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domingo, 3 de enero de 2016

DISCIPLINA EN LA UNIVERSIDAD Capitulo 12


                            DISCIPLINA EN LA UNIVERSIDAD   Capitulo  12  

 

    Al pasar por conserjería se acercó a la ventanilla. Pidió la llave del despacho, al no estar el conserje, entro en conserjería como solía hacer, cogió su llave del armario, eso era algo que solía hacer a menudo, pues a esas horas el conserje estaba abriendo las aulas, así como entregando a otros profesores que solían esperar que el conserje les llevara sus llaves.

      El conserje la vio que salía de conserjería, y raudo fue hacia ella…

(Arthur)      -. Señorita Adams!!! , que sea la última vez que entra en mi oficina! , Sabe que las alumnas tienen prohibida la entrada, y usted ya no es profesora!. .- el conserje observando que Sonia llevaba una llave en la mano, supuso que era de su despacho-. Haga el favor de entregarme esa llave, usted ya no tiene derecho a usar un despacho. Además ya no hay nada en el, que le pertenezca, el director Sr. Aston, me ordeno ayer que recogiera todas sus cosas y que se las enviara por mensajero a su casa, supongo que esta tarde lo recibirá todo.

(Sonia)        -. Bu…eno. Si así se lo han mandado hacer, bi…en.- Para Sonia fue una desagradable e inoportuna noticia-.

 (Arthur)      -. Antes de que se me olvide, el decano Lewiston la espera en su despacho, y debo advertirla que estaba muy enfadado con usted. Por lo visto joven, debía de pasar por tu casa esta mañana para amonestarla como recordatorio, y no estabas, ya habías salido cuando tenías  instrucciones  de  esperarlo… verdad?

 (Sonia)         -. Oh..., lo olvide!

 (Arthur)     -. Pues te está esperando, me ha ordenado que si no acudes rápido, te lleve yo mismo a la fuerza.

(Sonia)          -. Pero… es que ahora no… puedo.   He   de ir  al  servicio  de  señoras. 

(Arthur)        -. Me ha advertido de que pondrías esa escusa, y me ha dicho. “Aunque se haga pis en las bragas, la quiero ver en mi despacho cuanto antes!!!”  .- así la agarro del antebrazo por encima del codo, y tirando de ella casi arrastras, la condujo por los pasillos, atestados de alumnos y alumnas que asistían a sus clases, observando perplejos como era conducida  casi arrastras, Sonia iba con sus mejillas coloradas por la vergüenza, por ser conducida de esa manera como a una vulgar alumna que se ha metido en líos, y así era, fue conducida  hasta la puerta del despacho del decano. Llamando a la puerta, se escuchó del interior que decían adelante-. Aquí la tiene señor Lewiston, tal como usted había predicho  se negaba a venir, y aquí se la traigo yo mismo!

(John)           -. Bien  Arthur… puede retirarse!

    El conserje salió del despacho haciéndole un guiño con el ojo derecho a Sonia, y con la mano, con la palma hacia arriba extendida moviéndola de izquierda a derecha, le hizo a Sonia el gesto de que… buena le esperaba!

   Sonia lo miro poniéndole la peor de sus caras, y sacándole la lengua aprovechando que el Decano no podía verla. Al tiempo que entraba al despacho, simulando que se estaba haciendo pis, dando leves traspiés, y poniendo su mano derecha en el pubis, una vez se detuvo frente a la mesa, entrecruzo sus piernas para ser más vehemente que no aguantaba más y debía ir a servicio  se  señoras  urgentemente, algo que la sirvio para restregar sus muslos en uno, contra el otro y secar sus fluidos que descendían por ellos.

