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domingo, julio 16, 2017

EL ABUELO MATERNO CAPITULO 7



                                              EL ABUELO MATERNO   CAPITULO 7

          …Sonia respiraba aliviada que su tío decidiese que ya iba bien servida, permanecía en su habitación suspiraba mientras se desvestía para meterse en la cama, había su mejor día en mucho tiempo, era gracioso para ella o así le parecía, pues estaba dolorida por la severa azotaina que su tía le había dado hacia poco y tenía en sus labios una sonrisa de oreja a oreja de felicidad, había estado toda la tarde y la noche con John, eso había sido como un sueño hecho realidad. Después de los hechos de la universidad, esta había sido su primera cita con él, y la había disfrutado por completo, incluso se había atrevido a provocarle para que la colocara en sus rodillas, acabando dándole una azotaina. Aunque temía que su osadía hubiera ido demasiado lejos, pues en el restaurante había muchos clientes que la podían haber reconocido o que conocieran a sus tíos. Pero por otro lado desechaba esa posibilidad, pues habían pasado muchos años desde cuando era una niña y pasaba las vacaciones con sus tíos. Se desabrocho los botones de su blusa, apareciendo unos pechos puntiagudos, al no tener mucho pecho no solía usar sujetador, a no ser que su tía se lo hiciera poner. Se desabrocho el botón y bajo la cremallera lateral de la falda y está por su peso cayo a sus pies formando una preciosa corona.
      Se contempló en el espejo con una sonrisa, tenía el culo como un tomate maduro de colorado. Aunque ya no se veían los dedos de la mano de John, pues tenía todo el culo de un color rojo muy intenso…
(Sonia)   .- Guauu!!! Como me duele el culo, coño!!! Pero que guay que lo tengo así de rojo, la tía es única con la zapatilla, duele horrores, pero que bien que la sabe utilizar…Huuummmm…
       Estaba desnuda ante el espejo, pero había una visión que destacaba claramente, su cuerpo para su edad, su trasero resaltaba sobre manera sobre su cuerpo, sobre todo sus nalgas en estos momentos inflamadas por la azotaina recibida hacia tan solo unos minutos. Pero aparte de estar inflamadas, sus nalgas circulares en un tamaño justo y sobresalido de forma respingona, lo hacía resaltar de manera encantadora sobre su cuerpo. Pero esas redondeces perfectas, se hallaban completamente coloreadas de colorado, solamente y únicamente su superficie circular de su culo, lo que las hacia estar preciosas teñidas de ese rojo intenso. Incluso la azotaina dada por su tío con el cinturón, no le había dejado marcas del cinto, ni en el lateral de sus caderas ni los muslos, lo que indicaba que su tío en el manejo del cinturón no resultaba ser ningún novato.
      Dejo de mirarse en el espejo al escuchar pasos en el pasillo, a paso raudo, se dirigió a su mesita de noche abriendo uno de los cajones, donde tenía sus braguitas, eligiendo la primera que su mano pudo coger, de manera rápida la paso por sus pies poniéndoselas, y la ser tan rápido se le olvido el dolor de su trasero, claramente dolorida se llevó su mano derecha al trasero alisando el trasero sobre sus bragas blancas con ramilletes de flores verdes, luego se giró a su derecha hacia la cómoda, sin dejar de sobarse el culo, sacando una camiseta blanca de tirantes con ribetes de puntilla. Al ponérsela bruscamente volvió a estremecerse al sentir miles de aguijonazos en su trasero, por lo que se acarició el culo con las dos manos, friccionando vigorosamente por encima de la tela de algodón de sus bragas, mientras de sus labios brotaban resoplidos tímidos, pero no sospechaba que aun podía estar en serio riesgo si entrase alguien en ese momento y la vieran frotarse el culo.  Y en ese instante…
(Sra. Adams)    .- Se puede saber qué haces aun levantada y sobándote el culo de esa manera? O es que quieres que te lo vuelva a calentar de nuevo con la zapatilla? -. Hizo ademan de quitarse la zapatilla, moviendo el pie hacia adelante y cuando iba a agacharse para cogerla, Sonia ya se había metido en la cama, como alma que lleva el diablo. .- Que no te vuelva a encontrar igual o vas a arrepentirte, entendido!!! Apaga la luz y a dormir… mañana apenas te despiertes ya te puedes poner a estudiar, ya hablare esta noche con tu tío. A ver si lo convenzo, no te creas ni por un momento que me estoy ablandando, pues estoy convencida que te la mereces, pero hoy ha sido un gran día para ti, aunque has sido una desvergonzada por comportarte de ese modo en tu primera cita, tu tío está en su derecho en pretender castigarte y está muy enfadado contigo, piensa darte una azotaina de las buenas mañana apenas te levantes!!! Pero por esta vez vas más que bien servida… vas a dormir muy calentita…
       Sonia, paso la noche preocupada pensando que su tío tenía pensado castigarla apenas se levantase a la mañana siguiente, se quedó dormida por el agotamiento, tras todo lo que había pataleado cuando su tía le dio la azotaina con la zapatilla, sumado a todo lo que había caminado aquella tarde con John se quedó dormida de costado…
       A la mañana siguiente…
       En su cama estaba Sonia con los ojos abiertos, estaba  preocupada, nerviosa, angustiada y temerosa a que en cualquier momento se abriera la puerta, apareciendo su tío enfadado. La noche anterior pudo mirarlo a los ojos cuando entro en su habitación, despedían fuego por ellos, también pudo  ver la decepción del comportamiento de su sobrina preferida e única. Pero sobre todo, vio que se contenía por los pelos de calentarle el culo de firme. Cada vez que escuchaba pasos al otro lado de la puerta, se le estremecía todo el cuerpo, sin poder evitar ponerse a temblar, se calmaba un poco cuando el sonido se alejaba de su puerta. Entonces recordó las palabras de su tía, que la ordeno ponerse a estudiar nada más despertarse, así que se levantó con cuidado de la cama, pero de manera ligera, no fuera a ser que apareciera por la puerta, el culo ya no le dolía tanto, podía apoyar el culo sobre la cama pero las molestias eran muy palpables al apoyarlo sentándose al borde de la cama, con muecas de dolor se levantó. Se acarició el culo por encima de sus braguitas, dirigiéndose al escritorio lentamente, pues al andar su culo lo sentía como estaba ligeramente más pesado y este al contoneo de sus caderas, hacía que en la base de sus nalgas sintiera las molestias más acentuadas, pero llego a su escritorio, aunque sus últimos pasos apenas levantaba sus pies, en el rincón estaban sus cosas de estudio, pero antes cogió un almohadón del armario para ponerlo sobre la silla. Se sentó con mucha suavidad y se puso a estudiar… llevaría una hora estudiando teniendo que mover el culo de tanto en tanto, pues aun teniendo el almohadón bajo su trasero, al llevar sentada un tiempo, tenía la necesidad de levantar el trasero para frotárselo sobre sus bragas, antes de volver a apoyar el culito sobre su silla. De golpe el sonido de abrirse la puerta la hizo sobresaltarse sobre si misma… mirando hacia la puerta.
(Sra. Adams)    .- Buenos días sobrina! Si fueses siempre igual de obediente no sería necesario calentarte el culo tan asiduamente… Puedes estar tranquila y seguir estudiando, pude convencer a tu tío esta mañana. Pero… que es, eso?. Eh! Que haces con ese almohadón bajo el culo? Ya te lo estas quitando y te sientas sobre la silla… Como vuelva a entrar y te pille otra vez con él, bajo el culo.  Vas a ver lo que es bueno. Si te duele el culo! Es por tu mala cabeza! Por lo tanto si te duele.  Te aguantas!!! Por cierto, como vuelves a estar castigada, debes vestir correctamente.  Hoy tus primas llevan el vestido azul. .- Acercándose al armario abrió la puerta de este, extrayendo un vestido. -. Ven que te ponga el vestido! Estarías mejor en bragas como estas. Pero espero visita de una amiga, no quiero que te vea desnuda, si tienes que salir de la habitación mientras este ella en casa.
     Sin dejar que se levantase de la silla, le paso el vestido por la cabeza. Luego la hizo poner de pie dándole uno, dos, tres, cuatro, azotes en el culo bien dados sobre las bragas. Le quito el almohadón de la silla, arrojándolo sobre la cama. Con gestos bruscos le ajusto el vestido bajándoselo, y ajustando la falda del mismo en su cintura, que le dejaba la mitad de sus bragas a la vista. Se lo abrocho en la espalda con cuatro botones. Entonces la tía separo la silla del escritorio sentándose en ella, la hizo darle la vuelta, poniéndola mirándola así misma.
(Sra. Adams)    .- Sabes! Está muy mona mi sobrinita con este vestido. Llevas unas bragas muy bonitas, pero no son las que llevan tus primas!!! -. Dicho eso, paso sus manos bajo la falda y cogiendo el elástico de las bragas se las bajo de un tirón a sus tobillos, haciéndole levantar un pie y el otro, se las saco. .- Tráeme las bragas blancas con margaritas, son las que llevan tus primas hoy. -. Cuando Sonia se dio la vuelta para ir a por las bragas, recibió un fuerte azote en el culo desnudo, que hizo a Sonia dar un salto llevándose las manos al trasero. Momento después volvía con las bragas que le había pedido, y tuvo que cerrar los ojos cuando su tía le paso las perneras de las bragas por sus pies, y se las subía despacio por sus muslos, ajustándoselas a su cintura. .- Sabes! Está muy feo que hayas puesto un almohadón bajo tu culo sin permiso… Así, que te vendrá bien un recuerdo de lo que os sucede a las niñas de esta casa cuando son desobedientes!!! .- Dichas esas palabras, Sonia sospecho lo que iba a ocurrir. Y así fue, sin apenas tener tiempo de reaccionar, se vio boca abajo sobre las rodillas de su tía. Cuando Sonia se percató, ya había empezado su tía a darle azotes en el culo revestido por las bragas blancas de margaritas. .- Así aprenderás que en esta casa!!! No puedes hacer lo que tú quieras!!! Has entendido!!! Si quieres un almohadón para ponerte bajo el culo, debes pedir permiso!!!  Que te has pensado tú? Pobre de tu culo como vuelvas a desobedecer a tía!!!
    Rara era la vez que su tía le diera una azotaina con la mano, pero en estos momentos era la mano lo que estaba usando para darle una azotaina. Y no le estaba dando nada flojo, se esmeraba en hacerle retorcer sus caderas, mientras estaba sobre sus rodillas dándole la azotaina. No la sujetaba para que se  estuviera quietecita, Sonia sabia por experiencia que no debía intentar levantarse o bajarse de las rodillas de la tía. Ello le habría costado una azotaina más severa y eso no lo deseaba Sonia. Ya que podría cambiar su suerte y enviarla a buscar el cepillo al baño, y eso a Sonia no le interesaba. Por ello, aunque el culo le estaba doliendo más de lo que a ella le podría gustar, permaneció sobre las rodillas mientras la tía seguía dándole aquella azotaina. Pataleaba con sus piernas, y con sus brazos luchaba por no caer de las rodillas, aunque cada minuto que pasaba, se lo hacía más difícil el mantenerse sobre las rodillas, pues la azotaina estaba siendo más larga de lo que podía imaginar Sonia. En un momento dado durante la azotaina, la tía introdujo sus dedos balo el elástico de la cinturilla de las bragas de Sonia, y tirando hacia arriba, le introdujo las perneras entre sus nalgas dejando sus enrojecidas nalgas al descubierto. Momento que los azotes arreciaron sobre su trasero desnudo muy rápidos, tanto que apenas podía mantener a Sonia sobre sus rodillas, pues está ahora se retorcía en el regazo, sus piernas alocadas pataleaban mucho más rápidamente, sus brazos ya no luchaban por intentar mantenerse sobre las rodillas, en esos momentos, su lucha era porque aquel torrente de azotes dejasen de azotarle su trasero dolorido y rojo. Lo sentía arder como si le hubieran puesto sobre su culo un brasero con sus brasas encendidas. Entonces sintió Sonia que su tía extrajo sus bragas de entre sus nalgas, y se las ajusto a estas quedando bien tensas, entonces la incorporo dejándola de pie a su lado acariciándole el culo por encima de las bragas, en un momento dejo su mano quieta en el culo…
(Sra. Adams)    .- Así aprenderás… Siéntate en la silla y te pones a estudiar, no quiero escuchar ni el vuelo de una mosca, o vuelvo y te caliento el culo de nuevo, entendido? Y pobre de ti, como vuelva y te hayas puesto el almohadón de nuevo…sin permiso!
