo la deseaba sentirla en sus desnudas nalgas,  un silbido cerca de su trasero la hizo temblar, sintiendo su brisa al pasarle muy cerca, brisa que sintió aun por tres veces más pasando cerca de sus nalgas desnudas, por un instante relajo sus nalgas al soltar el aire de sus pulmones,  había mantenido la respiración entre nervios y temor.  Volviendo a escuchar el silbido de la vara, pero esta vez la sorprendió cuando aún sus pulmones expulsaban el aire contenido, sintiendo como la vara de mordía en sus nalgas, esa fue la sensación que sintió al sentir el primer azote. El dolor en sus nalgas la había sorprendido, sintiendo un intenso dolor que le hizo agarrarse con más fuerza con sus manos al borde de la mesa, la vara caía una y otra vez sobre sus nalgas desnudas sin darle tiempo a recuperar el resuello, sintiéndola como le hacían arder en sus nalgas cada uno de los azotes de la vara, estos eran rápidos como certeros  y constantes,  siempre cayendo uno más abajo que el ultimo hasta sentir la vara azotarle la base de sus nalgas con el inicio de sus muslos, para luego volver a sentirla bajo su espalda, en el inicio de sus bien formadas nalgas, e ir bajando progresivamente de nuevo hasta la base de sus nalgas, los cincuenta azotes fueron rápidos, sintiendo como le ardía su trasero, al tiempo que un intenso picor donde habían caído cada uno de los azotes, quedando sus nalgas marcadas con finas líneas rojas.  Sus piernas varias veces se flexionaron, así como separarlas todo lo que pudo, pero sus bragas no le permitían separarlas, aunque meneo sus caderas de un lado a otro, no pudo evitar sentir la mordedura de la vara en sus nalgas.
      Cuando el Sr. Charlton dio por finalizado el correctivo, arrojo la vara al suelo.  En ese instante Silvia se quedó inmóvil sobre la mesa, solamente sus caderas se movían de un costado a otro, debido al picor intenso en sus cruzadas nalgas por la vara, así como el intenso dolor en su trasero, en su rostro descendían por sus mejillas las lágrimas, había gritado y suplicado que parase de azotarla, pues el intenso dolor era insoportable, era la primera vez que la castigaban con la vara, y meneaba su culo dolorido tratando de buscar alivio alguno, pero este no era posible, aunque al poco tiempo aun permaneciendo echada sobre la mesa, sintió como por sus muslos había un líquido que se deslizaba por ellos, el menear su trasero así como restregar sus muslos uno contra otro, había hecho que su sexo experimentara una sensación muy agradable, a pesar del dolor en su culo recientemente lacerado por la vara.  Se reincorporo por si misma muy dolorida, agachándose con serias dificultades al doblar  su cuerpo hacia adelante, sintió como si el culo se le partiera en dos, pero aun así debido a la vergüenza que experimentaba, saco fuerzas y sujetando la cinturilla de sus bragas se las subió, aunque al pasar por su trasero lo hizo muy despacio hasta ajustárselas a su cintura.

 (Sr. Thomas Miller)  -. Sr. Fiscal! Me lo está  pareciendo a mí? O esta desvergonzada ha contado los azotes, esperando acabar rápido de recibirlos y marcharse de rositas tan tranquila.  Imagino que al quedarse a solas fuera de este despacho, romperá a llorar esos lagrimones que humedecen sus mejillas así lo indican, Charlton le ha dejado un bonito trasero bien marcado por la vara!  Pero no se la ve nada  arrepentida de la falta grave que ha cometido, creo que ha sido un castigo demasiado suave y eso sí, lo ha aguantado muy valientemente, pero debería vérsela más arrepentida?   Pero no lo parece en absoluto.  Es más! Da la impresión que está esperando que le digas que se retire, lo que indicara que ella ha ganado, la verdad se la debería ver avergonzada… y no retando con su mirada fría, está claro que esta muchacha esta rabiosa, cuando debería mostrar arrepentimiento y respeto!
        Thomas hablaba con sarcasmo al esperar que el castigo no fuera tan relativo, esperaba verla retorcerse más al sentir como la vara era aplicada en sus nalgas, al parecer su deseo por contemplar a la joven castigada, había resultado corto para su retorcida mente.
(Sr. Clark Miller)  -.  Siento decirlo la verdad.  La vara ha marcado perfectamente su trasero, pero como bien dice Thomas!  No se la ve acongojada o temerosa de haber sido castigada, más bien parece todo lo contrario.  Como si nos retara a todos, parece que no ha recibido un castigo adecuado a su falta.
    Silvia le parecía mentira lo que estaba escuchando, como podían juzgar como se encontraba ella, retando?  Sus oídos así como su mente no podían dar crédito a lo que escuchaba.     Apenas podía moverse de lo que le dolía el culo, cualquier leve movimiento la hacía estremecerse del dolor en sus nalgas, incluso se arrepentía de haberse subido las bragas, pues el mínimo roce de sus nalgas,  con el tejido de algodón de sus bragas le molestaban deseando poder quitárselas.  Arrepentida?  Como no podían pensar que el que estuviera o no, arrepentida! Como podían solo pensar que no estaba arrepentida,  desde luego que si estaba arrepentida, sentía como el fondillo de sus bragas las tenía empapadas, algo que la sorprendía de sí misma.  Pero lo que no podía ocultar  o  fingir era la rabia que sentía en su interior después dejarla con el culo al aire ante tres  caballeros que solo conocía de verlos con su jefe.  La vergüenza que había pasado, era lo que la hacía mirarles con descaro, en cierta forma en su vergüenza, sentía odio hacia quien había permitido avergonzarla así, pero si un caso no hacia ellos, si no hacia su jefe el Sr. Fiscal,  pues le costaba creer que su jefe hubiera permitido que le levantara su falda un desconocido para ella, y que además no solo le hubiera levantado la falda, si no, que además le había bajado sus bragas e incluso la había azotado con la vara bien fuerte, dejándola con el culo dolorido e inflamado.   Como deseaban esos caballeros que les mirase, si no era con odio y rabia después de haber pasado por esa vergüenza, de ser exhibida ante tres señores. Una azotaina de su jefe por su mal comportamiento en la rueda de prensa, lo hubiera aceptado pues sabía que había obrado mal, así como que para dársela le hubiera levantado la falda e incluso  bajado sus bragas, era lógico que lo hubiera hecho, y ella sabía que se la merecía.  Pero era necesario hacerlo ante tres  señores, y que para darle la zurra en el culo, lo hiciera un extraño?  Eso era necesario.  Además ahora se encontraba abochornada que pensasen de ella todas aquellas barbaridades, que deseaban que expresara?  Si no era su rabia de la impotencia al no poder protestar, después de la vergüenza  a la que  habían expuesto y hecho que ella pasara.   Sobre todo después de haberla exhibido pudiendo  ver su intimidad más íntima para toda mujer, pues ella a cada azote de la vara, había separado sus muslos  lo que sus bragas le habían permitido, al tenerlas bajadas a la altura de sus rodillas, ella había sentido como le trababan sus rodillas no pudiendo separarlas, y que al separar sus muslos, su sexo había quedado expuesto totalmente a aquellas obscenas miradas.  Aunque había intentado mantener sus muslos juntos, a partir de no recordaba cuando, el dolor era tan intenso que no pudo  evitar que sus muslos  se separasen, y arqueara su trasero, o menear el culo de lado a lado, pero a pesar de sus intentos la vara golpeaba sus nalgas, sintiendo un fuerte dolor a cada nuevo azote.   Pero a pesar del dolor que había sentido cuando la vara la castigaba, ahora escuchar aquellas  palabras  le dolía más, aunque ese dolor era en su orgullo de mujer.
(Sr. Fiscal General)  -. Debo deciros que no comparto vuestra opinión, conozco bien a mi secretaria.  Y sé que se encuentra abochornada de la vergüenza que está sintiendo, yo personalmente la he castigado cuando ha sido menester el hacerlo, y siempre se muestra muy arrepentida después del castigo, y esa imagen de su rostro, claramente es de la impotencia de haber sido castigada, por una persona a la cual apenas conoce, esa es una razón para mostrar esa rabia en su rostro.  Para vosotros mis buenos amigos, sé que le daríais una nueva azotaina para quitarle esa cara de desprecio hacia vuestra presencia, pero a diferencia de vosotros, difiero en esa idea, yo la conozco e igualmente imagino porque se encuentra así.   Es la primera vez que la castiga alguien que no sea yo, y por esta vez no voy hacer que quite esa cara de su rostro.  Pero Silvia! Siempre que sea necesario un castigo ejemplar, llamare a Charlton un experto en disciplinar a chicas, o sea que puedes ir haciéndote a la idea, que esta ocasión no va a ser la última. Entendido?  Ahora puedes retirarte!


        Silvia no se lo hizo repetir dos veces, intento salir con relativa rapidez, pero al dar tres  pasos se vio obligada a detenerse y llevarse las dos manos al trasero arqueando su cuerpo hacia atrás por unos segundos, quizás el mover sus caderas sin saberlo, el caminar hacia la puerta fue doloroso para ella a cada paso, pero al quinto paso lo que sentía era como  picaban sus nalgas, asi como sentirlas palpitar al agitarse a cada paso debido a la inflamación, por ello sin saberlo sus manos las poso en su trasero, y sobándoselo con suavidad logro alcanzar la puerta, sintiendo una sensación inesperada al más mínimo roce con sus bragas, viéndose obligada a caminar más despacio.   Ante aquellos señores invitados por su jefe, no quiso darles la satisfacción de que la vieran sobarse el culo, pero aquellos terribles pinchazos causaron, que por instinto sus manos sobre su trasero por encima de su falda, pero ello no hacía más que empeorar su situación, teniendo no solo introducir sus manos bajo la falda y sobarse el culo por encima de sus bragas, tratando de evitar el roce de sus bragas con su castigado trasero,  además sintió la imperiosa necesidad de introducir sus dedos índice bajo el elástico de las perneras de sus braguitas y estirar del elástico  aliviando la presión que ejercía  en la base de  su nalgas.  Una vez fuera del despacho rompió a llorar, apoyándose sobre su mesa encorvada hacia adelante. Mientras en el interior del despacho seguían hablando…
(Sr. Thomas Miller)  -. Amigo tú sabrás que es lo mejor, esta es tu casa y sabes mejor que nadie como debes hacer las cosas. Pero nos has privado de una escena que hubiera sido sublime verla patalear recibiendo una buena azotaina, tu secretaria es toda una preciosidad de chica.