(Sonia)         -. Por… favor….John… permíteme ir…. al baño,…. no aguanto más…

(John)        -. Porque no has ido antes de salir de casa! O tenías mucha prisa de escapar de tu azotaina  matinal, sabes  que  debes  recibir  una  cada  día,  mientras  dure  tu  penitencia…

          Sonia seguía meneándose y moviendo las caderas para hacerse más acuciante su urgente necesidad de ir al baño, su rostro rojo de vergüenza hacia que pareciera más real, pues se moría de vergüenza el solo imaginar que  John, la pusiera sobre sus rodillas y viera el estado de sus bragas al bajárselas…

(Sonia)        -. Por favor… John!!! No puedo aguantar más!!! .- ahora incluso daba leves saltitos igual que una niña, cuando se le escapa el pis-. No me hagas esto, se me olvido de verdad! No he  pensado  tan  siquiera  que  tenías  que  venir  a  casa, te lo prometo John!

(John)          -. Sonia!   De verdad pretendes tomarme por estúpido?    Te crees por casualidad que puedes engatusarme? Deja de una vez de fingir que te estás meando, los dos sabemos que no es así!    Cuantos años llevas en esta universidad?  Desde los dieciocho años?  Verdad?   Y qué casualidad que en estos años, nunca has pedido a ningún profesor siendo alumna que debías ir al servicio, siempre tan recatada en tu forma de comportarte. Incluso en algo tan normal, como pedir permiso para ir al servicio. Algo que no hacías jamás, bien fuera por pudor o vergüenza, eres una mujer que resultas  tan comedida y responsable, que nunca dejabas nada sin hacerlo, todo de manera premeditada. Incluso a las horas que solías ir al aseo, siempre como un reloj tu exactitud en todo lo que realizabas resultaba hasta insultante, todo siempre meticulosamente calculado.    Y pretendes hacerme creer que has cambiado tus hábitos, así? Sin más?  Que algo te ocurre para que hagas esta pantomima, es claro que es destacable.  Pero no me engañas, sabes que te he visto crecer, como aquel que dice… así que déjate de tonterías e inclínate sobre mi mesa, deberías recibir una azotaina con la mano esta mañana, pero… Has cometido una negligencia, y que conste, que te creo al decir que se te ha olvidado, que debías esperarme  a que yo llegara a tu casa a  darte esa azotaina.

        No eres una mujer que mienta, pero últimamente estoy viendo cosas que me dejan desconcertado en cuanto a tu conducta, tengo mis ligeras sospechas al respecto. Y te aseguro que cuando llegue el momento vamos a tener una larga conversación, pero mientras estés castigada por la Junta de accionistas, me lo voy a guardar, y te aseguro que como se confirmen  lo que sospecho, no lo vais a pasar nada bien, y digo vais!!!    Ahora ponte sobre la mesa que te voy a enseñar a cumplir tus obligaciones como alumna, como una alumna que debe aguardar a que le den su castigo.   Y no voy a ser benévolo contigo, vas a sentir de nuevo en tus nalgas una de esas varas que están detrás de la puerta de mi despacho, que siempre las has temido o respetado, y ya sabes de otros tiempos como se sienten!!!

(Sonia)         -. Perdóname… John, de verdad que se me olvido que debía aguardar en casa vestida con el uniforme impecable, y que debías revisarme mi vestimenta… pero se me paso!  La vara, No!!!   Por favor John… no volveré a tratar de engañarte, diciendo que tenía pis.  Lo cierto es que… resulta embarazoso… John! No llevo la ropa interior reglamentaria, y pretendía ir a cambiármela antes de que la vieras… Es la verdad, John!!!   Mira y veras que no te miento…

          Sonia se levantó la falda por la cadera, para que viera su ropa interior por su costado, de esa forma no vería la verdad, por lo que Sonia no deseaba que la viera, aunque debería de haberse fijado en sus muslos antes. Pues sus fluidos estaban más que visibles en esos instantes, apenas John la mirase, se daría cuenta en el acto…  y por supuesto miro!