     La tía se levantó de la silla, dejándosela a Sonia. Aunque no se sentó enseguida, espero a ver que hacia su tía. Aunque se dirigió hacia la puerta sin mirar atrás, saliendo de la habitación de Sonia. Cuando vio a su tía desaparecer se acercó al espejo, dado la escasez de la falda azul del vestido, no tuvo necesidad de levantárselo para ver lo rojo que se lo había dejado. No había llorado, pero sus ojos brillaban algo que revelaba lo cerca que había estado de hacerlo. Entonces miro el reloj, vio que la azotaina había durado unos veinticinco minutos sin pausa alguna, aunque a ella le había parecido más tiempo. Así estuvo un buen rato Sonia mirándose en el espejo, se giraba a un lado y al otro para verse el culo como se lo había puesto de colorado. Acababa de recibir una azotaina que la había hecho ver todas las estrellas del firmamento, su tía cuando aplicaba una azotaina lo hacía siempre a conciencia, sabia como calentar un trasero tanto si era de su hija o nieta o ella, Sonia. Pasados unos minutos sintiendo arder sus nalgas se sentó a estudiar en la silla siendo la falda tan corta, que el contacto al sentarse fue directamente sobre las braguitas y estas, era poca protección la que proporcionaba a su trasero, haciendo muecas raras apretando las mandíbulas.  Unos minutos más tarde sonó el timbre, debía ser la visita que le había anunciado su tía.
    Abajo en el salón se empezaron a escuchar voces, la conversación debía de ser muy animada, pues estuvieron hablando bastante tiempo. Sonia hacia esfuerzos por concentrarse en sus estudios, pero le resultaba muy difícil el concentrarse en ellos, pues su trasero, lo sentía que le abrasaba y necesitaba a casi cada momento cambiar la posición del mismo. Pero aun así, no lograba concentrarse en sus estudios. Por lo que después de mucho pensar, decidió bajar a la cocina a beber agua fresca, aunque su intención era otra, tener una excusa con la que dejar de estudiar unos momentos y poder darle respiro a su trasero sin el suplicio que resultaba para ella estar sentada.
     Al salir de la habitación, las voces eran más claras y nítidas.  
(Sra. Luisa)     .- Ingrid, el mundo se está volviendo loco cada día más y más, es incomprensible la mala educación que hoy día se educa a las hijas, en mis tiempos por menos que puedas imaginar, ya me estaba frotando el culo a manos llenas.
(Sra. Adams)    .- No hace falta que lo digas, Luisa! No hay más que ver cómo está el país. Pero en esta casa la disciplina está a la luz del día, pobre de mis pequeñas como alguna de ellas se porten como no es debido.
(Sra. Luisa)    .- En nuestros tiempos estas cosas no sucedían, recuerdas a tu madre? La Sra. Irene. Ella sí que sabía llevar derechas a sus hijas, recuerdas las azotainas que nos daba cuando dábamos guerra? Y No le importaba ni lo más mínimo quien hubiera en la casa de visita, o que yo no fuera su hija, como se me ocurriera portarme mal, ya temblaba con solo escuchar su voz desde la cocina gritando, que iba a venir a arreglarnos. Me castigaba a mí, igual que a vosotras… y luego llamaba a mi madre para decirle que me había calentado el culo, lo que significaba, que al llegar a casa me iban a calentar de nuevo!
(Sra. Adams)     .- Mi madre que en paz descanse la mujer, menudo carácter tenia, ella no entendía que una chica no se comportase como es debido, si la tenía que zurrar, le daba igual que estuvieran o no sus padres, se sacaba la zapatilla y vaya si la calentaba a base de bien!. Le daba igual quien fuese…
(Sra. Luisa)    .- Menudos tiempos eran aquellos. Ya he visto antes afuera a tu nieta jugando, lleva el culo bien colorado… Se ve que en esta casa la disciplina aun es como antes.
(Sra. Adams)     .- En esta casa la disciplina es algo muy serio, tanto mi hija y mi nieta lo saben muy bien, y… desde hace unos días mi sobrina también recibe como ellas, a pesar de sus años, que ya no es ninguna niña… Se vino a vivir con nosotros durante una temporada, y en esta casa se está, bajo nuestras reglas.
(Sra. Luisa)    .- Pues… debe de ir mas derecha que una vela, conociéndoos. Tanto a ti Ingrid, como tu marido, recuerdo una vez cuando erais novios y se me callo refresco en sus pantalones, aun siento como me duele el culo al recordar aquel dia. .- En ese instante atravesó Sonia el salón para ir a la cocina.
(Sra. Adams)    .- Has visto pasar a mi Sobrina? Te acuerdas de ella, cuando era niña?
(Sra. Luisa)    .- Si, que me recuerdo de ella. Era la hija de tu cuñado, verdad? Solo la tenían a ella. Ya veo que también ha debido portarse mal, como lleva de rojo el culo! Veo que la haces vestir como a tu hija y nieta, veo que lleva el vestido tan gracioso como ellas,. Ahora que le veo el culo… Ayer en el restaurante del pueblo, que vergüenza Ingrid! Qué vergüenza!! Te crees que ayer una mujer, estaba cenando y la muy desvergonzada, provocando a su acompañante delante de todo el mundo, aquella mujer de haberla tenido a mi cargo, no se habría podido sentar en un mes. Qué vergüenza, delante de todo el mundo, comportarse como una pelantrusca… Y aquel señor que la acompañaba… tenia pinta de ser un caballero y… y… que vergüenza, Ingrid! Que bochorno pasamos por su culpa…
(Sra. Adams)     .- No sé a dónde vamos a ir a parar… como se está volviendo el mundo… Mira te voy a presentar a mi sobrina, a ver si la reconoces y ella te recuerda…
     Sonia desde la cocina había escuchado lo que hablaban, su rostro se puso de color rojo y más al oír que la iba a presentar a la amiga, Sonia sabía muy bien a que pelantrusca se refería aquella señora… intento volver a pasar desapercibida, hacia su habitación.
(Sra. Adams)    .- Sonia! ven quiero presentarte a Luisa, a ver si te reconoce… .- Sonia intento hacerse la distraída, como que no iba con ella, pero su tía insistió. .- Sonia!!! es que no me has oído? Quieres que vaya a buscarte? Como me hagas levantar me voy a quitar la zapatilla y vas a ver tu!!!! Sonia!!! Ven aquí, te he dicho!!!
(Sra. Luisa)    .- Déjala, Ingrid. Si está ocupada estudiando, déjala!
(Sra. Adams)    .- Le he dicho que venga y va a venir! Luisa, es muy buena chica, aunque muy necesitada de una buena azotaina de tanto en tanto, le he calentado el culo esta mañana antes de venir tú. Sabes! Ayer salió y llego tarde, ya sabes lo que sucede en esta casa, verdad? Se llevó una buena zurra! Por eso está castigada en su habitación!
     Sonia se acercó tímidamente con la mirada fija en el suelo, trataba de no ser reconocida. Si la Sra. Luisa la reconocía, estaba metida en un buen lio.
(Sra. Adams)    .- se puede saber que te ocurre? Levanta esa cara, para que te vea Luisa bien… debe reconocerte de cuando eras una niña!
(Sra. Luisa)    .- Deja a la muchacha, Ingrid! Está claro que le doy vergüenza… -. La Sra. Luisa se levantó acercándose a Sonia, y levantándole la barbilla para ver su rostro. Al vérselo, fue como si a Luisa le hubieran dado una bofetada, aunque la bofetada se la llevo Sonia por la mano derecha de Luisa..- Es la pelantrusca del restaurante!!!
(Sra. Adams)    .- Como!!! Qué! Mi sobrina! Es la pelantrusca? Estas segura Luisa? -. Una segunda bofetada del revés de la mano de la Sra. Luisa, en la otra mejilla de Sonia fue su respuesta.- Ahora sí que te vas a enterar tú!!! Vas a probar la zapatilla… Ya te advertí que desearas que no te reconociera nadie, así es como agradeces que te hayamos acogido como nuestra hija!!! Has hecho que seamos en esta casa el hazmerreír de todo el  pueblo por tu culpa… no voy a poder mirar a la cara a mis amigas, sin que estas se mofen de tu tía!!! -.  Sonia, con su mano izquierda se masajeaba la mejilla que había recibido la segunda bofetada. Como hechizada Sonia no se movió, escuchaba avergonzada el regaño de su tía y la veía acercarse hacia ella y como se arremangaba la manga de su camisa gris perla, como avanzo el pie derecho, y retirándolo quedo la zapatilla en el suelo, por el corto espacio de tiempo, el suficiente para agacharse y cogerla con la mano derecha, blandiendo la zapatilla en su mano, Sonia la pudo ver bien, la tenía muy presente a aquella endiablada zapatilla, hacia unos días pudo comprobar su suela de esparto trenzado y lo mucho que puede doler en unas manos tan diestras en su manejo, como las de su tía Ingrid. Era la clásica zapatilla de paño azul marino, este era un paño muy simple, apenas cubría poco más que los dedos de los pies, casi siempre veía que su tía la utilizaba a modo de chancla pisando el talón, con la suela de esparto fabricada a mano, el esparto trenzado sobre sí mismo iba tejiendo aquella suela terrorífica, solamente el feo aspecto ya tenía la semblanza de ser muy pesada, a pesar de tener una apariencia ligera, si ligera? Pero que  resultaba muy dolorosa a su vez. Sonia retrocedía asustada, nunca había visto a su tía tan enfadada, pero su tía se acercaba a ella lanzando improperios.  Se quedó paralizada a ver como su tía la sujetaba del brazo, y tiraba de ella conduciéndola hacia el sofá, Sonia apenas puso resistencia dejándose arrastrar hacia el sofá,  en el cual estaba sentada junto con Luisa hacia unos momentos.  Una vez sentada en el sofá y hubiera acomodado su falda, tiro del brazo de Sonia haciéndola caer sobre sus piernas, Sonia se dejó guiar y sintió como su cuerpo era echado, tumbado, sobre el regazo de su tía, con temor permanecía echada sobre las rodillas, con la falda levantada ya que está en el brusco movimiento de ser echada al regazo, la falda tableada del corto vestido quedo por encima de su cintura así que quedaron al descubierto sus bragas de margaritas bien a la vista. Su tía encolerizada cogió el elástico de la cinturilla de las bragas de Sonia, bajándoselas poco a poco hacia  las rodillas donde las arreglo y acomodo las bragas bien colocadas, para que estas hicieran su función de trabar sus piernas y así privarla de libertad de movimiento, y no las utilizara llegado el momento para entorpecer la azotaina… la zapatilla no tardó en hacer danzar las nalgas desnudas de Sonia.
(Sra. Luisa)    .- Dale fuerte a esta desvergonzada!! Que menee bien ese culo!!!
     Algo que no resulto en vano, pues el culo de Sonia comenzó a menearse a cada azote de zapatilla, los primeros zapatillazos le hicieron menear sus caderas al ritmo que la zapatilla caía en la nalga izquierda y derecha. Sus manos entrecruzadas bajo su pecho sobre el muslo de su tía Ingrid, que a cada azote, se esmeraba que el próximo fuera más y más fuerte que los anteriores. Sonia por el contrario, actuaba como si aceptara la azotaina. Sabía que había creado un grave problema a sus tíos, para muchas personas lo más importante para ellos o ellas, es la apariencia que se da a sus vecinos. El orgullo de pertenecer a un lugar en el cual se han criado, y no podía haber peor para ellos, que su nombre fuera de boca en boca por todo el pueblo entre sus gentes. Sonia sabía que se merecía aquella azotaina, y en su pensamiento reinaba la intención firme de aguantar estoicamente el castigo, se la tenía bien merecida aquella azotaina.  
      Pero en aquellos pensamientos internos de su mente, no contaban con la firme intención de su tía, que le doliera no solamente su culo a caer la zapatilla sobre su trasero desnudo. Si no, que además la recordara por mucho tiempo.  El trasero de Sonia no tardó mucho en sentir como le abrasaba cada vez más, sus piernas fueron las primeras en empezar a fallarle a su mente, pues estas empezaron a patalear de manera alocada, algunos azotes en la parte baja de sus muslos, hicieron que tuvieran los efectos deseados, pues las manos de Sonia ya no se podían mantener entre lazadas entre sí, intentando agarrarse a donde fuera para liberarse del aluvión de azotes que estaban haciendo mella en su pobre trasero. Su cintura tampoco la obedecía, pues se retorcía sobre sí misma en una dirección y otra, curvándose sobre sí misma. Cada nuevo azote de zapatilla, hacía que Sonia pataleara más fuerte con sus piernas, que apenas las podía separar por la resistencia que ejercían sus propias bragas, hacían de muelle o resorte en sus rodillas, impidiéndole separarlas o levantar para separar una de la otra. Algo que impedía poder retorcer su trasero sobre sí mismo… La zapatilla fatídica con aquella suela de esparto, estaba haciéndola que no pudiera pensar en nada mas, que en su dolorido trasero. Ya que este, cada vez que caía sobre el la zapatilla endiablada, le hacía soltar aquellos alaridos característicos de una chica cuando siente un dolor muy intenso, como ella en esos momentos que sentía su culo arder como si fuera un volcán entrando en erupción y explotando sin más. Así sucedió, exploto! No visceralmente, pero si, sentimentalmente. Rompiendo a llorar desesperadamente, su tía había ganado una vez más como siempre, sus nalgas inflamadas por la azotaina así lo predecían, sin poder hacer nada por evitar aquellas lagrimas… ni se enteró de nada cuando su tía ceso de darle azotes en el trasero. Era tal el dolor que sentía en él, que aunque hubiera cesado la azotaina, le parecía o le daba la impresión de que seguían calentándole sus dos medias lunas. Al final si volvió a la realidad, cuando su tía aun furiosa la incorporo bruscamente y cogiéndola del lóbulo de la oreja izquierda la llevo al rincón colocándola cara a la pared, además para que no pudiese sobarse sus nalgas, algo que deseaba desesperadamente hacer, pues sentía como sus nalgas palpitaban en su interior, había sido posiblemente su azotaina más severa, en esos momentos no podía pensar. Lo único que la preocupaba en esos instantes era el fuego que sus nalgas irradiaban.