(Sr. Fiscal General)  -. Por ese motivo pague, lo que pague por ella.  Pues bien lo valía en su momento, y ya veis que lo sigue valiendo.  Pero de esas cosas me gusta disfrutarlas yo solo, no me gusta compartir lo que es de mi propiedad.  Si he llamado a Charlton es por una sencilla razón, se merecía un correctivo ejemplar con la vara, y ese instrumento no es uno de mis predilectos, yo la habría lesionado al usar la vara.  Por eso le he hecho llamar a Charlton. Él es único!  Utilizando la vara, ya habéis visto que líneas más perfectas le ha dejado en el culo, es todo un maestro en ese arte.  Bueno Charlton cuando acabes lo que debas hacer, sabes que hoy en mi casa vas a tener trabajo extra, además de tu obsequio personal… Verdad Clark?
(Sr. Clark Miller)  -.  Desde luego que sí.  Las chicas como no estaban para concentrarse en sus pesquisas, cuando he salido hacia aquí, he dado instrucciones que las recojan y lleven a tu casa, ya deben de haber llegado.  Entre ellas va tu regalito amigo Charlton, según mis informadores, aunque ese muchacho ha sabido mantener su secreto, es “Gay” no le vayas a romper el virgo el primer día. Aunque mis informadores no me han podido precisar si sigue virgen, es solamente posible que si lo sea aun.
(Sr. Charlton)  -. Sabes Clark que no me gusta nada que airees mi vida, lo que pueda hacer en mi tiempo libre no os concierne en nada, siempre he sido muy cauteloso en ese tema, no os voy a tolerar ni una más, entendido?.  Y aunque me hayas proporcionado un juguete nuevo, no quiere decir que vaya a tener nada más, que lo estrictamente necesario en lo que se refiere a disciplina.  Aunque os parezca algo incomprensible, yo no aireo mi relación personal, como tampoco aireo la vuestra, y mucho menos quien es mi pareja, me molesta que podáis pensar que voy por ahí tirándome a cualquiera, yo tengo mi pareja como la podéis tener vosotros.  Si solicite un chico es de sentido común, a vosotros os da morbo castigar a chicas, y a mi todo lo contrario… a chicos.   Y si en algún momento se os pasa por la cabeza libraros de mí, sabed que desde hace años tengo mis propios negocios, al igual que vosotros tenéis hombres para protegeros, yo también los tengo y si deseáis complicaciones veremos quién gana esa batalla!   Puedo derrotaros en cualquier momento, y si no ponerme a prueba…
(Sr. Thomas Miller)  -.  No estarás tratando de meternos miedo, verdad? Porque si nos amenazas te va a costar muy caro, he hecho la vista gorda por ti muchas veces, pero tampoco es un secreto que no me gusta tenerte cerca de mí.
(Sr. Clark Miller)  -.  Haced el favor de calmar esos ánimos, Thomas no eres más que un bocazas, y sería mejor que te calmases, pensando mejor lo que sale por tu boca, porque te podrías abrasar tu solo de seguir por ese camino!!!
(Charlton)  -.  Sería mejor para tu salud hacer caso a nuestro hermano mayor, se bien que no me consideras tu hermano o hermanastro, siempre has sido un maldito gilipollas dándose de machito, pero a mi lado no eres más que una hormiga molesta, y a las hormigas se les pisa. Jamás he tratado de ser más que nadie, y Clark lo sabe bien, pero tú solo eres dueño de un periodicucho porque te lo permitimos nosotros, eso que te quede bien claro, yo soy dueño de media ciudad, el campo de golf, el club de campo, y todos los hoteles de esta ciudad y poblaciones colindantes, como también son míos los estudios de televisión y emisoras de radio.  Lo hombres de la frontera norte, oeste y sur trabajan para mí, si solo muevo un dedo te puedo hacer desaparecer a ti  y a todo tu ejercito de matones, ya que casi todos ellos trabajan para mi controlando todos tus pasos, no hay movimiento que hagas, que no lo conozca yo antes de que lo des.   Así que controla tus palabras, porque siempre te has dado de poderoso e ibas diciendo que yo vivía porque me lo permitías tú y Clark, que sepas que soy yo quien te permite vivir.  Nuestro padre nos dejó todos sus negocios a Clark y a mí, a ti solo te dejo el periódico por dejarte algo, ya que eras su hijo no pudiendo dejarte en la calle por mamá!  Si no, no tendrías nada.  Clark por ser el mayor lleva todos los negocios, pero al socio que sabias que informa y que autoriza los movimientos soy yo!!!  O sea es mejor que estés callado a partir de ahora. Por hacerte caso a ti, nos libramos de nuestros mejores científicos, y porque yo estaba fuera de viaje con Clark, de haber estado aquí jamás lo hubiéramos permitido que los eliminaras, en aquel momento fue nuestra madre quien impidió que te elimináramos, o sea pequeña rata inmunda, más te vale no volver a cruzar esa línea, ahora no hay nadie que te salve…
(Sr. Clark Miller)  -. Thomas ya te había avisado varias veces que no jugaras con tu suerte, que con Charlton no te convenía hacerle enfadar, si te da el pasaporte por bocazas!  No moveré un dedo para impedirlo, has metido la pata demasiadas veces para seguir encubriéndote… ándate con pies de plomo por tu bien, o acabaras con plomo en tus pies y en los cimientos de un edificio.
      Thomas abandono el despacho llevándose todo lo que pillaba a su paso lanzándolo al suelo. Iba furioso con lo que había sucedido, no se podía centrar en nada de lo cabreado que salía, maldiciendo para sus adentros al maricon de Charlton, no tenía ninguna intención de que se pudiera reír de él como lo había hecho, su venganza era lo único que pensaba en esos momentos.
(Charlton)  -.  Clark llama a los hermanos Wilson y que se encarguen de provocar un accidente en el periódico, deben quemarse todos los archivos que ese capullo pueda tener, ya sabes que tenía pensado traicionarnos, hace tiempo que sabe que nosotros somos los dueños de todo, antes de que salga de este edificio debe estar muerto. Yo aviso a Jordán que está en la puerta para que se lo cargue, se acabaron sus tonterías esta vez!!!  Ese imbécil creía que Jordán era su mejor hombre, que iluso!  Pagaría por ver la cara que pone cuando su mejor hombre le meta un tiro en cabeza… .- Una detonación de un arma se escuchaba poco después, recibiendo una llamada al teléfono del despacho. -. Dime Jordán. Bien, encárgate que la policía cace a sus guardaespaldas, y que no les den tiempo para hablar, llámame cuando este todo resuelto…han de culparles a ellos de su muerte, buen trabajo!!!  Bueno Clark. Asunto resuelto, ya no nos dará más problemas, se ha ido al otro mundo sin saber que el hijo adoptado era él, aunque nuestro padre se arrepintió de haberse encargado de él, al matar a sus padres que eran los dueños del club de campo.
(Sr. Clark Miller)   -.  Desde luego era un iluso… Mira que pensar que nuestra madre en su lecho de muerte, nos dijo que debíamos proteger a nuestro hermanastro, pensaba que se refería a ti, cuando realmente se refería a él.   Nuestro padre no le gustaba tu lado oscuro, y estaba molesto por ello, pero eras su hijo aunque no le gustase como eras. Por eso nos dijo a solas antes de morir quien era el hijo adoptado, y por ese motivo nuestra madre lo quiso proteger, porque ella sabía que nuestro padre nos lo había aclarado, y que con ello sentenciaba a muerte tarde o temprano. Su cobardía y soberbia es lo que le ha causado su muerte, si hubiera cambiado como yo le aconsejaba a menudo, estaría aún vivo…
     Desde el interior del despacho se podían escuchar gritos y murmullos, en un momento dado la puerta se abrió entrando la secretaria, irrumpiendo en el despacho muy exaltada, pero a pesar de su exaltación por las noticias que traía, su mano izquierda la llevaba sobre su trasero sobándose claramente por las molestias que debía sentir en el culo, tras el severo castigo con la vara.
(Silvia)  -.  Perdón Sr. Fiscal!   Que entre de este modo, pero ha habido disparos en la calle, a las puertas de esta fiscalía, los que han entrado gritando decían que habían matado al señor que estaba en este despacho con ustedes, el director del periódico.  La policía también ha disparado matando a los hombres que habían disparado sobre el periodista, hay un alboroto de gente a las puertas.
(Sr. Fiscal General)  -.  Muchas gracias Silvia… Mantenme informado de todo, imagino que la policía cuando acabe sus pesquisas desearan comunicarme lo sucedido, avíseles a quien lleve la investigación que los hermanos de la víctima están reunidos conmigo, en espera de sus noticias,  vaya rápida e infórmeles a los agentes.
   Silvia abandono el despacho rápidamente, no deseaba estar dentro del despacho, más de lo necesario viendo que los caballeros que la habían visto desnuda de cintura para abajo aún permanecían en su interior, como el hombre que la había castigado con la vara.
(Sr. Fiscal General)  -.  Bueno al parecer todo ha salido como se esperaba, pero ahora tenemos un serio problema que debemos resolver.  A quien vamos a poner en el puesto de Thomas para dirigir el periódico, debe de ser alguien de nuestra confianza, cierto?