(John)       -.  Si, ya veo, ya! La verdad Sonia que lo veo y me cuesta creerlo.  Jamás lo hubiera creído si me lo cuentan.   Eres una desvergonzada! Una marrana! Una cochina! Una guarra! No tienes vergüenza?  .- Sonia lo miraba estupefacta, con la falda levantada y enseñándole por el costado de su cadera las bragas que llevaba puestas, mostrándole la costura de la prenda en el costado derecho, no comprendía porque la vejaba insultándola de esa manera-. Es que te has pensado que me podrías engañar de nuevo? Es que no te cansas de mentir? Sonia!  .- mientras decía estas palabras había cogido una silla de uno de los fondos y la colocaba en el centro de la estancia, entre él  y Sonia, -. Sonia! Esto es algo que jamás me hubiera imaginado de ti?  .- seguía regañándola con la misma voz cortante e hiriente, mientras se había quitado la americana y colgado del perchero, se giró, caminando ahora hacia Sonia. Mientras con su mano izquierda se desabrocho el puño de la manga derecha de la camisa, empezando a doblar la manga e ir arremangándosela hasta el codo, una vez ante Sonia, la miro fijamente. Y con la mano derecha, se aflojo la corbata y desabrocho el botón que le presionaba el cuello de la camisa-. Esto Sonia es intolerable! Ahora que creía que me estabas diciendo la verdad, y veo que eres una farsante, que hasta en el último momento pretendías reírte de mí, confesándome que no te habías puesto ropa interior reglamentaria de la universidad, algo que sé muy bien, porque no tienes aun. Y solamente tienes esas bragas infantiles que siempre te ha gustado usar, y que me hacen pensar, que mis sospechas son ciertas, y este hecho de ahora, me lo confirma por completo. Ya no tengo ninguna duda al respecto.

                Sonia se había quedado helada, no sabía que decirle. Había dejado caer de nuevo su falda, y al hacerlo se percató de algo que la asusto… al ver como John se había despojado de la americana y arremangarse yendo hacia ella, y el haber colocado la silla entre ellos. La hacía presagiar que iba a ser castigada sobre sus rodillas, se llevó sus manos a su trasero y separo sus muslos, algo le decía que ya no era necesario ocultar el estado de sus braguitas, y que era obvio que la había descubierto, al separar los muslos, de su sexo salió más fluido vaginal del que hubiera deseado, y sintió como varias gotas descendían por sus muslos. Sus mejillas se colorearon de un colorado intenso.    

         Estaba ruborizada de vergüenza desde la cabeza a los pies, observar tan de cerca el rostro de John, le mostraba que no estaba enfadado como el día anterior, si no, que reflejaba incredulidad y perplejidad. Se podía cortar la tensión entre ambos con un cuchillo, Sonia se echó a llorar se daba cuenta que acababa de perder a un buen amigo, ya no le preocupaba ser castigada. Bueno si, la preocupaba y mucho.       El día anterior fue castigada como se merecía por un buen amigo, el cual estaba decepcionado por cómo se había comportado ella.

         Y la castigo con la severidad que era consecuente con la falta y osadía que ella cometiera.     Pero aunque fuera severo, ella sabía que aunque le doliera y llorase, que él no sería como el director Aston, ya que el cuándo castigaba a un chica, siempre lo hacía a conciencia.    

       Pero ahora delante ya no tenía a un amigo, había un hombre abatido por la poca personalidad y respeto que ella misma, acababa de demostrarle sin desearlo.      Pues lo único que ella deseaba, era que no llegase a descubrir el estado del fondillo de sus braguitas, ya que resultaba muy patente a que se debía.  

         O por disfrutar de ese estado embriagador para ella.        

         Quizás estas nuevas faltas hacia la persona de un buen amigo, no habrían sido tan graves, si no, fueran por las cometidas en el día anterior.      Eso lógicamente denotaba que la confianza entre ellos había menguado o desaparecido, por la conducta de ella.      

        Lo peor era el poco respeto que ella le hubiera demostrado en las últimas horas, todas estas ideas le pasaban a gran velocidad por su cerebro, aunque no podía sospechar cual era la forma de pensar, y mucho menos el estado de ánimos de John.  Que muy lejos estaba de lo que la mente de Sonia discurría.