      En esos momentos Sonia tenía una desesperada idea, llevarse sus manos a su trasero. Pero ello la hizo meditar, que quizás no sería tan buena idea, sobre todo cuando su tía tras de ella, le levanto la falda, metiéndola entre su propia cinturilla, aunque era un vestido, en su cintura figuraba una especie de cinturón hecho con la misma tela que el vestido, su tía había mandado a la modista coserle ese cinturón, con una hebilla dorada que simplemente era un adorno, pero en la realidad, su función para la que había sido ideado, era para mantener la falda sujeta dejando así el trasero al aire, y en este caso a la vista de los presentes. La Sra. Luisa y su tía.
      El resto de la mañana la paso en aquel endiablado rincón, ante la atenta mirada de las presentes que seguían hablando de ella, aunque no prestaba demasiada atención a sus palabras. Solo había varias ideas en su mente en aquellos momentos, una de ellas, era poder soltar su falda y que esta cubriera su castigado trasero, quizás así, aquella bruja de la Sra. Luisa, tal vez dejase de comparar el estado de su culo, y como este iba cambiando de color colorado intenso, a un color azulado. Otra de las cosas, seria bajar sus bragas a sus pies y así poder desprenderse de ellas y mandarlas bien lejos, así podría abrir sus muslos para aliviar aquel intenso ardor de su culo, el cual tras pasar varias horas la seguía mortificando deseando poder sobárselo, varias veces pensó en hacer bajar al menos una de sus manos, pero el temor a que comenzase de nuevo la azotaina, algo que no hacían más las dos señoras que recordárselo a cada momento de lo que le iba a suceder si bajaba una mano.
      Había llegado el medio día, pronto seria la hora de comer. Sonia rogaba para sus adentros que llegase esa hora, así podría ir a arreglarse al baño para lavarse la cara, la cual la sentía pegajosa de sus lágrimas derramadas.  Debía tener un aspecto horrible.
(Sra. Adams)    .- Susana!!!  María!!! Traedme aquí vuestros traseros ahora mismo… .- No tardaron más que unos segundos en bajar de sus habitaciones, donde permanecían por orden de la madre y abuela. María fue enviada a su habitación, cuando entro debido al ruido de los azotes. María disfrutaba sobre manera, cuando era castigada su madre o su prima Sonia. Siempre cuando eso sucedía, ella intentaba estar presente para presenciar el castigo..- id las dos a lavaros las manos para comer, e id rápido!!! O iré yo misma a buscaros!!!
      Sonia tuvo que escuchar los comentarios de aquella bruja, la Sra. Luisa.
(Sra. Luisa)    .- Veo que tu hija no lleva el trasero colorado. Me resulta extraño vérselo blanquito…
(Sra. Adams)    .- Si, tienes razón. Es poco habitual en ella. Últimamente se está comportando, pero si le bajas las bragas, veras que lleva el culo aun marcado de su última azotaina.
(Sra. Luisa)     .- Bueno mi estimada amiga. Como vais a comer, va siendo hora que me marche a casa.
(Sra. Adams)    .- Tranquila Luisa. Estas invitada a comer si lo deseas, comeremos en cuanto vuelva Williams.
     En ese preciso momento entraba por la puerta…
(Sr. Adams)     .- Luisa! Que tal estas, veo que estas tan guapa como de costumbre.
(Sra. Luisa)     .- Hola Williams! Tu siempre tan zalamero con las mujeres… Debes vigilarlo mejor Ingrid, no puedes dejar que este galán salga a la calle sin vigilancia…
(Sr. Adams)    .- Luisa, Luisa… no juegues con esas cosas o acabaras sobre las rodillas de Ingrid. Ya veo que ha estado ocupada con mi sobrina Sonia… Que ha hecho esta vez, Ingrid?
(Sra. Adams)     .- Mejor que no quieras averiguarlo! Por cierto, he invitado a comer a Luisa.
(Sr. Adams)    .- Y que tenemos para comer? No huelo a nada, que has preparado?
(Sra. Adams)    .- No he preparado nada. He pensado que ya que a la niña le gusta tanto dar escándalos públicos, que mejor que ir a comer fuera, y que vean en el pueblo lo que les ocurre a las Adams cuando no se comportan como es debido, va a resultar muy instructivo para Sonia, tu qué piensas? Luisa.
(Sra. Luisa)     .- No está nada mal pensado. Pero no veo que castigo puede ser ese para Sonia ir al restaurante, la verdad no veo que vaya a ser instructivo para ella…
(Sr. Adams)    .- Bien pensado Ingrid, arregla a las niñas para salir  comer!
     La Sra. Adams se levantó del sofá pasando por delante de Luisa, echándole una mirada perversa… Y en un susurro solamente audible para Luisa…
(Sra. Adams)    .- Tu Luisa, si no quieres acabar con el culo como mi sobrina, no vuelvas a hacer esos comentarios sobre Williams, no te pienses que él, lo ha dicho por decirlo… Sube a mi habitación y espérame allí, ahora iré yo!!! .- Levantando la voz, se dirigió a su sobrina -. Sonia! súbete las bragas y vamos al cuarto de baño asearte un poco! .- Ingrid al ponerse de pie, recordó que en todo el tiempo que llevaba sentada en el sofá, aun no se había puesto la zapatilla, así que introdujo su pie en ella, y miro a su amiga, luego miro sus zapatillas, como indicándole a su amiga Luisa, …“Ahora las vas a probar, tú”… luego camino hacia su sobrina, que se estaba subiendo las braguitas con dificultad, así que su tía se las subió de una vez con un movimiento rápido, algo que hizo que Sonia gritara un “AAAYYYY, tíaaa!” y le soltó la falda que por su peso un poco arrugada fue a su lugar. Cogiendo del lóbulo de la oreja izquierda, se la llevo hacia arriba, al llegar a la escalera, se giró… .- Nos acompañas, Luisa!
     La Sra. Adams empezó a subir las escaleras, sin dejar de llevar a Sonia del lóbulo de su oreja izquierda. Luisa, caminaba detrás de ellas apenas a unos metros. Tenía una visión inenarrable del trasero de Sonia, como se le balanceaba su corta falda tableada al subir cada escalón, y podía ver sus bragas de algodón blancas de margaritas, y entre los ribetes de puntilla de las bragas, asomaban parte de sus nalgas, amoratadas tras pasar su tiempo desde la azotaina en la mañana. Así como la base de su culo se le veía todo muy colorado, resaltando sobre la blancura de sus bragas y la blancura de la parte baja de sus muslos. Una visión muy coqueta para Luisa, ya que había el añadido que Sonia intentara apoyar su mano derecha su palma, por encima de sus bragas, pero apenas se rozaba con las yemas de los dedos las braguitas.
    Al llegar al rellano, la Sra. Adams entro al baño siempre llevando a Sonia del lóbulo de la oreja, le bajo las bragas de dos tirones bruscos, a los que Sonia protesto, y la hizo sentar en el inodoro para hacer pis. Entonces dejando a Sonia, asomo la cabeza por la puerta, vio a su buena amiga Luisa, y con la cabeza moviéndola hacia su derecha mirando a una puerta, la seña a Luisa era clara, la invitaba a entrar tras aquella puerta. Y moviendo sus labios sin articular palabra…”ahora voy yo”… volvió adentro del baño. Cogiendo un trozo de papel higiénico seco a Sonia el sexo húmedo y con alguna gota de orina. Sonia se levantó y su tía le subió las bragas, no sin antes observar el fondillo de las bragas, viéndolas completamente mojadas. Pero aunque era muy visible la humedad, se las subió de dos movimientos y ajustándoselas a la cintura, tras haberle levantado la falda para ajustárselas mientras le regañaba susurrando…”Cochina! Como te has mojado las bragas. Pues así las vas a llevar…” la empujo hacia el lavabo y le lavo la cara, luego se la seco con la toalla. Le pasó el cepillo sobre el cabello, y entonces pensó en hacerle dos coletas, así le daría un aspecto más aniñada. Minutos después salían amabas del baño…
(Sra. Adams)    .- Ahora baja y te pones cara a la pared en el rincón! -. En ese momento salían de sus habitaciones Susana y María con sus vestidos azules.- Bajad vosotras también abajo, y mirad que hacéis, no quiero peleas entre vosotras y no os manchéis los vestidos o vais a sentir la zapatilla en el trasero vosotras también… Yo voy arreglarme para salir a comer…
      La Sra. Adams se quedó en el rellano viendo como las pequeñas bajaban las escaleras y desaparecían de su vista… entonces se dio la vuelta caminando hacia su habitación donde la aguardaba Luisa, su amiga. Entro en la alcoba cerrando a su vez la puerta, mirando a su amiga Luisa fue hacia el vestidor, en la misma entrada se desabrocho la bata de estar por casa quitándosela quedándose en bragas y sujetador. Como estaba de espaldas a Luisa, esta veía su trasero cubierto por aquellas grandes bragas de algodón, con unos dibujos, llevaba rosas grandes con sus pétalos de colores múltiples, azul, verde, amarillo, rojo, violeta, etc… la verdad eran unas bragas con unas rosas muy visiblemente chillonas a la vista. Y algo que no sorprendió nada a Luisa, ver que la parte del trasero que no cubrían las bragas, estas estaban muy rojas.
(Sra. Luisa)    .- Veo que Williams sigue con su afición de calentarte el trasero…
(Sra. Adams)    .- Tu, calla!!! Que a ti si te lo voy a calentar bien!!! Ven aquí pelantrusca!!! Como vuelvas a coquetear con mi Williams te pongo el culo que te van a saltar  llamas de puro fuego. Y quítate esa falda de tubo, así no me molestara….
      La Sra. Adams se sentó en el borde de la cama, avanzo su pie derecho y luego lo retiro suavemente, mientras Luisa mirando cómo se sacaba la zapatilla sonreía. Luisa observando como empuñaba la zapatilla su buena amiga Ingrid, en vez de quitarse la falda, se la subió enrollándola sobre si misma hasta dejarla en su cintura, dejando al descubierto unas bragas negras de encaje. Luego se acercó hacia Ingrid y se echó sobre su pierna izquierda, de manera que su entrepierna quedaba apoyada por encima de la rodilla de Ingrid, y su cuerpo quedaba sobre la cama echada, su trasero quedaba bien expuesto que sin apenas esfuerzo, Íngrid lo tenía por entero a su merced para azotarle el trasero a placer. La zapatilla no tardo nada en azotar aquellas nalgas bien predispuestas a la azotaina, Luisa lejos de aullar de dolor, de su garganta emanaban gemidos de puro placer, el culo comenzó a arderle de lo lindo, y sus gemidos cada vez eran más fuertes, sus piernas ni se movían, pero en cambio su entrepierna no hacía más que sobarse sobre la rodilla de su amiga azotadora, a través del negro encaje se podía ver lo rojo que se le estaba poniendo el culo. Ingrid por su lado sonreía viendo como su amiga frotaba su sexo en su pierna a través del fondillo de sus negras bragas de encaje, y como esta, dejaba de frotarse y se quedaba desmadejada. La muy guarra se había corrido en sus bragas. La mano de Ingrid dejo caer la zapatilla al suelo, y ahora le acariciaba las nalgas, sintiendo como el calor que emanaban de ellas, le calentaba la palma de su mano. La mano de Ingrid bajo a sus muslos, centrándose en acariciar el sexo de su amiga a través de las bragas, zona que estaba muy húmeda, los dedos juguetones de Ingrid, se introdujeron por entre el elástico del fondillo de las bragas, sintiendo en sus dedos el calor que emanaba su sexo muy mojado, introdujo uno, dos, y tres dedos, masturbando a Luisa y manipulando su puntito, Luisa volvió a frotarse en el muslo de su amiga, ahora más rápido, pues estaba bajando en su interior un segundo y más fuerte clímax.
(Sra. Luisa)   .- Huuuummmm, siiiiiii!!! Ojala mi James, me calentase así… No tendría que recurrir a ponerte celosa, para pasar estos momentos geniales…
(Sra. Adams)   .- No seas cochina o te zurrare de nuevo!!! Y nos están esperando abajo, Williams se cansa rápido de esperar, o bajamos rápido o subirá el, y entonces iremos todas las mujeres con el culo caliente!