(Sr. Charlton)  -.  Bueno… No va a ser sencillo encontrar a la persona o personas que dirijan ese periódico, va a resultar un arduo trabajo de selección para ocupar ese puesto.
(Sr. Clark Miller)  -. Yo no creo que pueda resultar tan complicado, es más, podríamos quitarnos ciertos problemas que tenemos, pues disponemos de dos chicas que han terminado su formación. Por fortuna una de ellas, además de nuestra formación que le hemos proporcionado, al adquirirla había acabado graduada en periodismo, y ahora debería acabar su formación realizando dos años en prácticas, y la otra, esta graduada en empresariales, y al igual, debe finalizar su carrera haciendo prácticas, las cuales las podría terminar gestionando las finanzas del periódico.   Además tenemos al maestro de ceremonias del club de campo, que es el redactor jefe del periódico, o sea que estaríamos informados de primerísima mano de sus errores, el club de golf, así dispondría de sus dos chicas.   No creo que esas chicas desperdicien una oportunidad como esa, aunque deban firmar un contrato de trabajo con las clausulas habituales de aplicación de disciplina. Solamente habría que hacer que el director del hospital donde se han formado, que les diera la noticia y el mismo las llevase a las oficinas del periódico, como máximo accionista yo les haría la entrevista de trabajo, y Williams Adams como psicólogo no le será difícil convencerlas. Tu qué piensas Charlton? Crees que podría funcionar esa solución?
(Sr. Charlton)  -. Hombre.  Creo que nos vendría que ni al pelo, esa solución desde luego, esas chicas son muy soberbias, rebeldes, con un coraje explosivo,  pero creo que su ambición las puede cegar, y dispondríamos de ellas para el club de golf, para nuestro maestro de ceremonias, el cual es uno de nuestros amigos y socio más poderoso.  Si creo que sería la solución para ese problema, aunque deberemos esperar a enterrar como es debido a nuestro querido hermano y guardar unos días de luto.  Amigo Fiscal deberías hablar con tu Alcaldesa y que la ciudad este de luto durante tres días, con las banderas en los edificios oficiales a media asta en recuerdo.
(Sr. Fiscal General)  -.  En cuanto los agentes me informen de lo sucedido, y de la correspondiente rueda de prensa, informando de lo sucedido, antes abre hablado con Victoria, para así anunciar en la rueda de prensa la determinación del ayuntamiento, de poner sus banderas a media asta en su recuerdo.  Luego Charlton deberemos irnos a casa, hoy hay que castigar a las agentes que no estaban presentes ayer, vamos a estar muy ocupados hoy.
     El vehículo las había recogido en el parking del edificio de la Agencia de detectives Miller S.A. todas se subieron a la limusina de una empresa privada, claramente las que tenían más problemas para ir cómodamente sentadas,  eran Marie Nelson, Yuni Lee,  y Vanessa Rodríguez se las veía por cómo  se congestionaban sus rostros, así como sus traseros inquietos, moviéndose al no poder mantener la misma posición demasiado tiempo,  mientras el vehículo circulaba por las calles de la ciudad.   En cambio Rose Mery Anderson, Luisa Fernández como Carmen López, y Jessica Frank… Las chicas sonrientes se miraban entre sí, como buenas spankee´s disfrutaban viendo los gestos de dolor de sus amigas, aunque ello no significase sentir lastima por ellas, las miraban como apoyaban sus manos paralelas a su cuerpo y así levantar sus traseros ligeramente del asiento.  Rose Mery, Luisa y Carmen miraban de reojo a Jessica Frank, pues aunque  la Sra. Ingrid Adams le había peinado y vestido de chica, no parecía que fuese un chico, aunque se le podía ver que estaba completamente avergonzado, pues vestía como una chica, sobre todo viajaba con los muslos juntos, pues no quería que sus amigas le pudieran ver que llevaba bragas bajo la corta falda, aunque ello resultaba imposible, y ya se las habían visto al caminar hacia el parking y al subir a la limusina,  cuando sus compañeras lo conocían bien.   Aunque no se fijaban en ellas, Helen Smith también tenía serias complicaciones para ir sentada, como la doctora Silvia Cayetano, que hacia lo que podía por mantenerse sentada sin apenas moverse, pues ninguna de aquellas chicas que le acompañaban la conocían  a ella, lo cual le causaba una gran vergüenza que pudieran ver como llevaba su trasero de dolorido, ella desconocía que Jessica que iba sentada a su lado fuera un chico.
     No tardaron mucho en llegar a la casa del Fiscal, a esas horas de la tarde apenas había tráfico en la ciudad, por lo que el trayecto fue de unos escasos veinte minutos. Al llegar se abrió la puerta de la limusina, saliendo en primer lugar Rose Mery, Luisa y Carmen. Detrás de ellas salió Marie la primera, la Dra. Silvia no pudo evitar mirar el trasero a Marie, la cual pudo ver que por los ribetes del elástico de las perneras de sus bragas, como sus nalgas aparecían muy coloradas, con tonos más oscuros, que de haber habido más luz, podría haber visto lo morado que lo tenía. La siguiente en salir fue Yuni Lee, viendo que también llevaba el culo muy colorado, luego también se lo vio colorado a Helen, la siguiente en salir fue Jessica Frank y esta llevaba su trasero normal. Al poco salió ella misma, aunque a ella ninguna pudo ver como llevaba ella el trasero, pero aunque no se lo vieran, si vieron reflejado en su rostro las muecas de dolor en su trasero al salir del vehículo, así como llevarse sus manos al trasero dolorido aunque se pasara sus manos disimuladamente.
    Al salir de la limusina se colocaron una al lado de la otra, pues tal y como iban saliendo la Sra. Myers las iba indicando como debían colocarse, en espera a que salieran las demás chicas, adivinando por sus rostros cuales de ellas tenían las secuelas de haber sido castigadas, y las que no debían sentir recientes molestias, aunque todas habían sido castigadas en las últimas horas, todas excepto una, Jessica Frank. Una vez todas estaban colocadas una junto a la otra, mirando hacia la puerta principal de la casa, la Sra. Myers se dirigió a ellas saludándolas.
(Sra. Myers)  -. Buenas tardes chicas, soy la Sra. Myers.  Ama de llaves de la casa del Sr. Fiscal General de la ciudad.  Algunas de vosotras ya me conocéis, pero para las nuevas voy a informaros de las normas de la casa. Pero antes de nada quiero saber quiénes sois, conozco vuestros nombres, pero ha llegado el momento de conocernos en  persona, así que según os vaya nombrando, dar un paso al frente.  Marie Nelson delegada de las detectives, Yuny Lee, Vanessa Rodríguez, Rose Mery Anderson,  Carmen López, Luisa Fernández y Jessica Frank. La secretaria Helen Smith, y por último la Dra. Silvia Cayetano. Bien veo que estáis todas presentes, para empezar seréis ubicadas en habitaciones separadas, siendo tres chicas en cada habitación, Marie Nelson, Yuny Lee y Vanessa Rodríguez en la primera, Rose Mery Anderson, Luisa Fernández, y Carmen López en la segunda, Jessica Frank, Helen Smith y Silvia Cayetano en la tercera.  En cada habitación hay un cesto para la colada de mimbre blanco para dejar vuestra ropa sucia, cada día al levantaros se os llevara a la habitación la ropa limpia, con vuestros nombres. No es necesario deciros que quien deje la ropa tirada tendrá consecuencias graves, quien no esté debidamente vestida con su uniforme  tendrá consecuencias, una vez apagadas las luces quien este levantada tendrá consecuencias, si alguna sale de su habitación tendrá consecuencias, si sois sorprendidas destapadas y las bragas bajadas tendrá consecuencias, si habláis entre vosotras una vez apagadas las luces tendrá consecuencias, si alguna mancha  ensuciando las sabanas tendrá graves consecuencias, si sois sorprendidas tocándose la entrepierna,  tendrá severas consecuencias, quien de vosotras no realice sus tareas asignadas tendrá consecuencias, si bajáis tarde a desayunar, almorzar o cenar tendrá consecuencias, en definitiva cualquier problema que podáis darme, tendrá consecuencias… Y ahora seguidme a vuestras habitaciones, hasta que llegue el Sr. Fiscal General permaneceréis en vuestras habitaciones hasta nueva orden, quien de vosotras tenga que ir al servicio, que lo diga ahora.  En la habitación hay unos interruptores para avisarme si deseáis ir al servicio, en ningún caso, podéis ir solas al servicio, y a partir de que se apaguen las luces, nadie puede utilizar el interruptor para ir al servicio, o sea, que aseguraros antes de acostarse el comunicar que necesitáis ir al servicio, luego ya no podréis ir hasta la mañana siguiente.  Ahora tal y como os he nombrado seguidme.
      La Sra. Myers se encamino hacia la entrada, al entrar dentro de la casa todas excepto Marie, Yuni, y Vanessa  se quedaron sorprendidas del amplio vestíbulo, así como al entrar al salón que aún era mayor teniendo puertas a cada extremo, sorprendidas de su decoración rustica, atravesándolo salieron hacia un amplio pasillo que conducía a otro vestíbulo  o antesala donde habían  unas escaleras que ascendían al piso superior, quedaron anonadadas al ver las escaleras circulares que ascendían una a cada extremo de un gran vestíbulo, uniéndose en el rellano del piso de arriba, solo en las películas de cine, las habían visto hasta ese instante, tuvieron que subir por ellas al paso que la Sra. Myers, teniendo las chicas serias dificultades para seguirla,  las molestias en sus  traseros las hacían subir despacio, pero una sola mirada de la Sra. Myers  volviendo la cabeza hacia ellas, las hizo aumentar su ritmo, al mismo que a las demás chicas, por lo que más de una se tuvo que llevar sus manos al trasero sujetándoselo por la base, y así impedir que se agitasen al subir los escalones.  En cada puerta de las habitaciones asignadas, la Sra. Myers se detenía, entrando en la habitación las chicas asignadas sin mediar palabra alguna, sucesivamente todas fueron ubicadas en sus habitaciones.
