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domingo, 3 de enero de 2016

DISCIPLINA EN LA UNIVERSIDAD Capitulo 11


                                        DISCIPLINA EN LA UNIVERSIDAD  Capitulo 11

 

… Eran las siete de la mañana, acababa de sonar el despertador era hora la de levantarse.

 

         Sonia se dio la vuelta, aún estaba medio adormilada y al parecer no recordaba que había pasado el día anterior, aunque ese lapso fuera breve. Durante la noche había dormido boca abajo, sus trasero le dolía horrores como para poder dormir en cualquier otra posición,  pero al darse la vuelta para levantarse... Apenas sus nalgas rozaron las sabanas, dio un fuerte respingo, en ese instante lo recordó, lo que había acontecido y lo dura que había resultado esa jornada cargada de sorpresas entre otras cosas, así como  las azotainas recibidas, sobre todo la recibida antes de acostarse tal, de esa en concreto sentía sus efectos muy recientes, a pesar de haber pasado unas horas y como la Junta de accionistas había predispuesto, que sucedería durante ese mes. Sonia con claros gestos de dolor en su rostro por las molestias, se levantó de la cama con sumo cuidado, se puso en pie lentamente, a medida que se iba moviendo, el dolor en el trasero se iba incrementando, a medida que su espalda se iba poniendo recta se arrepentía de su comportamiento, una vez totalmente incorporada de pie al lado de la cama, se tuvo que medio encorvar hacia delante, pues al estar su espalda recta el dolor del trasero acrecentaba por milésimas de segundo, y  se le hacía insoportable, así que no tuvo otra alternativa que ir encorvada hacia el baño a pasos cortos y levantando los pies lo menos posible del suelo, pues al levantar los pies sus nalgas se tensaban, al igual que se movían estando muy inflamadas y agudizaban el dolor de las mismas, una vez ante el espejo del lavabo se giró para verse el trasero.

     Era una pesadilla hecha realidad, para cualquier otra persona seria horrible contemplarse las nalgas en ese estado. Tenía ambas nalgas completamente rojas, desde la parte superior de las nalgas, hasta justo el inicio de los muslos, y justo la parte central de las mismas se remarcaba de un tono más oscuro, casi todo azulado verdoso oscuro, morado en  la zona más central,  con razón le dolía horrores el culo, pero aun así, para ella resultaba toda una belleza contemplarse en el espejo su culo tan precioso, el solo hecho de vérselo así, ya hacía que se le mojasen sus braguitas, así como disfrutar de las molestias muy notables que sentía en su trasero, intento de forma infructuosa pasar la palma de sus manos por ellas para así sentir el calor que aun emanaba, pero las molestias se acentuaban al intentar hacerlo, en el espejo se reflejaba una sonrisa de sus labios. Se metió en la ducha, abriendo el grifo mitad caliente y algo de fría para graduar la temperatura. Enfoco la ducha a sus nalgas mientras el agua salía fría, y luego ya templada se ducho enjabonándose  con una esponja, pasándola suavemente al llegar a sus doloridas nalgas, se estuvo enjabonando varios minutos, se sentía muy bien con el suave tacto de la esponja con el jabón, minutos después se aclaró el cuerpo y agarrando la toalla se fue secando el cuerpo, dejando el trasero para último lugar, casi rozándose simplemente se fue secando el culo, la ducha le había sentado muy bien. Daba la impresión que le había calmado bastante el dolor. Hasta que saco un pie de la ducha.

        -. Aaaaa... Jodeeeeer  como duelee uuuuuufffffhhhh.