(Sra. Luisa)    .- Es que acaso no es así? Porque tú también lo llevas bien colorado!
     Unos minutos más tarde…. Bajaban las escaleras entre bromas. Abajo estaba Williams con las chicas preparadas para salir, en su rostro se reflejaba su mal humor por la espera…
     Salieron de la casa subiendo al vehículo, iban en la ranchera que era de diez plazas. Subieron delante, Ingrid y Luisa en los asientos delanteros, las niñas subieron a los asientos traseros, la primera en subir fue Susana que no tuvo problemas para sentarse, la corta falda del vestido se le subió, sentándose sobre las bragas en el asiento. Luego subió María, que si tuvo algunos problemillas al apoyar su trasero en el asiento, por ultimo subió Sonia, que no sabía cómo poner el culo, intento sentarse sobre una pierna colocándola flexionada en el asiento y así, su muslo derecho se apoyaría sobre el izquierdo, dejando el culo sin tocar el asiento, pero su tía la estaba observando y cuando Sonia iba a sentarse, la tía tiro del pie flexionado, cayendo bruscamente Sonia sobre el asiento, que al igual que sus primas, se sentó sobre sus bragas de margaritas, aullando de dolor al sentarse.
     Durante el trayecto apenas hablaron, Sonia y María se movieron varias veces intentando acomodar sus traseros. El señor Adams aparco el vehículo a tres manzanas del restaurante, en el mismo restaurante hubieran encontrado parking pues este disponía de un parking para clientes. Pero estaba claro que la intención era otra muy distinta. Bajaron del vehículo, sobándose sus traseros Sonia y María por encima de sus bragas. Ingrid y Luisa también descendieron, Luisa se pasó la mano por el trasero de su falda ligeramente, mientras Ingrid sonreía pícaramente.  
(Sra. Adams)    .- Vosotras tres caminad delante nuestra!
      Las chicas se pusieron en marcha, tanto Susana, Sonia y María tiraban de las cortas faldas hacia abajo, pero sus cortos vestidos no iban a cubrir sus braguitas por mucho que tirasen de ellos. Iban las tres rojas de la vergüenza, pero sobre todo Sonia era la más avergonzada pues sabía que llevaba su trasero más rojo que un tomate maduro, y además se estaba poniendo morado por momentos. Susana y María se avanzaron hasta el parque que se veía al final de la calle, Sonia pensó que también podría ir con ellas…
(Sra. Adams)    .- Sonia!!! A donde te crees que vas? Ellas pueden ir al parque si lo desean, tu ahí quieta, camina! Que te vean bien todos!!! Ya que te gusta dar el espectáculo en público, que todos te vean bien como llevas el culo por desvergonzada!!!
     Lo dijo en voz alta para que fuera escuchada por los viandantes que se cruzaban en esos momentos con ellos, y giraron sus cabezas viendo el trasero a Sonia. Una de las señoras que miraron, lanzaron una exclamación de sorpresa al ver el trasero morado de Sonia.
     Sonia deseaba que se la tragase la tierra, estaba pasando más vergüenza que nunca. Una pareja de ancianos adelantaron a Sonia, iban en bicicleta paseando.
(Anciano)    .- Has visto como lleva el culo?
(Anciana)    .- Si, así aprenderá modales!
      La Sra. Luisa escucho aquella habladuría entre los ancianos, y sonreía al verle el trasero a Sonia, caminando delante de ellas.
(Sra. Luisa)    .- Lo está pasando muy mal tu sobrina.
(Sra. Adams)   .- Ella se lo ha buscado! Que todos la vean bien. Que sepan que en mi casa hay disciplina, y que lo que hizo delante de todo los clientes del restaurante, no es digno de una señorita…
     Sonia miraba al suelo, no se atrevía a levantar su mirada y ver cómo la gente que se cruzaban se volvían a mirarla, primero escuchaba sus susurros y luego aquellas muestras de que era justo el castigo.
(Pareja 1 hombre)   .- Has visto, es la chica que monto la escena en el restaurante ayer…
(Pareja 1 mujer)     .- Hay que tener poca vergüenza de caminar por la calle, después de la escena de ayer! .- La pareja 1, paso de largo tras cruzarse con Sonia. Seguían hablando de ella, y en una mirada de la mujer hacia atrás, vio su corto vestido.- Cariño has visto como le han puesto el culo? Bien empleado que le esta!
(Pareja 1 hombre)    .- Ah!!! Debe ser la sobrina de los Adams. Era cierto el rumor, que a su hija y nieta la calientan a menudo el trasero, haciéndoles vestir de esa manera. Has visto va enseñando las bragas a su edad! Creo que tiene treinta y dos años, es profesora de una universidad, y mira cómo lleva el culo. La han castigado como se merece por lo de ayer. Espera vamos  a saludar a Williams.
(Pareja 1 mujer)    .- Hola Williams!
(Sr. Adams)    .- Maggie! Thomas!  Que es de vuestras vidas, hacía tiempo que no hablábamos…
(Pareja 1 hombre)   .- Hola Williams! Sí que hacía tiempo, si! Veo que vais de paseo, es vuestra sobrina?
(Sr. Adams)    .- Si! Vive con nosotros por unos días. Sonia! ven acércate. .- Sonia se acerco a su tío que la reclamaba -. Te presento a Thomas, un buen amigo de la infancia y su esposa Maggie. He escuchado que estabais hablando de lo de ayer, de ella.
(Pareja 1 hombre)   .- Si, comentábamos mi esposa y yo, el mal comportamiento que tuvo en el restaurante ayer. Ya veo que ha recibido su justo castigo.
(Sr. Adams)    .- Si, mi esposa Ingrid se ha encargado de calentarle el trasero como es debido, pero aun ha de pasar por mis manos!! No te creas desvergonzada que después de la vergüenza que nos estás haciendo pasar, esto va a quedarse así. En cuanto lleguemos a casa puedes prepararte…!!! .- Regaño a su sobrina delante de los amigos, esto hizo que Sonia se pusiera a llorar de la vergüenza .- Y no llores que aún no te he tocado yo, la paliza que te ha dado tu tía, no es nada con la que te voy a dar yo!!!  Hasta luego amigos, Thomas… Maggie… .- se despidieron de los conocidos y delante de ellos, Williams le dio a Sonia un fuerte azote en el culo.- sigue caminando, desvergonzada!!!
     Sonia avanzo varios pasos, saltando de un pie a otro, y sobándose el culo con las dos manos vigorosamente, aquel azote, la había sorprendido. Pero lo que más le sorprendió, es que se lo diera su tío en plena calle y plena de transeúntes que se reían del azote recibido en el culo, Sonia.
    En ese instante volvieron aparecer Susana y María, que venían discutiendo entre ellas, ya en la puerta del restaurante, iban a entrar cuando de sorpresa tanto Susana, como María, recibieron cada una un fuerte azote en el culo por encima de sus bragas de margaritas de su madre y abuela, la Sra. Adams.
(Sra. Adams)   .- Chicas! Compórtense como es debido!!! Dejad de hacer ese escándalo! Y entrad dentro… .- Sonia en ese momento pasaba por delante de su tía, y al igual que sus primas se llevó una fuerte palmada en el culo, por encima de sus bragas.
(Sonia)   .- Jooo, tíaaa. Que he hecho… .- Sonia había levantado la voz más de lo debido, todos los clientes del restaurante, miraron hacia la puerta.
(Sra. Adams)   .- Como te atreves de hablarme así…!!! .- Ni se lo pensó dos veces, agarro a su sobrina del brazo y la hizo darse la vuelta, metiendo la cabeza y medio cuerpo bajo su brazo izquierdo, al inclinarse sus bragas quedaron expuestas ante todos los clientes, y así, le dio una buena ristra de azotes bien sonoros y fuertes en el culo, por encima de las bragas, agarro la cinturilla de estas, pretendía bajárselas, pero levanto la vista y vio como todo el mundo la miraba, entonces soltó la cinturilla de las braguitas y le dio, unos azotes más soltándola. .- Camina!!! .- Luego paso por entre las mesas hacia la que ya ocupaban su marido, Luisa y las chicas. -. Perdonen las molestias, pero es que al enterarnos de lo que hizo nuestra sobrina ayer, eso me crispa los nervios. No imaginan la vergüenza que mi marido y yo hemos pasado al enterarnos de lo sucedido, por eso la hemos traído al restaurante, para que se disculpe ante todos ustedes… Sonia!!! No, nos avergüences más y discúlpate ante todos los clientes!!!
     Sonia miraba a su tía ensimismada, no sabía qué hacer, ni que decir… ahí estaba en el centro del comedor, sobándose el trasero a dos manos con el culo ardiendo y todas aquellas personas mirándola a ella.
(Sr. Adams)    .- Sonia! todas estas personas esperan tus disculpas o…
     Sonia miro desde donde le hablaba su tío, y con los ojos abiertos como platos, vio asustada que se había sujetado la hebilla de su cinturón y comenzaba a desabrochárselo, si antes no sabía dónde meterse, ahora no sabía a donde mirar…
(Sonia)    .- Señores!... Señoras!  Desearía… que perdonasen… -. Tartamudeaba al hablar, estaba roja de la vergüenza, se tenía que disculpar ante todos y allí estaba ella, sobándose el culo, con aquel corto vestido azul, enseñando sus bragas de algodón blancas con margaritas, tras las cuales y las partes de sus nalgas que no cubrían, se le podía ver lo morado que tenía el culo, además de colorado por la ultima azotaina de su tía ante ellos, los clientes..- desearía… que perdonasen… mi comportamiento en el día de ayer, poco digno en una chica de mi edad.
(Sr. Adams)   .- Bájate las bragas!!! Muestra a todos que has sido castigada por tu mal comportamiento de ayer….- Sonia con su rostro rojo de la vergüenza, miro hacia donde estaba su tío, este ya se había soltado el cinturón y estaba agarrando la parte de la hebilla para tirar de ella y sacar el cinturón de las presillas de su pantalón. Así que ante esa alternativa, no tuvo más remedio que introducir sus manos bajo la corta falda y bajarse las bragas lentamente..- Date la vuelta y que todos te puedan ver como llevas el culo de morado, de la azotaina que has recibido, esta misma mañana…-. Sonia cerro los ojos, y fue girándose sobre sus pies..- Ya te las puedes subir, desvergonzada!!!
(Cocinero)   .- Señores Adams, gracias a ustedes por traer a la responsable de los actos de ayer, que resultaron sumamente bochornosos para mis clientes, creo que hablo por todos los presentes y por los que no se encuentran en estos momentos, pero sí estuvieron ayer en la bochornosa escena, en nombre de todos aceptamos sus disculpas. Aunque ayer ninguno de nosotros sabíamos quién era la joven que armo el escándalo, de haberlo sabido. Usted señor Williams, habría recibido las quejas formales mías. Ya que conociendo su manera de ser, y su honorabilidad la cual siempre ha sido intachable, habríamos dado por supuesto que  la responsable seria castigada de la manera más efectiva para un caso así. Sin tener duda alguna de la efectividad de que sería impuesto el necesario correctivo, una vez más. Aceptamos sus disculpas Sonia Adams.
      Los Adams comieron en silencio, Sonia apenas pudo probar bocado por la vergüenza pasada, aparte de que su trasero le dolía horrores, apenas soportaba estar sentada pero dar muestras de debilidad y cambiar de posición su trasero habría sido lo que más deseaba, pero habían demasiadas miradas que no hacían más que observar su comportamiento, muchas de aquellas miradas hubieran disfrutado viéndola levantar su culo y cambiarlo de posición. Pero lo peor de todo era lo que rondaba por su cabeza o por su mente, el saber que aún tenía que volver a casa y porque sabía que aún no todo había terminado, en cuanto llegasen de regreso a casa, lo iba a saber y rápido.
      El retorno a casa fue bajo un silencio sepulcral, nadie decía nada, incluso la parlanchina de Luisa que nunca podía dejar de hablar, iba callada. Por otro lado, Ingrid no hacía más que mirar a su sobrina, su cara de indignación todavía la tenía muy presente. Aquello para Sonia no podía significar nada bueno, pero después de las palabras del dueño del restaurante, el honor de sus tíos no sería puesto en duda, por lo tanto nadie en el pueblo lo iba a mirar con ojos diferentes o con recelo. Pero todos habían dado por algo realizado, que quien la había castigado había sido él, cuando en realidad aun no lo había hecho. Pero lo había dejado bien claro, se encargaría de ella nada más entrar en la casa.
      Finalmente llegaron a la casa, su tía junto con Luisa se bajaron dándose un abrazo de despedida, Luisa tenía su utilitario aparcado delante de la puerta y debía volver a casa antes de que lo hiciera su marido. Luego se apearon Susana y María, entrando en la casa y subiendo a su habitación. Después de ellas, con serias molestias al hacerlo, fue Sonia. Entro en la casa, subió al piso de arriba y espero junto a la puerta del baño a que subiera su tía Ingrid. Su tía no tardo en subir a cambiarse de ropa, al verla en la puerta del baño.