(John)       -. Mírate las piernas cochina!!!   Vas perdida por completo de fluidos!!!  Quítate la falda o la acabaras ensuciando….- mientras Sonia se desabrochaba la falda y esta caía a sus pies, formando una corona a su alrededor, John se había sentado en la silla-. Deja la falda sobre la mesa bien doblada y acércate a mí.

        Sonia se agacho para recoger la falda del suelo, no fue fácil para ella, intentar disimular lo mucho que le dolía el trasero al flexionar sus rodillas, y sus nalgas se le tensaran, lo que al estirársele la piel, veía estrellas que giraban en torno a su trasero maltrecho.

(John)       -. No es necesario que intentes disimular que no te duele el culo, pues lo haces de pena. Solo es necesario verte apretar los dientes u oírlos como crepitan al apretarlos, o tu labios torcidos por el dolor, por lo tanto puedes quejarte si lo deseas, pues más te dolerá cuando acabe en unos momentos contigo.

        Sonia estiro la falda asida por la cinturilla, y una vez estirada, la doblo sobre si misma lateralmente en dos dobleces, se giró dándole la espalda a John, para alcanzar la mesa para depositar la falda que portaba en su mano izquierda, mientras con la derecha se sobaba el trasero sobre sus bragas blancas con ositos juguetones.

(John)        -. No puedes hacerte una ligera idea de lo atractiva que estas, así.  Con esas braguitas de ositos que te cubren todo tu trasero, realzándolo  más aun de su redondez y belleza a pesar de esa mancha oscura que se transparenta, debes tenerlo muy morado, además de muy dolorido  y sobándote el culo, estas preciosa.  Ven, aproxímate a mí. Deseo verte de cerca para tu vergüenza el cómo llevas esas bragas de mojadas.   .- Sonia se acercó lentamente muy ruborizada y cubriéndose el sexo con ambas manos después del soez comentario de John-. Más cerca cochinilla, no te voy a morder…    .- Sonia lentamente se aproximó a John hasta colocarse delante de él, a escasos veinte centímetros de la silla donde la aguardaba sentado.  -.  Retira las manos cochina!!! .- al mismo tiempo de darle esa orden, le dio con la palma de su mano derecha en el muslo izquierdo a Sonia, que al no obedecer, se ganó un segundo cachete aún más fuerte que el primero, retirando esta vez sus manos.   -.   Veamos cómo estas desvergonzada! Mírate marrana como estas de húmeda? Debería darte mucha más vergüenza de la que refleja tu rostro!   Como te atreves a salir a la calle en ese estado? Como puede toda una profesora como tú, a tus treinta y dos años, puede llegar a comportarse como una adolescente de catorce años? Mírate! Mira cómo vas de mojada, cochina!  .- al decir estas palabras, John había puesto su mano derecha  extendida sobre el sexo de Sonia por debajo del fondillo de las bragas, mientras con el dedo anular, le frotaba con suavidad la ranura que en sus ajustadas bragas dibujaban la silueta de su sexo, Sonia solo pudo cerrar sus ojos al sentir esa caricia en su sexo, con la cual, John estaba colocando a la mujer en serias y contradictorias sensaciones, que la acabaron transportando a otro lugar, ya que le resultó imposible disimular el orgasmo intenso que la embargaba de placer. John así mismo la miraba al rostro, mientras ella seguía con los ojos cerrados, al poco sus labios se entreabrieron, expirando un gemido característico en una mujer, al llegar al clímax del momento, mientras que John sentía como el sexo de Sonia palpitaba sobre su mano, así como esta se humedecía aún más por los últimos fluidos que emanaban del sexo de Sonia.- No te da vergüenza? te acabas de correr en mi mano, con solo rozarte lo mas mínimo.  Sonia perdona por mi atrevimiento, pero debía comprobar mi corazonada, de esto ya hablaremos a su tiempo. Ahora tienes alguna pregunta que creas debes hacerme?