      Las chicas caminaban de un lado a otro como si estuvieran enjauladas, no sabían que podían hacer para entretenerse, pero las normas que se les había explicado a la llegada, prácticamente  las anulaba a poder hacer cualquier cosa, sin  que tuvieran  una consecuencia, sentarse en las camas podían arrugar las colchas que las cubrían, y bajo ninguna circunstancia deseaban averiguar que les sucedería de hacer algo inesperado. Solamente Marie, Yuni, y Vanessa estaban tumbadas en sus respectivas camas echadas boca abajo, y hablaban entre ellas de sus cosas.
(Vanessa)  -. Marie!  Te agradezco que entraras sola. Gracias por lo sucedido en el ático de tu padre, si hubiéramos entrado las tres nos habría castigado.  Lo que lamento es que solo te hayan castigado a ti, aunque la verdad aunque no lo creas no me apetecía que me zurrasen de nuevo.
(Marie)  -.  No es necesario que me des las gracias… Si he entrado sola es por Yuni, no por ti. Espero que en esta casa se te bajen esos malos humos y deseos lascivos  por ser castigada, sabemos muy bien como debes llevar tus bragas de cochina!!!  Con la azotaina que has visto que le daba mi padre a Helen, no solamente se te han mojado las bragas, también has mojado la piel del sofá, es que no tienes solución, pero en esta casa se te van a quitar esas locas ganas de que te calienten el culo.
(Yuni Lee)  -. Crees Marie que nos van a castigar hoy también?  Mi culo no aguantaría otra azotaina más…
(Marie)   -.  No lo sé pequeña!  Pero ayer nos castigaron por nuestro error en la investigación, por lo tanto Rose Mery, Carmen, y Luisa se libraron al no estar presentes, es de esperar que las castiguen hoy, y a Frank también claro.
(Vanessa)  -. Le habéis visto que mono estaba vestido de chica, en casa le había visto andar por el piso en braguitas, pero nunca vestido con falda, estaba muy guapa… Seguro que aunque esté pasando vergüenza debe estar realizando su fantasía más oscura.
(Marie)  -. Es posible que sí, que este disfrutando del momento quien sabe. Yo le he visto muy avergonzado, ni tan siquiera nos miraba de la vergüenza.
    En ese instante escucharon pasos  en el pasillo, y como estos poco después se volvían a escuchar de nuevo, pero esta vez se detenían ante su puerta abriéndose de golpe y apareciendo la Sra. Myers en el umbral. Con una señal con su mano derecha, las chicas salieron al pasillo, viendo en ese momento que le acompañaban las chicas, Rose Mery, Carmen, Luisa y Jessica, la Sra. Myers sin mediar palabra las llevo hacia las escaleras, descendiendo por ellas, una vez en el vestíbulo las condujo hacia el salón en el cual estuvieron la tarde noche anterior  y que fueron castigadas.  Una vez en el vestíbulo, las dejo en pie una al lado de la otra, para poco después la Sra. Myers desapareció por una de las puertas.
     Las chicas al quedarse a solas por primera vez juntas, junto a su amigo Frank. Se miraban entre ellas sin decirse nada, se miraban entre sí a ver cuál de ellas rompía el silencio, aunque las más preocupadas eran Rose Mery, Carmen, Luisa y la recién bautizada como Jessica Frank.  Siendo fue la de siempre la más atrevida y descarada en hablar rompiendo el silencio, Vanessa.
(Vanessa)  -.  Frank como te encuentras? Lamento que te veas en esta situación, por nuestra culpa.
(Marie)  -. Es la primera vez que te escucho hablar sinceramente, resulta hasta extraño oír tu voz, aunque estoy segura que es por tu malicia de saber cómo se siente vestido de chica, lo que deseas saber en realidad.
(Vanessa)  -. Que egoísta que eres Marie!  No parece que lo sepas o no lo quieras saber, pero Frank y yo vivimos juntos desde hace mucho tiempo, no necesito saber cómo se siente él, porque lo sé muy bien cómo se encuentra!  Pero lo que le he preguntado es como se encuentra, no lo que tu mente calenturienta pueda imaginar…
(Frank)  -. No os peléis chicas!  Todas me conocéis desde hace tiempo, y la que no lo decía, lo sospechaba que soy Gay.  Pero esto no lo hubiera imaginado jamás, el verme en esta situación. Que sea Gay, no significa que sea travesti. Me gustan las braguitas, eso sí es cierto, soy fetichista de esa prenda, pero jamás me habría imaginado pasar por una situación como esta. Alguien tiene que tener la mente muy retorcida para hacerme pasar por chica, y no… Marie, no me gusta verme vestido así, pero es por tu culpa por lo que estamos en esta situación.  Desde el primer momento te dije que debíamos investigar al cliente antes de aceptar el caso, y vosotras las secundasteis diciendo que  lo mejor era ir directas al grano, pues chicas!!!  Aquí están los resultados, no creo que nos hayan hecho bajar al vestíbulo para volver a decirnos las normas…
(Rose Mery)  -. Que quieres decir con eso, Frank?
(Frank)  -. Preguntárselo a vuestra delegada, ella debe saberlo seguramente…
(Luisa)  -. Que pretendes decirnos Frank, a que se refiere Marie?
(Marie)  -.  Ayer cuando llegamos nos hicieron estar en esta sala, hasta la llegada del Sr. Fiscal General, nos explicó por qué estábamos aquí, y las consecuencias que nuestro error iba a acarrearnos… Fuimos castigadas tras aquella puerta del fondo, es el despacho del Sr. Fiscal General.
(Rose Mery)  -. Durante todo el día has sabido lo que iba a sucedernos y no nos has dicho nada?  Eres una…
(Marie)  -.  Es que acaso haría sentiros mejor el saber que van a daros o darnos la azotaina de nuestra vida dentro de unos momentos? Te sentirías mejor? O habríais pasado un día horrible pensando en lo que nos aguarda hoy?  Es mejor que no supierais nada, al menos solo van a ser unos minutos de angustia lo que vais a pasar, mientras yo he estado todo el día sin poder quitarme esa imagen de mi mente, y encima ya he sido castigada hoy y ahora lo voy a volver a ser teniendo mi culo que no puedo ni tocármelo.
     En ese momento se abrió la puerta del despacho apareciendo la Institutriz, Lady Margaret deteniéndose ante las chicas, mirándolas bien de arriba abajo como si las estuviera estudiando, hasta que en un momento dado se rompió el silencio.
(Lady Margaret)  -.  Buenas tardes chicas!  Puedo veros y me decepciona el cómo vais vestidas, que forma son esas de llevar vuestro uniforme?  Levantaos las faldas y daros la vuelta quiero ver esas bragas. .- Las siete chicas se levantaron las faldas dejando sus braguitas a la vista, y luego se dieron la vuelta para verlas como llevaban las bragas puestas, mostrando sus traseros. -. La verdad es que me decepcionáis, pero hoy no voy a ser exigente con vosotras, pero lo mejor para vosotras es que os subáis bien las braguitas y que estas queden bien tensas, así como el elástico de las perneras bien colocadas.  Tenéis mucha suerte que esta revisión no haya sido la Sra. Myers quien os haya revisado vuestro uniforme, ahora mismo estaría calentando vuestros traseros por vestir de manera inadecuada.  En breve os atenderá el Sr. Fiscal General, pero me ha comunicado que primero me presente ante vosotras, ya que por las mañanas vais a recibir clases de ética y comunicación. Sobre todo el cómo debe iniciarse toda investigación, ya que al parecer el haberos graduado en la universidad, no debisteis asistir algunas de esas clases, pues habéis cometido graves errores, así que después del desayuno subiremos a la sala de estudio y daré clase.  Ahora os dejo con el Sr. Fiscal General.
      Lady Margaret abandono el salón por la puerta que daba al pasillo hacia las escaleras, aunque antes de abandonar el salón se pasó la mano izquierda por su trasero, tallándose la falda de arriba abajo, desapareciendo ante  sus miradas.
     Vanessa al ver salir a Lady Margaret una sonrisa se dibujó en sus labios, por lo visto su mente calenturienta, seguramente recordaba la azotaina que había presenciado como se la daban en ese trasero, viendo claramente que aún tenía que estar muy dolorida. En aquellos momentos cuando presencio como era castigada,  sentía mucha lastima al presenciar como recibía la azotaina con el cepillo la Institutriz, pero ahora un día después, sus braguitas se le habían humedecido solo con imaginarse como debería de llevar el culo. Aunque no debería de estar mucho mejor el suyo propio. Pues también había sido castigada con el cepillo, aunque no recibiera la azotaina en el trasero  tan severamente como ella.  si poder evitar llevar su mano a su entrepierna y tocarse por encima de la falda sonriendo, como disfrutando de la visión tocándose en su sexo, a través de su liviana falda.   Aunque la sonrisa desapareció en el acto al escuchar a sus espaldas que alguien estaba detrás de ella, y podía haber visto su cara sonriente reflejada en el enorme espejo de la pared de enfrente, aunque para Vanessa no sospechaba que había sido vista.