(Sra. Adams)   .- Que haces ahí, Sonia.
(Sonia)    .- Tengo que hacer pis… y te esperaba tía.
(Sra. Adams)    .- A buenas horas quieres comportarte como es debido! Venga entra, que te pondré para que hagas pipi. -. Entraron juntas al baño, su tía le bajo las bragas y la sentó en el inodoro, cuando acabo la aseo, y le subió las bragas ajustándoselas a su cintura, tal y como estaba la hizo inclinar hacia adelante, bajo la tapa de inodoro sentándose en él, luego acabo de colocarse a su sobrina sobre sus rodillas y le bajo las bragas, la azotaina no tardo apenas tiempo, la indignación que llevaba en el coche durante todo el camino de regreso, empezó a cobrarse su indignación dándole una sonora azotaina a Sonia. Cuando pensó que era suficiente le subió sus bragas. Sonia tenía los ojos abnegados en lágrimas, su tía le permitió ahora si ponerse de pie..- Ves a tu habitación y espera a tu tío, no creo que tarde mucho en subir.
(Sonia)    .- Tengo las bragas muy… me las puedes cambiar, tía?
(Sra. Adams)   .- No, no te las puedes cambiar, si, ya las he visto que  las llevas muy mojaditas, pero créeme, tú tío ni se va a fijar en ese detalle, está muy indignado contigo.
     Entro en su habitación cerrando a su vez la puerta, se dirigió al espejo a mirarse el culo. Se bajó las bragas hasta la base de sus nalgas para mirárselo, le dolía muchísimo, mas con la azotaina que le acababa de dar su tía, estaba muy indignada con ella, sobre todo de la manera que le había hablado al entrar en el restaurante, ya en ese momento iba a bajarle las bragas, pero entonces debió recordar donde se hallaba, y que no era el momento. Volvió a subirse las bragas ajustándoselas bien. En breve las volvería a tener bajadas de nuevo, y esta vez sí, que iba a recibir una sonora azotaina, como muy dolorosa para ella. Estaba resignada a lo que se le venía encima. Se acercó a la ventana, desde ella pudo ver como su tío cerraba la ranchera en el cobertizo que hacia la función de garaje. Vio salir del cobertizo a su tío, llevaba en la mano algo. No pudo verlo con claridad, pero le pareció que era un cepillo de baño. Se puso a temblar solo de pensarlo. No sabía bien que hacer, aguardar sentada… mejor no, pensó. Ya le dolía mucho el trasero como para acentuar ese dolor. Las bragas le molestaban horrores, pues eran de costuras y estas se le clavaban en el inflamado trasero. el elástico parecía que le fuera a cortar las nalgas, pero nada podía hacer por evitarlo, era una de las reglas de la disciplina, debían usarlas de este tipo de braguitas cuando estaban castigadas, las bragas sin costuras estaban prohibidas mientras se estuviera castigada, y Sonia llevaba unas horas que estaba castigada y re castigada.
     La puerta de la entrada de la casa  se acababa de cerrar, debía de ser su tío. Pues sus primas habían sido las primeras en entrar, su tía claramente había subido también. De ello era consciente Sonia, pues le había dado una azotaina en el baño. Solamente podía ser su tío, Sonia se acarició su culo, como si fuera la última vez que lo fuera a poder hacer, pues si su tío subía a por ella cepillo en mano, durante mucho tiempo no se lo iba a poder tocar por el escozor horrible que ello le supondría, y eso ella lo sabía muy bien.
    Escucho que alguien subía las escaleras, luego los pasos por el rellano, Sonia sentía un nudo en la garganta, sentía la sensación de que en cualquier momento se le iba a salir el corazón por su boca. Tenía un temor que se acentuaba por momentos, sobre todo cuando aquellos pasos se detuvieron delante de su puerta. Sentía su estómago vacío, pero más lleno que nunca, pues cientos de mariposas revoloteaban dentro de él. Casi le dio un sincope cuando vio que giraba el pomo de su puerta, y que esta se abría. Ahí estaba el, parado en el umbral de su habitación, entro con pasos cortos, ni se molestó en cerrar la puerta. Le pareció que lo hacía para que sus primas pudieran escucharla berrear y llorar apenas comenzase su castigo. Camino lentamente hacia ella, deteniéndose apenas a medio metro de ella. Sonia no podía mirarle a la cara, miraba al suelo arrepentida de su comportamiento. Pero sobre todo al ver aquel viejo cepillo de madera en su mano derecha, la atmosfera estaba muy cargada de la tensión, esta se podía cortar con un cuchillo de lo densa que era.
(Sr. Adams)    .- Puedo saber en qué diablos estabas pensando! Para comportarte hoy de esa manera tan alocada! Sabes. Tu tía hoy solo pretendía darte una lección, no pretendíamos pasar la humillación que nos has hecho pasar. En qué diablos pensabas? Es que siempre te tienes que comportar como una niña? Es que nunca vas aprender a comportarte como la mujer que eres!!! Se puede saber cómo puedes hacer las cosas que haces, es que no tienes conocimiento alguno? Ayer saliste con quien en futuro puede que sea tu marido, y te comportaste como una chiquilla con él, porque pretendías divertirte un poco, bien, eso no es ningún pecado. Pero tenías que hacerlo en este pueblo? Donde nos hemos criado tu padre y yo, así como tu tía. Tenías que hacerlo aquí justamente para dejarnos en mal lugar a nosotros que siempre te hemos mimado como a una hija? No podías haber entrado hoy al restaurante como una persona más, pasar la vergüenza por llevar el culo en ese estado y volver para casa… Tenías la necesidad de responderle a tu tía con esos modales? Ante todos nuestros amigos y conocidos, después de la que montaste ayer? Tenías que hacerlo! Qué diablos esperabas que hiciera tu tía? La has puesto en evidencia ante todos. Has puesto en evidencia a mi esposa!!! Es que no te das cuenta de que haces daño a los que te quieren? Si! Puede que seamos unos tíos tuyos muy estrictos, que se nos vaya la mano con facilidad y os calentemos el culo más de lo debido, pero has demostrado pequeña sinvergüenza! Que no somos lo suficiente estrictos contigo. Pero eso va a cambiar, te voy a dar la azotaina que llevas días pidiendo a gritos…te voy arreglar bien a ti, desvergonzada!!! Lo de hoy es lo que colma el vaso…
     La agarro del lóbulo de la oreja izquierda, llevándola hacia la silla del rincón, en donde estaba el escritorio de Sonia con sus libros de estudio. El tío Williams se sentó en la silla, poniendo sobre sus rodillas a Sonia, la coloco sobre ellas boca abajo, sujeto su mano derecha llevándola  sobre su espalda doblando su brazo y sujetándola de la muñeca sobre ella. El culo cubierto con las bragas blancas de algodón con flores de margaritas, su tío no lo dudó un instante e introduciendo sus dedos entre el elástico de la cinturilla de las bragas, se las bajo lentamente dejando su amoratado trasero desnudo, su tío le acomodo las bragas sobre las rodillas, empezando sin preámbulo alguno con el cepillo, estaba decidido a darle una severa azotaina después de lo sucedido, el cepillo la hacía retorcerse cada vez que lo sentía caer sobre su trasero desnudo. Sus lágrimas no tardaron en aflorar de sus pupilas, tenía el trasero muy dolorido y el cepillo con pocos azotes le habían dolido demasiado para no llorar, la azotaina no fue muy larga, pues el cepillo pronto hizo que sus  nalgas, enrojecieran hasta hacérselas arder como brasas encendidas y  se pusieran más oscuras.
    La dejo sobre la cama sollozando, con el culo en llamas. Había resultado un día complicado para Sonia.  

(Continuará…)

     


     

domingo, julio 02, 2017

EL ABUELO MATERNO Capitulo 6



                                                EL ABUELO MATERNO    Capitulo 6


     Sonia había vivido unos días complicados, los días que había estado castigada por su falta en la universidad, ser regañada a diario por la misma razón resultaba algo muy vergonzoso para ella, a sus treinta y dos años viéndose castigada como cuando era una niña por su tío, y siendo sermoneada cada día antes de recibir una nueva azotaina, no resultaba nada placentero para ella cuando recibía  las azotainas de su tío, pasaba mucha vergüenza y eran dolorosas en extremo, no era igual que cuando John el decano la colocaba sobre su rodillas y le daba una azotaina, sus bragas se le humedecían nada más ser regañada por John. Y cuando la colocaba sobre las rodillas disfrutaba como una adolescente teniendo sexo, sus orgasmos eran espontáneos mientras le estaba poniendo el culo ardiendo como un volcán en erupción.  Durante la larga temporada siendo castigada por su tío, a diario su trasero sentía la visita de la mano, cepillo, cinturón a manos de su tío o de la zapatilla de su tía. Habían sido unos días duros para Sonia, aunque algunas cosas le gustaban, como vestir igual que sus primas con el vestido corto enseñando las braguitas, incluso estando sin moverse de pie, estas quedaban a la vista, pues esos cortos vestidos les cubrían justamente por debajo del pubis, pero en cambio sus abultados traseros hacia que el fondillo de sus braguitas quedasen al descubierto, se veía como una niña pequeña, aquello resultaba ser como volver a vivir una segunda infancia, disfrutaba observando al caminar a sus primas, caminando detrás de ellas, no solamente les veía sus braguitas que las tres solían llevar puestas del mismo modelo y sus dibujos idénticos, lo que le resultaba más morboso era ver los mofletes de sus nalgas que no cubrían sus braguitas y que dichos mofletes se les veía rojos y con algún moretón de la azotaina recibida recientemente, e imaginar que ella llevaba su trasero de la misma manera o incluso peor que sus primas, los días habían ido pasando siendo menos frecuentes las azotainas de sus tíos, hasta que un día dejo de ser castigada a diario, como todo en la vida tiene un final. Durante aquellos días el trasero de Sonia siempre estaba en un estado lamentable, aunque las azotainas fueran muy severas o eso es lo que a ella le parecía por la forma en que le ardía su trasero, pero claro que para ella habían sido unos días deliciosos y disfrutaba sobre manera el llevar su trasero en aquel estado, ya que no dejaba de ser una spankee, y aunque en el momento del día que sabía que su tío no tardaría en subir  a su habitación, para aplicarle su correctivo, momentos que eran los peores del día para ella, pues la espera al castigo era el peor momento. Resultaba terrible para ella aquella angustia, el tener que permanecer en su habitación cuando llegaba la hora designada para ser castigada, era cuando peor lo pasaba, deambulaba de un lado a otro de la habitación, cualquier sonido que procedía de las escaleras la ponía en vilo, pues creía que subían a calentarle el culo, sabía que debía permanecer junto a su cama llegado el momento, con las manos sobre la cabeza mirando la pared, su nariz debía rozar la pared, si no era así, recibía unos azotes extra por no obedecer. Algo que resultaba muy vergonzoso para ella, pues al tener los brazos sobre su cabeza, el corto vestido se le subía dejando sus braguitas completamente a la vista de quien entrara. En ocasiones era alguna de sus primas, tanto Susana o María solían gastarle esa broma a su primita mayor y toda una maestra de universidad de treinta y dos años.  Algunas de esas veces acababa tirándole a sus primas lo primero que pillase más a mano, una almohada o un oso de peluche que tenía sobre la mesita de noche,  a lo que reaccionaban sus primas saliendo corriendo despavoridas, en  ocasiones tenía la fortuna que estas fueran sorprendidas por su madre o abuela a causa del escándalo y no tardaban en escucharse los azotes en el trasero de alguna de ellas, o de las dos. Pero alguna que otra vez… habían acabado recibiendo las tres.   
     Llevaba casi un mes sin estar sobre las rodillas de su tío, en parte añoraba no escuchar como su tío abría la puerta de su habitación, y como ella debía colocarse sobre sus rodillas, cuando él se sentaba sobre la cama o en la silla dispuesta en la habitación destinada a ese fin, para ser calentado su trasero. Sentir sus dedos en la cinturilla de sus bragas y como estas le eran bajadas a sus rodillas. Cuando estaba sola en su habitación solía mirarse en el espejo, se levantaba la faldita del vestido, y admiraba aquellas bragas que le cubrían incluso el ombligo, siempre le había gustado ese modelito de bragas de algodón. Le encantaba verse en el espejo, a veces se bajaba las bragas y contemplaba su culo blanco sin ninguna marca, después del tiempo que había estado siendo castigada a diario, ahora le parecía extraño no ver su trasero colorado o tener su culo morado por las azotainas que solía recibía.
     Después de una larga temporada teniendo que pedir permiso para ir al servicio acompañada por su tía, ahora le parecía extraño poder ir al baño ella sola, el poder hacer sus necesidades sin tener enfrente de ella a su tía mirandola, aunque de alguna manera lo añoraba, cierto que le daba mucha vergüenza que su tía le bajase las braguitas para hacer pipí, ahora le parecía extraño el poder bajarse sus bragas ella misma.