(Sonia)       -. Solo hay una... una cosa que me preocupa, John. Esto va a cambiar de algún modo en nuestra amistad, siempre hemos sido muy buenos amigos, me dolería muchísimo perder tu amistad, nuestra...nuestra relación con mi comportamiento de ayer te deje en mal lugar al comportarme de forma tan descarada después de todo lo que has hecho por mí, delante de los miembros de la Junta de accionistas, pero no me pude contener... Y hoy... al presentarme... así... estoy abochornada, no puedo calificar mi comportamiento infantil, no comprendo que me ha podido ocurrir para presentarme a la universidad, viniendo en este estado y mis bra...gas...así de mojadas me dejan en un mal lugar ante ti.

(John)        -. No debes preocuparte, pero son cosas que no deberías hacerlas, aunque más te vale preocuparte más por cómo vas a tener el culo en breves segundos, y lo mucho que vas a sentir tu situación, porque debes estar  muy sensible, verdad... En cuanto a nuestra amistad.   En una situación normal, no debería volver a dirigirte la palabra en la vida, después de tomarme muchas molestias para que no fueras despedida, un castigo no era gran cosa para ti, cuando eras una estudiante en el instituto nuestro director, el antecesor al Sr. Aston,  te dio más de una azotaina, y en el colegio la señora Lawton también probaste muchas veces su correa, por lo tanto seria doloroso, pero te sobrepondrías con facilidad aunque fuera un correctivo severo como ha resultado ser. Nadie me había hecho sentir tan estúpido como tu ayer, tenias que ver la cara de la presidenta, la verdad pequeña, es que me avergonzaste ante toda la junta, y todo lo que me ha costado que no te despidan, y que decidieran imponerte una sanción la cual ya no se lleva a la práctica, como bien sabes, hoy en día el castigar en el trasero a una alumna, no está muy bien visto, el hacerlo a una profesora es algo totalmente impensable. Ten en cuenta, en mi casa tengo dos criadas, cuando no hacen sus labores correctamente, lo cual es bastante a menudo teniendo que imponer mi autoridad y a las dos las castigo sobre mis rodillas cuando sucede que  cometen errores, estamos en el siglo XX, pero en este país la disciplina en el hogar aun hoy día es legal, en cambio el gobierno decidió que en los colegios e universidades no estaba bien visto fuera de nuestras fronteras, nuestros vecinos no veían con buenos ojos nuestras costumbres de educación.   Pero en cuanto a ti, eso no debe hacerte perder el sueño, aunque si lo haga tu trasero verdad? No debes de haber dormido muy plácidamente, pues vas a estar con serias molestias durante varios días.  Y volviendo a tu preocupación por nosotros, y la amistad que hemos tenido estos años, ya te lo he dicho, en otras circunstancias no volvería a hablarte más en la vida.  Pero para algo estas siendo castigada como lo sería una alumna, y por lo tanto ya estas pagando muy caro tu osadía por lo cual no debes preocuparte porque nuestra amistad acabe aquí y ahora. Pues vas a ser castigada como te mereces, tu falta cometida de agredir a dos alumnas en mi presencia aunque tuvieras motivos no quita que te tomases la justicia por tu mano, y en cuanto a  tu desvergonzado comportamiento, todas tus chiquillerías serán olvidadas en cuanto te haya puesto sobre mis rodillas y te de una azotaina  por todas y cada una de tus faltas. Así como el presentarte en este estado.  Por otro lado, comprendo tu excitación sexual por ser castigada, no es algo tan descabellado como podrías creer. Además este hecho confirma mi teoría, no me lo podía creer, Aston me lo dijo, no quise creerle. Es muy habitual en algunas chicas que  cuando son  castigadas  como a mozuelas, se sienten  húmedas mojando el fondillo de sus bragas, no es la primera vez que veo que una alumna ya esta mojando sus bragas, solo con ser regañada severamente, y ya no te digo nada, cuando las ponemos sobre nuestras rodillas y levantamos sus faldas, al bajar las bragas muchas parecéis que os habéis hecho pis encima.  Ahora basta de cháchara, y  deja de gimotear  ponte sobre mis rodillas. Ya! ven aquí!!!, Ahora vas a tener motivos para gimotear pequeña.
 
(Continuará...)

 

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