(Sr. Fiscal General)  -.  Buenas tardes muchachas! .- Las sorprendió a todas al hablar permaneciendo a sus espaldas, ninguna le había visto entrar al salón. Hasta que breves segundos después pasando entre ellas se colocaba al frente de sus miradas. .- Por vuestros rostros veo que no me esperabais verme, y también he visto que ninguna habéis arreglado el elástico de vuestras braguitas, puedo apreciar vuestras caras de preocupación.  Debo deciros que hacéis bien el preocuparos, pero antes de encargarme de todas vosotras he de arreglar un asunto.  Por lo que parece una de vosotras le hace gracia, que alguien se acaricie el culo y por su mente calenturienta se imagine lo que no debe hacer.  No es ningún secreto al decir que Lady Margaret fue lamentablemente, por su conducta inadecuada llamada al orden, y recibió un correctivo en presencia de quienes presenciaron esa conducta, por lo cual dejo en mala posición mi autoridad, teniendo que aplicarle un correctivo habiendo testigos, en otra situación no habría sido aplicado su correctivo públicamente, si no, en la intimidad de mi despacho. Pero esas conductas es necesario el corregirlas cuando se cometen y en ese preciso momento.   Al igual, que hay que corregir en el momento cuando una chica, no se comporta con responsabilidad de una mujer adulta, y se comporta como una chica de la calle, que le falta el respeto a los transeúntes y a todo aquel del cual se pueda reír de él. Pues bien… No se puede tolerar que una de vosotras por haber presenciado un correctivo, a una de las señoras responsables de la casa, esta se mofe de ella, por verla sobándose el trasero. Eso no está bien, y no es correcto tal comportamiento, por lo cual es necesario tomar medidas para que aprenda a comportarse en lo sucesivo, está muy mal visto que además se haya tocado en su intimidad.    Verdad Vanessa? Te parece adecuado mofarte de una persona por que esta haya recibido una azotaina, en tu presencia?  Esa es la educación que te enseñaron en tu casa?  Porque en esta casa, no se te va a consentir esa conducta, así que acércate hacia este lugar que me voy a encargar personalmente de ti.
     Vanessa estaba aterrada de que la hubiera visto, de haber sabido que la estaba observando no habría actuado de ese modo, pero aún se preguntaba cómo había sido.  Cuando al levantar su mirada para ver a donde debía colocarse, se vio reflejada su cara en el espejo de la pared del fondo, en ese detalle ella no se había fijado, que la había sorprendido a través del espejo, lo que ello le causo mayor vergüenza al ver a sus compañeras que la observaban a través de ese maldito espejo.  Al levantar su mirada no únicamente pudo ver su reflejo, vio como el Sr. Fiscal se había adelantado hacia un mueble, justo el mueble que sostenía sobre él dicho espejo, y en donde aparte de unas vitrinas de vidrio, que en su interior podía ver unas piezas de cerámica que por los dibujos, debían de ser muy antiguas seguramente una vajilla de la madre o abuela, entre las vitrinas en el centro habían varios cajones, y el Sr. Fiscal había abierto el segundo cajón, al volverse hacia Vanessa, a  esta se le abrieron los ojos como platos, en su mano derecha había aparecido un viejo cepillo de madera, muy similar al que esa mañana había sido castigada Lady Margaret, Vanessa al verlo se quedó petrificada de pie, sin ser capaz de moverse del miedo que se había apoderado de ella.  El Sr. Fiscal la vio como cambiaba su rostro al verle con el cepillo en su mano derecha, deduciendo que la joven Vanessa estaba aterrorizada, pues cualquiera en su lugar habría reaccionado de la misma forma, sabiendo que iba a ser castigada con semejante instrumento, su aspecto era para temer sus consecuencias, y ella había presenciado como toda una señora como Lady Margaret.  Como había aguantado estoicamente parte de la severa azotaina, pero Vanessa no tenía ese temple o fuerza de voluntad para aguantar como ella.  Y ella en los azotes finales de la azotaina se había retorcido sobre sí misma, meneando sus caderas de un lado a otro, lo que no daba la apariencia que el resto de la azotaina, no le debiera  de haber dolido exactamente igual, que los recibidos en los momentos finales de la azotaina, pero los había aguantado con una entereza inigualable, aunque al final su entereza se viera vencida por el dolor.  Vanessa sabiéndose incapaz de aguantar, se quedó paralizada del temor ante lo que se le avecinaba, se maldecía  así misma por su poca delicadeza  hacia Lady Margaret, al verla que se retiraba del salón sobándose el trasero, así como haber sonreído y haberse tocado siendo sorprendida.
     El Sr. Fiscal la agarro del lóbulo de la oreja derecha y tirando de ella la llevo hacia un sillón, al cual no se sentó en el sofá como seria de esperar, si no, lo hizo  sobre el brazo del sofá, colocando a Vanessa sobre su muslo izquierdo, mientras que con la pierna derecha sujetaba las piernas de la joven, el resto del cuerpo pendía  perpendicular al sillón apoyando sus manos en el suelo al quedar colgando hacia abajo en una posición, en la cual iba a serle difícil llevarse las manos a su trasero.   Quedando su trasero bien expuesto al quedar al descubierto sus bragas blancas con ramilletes de flores, al caer su corta falda sobre su espalda por su propio peso, dejando su trasero solamente cubierto por sus bragas de algodón con los dibujos de  ramilletes de florecillas, las cuales se las bajo al instante a la mitad de sus muslos, justo por donde el Sr. Fiscal la mantenía inmovilizada sus piernas, al haber pasado la suya propia por ellas inmovilizándoselas.   Los azotes no se hicieron de esperar, enseguida sentía como el culo le iba a estallar del intensísimo ardor que experimentaba, por más que su cuerpo intento retorcerse sobre sí  mismo, estaba en una posición que no le obedecían sus fuerzas, ni con sus manos llevándoselas a su espalda para cubrirse  el culo, sus brazos quedaban cortos al no alcanzar, el Sr. fiscal sabía muy bien por qué se había sentado sobre el brazo y no sobre su cómo y mullido asiento, porque en esa posición le podía dar la severa azotaina que se merecía, sin que la joven pudiera hacer nada para evitar la azotaina  interponiendo  sus manos. Para su mala fortuna el cepillo en esta ocasión no se rompió,  como durante el castigo a Lady Margaret que si se había  partido por el mango,  por lo que  Vanessa  recibió  una azotaina de las que no se olvidan  en  varios días.   Cuando el Sr. Fiscal acabo de darle la merecida azotaina, dejo que su cuerpo se deslizara de su muslo izquierdo, dejándola con suavidad posarse en el suelo, en donde se quedó echada de costado llorando desconsoladamente, con sus manos en su rostro cubriéndose.
      El Sr. Fiscal se levantó del brazo del sillón, con cuidado al pasar por el lado de Vanessa que yacía en el suelo llorando, encogida en posición fetal con el culo inflamado completamente colorado, de un tono colorado intenso prácticamente de escarlata,  con una gran aureola redonda en el centro de cada nalga donde se habían concentrado gran parte de los azotes al propinarle la severa azotaina, en esa aureola tenía un color amoratado oscuro, y aun  manteniendo sus braguitas bajadas a las rodillas.
(Sr. Fiscal General)  -.  Bien muchachas!  Mientras vuestra amiga Vanessa medita, reconsiderando  que no se debe reír de quienes desobedecen e incumplen las normas de esta casa.  Lady Margaret le fue aplicado un correctivo por poner en entredicho mi decisión, eso no estuvo bien, mereciendo una azotaina. Pero que una de las personas que están a vuestro cargo, pueda cometer un error es posible desde luego, pero eso no implica que no tenga sus consecuencias.  Curiosa la palabra consecuencias, verdad?  Es lo que sucede cuando ocurren hechos que no deberían de suceder, al igual que unas chicas que tienen una responsabilidad, debiendo ser meticulosas con su trabajo, pues puede que ese trabajo pueda perjudicar a terceros, en vuestro caso como Fiscal General el perjudicado era yo, vuestra empresa podría haber tomado las medidas necesarias, Williams Adams es un magnifico psicólogo,  la disciplina es necesaria dependiendo de cada caso, y el vuestro requiere tomar medidas  adecuadas a vuestro error, entendéis?  Ha llegado el momento que hable con vosotras, las que tomáis vuestras decisiones,  sin  hacer una consulta previa a sus decisiones, sin valorar si obran correctamente, no es cierto, fue así?
(Jessica Frank)  -.  Señor!  Yo les aconseje que no debían hacerlo, que no eran las formas de actuar adecuadas de una o un agente cualificado, pero no me hicieron caso.
(Sr. Fiscal General)  -.  Tu eres Frank, verdad?  Tú deseas exculparte así. Sin más, dices que aconsejaste que no hicieran lo que debían hacer  y que no fuera la forma de actuar correcta.  Sabes Frank o mejor dicho Jessica, pues estas castigado a vestir como una chica debido a que te dejaste influenciar por las chicas, oh. Vaya!  Pensabas que estas castigado a vestir como una chica por tu secreto, sabíamos que eres Gay antes de que entraras a la agencia.   Tranquilo por ese motivo no estás aquí, una persona es libre de tener su vida íntima, siempre que no airee esta.  Si no para que aprendas que no se deben saltar las normas.  Vestido como chico no pasarías la vergüenza que van a pasar ellas, como chica te dará muchísima vergüenza ser castigado y tratado como una chica, te avergonzaras cada segundo que pases en esta casa, al igual que ellas.  En cuanto a tu buen hacer de las cosas, y que las avisaste, dices?  Está claro que no sirvieron tus consejos, pero aun así, decidiste acompañarlas en su error.   Porque te crees tú Frank o Jessica?  Que en una empresa hay personal que siempre están por encima de otros, teniendo más autoridad que los primeros?  Están por una clara razón,  por si los trabajadores tienen consciencia de que su delegada comete un error, las bases de empresa te facilitan medios para que puedas exponer tus protestas, y estos servicios determinan si obran mal u obran bien, y en el caso de ser una mala decisión tomada por la delegada, tienen autoridad para detener esa investigación y tomar medidas sancionadoras contra la delegada.  De haberlo hecho no estaríamos aquí, verdad?   Te dirigiste a tu supervisores para comunicar tu desacuerdo?    No, verdad?  Pues si hay algo que me moleste más, que no reconocer una persona sus errores, es que acuse a otros para defenderse ellos, son a los chivatos, que son capaces de cualquier cosa para librarse ellos de recibir su sanción, pero tranquila te arrepentirás como ellas.    Para empezar quiero que podáis ver algo, para aclarar vuestro error!  Rose Mery y vosotras junto a Marie, y demás chicas, según vuestra  propia investigación una de las chicas desaparecidas es?   Silvia Montero, procedente de Sevilla (España), de diecinueve años, un metro cincuenta de estatura, cuarenta y cinco kilos aproximadamente, cabello negro largo y ojos verdes, cierto?