    Lentamente extrajo el otro pie, y caminando derecha, las molestias volvían a ser mas y mas intensas,  no soportaba el dolor del trasero, aun con sus manos sujetándose las nalgas por debajo de ellas, en sus muslos para evitar el bamboleo de estas, pues las sentía terriblemente inflamadas y más pesadas de lo habitual, debido a la inflamación,  por lo que volvió a encorvar su cuerpo un poco hacia adelante, encaminándose lentamente a su habitación, dirigiéndose  hacia la mesita de noche y abriendo el primer cajón extrajo una bragas limpias, no sin antes observar las que tenía en el interior del cajón bien colocadas, para así observar bien el dibujo de cada una de sus prendas, eligiendo unas bragas blancas de algodón con unos ositos marrones muy juguetones, en diferentes poses saltando, corriendo, sentándose.  Con los ribetes de encaje. Las desdoblo y las sujeto con los dedos índice y pulgar por la cinturilla delantera y extendiendo su mano hacia el interior de la prenda, manteniéndola tirante manteniendo el dedo meñique estirado, de manera que la abría por los laterales para poder meter sus pies, las miro, pero... Debería agacharse para poder ponérselas y eso abría sido muy doloroso, encorvar su cuerpo al tiempo que levantaba una de sus piernas flexionándola para poder ponérsela, algo que abría resultado muy doloroso para el estado de sus nalgas, tomo la decisión de hacerlo de otra forma y con la mano derecha, las sujeto por el lateral derecho, y así estiro el brazo, se agacho inclinándose un poco levantando levemente la pierna izquierda y así no tener que inclinarse más que lo justo, para pasar su pie izquierdo por la pernera izquierda de las bragas, y luego sujetando el lateral izquierdo, hizo la misma operación para pasar el pie derecho, luego con esfuerzo se agacho para alcanzar ambos laterales de las bragas se las fue subiendo, muy lentamente haciendo muecas con sus labios, apretando los dientes y  viendo las estrellas del firmamento al hacerlo, y más aún, cuando se volvió a enderezar pasando la cinturilla de las bragas por sus doloridas nalgas, aquello fue horrible sobre todo sentir la presión del tejido de algodón de las bragas en sus doloridas nalgas, le daba la impresión que le iban pequeñas, al mismo tiempo parecían ser de papel de lija, pues sentía como raspaban sobre su piel, pero era por lo inflamadas que tenía las nalgas. Se contempló en el espejo como le quedaban, estaba preciosa con aquellas bragas altas que le cubrían ampliamente, las nalgas, hasta la cintura.   Con los pantalones tejanos nadie notaria nada, hasta que recordó que debía ponerse de nuevo el uniforme de alumna. 

     Pues el resto del curso no volvería a dar clases, entonces se pregunto así misma si valía la pena lo que habían realizado Elisabeth, Laura y ella misma para lograr ser castigada a sus treinta y dos años. Entonces sus manos se posaron sobre sus nalgas acariciándose el trasero por encima de sus bragas…

      -. Huuuummmm que delicia sentirse así, con mi culo tan dolorido así como ese calor que aun habiendo pasado unas horas, aun puedo sentir en el trasero y disfrutar de ese ardor que emana a través del algodón de mis bragas, y tener el tacto de mis castigadas nalgas tan duras por el castigo. Aunque me duela el culo horrores, ya lo creo que valió la pena el arriesgar mi carrera. Volvería hacerlo por sentir de nuevo este placer… mmmmmmm que delicia oooohhhh . Viéndome en el espejo así como se trasparenta el morado de mi culo en mis bragas, es toda una pasada, estas sensaciones que estoy volviendo a disfrutar, como solía hacer en mis años de colegiala e universitaria, ya en aquellos años solía provocar los castigos. Lo que daría por sentir de nuevo en mi culo desnudo la fea correa de la Sra. Lawton, como me gustaba ser castigada por esa bruja, aunque luego estuviese una semana sin poder apoyar mis nalguitas en una silla.  Aaaaaahhhh y la mano de mi buen amigo y director Aston, hasta ayer no había tenido el placer de disfrutar de ella y la de veces que he deseado estar sobre sus rodillas con mis bragas bajadas, y que me diera una azotaina, la verdad, es que, duele tanto como recordaba.   Con su mano izquierda se sobaba el trasero con suavidad, mientras con su mano derecha utilizando el dedo anular, había retirado hacia la izquierda un poco el fondillo de sus braguitas  y con el dedo anular se frotaba los labios del sexo, se hallaban muy mojaditos, lentamente lo fue escondiendo en el interior de sus labios, llegando a acariciar levemente el granito superior de su sexo y…. Oooohhhh , me voy a correeeeeerrrrr. Jo! Me he mojado las bragas de nuevo… aunque haya arriesgado mi carrera bien ha valido la pena… .- Una segunda oleada de placer la embargo de nuevo-.   oooooohhhhh  otra veeezzzz… Correrse así es una locura.... de ....placer.... aaaaaaaaahhhhhh....