     Aunque añoraba con cierto resquemor ser colocada sobre las rodillas de sus tíos, para recibir una azotaina. Por otro lado tenía algo bueno el comportarse como una mujer de treinta y dos años, tener de nuevo ciertos privilegios, ser una mujer normal y actuar como una mujer adulta. Por otro lado su añoranza estaba de cierta manera compensada, pues era raro el día que no viera como su prima Susana era colocada en las rodillas de su madre, o que viera como su tío se desabrochaba el cinturón, lo extraía de las presillas de su pantalón para calentar el trasero a su hija o nieta. En aquella casa, no había posibilidad para aburrirse una spankee como Sonia.
     Las horas que no pasaba limpiando la casa ayudando a su tía, las pasaba estudiando para su master de ciencias. Sus tíos como la contemplaban tan aplicada estudiando, le permitían algunos errores leves sin castigarla, no eran faltas que requirieran una azotaina en el acto, a pesar que ellos reconocían que esos errores eran provocados adrede por Sonia. Al fin y al cabo, Sonia era spankee y le gustaba recibir una azotaina, pero había aprendido que una falta seria, tenía unas consecuencias muy graves para su trasero, y si, sentía deseos de ser castigada, pero para nada le apetecía una severa azotaina. Así, que se conformaba con ver el rostro serio de su tía o tío, o viendo como su tía hacia ademan de sacarse la zapatilla y Sonia salía de ipso facto con ligera rapidez hacia su habitación y ponerse a estudiar. Escuchaba los pasos de su tía que iban tras ella, pero cuando abría la puerta y veía a su sobrina aplicada en sus estudios, con una pícara sonrisa en sus labios, cerraba la puerta dejándola estudiar.
     Como su comportamiento era del agrado de sus tíos, Sonia volvió a tener libertad para salir de la casa, eso sí, siempre con el consentimiento de ellos. Y como no podía ser de otra manera, con horario fijado para estar en casa de vuelta. Algo que ella deseaba desde hacía días, por ello era su buen comportamiento, cuando su tío le dio permiso por primera vez para salir de noche, no tardo nada en coger el teléfono y llamar a John. Sonia estaba en una nube, por primera vez iba a volver a ver a John Lewiston, tenía muchas ganas de estar con él, habían quedado para el próximo sábado salir a dar un paseo y cenar solos.
     Sonia, estaba como desorientada, iba de un lado a otro de la casa, buscaba algo que le había desaparecido de entre sus cosas. No encontraba el portafolio con sus apuntes, algo que no comprendía pues era algo que nunca lo sacaba de su habitación y si lo encontraban sus tíos en un lugar que no fuera el suyo, podría estar en serios problemas, algo que podría hacer peligrar su salida del sábado, ya solo faltaban dos días para su cita. Sonia, nerviosa iba por toda la casa de un lado a otro sin decir nada, cuando algo la sobresalto.
(Sra. Adams)   -. Sonia!!! Trae tu trasero aquí, ya!!!
      Sonia sintió como una punzada en el estómago al escuchar el grito de su tía pronunciando su nombre, aquello no presagiaba nada bueno. Su salida del sábado estaba en grave peligro, pero no entendía el porqué. No quiso empeorar su situación más de lo que parecía, el anunciar que llevase su trasero ante su tía, presagiaba una azotaina con la zapatilla inminente.
(Sonia)   -. Me llamabas, tía!
(Sra. Adams)   -. Me puedes explicar que hace esto en la cocina? Cuantas veces se te ha de decir que tus cosas de estudios no puedes dejarlas por ahí, tiradas! Luego si se estropean es necesario comprarte de nuevo y eso es un gasto innecesario. Es que no vas aprender nunca? Es que siempre hay que estar detrás de vosotras? Yo tengo muchas cosas que hacer en la casa, para tener que ocuparme de vuestras cosas!!! Esto es ya demasiado, sabes! Tu tío y yo estamos haciendo la vista gorda, con algunos de tus errores, pero esto es lo que colma el vaso! Se ha terminado el ser permisiva contigo! Ahora vas a saber lo que les sucede a las niñas descuidadas y que no son cuidadosas con sus cosas… Ven aquí y ponte sobre mis rodillas… Te voy a enseñar donde deben estar guardadas las cosas de tus estudios! Y no creo que la cocina sea su lugar más idóneo de guardar!!!
     Las voces desde la cocina fueron escuchadas por toda la casa, no pasando desapercibidas por Susana y María. Las cuales dejaron de hacer sus tareas, estaban en sus respectivas habitaciones realizando sus tareas encomendadas por sus abuelos y padres. Susana, estaba copiando “ …No volveré a dejar tiradas bajo la cama mis braguitas…” y María, estaba copiando “ …Me cepillare los dientes cuando se me ordene…” las dos se asomaron al rellano del piso, y sin hacer ruido fueron hasta el borde de las escaleras, para no ser descubiertas. Las dos andaban doloridas pues habían recibido una azotaina al levantarse por la mañana, esa era la razón de sus castigos de hacer copias,  llevaban el culo colorado como un tomate maduro. Para no ser vistas, estaban en cuclillas para intentar poder ver la escena con todo detalle, sus cortos vestidos dejaron al descubierto sus bragas, Susana las llevaba de color rosa con pequeñas capullos de rosas rojas pequeños, con un corto tallo verde y unas hojas, el ribete de puntilla de la pernera de las braguitas blanco hacia contraste con su culo colorado. María llevaba bragas similares a las de su mama pero blancas, y también era visible el contraste de su colorado trasero, con la blancura de sus bragas. Llevaban días sin escuchar  como Sonia era regañada por sus tíos, y mucho más sin verla o escucharla llorar al recibir una azotaina, por lo tanto ambas tenían muchas ganas de oírla recibir una buena azotaina, tal y como iba a suceder en breve.
(Sonia)   -. Tía! Yo no he sido. Llevo toda la mañana buscando el portafolio por la casa! No comprendo cómo ha podido llegar hasta aquí! Tía! Por favor, no me castigues. Como iba a dejar el portafolio en la cocina! Conozco bien tus normas, tía! No me iba arriesgarme a dejar algo olvidado y quedarme sin poder salir el sábado.
(Sra. Adams)   -. Muy bien! Eso está muy bien pequeña! Entonces quieres decirme que este portafolio tuyo, lo he cogido yo y traído a la cocina? Eso es lo que insinúas? Además de descuidada! Eres una desvergonzada!!! Esta mañana esto no estaba aquí! Y tus primas aún no han bajado a desayunar por estar castigadas en sus habitaciones! Solamente tú! Yo! Y tu tío hemos bajado a la cocina! Estas insinuando que hemos sido nosotros! Está visto que necesitas una buena azotaina, ven aquí ahora, y bájate las bragas tu misma, para tu mayor vergüenza!!!
     Arriba de las escaleras en el rellano, Susana miro a su hija. Esta, estaba sonriente, su madre se dio cuenta que algo tramaba su pequeña…
(Susana)   -. No abras sido tú, verdad? Conozco esa sonrisa de tus labios… Me voy a mi habitación. Que me metas en líos a mí, sabes cómo me gusta ser castigada no me parece mal, pero haberte atrevido con mi prima…
(María)   -. A ella también le gusta…
(Susana)   -. Ósea que has sido tú! Sabes muy bien las ganas que ella tiene por poder salir con John. Por nada del mundo ella se habría metido en problemas. Me voy, no quiero estar a tu lado.
     María se dio cuenta que había ido demasiado lejos, pero lo había hecho por envidia de su prima Sonia, por poder salir de casa, ella en cambio llevaba meses teniéndolo prohibido por su mal comportamiento. Pero ya estaba hecho! Y estaba gozando escuchando como era regañada Sonia, así como la azotaina que estaba claro que iba a recibir en breve.
(Sonia)   -. No tía!
(Sra. Adams)   -. Te atreves a contradecirme! Como te atreves a decir que no vienes!!! Trae es culo aquí y ahora, no me hagas ir a por ti, desvergonzada!!!
(Sonia)   -. No quería decir eso, tía. Quería decir que no he sido yo!
(Sra. Adams)   -. Ah, sí! Bueno si solo es eso? Ósea que te estas atreviendo a decir que hemos sido nosotros… trae ese culo, aquí… Y ahora quítate el vestido y te sacas las bragas, desvergonzada!!! Como te atreves?
     Sonia estaba acongojada y angustiada, en vez de arreglar las cosas, las acababa de empeorar más. Con sus manos poniéndolas a su espalda se bajó la cremallera del vestido, luego sujetando la hombrera del lado derecho con la mano izquierda se lo saco por el brazo derecho, y luego con la mano derecha, hizo lo propio con la parte izquierda. Luego a dos manos sujeto el dobladillo de la falda del vestido, subiéndolo y extrayéndolo por la cabeza. Se quedó ante su tía solamente en braguitas y una camisola de tirantes que cubría sus pechos. Mirando a su tía, vio como le hacía un claro gesto con la mano, indicándole que las bragas también. Se bajó las bragas tímidamente con ambas manos, eran de algodón como de costumbre, pero no eran como las que llevaban sus primas, Susana y la pequeña María, por tener el privilegio de poder vestirse ella misma, y hoy se había puesto unas bragas blancas sin dibujos. No estaba en su mente ser castigada, de haber estado en ese riesgo, se habría puesto unas de sus favoritas para recibir una azotaina, era algo que aunque no lo deseaba lo más mínimo, nunca estaba de más, vestir de manera más adecuada para disfrutar de una azotaina, aunque esta al recibirla resultase ardua de ser dolorosa. Lentamente acabó de bajarse las bragas a sus pies, retirando primero uno y luego el otro, doblo sus bragas, igual que había hecho con el vestido dejándolas encima de este, sobre la mesa. Y se aproximó a su tía echándose ella misma sobre las rodillas de su tía, la cual la acomodo bien en ellas, y tocando en su costado derecho con la palma de la mano, Sonia sabía que significaba aquella señal, y levanto hacia atrás su mano derecha. Su tía se la sujeto con la mano, doblándosela sobre su espalda en un gesto rápido y delicado.
     Su tía no era mujer de muchas palabras, ya había regañado a Sonia y dejado bien aclarado lo que la esperaba, así que, sin más preámbulos avanzo su pie derecho unos centímetros, y así extraer su pie de la zapatilla, esta era una zapatilla abierta por detrás, así que sin esfuerzo alguno, solamente tuvo que levantar su pie derecho flexionándolo hacia atrás, levantándolo unos centímetros y su mano derecha le resulto fácil sujetar la zapatilla por el talón.
     Sonia echada sobre el regazo temblaba esperando el impacto de la zapatilla en sus blancas nalgas, llevaba muchos días sin recibir azotaina alguna, y sabía bien por la experiencia de las últimas fechas, que era doloroso en extremo recibir una azotaina siendo de esa guisa. Cuando su tía se disponía a levantar su brazo derecho armada su mano con la zapatilla de paño, y la temible suela de goma para iniciar la azotaina a su sobrina…
(Sr. Adams)   -. Buenos días cariño. Que ha hecho esta niña para que vayas a darle una azotaina? Y… y que sea necesaria tanta severidad para tenerla así desnuda?
(Sra. Adams)   -. De saberlo, querido esposo! Tú mismo la castigarías por su osadía y desvergüenza! Te crees que esta sinvergüenza nos acusa tanto a ti esposo y a mí misma, de haber ido a su cuarto a buscar ese portafolio que está en el mármol de la cocina de entre sus cosas, y haberlo depositado ahí  para incriminarla a ella de haberlo hecho!!!
(Sr. Adams)   -. Es eso así? Sonia. Tan desvergonzada te has vuelto, para hacer semejante acusación? Me cuesta creerlo después de tu buen comportamiento todo este tiempo…
(Sonia)   -. Tío, eso no es verdad! Yo no me atrevería acusaros de algo así, debería estar loca de solo pensar algo parecido! Pero… llevo toda la mañana buscando ese portafolio, he mirado tres veces en la cocina y no estaba! He mirado en el baño, en el salón, en el porche, en mi habitación no sé cuántas veces sin encontrarlo… he tratado de explicárselo a la tía, pero dice que solo he podido ser yo, o ustedes, ya que Susana y María están en sus habitaciones castigadas… Pero yo no he sido, ni siquiera recuerdo haberlo cogido esta mañana, hasta que me ha hecho falta revisar mis apuntes…
(Sr. Adams)   -. Ingrid, has barrido la cocina esta mañana, como haces siempre?
(Sra. Adams)   -. Claro que sí, Williams.
(Sr. Adams)   -. Entonces esta pulsera que hay en el suelo, debe de habérsele caído a la culpable…  Susana!!! Baja a la cocina inmediatamente!!!
     Al escuchar su nombre, Susana se puso muy nerviosa. Salió de su habitación temblorosa sobándose el trasero sobre sus braguitas con ambas manos, al pasar por el lado de su hija María, le susurro…
(Susana)   -. Como me hayas metido en otro lio veras…
     Bajo las escaleras lentamente, con una mano se apoyaba en la baranda y su mano derecha, metida bajo su falda, se sobaba el culo dolorido por encima de sus bragas rosas, con pequeños capullos de rosas rojas de la azotaina de la mañana, de haber bajado las escaleras corriendo o saltando de dos en dos los escalones, como solían hacer cuando nadie las veía, eso le habría valido una azotaina…
(Susana)   -. Me llamaba padre?