     El Sr. Fiscal General se encamino hacia la puerta, este, que daba a la entrada principal desapareciendo tras ella, para poco después volver a entrar acompañándole una chica morena, adelantándose hacia donde estaban las chicas en pie.
(Sr. Fiscal General)  -. Voy a presentaros a mi secretaria personal en la fiscalía, haces el favor de decirles tu nombre y presentarte ante ellas…
(Silvia)  -.  Hola, soy Silvia Montero secretaria del Fiscal General, llevo diez meses trabajando en la fiscalía de la ciudad, y tuve que cambiar mi domicilio debido a mi nuevo trabajo, pues siendo la secretaria del Fiscal General, podría correr riesgos en mi antiguo domicilio, pudiendo poner en peligro mi vida, si alguien deseara utilizarme para llegar al Sr. Fiscal.
(Sr. Fiscal general)   -. Rose Mery, cuánto tiempo lleva desaparecida de su domicilio la joven llamada Silvia Montero?
(Rose Mery)  -.  …entre ocho y diez meses según nuestro cliente.
(Sr. Fiscal General)  -.  Y vuestro cliente investigo sobre su nuevo domicilio?  Perdonad, vuestro cliente contrato vuestros servicios para hallar su paradero, habéis investigado sobre su paradero o dirección actual?  Porque Silvia Montero está dada de alta en el ministerio de trabajo, desde hace diez meses como funcionaria de la ciudad, y en ese ministerio consta su nueva dirección, habéis investigado? .- Miro hacia las siete chicas de la agencia Miller S.A. -. Vuestro silencio me dice que no.  Silvia!  Mi chofer te llevara a casa, gracias por haber venido.  Ahora podría hacer venir a las hermanas gemelas, a las cuales les facilito estudios universitarios a cambio de trabajar en el servicio de esta casa.  Pero vuestra delegada ya debe haberos informado, pues ella las pudo conocer ayer, y vosotras las podréis ver cuando sirvan la cena esta noche, creo que ya no es necesario perder más el tiempo. Y que la primera de vosotras pase al despacho para recibir su correspondiente correctivo.   Mirad!!!    Aquí tenemos a nuestro supervisor el Sr. Charlton.
(Sr. Charlton)  -.  Bien he podido escuchar mientras  te justificabas, por qué se debe aplicar disciplina a estas jóvenes, yo personalmente me habría encargado de ellas como corresponde, pero un caballero de leyes, es comprensible que desee demostrar que estas chicas no hicieron bien su trabajo, además de estar a punto de provocar una crisis en la ciudad  y hacerles saber porque es necesario que la disciplina actué en consecuencia. Ahora una vez todo está aclarado, es la hora de hablar en privado con ciertas señoritas, así que puede acompañarme una de vosotras, como no tengo preferencia por ninguna en concreto, que tal si la  señorita Rose Mery, que está siendo la antagonista al hablar,  sea la primera, así que vamos!   
      Silvia estaba en el centro de atención de todos, aunque en realidad nadie le prestaba atención a ella. Las chicas incluida Jessica se miraban entre sí, y observaban como el Sr. Charlton se encamino hacia el despacho,  seguido unos metros más atrás de Rose Mery la cual caminaba lentamente, sus manos nerviosas actuaban por cuenta propia como una autómata, su mente divagaba en sus pensamientos basándose en sus recuerdos, en cómo se había visto implicada en aquella locura.   Se acariciaba nerviosa sus caderas, tenía las manos sudorosas, no era la primera vez que sentía esa sensación de temor, pero ver de cerca al Sr. Charlton intimidaba a cualquier chica, un hombre corpulento con unos brazos enormes y sus poderosas manos, así como su estatura que sobrepasaba el metro noventa, era para sentirse intimidada de lo que iba a sucederle en el interior de aquel despacho, del cual estaba entrando por su puerta, su mano izquierda se acarició el culo disimuladamente, aunque para sus compañeras  no les pasó desapercibido ese detalle, le vieron hacerlo como se pasaba la mano, al igual que como introducía su mano bajo la falda y se acariciaba la parte baja del culo,  por encima de  sus braguitas blancas de algodón.
      Rose Mery desapareció de las miradas  de sus amigas, al entrar al despacho el Sr. Charlton se sentó en una silla ya preparada anteriormente, parándose Rose Mery ante él. Sin preámbulos sus manos las paso bajo la falda, y tirando de las perneras de sus braguitas se las bajo hasta los tobillos de un solo tirón. Colocándola bruscamente sobre su regazo, al tiempo que levantaba su falda, la azotaina comenzó al instante con la mano, Rose Mery al sentir los azotes en su culo desnudo, en su rostro se reflejaba apretando los dientes el dolor que cada azote de aquella mano enorme le producía, apenas se movió removiendo sus caderas, aceptaba la azotaina merecida, el culo no tardo más que unos minutos en sentirlo arder como el mismísimo infierno, pero aun así apretando los dientes con más fuerza, aguanto a duras penas la azotaina, de sus pupilas ya brotaban las primeras lágrimas, pero sus sollozos eran silenciosos.  Poco después la azotaina dio un giro total, Rose Mery comenzó a llorar desesperada, ya que los azotes propinados ya no era con la palma de su mano, ahora empleaba un instrumento que no vio cual era, pero le abrasaba el culo a cada azote que recibía, haciéndola patalear alocadamente…
     Las chicas afuera en el salón, solamente escuchaban lo que sucedía en el interior, durante los minutos  solo se escuchaban como los azotes caían sobre supuestamente su trasero, pero en unos minutos fue algo claramente esclarecedor al escucharla llorar, mientras el sonido de los azotes seguían escuchándose nítidamente.  Las chicas a cada minuto que pasaba estaban más nerviosas, pues el sonido de la azotaina a Rose Mery las desconcentraba a todas, hacia unos instantes que los “Ayees” de Rose Mery era más acusados siendo más seguidos, y sus gritos de dolor habían aumentado, así como el sonido de los azotes resultaban más rápidos, pero con el sonido característico que resultaba más opaco, por lo que el sonido era bien conocido por cualquiera de ellas, lo acababan de escuchar de cerca hacia tan solo unos minutos, cuando había recibido la azotaina Vanessa sobre el regazo del Sr. Fiscal General.
     Silvia la secretaria del Fiscal General había pasado desapercibida, pero lo que resultaba incomprensible era que aún permanecía en el salón, aunque ninguna de las chicas se centró en ella, tenían otras preocupaciones más próximas, que la presencia de la secretaria del Fiscal.  Está, en su invisibilidad había aprovechado para ayudar a Vanessa, la había ayudado a levantarse, incluso ella misma le había subido sus bragas, viendo como Vanessa se encogía de dolor al subirle las bragas pasándolas por sus nalgas inflamadas.  Sin que nadie se fijase en ellas, la llevo a la esquina oeste,  del salón junto a la chimenea.  Junto al fuego a unos metros, había un sofá estratégicamente orientado  hacia el fuego, junto a dos sillones laterales uno a cada lado.   Silvia coloco a Vanessa echada lateralmente con las piernas flexionadas, sentándose ella a su lado, aunque con ciertos problemas al hacerlo, los efectos de la severa azotaina que había recibido hacia tan solo unas horas, aun la escocia bastante sobre todo al sentarse apoyando sus nalgas sobre el mullido asiento del sofá, antes de sentarse había acampanado su corta falda ondulada azul marino, por lo que al sentarse lo hizo directamente sobre sus bragas. Se acomodó ligeramente inclinada para no apoyar su trasero dolorido,  echada hacia Vanessa, con lo cual tenía su ardiente trasero al alcance de su mano izquierda.   Tal y como estaba colocado el sofá, nadie que entrara en el salón podría verlas que se encontraban en él.  Silvia lasciva le acariciaba el culo ardiente a Vanessa por encima de sus bragas, mientras escuchaba de fondo como lloraba Rose Mery y escuchando el sonido de la azotaina.  Mientras ella había introducido su mano derecha entre la cinturilla de sus bragas, bajándola hacia su sexo tocándose con discreción,  el fondillo de sus braguitas se encontraba inundado por sus fluidos, mientras su mano izquierda le acariciaba el ardiente trasero a Vanessa.
     El sonido de la azotaina a Rose Mery había cesado, solo se escuchaba como lloraba de fondo, aunque en breve las chicas pudieron verla salir del despacho sobándose el culo con las dos manos, caminando hacia sus amigas que la miraban con lágrimas en sus ojos.   El fiscal General salía detrás de ella, y con la mano derecha hizo una señal a Luisa. Le había llegado su turno, con pasos cortos se dirigió hacia el despacho, en el trayecto se cruzó con Rose Mery se fundieron en un abrazo, aunque fue corto, pues el Sr. Fiscal salió  al salón para separarlas, en ese instante se fijó el Fiscal mirando hacia el fondo oeste del salón, fue como si hubiera visto una sombra de algo que había llamado su atención. En ese momento al centrar su mirada, las vio a las chicas Silvia y Vanessa, aunque la lascivia de su secretaria la pudo ver claramente, pues la chica se había ocultado entre el sofá y los sillones para no ser vista, pero había omitido el gran espejo que había en el techo.   En el salón debido a su gran estancia resultaba enorme para grandes eventos, para que no hubiera rincones ciegos en el salón estaba decorado con espejos en paredes y techo, donde los muebles debido a su ubicación no resultara claramente un espacio ciego hacia los invitados que pudiera haber en el salón.    Lo cual delataba su posición a Silvia, quizás se habría dado cuenta, o quizás no. Pero había sido descubierta masturbándose, y acariciando el trasero a otra chica, la cual se la veía claramente descansando pues se la veía dormida. Silvia podría estar en serios problemas, a sabiendas de saberlo o ignorando que había sido descubierta en su escondrijo.  La lascivia de la secretaria no se podría imaginar a donde podría llegar, pero pronto iba a conocer su error, de ser esa su intención o no,  sin saberlo estaba en serios problemas.