     Sonia abrió el segundo cajón,  sacando un sujetador blanco, poniéndoselo acto seguido, se dirigio hacia el armario y  saco una blusa blanca  se la puso brevemente en un par de minutos, y fue al salón  en busca de la falda tableada gris, pues debía de estar donde se la quitó el día anterior, la encontró sobre el sofá y se la puso. Lo complicado ahora, sería ponerse los calcetines, volvió a la habitación, abriendo el tercer cajón esta vez,  resignada se sentó con sumo cuidado sobre la cama, al sentarse cerró los ojos y apretó los dientes, los calcetines estaban sobre la mesita de noche, por lo visto los había sacado anteriormente y se los había dejado ahí. Levanto su pierna derecha y se puso el calcetín, miles de pinchacitos se concentraron  en el centro de sus nalgas, al inclinar el cuerpo para ponérselo, era un deleite de sensaciones sentir tantas a la vez al vestirse, sin apenas moverse, hizo lo propio con el pie izquierdo. Se reincorporo lentamente poniéndose de pie, se calzo los zapatos que los tenia al pie de la cama. Ya vestida, se dirigió hacia el salón donde  recogió unos libros que tenía ya preparados y se dispuso a salir por la puerta, alisándose por última vez el trasero de su falda, que delicia era pasarse las manos por su trasero.  Salió de la casa, antes de bajar la escalera, miro en todas direcciones, nadie la observaba, así podría bajar aquellos escalones con suavidad y sin disimular el martirio que iba a resultar descender aquellos escalones. Al bajar los pocos escalones lo hizo lentamente, de uno en uno, una vez bajados todos y cada uno de ellos, volvió de nuevo a sobarse el culo con la mano libre y se dirigió andando hacia la universidad, deseaba caminar y así disfrutar de las molestias inenarrables que sus nalgas al andar le producían. Le resultaba tan maravilloso, volver a experimentar aquellas deliciosas sensaciones de caminar con su culito tan deliciosamente castigado. Otros estudiantes la adelantaban y saludaban al pasar por su lado, pues aunque su caminar era disimulado, no podía hacerlo a largas zancadas, debía andar a pasos medios, y así no fuera por nadie visible que le resultaba difícil el caminar. Ya llegando a la universidad se percató que la humedad de sus bragas había ido en considerable aumento, entonces cayó en la cuenta que debía de haber cogido una o varias de repuesto, tal y como hacía en sus años siendo una adolescente, cuando había sido castigada, al día siguiente ponía en su mochila varias bragas para cambiárselas cuando las tenía empapadas de sus fluidos. Tal y como las llevaba, no aguantarían todo el día, sin calar a través del tejido de algodón de sus bragas, pudiendo manchar la falda.

        -. Bueno, pues tendré que sentarme sobre mis bragas para no manchar la falda.- lo que no había pensado es que la humedad del fondillo de sus bragas era tal, que sus fluidos empezaron a traspasar la tela de la prenda íntima, y chorrillos de fluido empezaban a deslizarse por sus muslos-. Ostras!! Esto no lo había pensado...

      …”Con este nuevo problema en el fondillo mis bragas, en ello no había pensado”... Por lo cual, acelero el paso para llegar a la universidad antes que se acumularan estudiantes en la puerta de entrada, e ir al servicio, para solucionar ese problemilla, lo solucionaría rápido yendo a su despacho de profesora, aún tenía sus cosas allí, aunque en él no tenía ropa interior para cambiarse, pero si tenía compresas para los días rojos y utilizando una, tenía el problema resuelto, y al día siguiente ya llevaría en el bolso bragas para cambiarse, el caso estaba en solucionar el pequeño problema que tenía ahora. Y debería ser rápido o llegaría tarde a clase.
 
(Continuará...)

 

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