(Sr. Adams)   -. Si, hija! Esta pulsera es tuya o de tu hija?
     Respiro aliviada al reconocer la pulsera, eso la dejaba fuera de toda duda…
(Susana)   -. No es mía, padre. Debe ser de María, tu nieta. Usted sabe padre que nunca he llevado pulseras o colgantes.
(Sr. Adams)   -. Eso es verdad hija. Tú nunca las has llevado, ni siquiera sueles llevar reloj. Algo que te ha valido más de un correctivo por llegar tarde, al no saber qué hora era. -. El señor Adams se agacho para recoger la pulsera del suelo, la parte lisa de la misma llevaba escrito un nombre, “María”.- Dices que tu nieta e hija estaban castigadas en su habitación, al parecer la pequeña ha vuelto hacer de las suyas, no va a cambiar nunca, como le gusta hacer travesuras… Pero esta ocasión ha ido demasiado lejos. Susana! Ves a por tu hija y tráesela a tu madre… Y a Sonia, dale una azotaina para que aprenda a guardar mejor sus cosas, y no dejarlas al alcance de sus primas, pero con la mano bastara esposa mía! Sonia tiene un compromiso importante en dos días, no estaría bien que no se pudiera sentar dicho día.
     La señora Adams, no se hizo de rogar. Pero como estaba enfurecida con su sobrina Sonia, empezó sin dilación a darle la azotaina. Pero desoyendo el comentario de su esposo, empezó la azotaina sobre el culo desnudo de Sonia con la zapatilla, aunque Sonia sabía que su tía no le estaba dando muy fuerte, aunque ello no significase que no le estuviera doliendo. Pues sí que dolía la condenada zapatilla. En seguida tuvo todo su trasero en llamas, a cada azote que sentía en su culo desnudo, ella gemía de dolor, pero a pesar de dolerle el trasero y sentirlo arder en toda su superficie, no llego a derramar una lagrima. En pocos minutos recibió su castigo y su tía la dejo incorporarse e vestirse. Mientras lo hacía miraba a su primita con su mirada inyectada en sangre, estaba furiosa con la pequeña, que la estaba observando al lado de su madre con una sarcástica sonrisa en sus labios, aunque ladeo a un lado su cabeza para no ser observada por sus abuelos, mientras Sonia ya se había cubierto con el vestido, y en ese momento se ponía las bragas, se las subió ajustándosela a su cintura y alisando el trasero de la falda del vestido. Sonia, aunque estaba enfadada con su pequeña primita, no le guardaba rencor alguno. Pues solo había recibido una azotaina, dolorosa desde luego, pero en fondillo de sus braguitas si su tía hubiera mirado en esos instantes, la habría castigado de nuevo… Pues el fondillo de su braguita se le había humedecido nada más el ponérsela.
(Sra. Adams)   -. María… Que se supone que debemos hacer contigo, eres una pequeña muy osada, pero no deberías ser tan traviesa. No importa si con ellas solo te implicas a ti misma, pero está muy feo implicar a terceras personas. Es algo que deberás aprender en lo sucesivo, aprender a ser una mujer adulta y dejar de ser la niña que llevas dentro. Debes saber que has estado muy cerca de perjudicar a Sonia, de una de las maneras más perversas que puede haber. Si en ese juego ella se implicase al igual que tú, entonces ese algo no sería contemplado como algo de tanta gravedad. Pero en los meses que tu prima lleva viviendo en nuestra casa, ni una vez, y entiende esto bien, ni una vez. Ella no ha hecho nada por implicarte en sus travesuras, al contrario de lo que sí ha hecho tu mama. Ella y tu pequeña, madre e hija os habéis implicado entre vosotras mismas y habéis sido castigadas en múltiples ocasiones por los mismos motivos. Pero en cambio Sonia, tú prima. Jamás os ha implicado en sus travesuras o sus faltas, cuando a cometido errores, solamente ella ha sido quien ha recibido un correctivo, algo que hace que nos resulte a todos incomprensible, que hayas tratado de perjudicarla de una manera tan inaceptable, me cuesta creer que puedas tener tanta maldad en tu interior mi pequeña. Que tienes que decir pequeña?
     La pequeña María miro a su madre, esperaba tal vez que ella hablase como en otras ocasiones por ella, que la disculpase ante su abuela como había hecho en otras ocasiones. Pero su madre no abrió la boca en su defensa, dejando que su hija se las arreglará por sí misma. Pero María no tenía palabras para defender su comportamiento, en verdad ni ella misma sabia o tenía claro por qué había pretendido perjudicar a Sonia. Era cierto lo que había dicho su abuela, Sonia nunca las había metido en problemas por su torpeza, por tanto ante la pregunta de la abuela, sobre que tenía que decir, solo hizo el gesto de encogerse de hombros.
(Sra. Adams)    -. Eso es todo? Crees que encogiéndote de hombros ya está todo aclarado. Por el momento vete a tu habitación, estarás castigada sin salir de ella hasta que te levantemos el castigo tu abuelo o yo. Te aseguro que vas a estar encerrada mucho, mucho tiempo. Darte una azotaina no sería suficiente castigo, pero te aseguro que desearas no volver a estar castigada en tu habitación…
(Sr. Adams)   -. Así la vas a dejar salir de rositas? Has castigado a Sonia sin merecerlo, pero por haberte hablado mal, he hecho que le calientes el culo a esta desvergonzada. Y tu nieta se va a ir de rositas? Susana!!! Tráele el cepillo a tu abuela, le va hacer falta para calentarle el culo a María!!!
(Sra. Adams)   -. Williams… he dicho que…
(Sr. Adams)    -.  Niñas!!! Iros a jugar al cobertizo, tengo que hablar con vuestra abuela… Moved esas piernas, fuera…!!!
     Susana, María y Sonia. Se miraban la una a la otra extrañadas, pero no se lo hicieron repetir de nuevo, en seguida los abuelos se quedaron a solas en la cocina.
(Sr. Adams)   -. Señora Ingrid Adams!!! Vamos arriba!
     La señora Adams se levantó de la silla, dejando caer la zapatilla que aun sostenía en su mano derecha al suelo, introduciendo su pie en ella. Paso por delante de su esposo sonriéndole con una pícara sonrisa, dirigiéndose hacia las escaleras contoneando sus caderas, y mirando hacia atrás incitando a su esposo, que no tardo en caminar tras ella dándole una sonora palmada en el trasero… subieron las escaleras desapareciendo en su habitación, los sonidos que se escucharon pocos minutos después, son de libre interpretación…

     Los días pasaron sin más inconvenientes, apenas se escucharon esos dos días los azotes en la casa. La pequeña María como de costumbre se había metido en problemas, y aunque la abuela no le daba azotainas por sus faltas, el abuelo no era  nada considerado. 
      Llego el día más esperado por Sonia. Por fin iba a poder arreglarse como una mujer de su edad, su tío apareció en su habitación cargado con un baúl al hombro, por el ruido que hizo al dejarlo en el suelo no debía ser muy pesado, Sonia revoloteaba feliz a su alrededor, solamente iba vestida con unas braguitas y una camisola.
(Sr. Adams)   -. No deberías ir tan ligera de ropa, no te parece sinvergüenza?
(Sonia)   -. Tío, me has visto desnuda muchas veces desde que vivo en vuestra casa. No me digas que te vas a sonrojar por verme en bragas?
(Sr. Adams)   -. Sobrina… debería calentarte el culo por esa desfachatez tuya. Como se entere tu tía que has coqueteado con tu tío, estando solo en braguitas no te ibas a poder sentar en una semana… venga. Aquí tienes tu ropa, procura no vestir muy descarada para que tu tía te deje salir de casa! Y ya sabes, debes llegar antes de la media noche, o me tendrás esperándote en la puerta con el cinturón preparado para darte una paliza. -. Dándole una palmada en el culo, su tío abandono la habitación de su sobrina. .- Luego nos vemos, ahora ponte guapa para tu futuro marido.
     Cuando su tío salió de la habitación, entro su prima Susana. Entre las dos sacaron los vestidos del baúl, las dos mujeres disfrutaron del momento. Sonia solo hacía unos meses que no veía aquellas prendas, pero Susana llevaba años sin ver aquellas maravillas de vestidos femeninos.  Sonia se decidió por una blusa de seda amarilla, y una falda corta lisa, tableada de color azul celeste, en el contraste de colores vivos resaltaba su rostro. Estaba deslumbrante vestida tan sugestiva y al tiempo altiva.  Al bajar las escaleras vio que la aguardaban sus tíos, y al otro extremo del salón estaba John con un vaso de vino blanco.  Su tío le presto el coche a Sonia, era un todoterreno vehículo muy adecuado para vivir en el campo…
     La pareja paso la tarde noche de paseo, tenían muchas cosas de que hablar. Sobre todo de cómo había sido recibida por sus tíos y el trato que se le había dado durante su estancia. A Sonia al principio le fue difícil hablar de las azotainas que había recibido, pero John insistía una y otra vez en que se lo contase todo. Al final Sonia parecía haber comido lengua, pues no paraba de hablar muy animada con la conversación. Se vio obligada a ir al servicio en varias ocasiones, pues sus bragas las notaba muy húmedas con la conversación, John la veía excitada al hablar de los castigos tan severos recibidos, sobre todo los que le propinaba su tío.
(John Lewiston)   -. Sonia, va llegando el momento de volver a casa. No pretenderás llegar tarde el primer día que sales de casa. O si lo pretendes?
(Sonia)   -. Estas de broma! Tiempo atrás quizás me lo hubiera pensado, cuando solo me lo planteaba como una aventura digna de ser probada, antes de que cometiéramos las chicas y yo aquella travesura endiablada en la universidad y por la que aún estoy siendo castigada. Bueno…. Si tú, me la dieras? Llegaría tarde seguro… me muero de ganas de estar  nuevamente sobre tus rodillas.
(John Lewiston)   -. Pequeña diablilla! También yo me subo por las paredes de deseo… con ganas ahora mismo te colocaba sobre mis rodillas, y te levantaba esa falda tan sexy que llevas puesta, seguro que llevas esas dichosas bragas de algodón con margaritas. Sé, muy bien que son tus preferidas… Pero por ahora, lo que necesitas pequeña sinvergüenza. No es disfrutar por ser castigada, si no,  ser castigada de manera real para que sea un verdadero castigo y no un juego. Tu tío es la persona más adecuada para ese cometido, la vergüenza que pasas con ellos cuando te van a dar una azotaina, no tiene ni punto de comparación, si fuera yo quien me encargase de tu disciplina, aunque ese día llegara desde luego, pero por el momento solo deseo que aprendas muy bien la lección. Y todavía no has aprendido nada… Solamente bajo la experta mano de tus tíos vas a saber muy bien, lo que significa estar tutelada de manera conveniente. Tu tío se encargara de que te arrepientas de tu locura, al cometer aquella locura y conducir a otras chicas a seguirte. Diablos!!! Eras su profesora!!! Eras la responsable de esas chicas!!! Debías encargarte de enseñarlas a manejarse en la vida!!! Y que es lo les enseñaste? Como no deben comportarse unas alumnas!!! Cambiemos de tema! Me estoy enfureciendo por momentos, solo el pensar lo que hicisteis. Ya me dan ganas de darte una azotaina sobre mis rodillas!!! -. Sonia y John salían del restaurante, esta caminaba delante unos metros. Miraba a John girando su cabecita con una pícara sonrisa, meneaba sus caderas de forma provocativa, sus braguitas quedaron a la vista de John varias veces, pudo ver que no se había equivocado, llevaba las bragas  blancas con flores de margaritas. Tanto balanceo descarado de Sonia, tuvo su respuesta acabando con su espalda  apoyada sobre un árbol del parking, y con Sonia bajo su brazo izquierdo, la falda levantada y con las bragas bajadas a las rodillas. Solamente fueron unos azotes, Sonia no dejo de reír mientras John le daba aquella azotaina, era más algo simbólico que un castigo.  Los dos sonrieron con la situación, Sonia estaba preciosa con su pícara sonrisa en sus labios, mientras sentía como su trasero se iba calentando progresivamente, pero se lo estaba pasando súper bien… .- Eres lo que no hay! Eres única metiéndote en líos, lo sabias? Pero ves pensando en que escusa le vas a dar a tus tíos cuando vean que llegas tarde…
       Dejo en su hotel a John poniendo dirección a casa…
      Sonia conducía con calma, no tenía prisa por llegar a casa, aunque sabía muy bien lo que la esperaba a llegar a casa de sus tíos. En sus labios se dibujaba una sonrisa de felicidad, sabía que iba a ser castigada por llegar tarde, pero no le importaba ni lo más mínimo. Hasta que al dar una curva en la carretera vio al fondo las luces de la casa de sus tíos, en ese momento un nudo en la garganta apenas la dejaba respirar con normalidad, en su estómago cientos de mariposas revoloteaban en su interior, su angustia fue en incremento a cada metro que avanzaba el vehículo. Cuando ya tenía la casa ante ella, sus manos comenzaron a temblar sobre el volante, sus piernas parecían como si tuvieran Parkinson del temblequeo de las mismas. El motor del vehículo se caló, al detenerse ante la puerta. Se bajó del vehículo con el rostro congestionado por el temor a lo que se le venía encima en breve. Avanzaba lentamente hacia la puerta, el umbral estaba bien iluminado por varias farolas, al pasar bajo el árbol frondoso que estaba ante la entrada algo cayó ante ella, era un viejo roble que daba sombra al porche de la entrada, miro hacia arriba quedándose extrañada al ver a María sentada en una de sus ramas más bajas. Se hallaba sentada sobre sus muslos, manteniendo el trasero inerte en el aire, el cual balanceaba la falda del vestido dejando fugazmente sus bragas al parecer blancas a la vista, con sus manos alzadas mantenía el equilibrio sujetándose de una rama superior sobre su cabeza.