      Al interior del  despacho  acababa de entrar Luisa acompañada por el Sr. Fiscal.  Apenas estaban a unos metros del Sr. Charlton, esos últimos metros los hizo ella sola en sus ojos se reflejaba el miedo que tenía, sus manos nerviosas estiraban el borde de su falda ondulada gris perla.   Al estar ante quien ya estaba preparado para darle la azotaina, la cómodo sobre sus rodillas acomodándola, descubrió su robusto trasero subiéndole la falda, dejándola con su trasero cubierto por unas bragas blancas de algodón, con unos dibujos de capullos de rosas rojas, que resaltaban sobre el fondo blanco. Las perneras se le habían introducido parte de ellas entre sus nalgas, así que introduciendo sus dedos bajo sus braguitas,  agarro el elástico estirándoselas dejándolas bien tensas. La temida azotaina comenzó a recibirla Luisa sin haberle bajado sus bragas, en cierta manera respiraba aliviada al sentir que su culo no lo mostraba a quien le estaba calentando el trasero, pues sus finas bragas de algodón, apenas la protegían de aquella mano pesada. Los azotes le hacían arder el culo de tal manera, que apenas podía mantenerse quieta sobre su regazo, no tardo apenas unos minutos cuando al arderle sus nalgas, empezó a patalear alocadamente, Luisa apenas aguantaba el dolor, nunca había sido valiente y siempre lloraba a los pocos azotes cuando recibía una azotaina a manos de su padre o madre, y en estos momentos siendo ya toda una mujer, demostraba así misma que no había cambiado nada, pues al arderle el culo empezó a llorar, por lo que en parte la beneficio, pues para el Sr. Charlton pudo observar como Luisa se rendía rápidamente a la evidencia, y con ella solamente utilizo su mano para darle la azotaina, aunque la prolongo durante varios minutos más, que la azotaina a Rose Mery.
    Desde el salón se escuchaban de nuevo el sonido de azotes, Luisa estaba recibiendo una azotaina, mientras en el sofá de la chimenea, Silvia se acariciaba moviendo sus dedos más intensamente. Incluso con su mano izquierda había dejado de acariciarle el trasero a Vanessa, para bajarse las bragas a medio muslo, dada su excitación al escuchar a Luisa llorar mientras recibía la azotaina.  Su excitación había llegado a una cota insospechada incluso para sí misma, agarrando con su mano libre, la izquierda la cinturilla del elástico de las braguitas de Vanessa, bajándosela para poder verle el culo desnudo amoratado, mientras Vanessa ignorando todo seguía dormida.
   Una nueva azotaina iba a comenzar en breve, Carmen ya se encontraba de pie junto a Charlton a su costado derecho, en segundos la tenía acomodada sobre sus rodillas, le subió su corta falda ondulada, y le bajo sus bragas a continuación acariciándole las nalgas, ya que al igual que Rose Mery, y Luisa, Carmen tenia aun marcas de la azotaina que recibiera un par de días atrás. Charlton al tenerla sobre su regazo con el trasero al descubierto, comenzó la azotaina utilizando el cepillo de madera, casi de inmediato Carmen comenzó a llorar, hacia un par de días que hubiera sido castigada por el supervisor Sr. Adams, utilizando el paddle de madera, aunque solamente fueron unos azotes, el paddle hizo su labor dejando claramente sus efectos, y al sentir de nuevo como recibía la azotaina, no pudo controlar sus sentimientos y ante el nuevo correctivo lloraba desconsolada.
      Desde el salón se escuchaba la azotaina de Carmen,  igual que sucediera con Rose Mery y Luisa,  ya hacía unos minutos había  comenzado a llorar. Solo quedaba en el salón Jessica Frank. Mientras las chicas se acariciaban sus doloridos traseros  tras haber sido castigadas, Marie y Yuni Lee con lágrimas en sus pupilas se abrazaban a ellas, a los  pocos minutos,  Carmen las acompañaba con su rostro bañado en lágrimas.  Había llegado el turno para Jessica Frank, el mismo Fiscal General tal como había hecho con las chicas, salió del despacho acompañando a Carmen y reclamando su presencia  a Jessica que le acompañara al interior del despacho. 
   
XXX
      Pero al entrar al despacho se detuvo en la puerta, viendo como Jessica caminaba hacia el Sr. Charlton que aguardaba  sentado en la silla, con el cepillo de madera en su mano derecha.  Mirar a la joven Jessica Frank era distinto que a las chicas, pues ellas llegado el momento de acercarse, cada una de ellas se acariciaban su trasero, y se le veía en sus caras el temor al castigo.   En cambio  Jessica Frank  caminaba con decisión,  hacia quien la iba a poner sobre sus rodillas, esta no se había sobado el trasero ni una sola vez, quien sabe el porqué, pero si miraba fijamente hacia el Sr. Charlton,  mientras se colocaba a su costado derecho sin mostrar temor alguno.   En breve fue acomodado sobre el regazo quedando sus bragas a la vista, pero al instante dio comienzo la azotaina con el cepillo de madera.  El Sr. Fiscal salió del despacho dejándolos  a solas, mientras observa tras el espejo del fondo del salón en el techo, como Silvia seguía tocándose descaradamente.
      En el despacho resonaban por la estancia el sonido de los azotes, por su sonido podía apreciarse la fuerza empleada para darle la azotaina, aunque conservaba las bragas puestas.  Ya que el Sr. Charlton buen conocedor de la situación, si le bajaba las braguitas con aquellos dibujos chillones,  ramilletes  de florecillas con tono en su fondo lila, imitaba a las florecillas de lavanda, una flor hermosa.  El hecho de ser castigada con las braguitas puestas, Jessica Frank era una chica, de habérselas bajado al inicio de la azotaina, sus sentimientos habrían resultado diferentes, pues el tener el culo desnudo al inicio, resultaría su castigo como un chico, por lo cual apenas sentiría vergüenza alguna, pues la falda que mantenía puesta no era más que un trozo de tela.   En cambio Jessica estaba claramente avergonzada, y la azotaina con el cepillo de madera, era claramente muy dolorosa para ella.   Intento luchar por contener su llanto, pero el intenso dolor, como el ardor que abrasaba en su trasero, sumado a su vergüenza fue superior a su orgullo, acabando por hundirse poniéndose a llorar como una mocosa.   En ese instante que había sido claramente vencida su última barrera, le bajo las bragas a la altura de medio muslo, como buen profesional a la hora de castigar, debía dejarle claro, que aunque le hubiera bajado las bragas, aun las podía sentir en sus muslos, por cual aún las conservaba puestas.   El culo lo tenía ya a esas alturas de un tono colorado muy  intenso, toda su fuerza había sido derrotada al hacerle sentirse como una chica, y los comentarios lapidarios del Sr. Charlton acabo con la poca entereza que le quedaba… “Bien pequeña desvergonzada, vas a ver sinvergüenza como te voy a poner el culo… Vaya con la señorita!!! Vestida con su preciosa falda, y con esas braguitas tan monas que llevas puestas, has visto que florecillas de color lila?  Muy bonitas, verdad?   Quien iba a decir que ibas a llorar como una damisela!!!, a esta señorita es necesario calentarle el culo, bien caliente… No te vas a sentar en una semana, desvergonzada!!!...”   La azotaina duro varios minutos más, hasta que la parte plana del cepillo de madera hizo un sonido hueco, con la severa azotaina dejándola con el trasero muy dolorido e inflamado, había acabado agrietando la parte plana del cepillo. Con lo que la azotaina ceso en ese preciso instante. 
     El Sr. Charlton ayudo a incorporarse a la joven Jessica, la cual a seguir siendo tratada como una chica, a pesar de lo que le abrasaba su trasero claramente amoratado, pues la azotaina había sido muy intensa haciendo sudar a quien le había puesto el culo en ese estado. Aun con las bragas a medio muslo, Jessica se sobaba el culo con sus dos manos, sobre todo masajeándose la base de sus nalgas donde la azotaina se había centrado en esa zona, por ser claramente la zona más sensible y más dolorosa.   La vergüenza de Jessica se reflejaba en su cara, los ojos los mantenía cerrados pues no soportaba ser observada, sobre todo al sentir como su miembro lo sentía dolerle de la erección que mantenía. Y por si ello fuera poco…
(Sr. Charlton)  -. Bonito uniforme llevas!  Y bonitas tus braguitas verdad? Y esto, vaya parece que la muchacha ha disfrutado con la azotaina, te gusta llevar las braguitas, verdad cochina!! Con tu sexo erecto y mostrando liquido preseminal asomando, has visto el suelo?  Como lo has manchado. .- El Sr. Charlton agarro la cinturilla de las braguitas, y estiro de ellas hacia el exponiéndola bien tensa desde la cinturilla al fondillo entre sus muslos, viéndose en las bragas una mancha húmeda y con liquido claramente viscoso y espeso…-. Vaya! Que tenemos aquí pequeña sinvergüenza!!! Te has corrido en las braguitas también, así que no solamente has manchado el suelo y mis pantalones, también has ensuciado tus bonitas braguitas… A esto hay que ponerle remedio ya!
      Le subió las braguitas hasta su cintura levantándole bien la falda, y así le subió las bragas más arriba del ombligo dejándoselas bien tensas, y aun así, su sexo erecto abultaba en las braguitas. Luego dejo caer la falda, y aun asi se apreciaba claramente su erección en la falda, debido a que su miembro erecto era claramente de un tamaño respetable, siendo difícil de ocultar posiblemente a ojo, sus veintidós centímetros.