(Sonia)   -. Que haces primita ahí arriba?
(María)   -. Sssssshhh… silencio primita. Si me descubre mi abuela… tú no me has visto si te pregunta por mí…
(Sonia)   -. Tranquila, si me pregunta la abuela por ti no te he visto…
(Sra. Adams)    -. A quien dices que no has visto?
(Sonia)   -.  A nadie tía.
(Sra. Adams)   -. A ti te voy a dar yo, nadie. Qué horas son estas de llegar, ya te va arreglar tu tío cuando entres por esa puerta. Pero antes te lo voy a dar yo misma, y tú, María ya puedes estar bajando de ese árbol… Tienes que volver a nacer para engañar a tu abuela, eres igual que era tu madre a tu edad, ella también solía subirse a este árbol… Y tu desvergonzada!!! Ven aquí sinvergüenza! Que te habías creído tú, eh!? -. Agarro el lóbulo de la oreja derecha de Sonia, y la llevo a uno de los bancos para sentarse que había en el porche, aparte de unas hamacas que eran donde la señora y señor Adams se tumbaban a hablar cada noche, mientras las chicas dormían. Pero en vez de hacer lo habitual, sentarse! Lo que hizo fue flexionar la pierna izquierda apoyando el pie sobre el banco, como llevaba a su sobrina de la oreja derecha, solamente tuvo que impulsarla hacia adelante y esta cayó por la inercia sobre el muslo de su tía, esta llevaba una bata de estar por casa abierta con botones, al flexionar la pierna para apoyarla en el banco, los botones de esta, se le habían soltado de su ojal, lo cual hizo que la pierna quedara al descubierto, incluso que quedase a la vista de su sobrina las bragas de la tía de encaje negras, así su sobrina quedo apoyada con su barriga sobre la piel de su muslo desnudo, acto seguido le levanto la falda a Sonia, la falda tableada amarilla quedo formando una corona sobre su espalda, mostrando sus bonitas braguitas blancas con margaritas, la tía con su mano libre, la derecha. La introdujo por la cinturilla del elástico y se las bajo lentamente, primero la bajo por la pernera derecha, y volviendo a sujetar de nuevo el elástico por la cintura, ahora por el lado de la pernera izquierda, ya que al tener el cuerpo pegado al de su tía, este lado quedo trabada y fue necesario bajarle las bragas primero una nalga, y luego la otra, así se las fue bajando hasta dejarle las bragas a la altura de sus pantorrillas, justo por debajo de sus rodillas. Al dejar el trasero de Sonia al descubierto, ella se cubrió con ambas manos su culo desnudo, como si deseara ocultar algo a su tía. En ese momento, con destreza retiro sus manos sujetándoselas a su cintura junto con la falda, entonces gracias a la luz de las farolas lo vio… .- Serás desvergonzada!!! Mira como llevas el culo, cochina!!! Quien te ha puesto el culo así de rojo pequeña sinvergüenza!!! Y esas marcas de dedos? Vas a ver cuándo tu tío se entere que te has dejado manosear por un hombre el culo…  
(Sr. Adams)   -. Cuando me entere de qué…
(Sra. Adams)    -. Mira esposo! Como lleva el culo tu querida sobrinita!!! Se ha dejado manosear como una vulgar ramera en su primera cita por un hombre, será cochina y desvergonzada!!!
(Sr. Adams)   -. Serás cochina!!! Esas tenemos desvergonzada!!! Que maneras son esas de venir de tu primera cita, eh? Has tenido que portarte muy mal, para que todo un caballero como el señor Lewiston se haya visto en la obligación de corregirte como a una niña… y por esas marcas de sus dedos, te ha desnudado el culo, sinvergüenza!!!
(Sra. Adams)   -. Qué vergüenza! Que dirán en el pueblo de nosotros, que no sabemos educar a nuestras niñas como dios manda… Pero a esta desvergonzada se le van a quitar las ganas de dejarse manosear, ya lo creo que sí! A zapatilla te las voy a quitar yo, sinvergüenza!!! -. Acto seguido la señora Adams, movió su pie derecho unos centímetros hacia adelante, apoyando su cuerpo sobre su pie izquierdo que se apoyaba sobre el banco, manteniendo a su sobrina inclinada sobre el muslo de esa misma pierna izquierda. Trastabillando para no caer ambas al suelo, una vez hubo adelantado el pie, mantuvo el equilibrio y flexionando su pie derecho hacia atrás al tiempo que lo levantaba, lo justo y necesario para agarrar la zapatilla del talón.  Llevaba puestas unas cómodas zapatillas de paño cerradas por el talón a su tobillo tipo mocasín, teniendo con la mano que descalzar el pie, puso la zapatilla sobre la cintura de Sonia, para así poderla agarrar bien por el talón, la suela de estaba compuesta por una especie de espuma plástica blanda, con una suela de goma flexible pero rígida.  Nada más tenerla bien empuñada la zapatilla, esta empezó a azotar el culo de Sonia. Los primeros azotes los aguanto apretando los dientes, mientras sentía como su trasero comenzaba a arder cada vez más. .- Te voy a dejar el culo morado pequeña sinvergüenza!!!
     La escena no podía más evocadora, María tenía una visión plena desde las alturas. Justo debajo de ella tenía a su abuela dándole una severa azotaina a su prima Sonia. La vista no podía ser más sugerente para María, por un lado tenía a la abuela levantando su brazo derecho una y otra vez, viendo como descargaba la zapatilla sobre el trasero desnudo de Sonia, el cual era muy sugerente para la pequeña María. Pues veía perfectamente como este iba enrojeciendo de manera progresiva a cada azote de zapatilla, veía como si estuviera en un marco de un cuadro el cuerpo de Sonia, su cabeza, la cual a cada azote se balanceaba a un lado u otro, mientras su cabello se balanceaba al tiempo y dirección que la cabeza de Sonia fuera ladeada por la inercia de esta. Luego tenía la espalda de Sonia, en la cual la falda formaba una corona al estar bien estirada sobre la misma, luego el trasero, el cual daba la sensación de tener vida propia al agitarse de un lado a otro, según la zapatilla azotase una u otra de sus nalgas, después sus muslos blancos al no haberle dado el sol, el contraste del amarillo chillon de la falda, el colorado trasero, sus muslos blancos y las bragas blancas con margaritas de Sonia por debajo de sus rodillas, y viendo desde arriba como estas trababan las piernas de Sonia, que ya había empezado a abrirlas y cerrarlas, ya que el ardor de sus nalgas ya debía estar siendo abrasador, una sensación que María conocía muy bien. La pequeña no pudo más ante aquella deliciosa escena de la cual gozaba de privilegiada visión. Su mano izquierda, la cual quedaba más oculta, la metió entre su falda, para luego lentamente introducirla por la cinturilla de sus braguitas, la mano se movía bajo la tela de sus braguitas, en su rostro era visible que el placer que la embargaba era embriagador, desde abajo era visible la abundante humedad del fondillo de sus bragas, un par de veces estuvo a punto de descubrir su presencia a su abuelo, pues este, aun no había descubierto a su nieta en el árbol.
     Sonia llego a un estado que el  ardor en su trasero era más que considerable, su tía mantenía el ritmo de la azotaina e intensidad en los azotes, algo que Sonia no pudiendo soportar más, empezó a agitarse de manera más que notable, prácticamente su tía tenía que hacer esfuerzo sobre humano para mantener firme a su sobrina, sobre su muslo izquierdo. Llegando la azotaina a un límite que a Sonia le abrasaba tanto su culo, que ya no podía controlar su cuerpo, este se agitaba alocadamente en cualquier dirección, en ese momento su tía ya no podía sostenerla, así que opto, por sentarse sobre el banco girando su cuerpo y manteniendo a Sonia sobre sus rodillas, ahora si tenía libre movimiento su tía, la cual al no tener que hacer esfuerzo para mantener a su sobrina sobre sus rodillas, la zapatilla bajaba y subía con más rapidez y más intensidad, a lo que la pobre Sonia no pudo contener más su ardor en sus nalgas, comenzando a llorar amargamente. La zapatilla de la tía dejo de azotar a Sonia, pero no porque esta deseara detener la azotaina, estaba muy indignada con el comportamiento de la sobrina, y de tan fuerte que deseaba calentarle el trasero a la desvergonzada de su sobrina, la zapatilla se le escapó al levantar el brazo yendo a impactar sobre el trasero de su nieta, que esta estaba justo encima de ellas sentada en la rama del árbol, en ese preciso momento fue descubierta por su abuelo, que dada su altura, solamente tuvo que alargar sus brazos para tirar de los pies de María. Esta al ser descubierta se soltó de la rama que se mantenía sujeta únicamente por la mano derecha, del susto que se llevó, al estar  muy entregada y entretenida al movimiento, de sus dedos en el interior de sus braguitas, cayendo en los fuertes brazos del abuelo.
(Sr. Adams)   -. Ah! Estabas ahí arriba todo este tiempo? Y tu abuela buscándote por la casa!!! Vete a tu cuarto inmediatamente, ahora ira tu abuela a arreglarte a ti cochina, mírate como llevas las bragas marrana!!! .- La deposito en el suelo y antes de que pudiera salir corriendo para el interior de la casa, se llevó varios azotes de la mano de su abuelo sobre sus braguitas de color azules con un osito marrón en el trasero. Ahora ante la luz de las farolas si era más que visible el color de sus bragas…
(Sra. Adams)     -. Si, cochina!! Ahora voy a tu habitación a darte tu merecido, en cuanto acabe con tu prima!!! Creo que ya es suficiente!!! Ahora tu tío te dará su parte sinvergüenza!!!
     Sonia se vio liberada pudiendo así levantarse de las rodillas de su tía, al estar de pie, daba pequeños saltitos en círculos sobre la mesa del porche y se acariciaba el culo vigorosamente a manos llenas, viendo como su tía iba tras la pequeña María hacia el interior de la casa. En ese instante miro hacia donde había estado su abuelo, y lo vio con espanto. Pues se estaba desabrochando la hebilla de su cinturón, ella quiso irse hacia su habitación y así evitar que le diera su merecido el tío. Pero aún no había rebasado el umbral de la puerta, debido a que sus bragas no la dejaron avanzar al trabar sus piernas, por lo cual fue cazada por su tío antes de que entrara en la casa, y manteniéndola sujeta por un brazo sintió como algo le abrasaba el culo por encima de su falda, pues esta se le había bajado, como no podía correr por la traba de sus piernas, avanzaba lentamente dando saltos hacia adelante a cada azote del cinturón. Así llegaron a las escaleras que daban acceso al piso superior, en las escaleras al tener sus piernas trabadas por sus bragas, no podía subir los escalones, momento que el tío aprovecho para colocarla bajo su brazo izquierdo, levantarle la falda, y sobre el culo enrojecido por la azotaina que había recibido afuera en el porche, recibió unos buenos azotes con el cinturón, algo inesperado para Sonia, el resultado fue,  que Sonia pataleara con mucha intensidad y que sus bragas salieran despedidas de sus pies, quedando en el suelo del rellano de las escaleras como una grácil mariposa posada en él. En ese instante, pudo liberarse de la presa del tío y escapo hacia el piso de arriba, y esconderse en su habitación. Una vez en su habitación respiro aliviada, frotándose su culo dolorido… Pero su corazón le dio un vuelco cuando vio entrar en la habitación a su tío, que se detuvo en la puerta llevando el cinturón en su mano derecha, observaba como su sobrina se sobaba su trasero, con los ojos anegados en lágrimas.
(Sr. Adams)    -. Por hoy vas bien servida! Mañana al amanecer hablaremos sobre el tema…
     Sonia dejo de llorar, aunque seguía sollozando…  sus manos se acariciaban sus doloridas nalgas, mientras su tío desaparecía por el pasillo. De fondo se escuchaba llorar a María y como la regañaba la abuela, una noche muy sonada en casa de los Adams…

(Continuará…)