     Cuando Jessica salió del despacho sobándose el culo por encima de sus bragas, el culo debía de tenerlo muy colorado tras la azotaina que había recibido, pero su rostro se encontraba más colorado aun, pues estaba muy avergonzado consigo mismo.   Ya que mientras se sobaba con fuerza el culo, había algo que destacaba en él, haciéndole avergonzarse de sí mismo.   Una chica cuando había sido castigada, para saber si había disfrutado del castigo, se le debía bajar sus bragas y palpar con las yemas de sus dedos el sexo, o hacerla abrirse de piernas para ver si estaba excitada sexualmente viendo la humedad concentrada, bien en el fondillo de sus braguitas o en los labios de su sexo.  En cambio para Jessica era muy vergonzoso verse a sí misma,  pues al caminar hacia sus amigas era imposible ocultar un bulto en su falda, pues aun llevando las bragas puestas, resultaba imposible ocultar la erección de su miembro, y que sus amigas pudieron ver el bulto bajo su falda.
     En su paroxismo Silvia no se había percatado de nada, pero ante ella tenía una seria situación que no esperaba, al acabar la azotaina de Jessica, Silvia se había ido calmando, quedando  echada sobre el sofá relajada, poco después  se subió las bragas lentamente, pues su trasero según habían ido pasando los minutos y las horas, lo sentía muy sensible doliéndole horrores, la vara claramente había dejado serias secuelas en sus inflamadas nalgas, en las zonas donde la vara se había cruzado una y otra vez durante la azotaina, creando unos finos verdugones que palpitaban por si solos, y el roce de sus braguitas acentuaban esos roces. Se iba a levantar para marcharse cuando se quedó petrificada sin atreverse a mover un ápice su cuerpo.
     En  frente  de  ella tenía a la Sra. Myers mirándola  con los brazos  cruzados  en su pecho, a su lado estaba  la  Srta. Lady Margaret mirándola ambas muy seriamente, al igual que el Sr. Fiscal General a su lado.  Sus  rostros lo decían todo,  estaban claramente indignados  por lo que había hecho…  Silvia les miraba anonadada sin saber cómo reaccionar, era una situación compleja que no dejaba lugar a dudas, dos chicas jóvenes sorprendidas con las bragas bajadas, una dormida de costado y con el culo al aire claramente muy colorado. Y la chica despierta espatarrada, sentada con el culo  en el mismo borde del sofá con las bragas aun sujetas por sus manos subiéndoselas.  No eran necesario palabras para deducir que estaba haciendo esa chica, mientras la otra no se enteraba de nada dormida. En ese instante se despertaba Vanessa, al abrir sus ojos se quedó perpleja al ver que era observada, y palpando su trasero dolorido noto que sus bragas las tenía bajadas por debajo de sus coloradas nalgas…
(Vanessa)  -.  Que hago así? Solo recuerdo que alguien muy amablemente me ha ayudado a ponerme en pie y acomodar en este sofá, pero porque estoy así…?
     Vanessa se encontraba claramente contrariada consigo misma, no comprendía que hacia ella así, y mucho menos el porqué de aquellos rostros que la observaban a ella y a la chica que estaba a su lado y que no recordaba haberla visto antes, solo tenía imágenes fugaces en su mente de haberla visto cuando la había ayudado a reincorporarse del suelo, y que le había ayudado a subirse las braguitas, acompañándola hasta el sofá.  Luego no recordaba nada más aparte de sentir unas caricias muy agradables que calmaban el dolor en su trasero quedándose dormida.
     Pero a Vanessa se sorprendió aún más, cuando vio como  Lady Margaret se sentó a su izquierda sin mencionar palabra alguna. Quedándose pasmada al verla a su lado Vanessa, aquello solo podía significar algo que no le gustaba nada.  Y sus sospechas no tardaron en confirmarse cuando Lady Margaret la hizo echarse sobre su regazo, le levantaba su corta falda y posteriormente le bajo las bragas a medio muslo, pero antes de comenzar a darle una azotaina. Lady Margaret deseaba comprobar si había habido colaboración, al perecer solo podían haber sospechas hacia Vanessa, como si hubieran estado presenciando toda la escena, así que Lady Margaret le separo los muslos, al tensarse las braguitas de Vanessa por su fondillo, este fue palpado con delicadeza comprobando su estado, así como Vanessa avergonzada sintió como las yemas de aquellos dedos invasores la tocaban en su intimidad, los labios exteriores estaban claramente secos, aunque al penetrar aquellos dedos en los pliegues interiores, al sentir aquella caricia intima no pudo evitar que sus fluidos emanasen de su interior mojando aquellos dedos invasores femeninos, la dulce caricia fue la causante de que Vanessa se humedeciera en ese instante, sus braguitas fueron subidas de nuevo y bien ajustadas a su cintura, así como bajada su corta falda para luego ayudarla a incorporarse poniéndola en pie.
    En ese momento Lady Margaret agarro a Silvia atrayéndola hacia ella, y echándola bruscamente sobre su regazo, no fue necesario observarla íntimamente, una vez echada boca abajo sobre el regazo de Lady Margaret, las braguitas de Silvia estaban húmedas a la altura de sus redondas nalgas, al parecer al subirse las braguitas, permaneciendo sentada sobre el sofá, sus braguitas habían secado la humedad concentrada en el asiento, el fondillo de sus braguitas se encontraba claramente empapado de fluidos, que incluso traspasaba el tejido del fondillo de sus braguitas, derramando fluidos por sus muslos. Aun así, Lady Margaret le bajo las bragas blancas a Silvia, y al forzarla a separar sus muslos, estos se encontraban claramente mojados, y el fondillo de sus braguitas completamente húmedo, pero las yemas de sus dedos subieron por el interior de sus muslos, hasta llegar a su entrepierna la cual se apreciaba abundante humedad, así como al pasar las yemas de sus dedos en los labios exteriores, y al introducir en los labios interiores los dedos hacían un sonido al moverse, dada la intensa humedad de su sexo.  El trasero colorado de Silvia aún se apreciaban claramente las finas líneas de la vara, aunque estas ya casi las ocultaban los inflamados y pequeños verdugones inflamados, así como el tono morado que estaba cambiando su color colorado, con los bordes de un azulado verdoso.   Claramente disgustada hizo que Silvia se levantase de su regazo, quedando en pie junto a ella, con las bragas aun bajadas.  La misma Lady Margaret se levantó poniéndose en pie junto a la joven secretaria, mirando hacia el Sr. Fiscal General como si aguardara sus instrucciones.
(Sra. Myers)  -. Usted dirá Sr. Fiscal que desea que hagamos con estas jóvenes?
     Vanessa aguardaba avergonzada sin saber a quién mirar al lado de Silvia, mientras esta, con todo el descaro se inclinó lo necesario para subirse las bragas y se las ajusto a su cintura teniendo que subirse la falda para hacerlo. Luego miro de manera agria a las señoras, mirándolas con desprecio, en su mente nadie podría decir que ideas le rondaban, pero aquella forma descarada de mirarlas, disgusto a su jefe el Sr. Fiscal.
(Sr. Fiscal General)  -.  A ver,  es un serio dilema en el que me han puesto estas jóvenes, aunque ellas lo que no saben es que las observaba desde hace bastantes minutos, y aunque ambas deberían de ser disciplinadas, reconozco que la chica de la agencia Miller no ha colaborado, pues después de recibir la azotaina que le he dado, debía de estar agotada del esfuerzo que ha realizado, al intentar en vano el debatirse sobre mis rodillas, mientras ha recibido la azotaina con el cepillo, claramente ha quedado muy dolorida y al acomodarla en el sofá, se ha quedado dormida.  He podido ver con claridad que mi secretaria se ha aprovechado de las circunstancias y ha sido ella la que se ha comportado de una manera irrespetuosa al masturbarse.   Una falta que en esta casa es considerada de una gravedad imperdonable, debiendo ser severamente castigada la chica que es sorprendida tocándose. Mi secretaria dudo que supiera que lo que hacía era algo imperdonable, y que en circunstancias diferentes lo lamentaría.  Lo que me tiene intrigado, es qué diablos estaba haciendo aun en la casa.  A ella la he hecho venir para demostrar a las jóvenes detectives, el error que habían cometido, en ningún caso mi secretaria debía de seguir aquí, pues una vez se ha demostrado que ella no está desaparecida, la he indicado que mi chofer la aguardaba para llevarla a su casa.  Yo en ese momento me he desentendido de ella, pues estaba completamente convencido que se había marchado cuando se lo he indicado.  Por lo tanto, ha desobedecido mi orden de irse de la casa, no contenta con desobedecer, además ha ayudado a Vanessa a incorporarse, algo que no tenía autorización para hacerlo, además le ha subido sus bragas, también sin autorización, luego la ha acomodado en este sofá, y lo más sorprendente es que lo ha hecho a sabiendas que no sería observada, pues nadie se ha percatado de su presencia, y además se ha masturbado mientras las chicas eran castigadas en el despacho.  Ella ignoraba que yo la observaba por el espejo del techo, viéndola primeramente masturbarse sola introduciendo su mano derecha entre sus bragas, luego más tarde cuando he vuelto a salir, la he podido ver como se había bajado sus bragas para tocarse con más libertad.  Una vez la joven Carmen ha sido castigada, he vuelto a salir viéndola como le bajaba las bragas a Vanessa y le acariciaba el culo estando la chica dormida, mientras con  la mano derecha se masturbaba.   Por lo tanto la gravedad es tal, que no deseo involucrarme en la situación a seguir, pues de hacerlo iba a ser castigada de manera ejemplar, a pesar que no pertenece a esta casa. Por lo tanto… Lady Margaret acompañe a las chicas a sus habitaciones, yo me retiro a mi despacho.  Usted Sra. Myers como Ama de llaves y responsable de la casa, disponga usted misma que lección debe darle a la joven, luego le asigna una habitación de la casa, pues esta noche la pasara en ella.



(Continuará…)

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